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2.00. EL ARAMEO BÍBLICO

Unos pocos capítulos de los libros de Esdras (caps. 4:8 a 6:18; 7:12-26) y Daniel (caps. 2:4 a 7:28), un versículo de Jeremías (cap. 10:11) y una palabra en el Génesis (cap. 31:47) no fueron escritos en hebreo antiguo sino en arameo. El arameo se parece al hebreo más o menos en la misma forma como el castellano se parece al portugués. Con todo, las diferencias entre el arameo y el hebreo no son dialectales, y se consideran como dos idiomas separados.

La diseminación del arameo
Mesopotamia fue el hogar original del arameo. Algunas tribus arameas, los caldeos, vivían en el sur de Babilonia, en la comarca de Ur; otras moraban en la alta Mesopotamia, entre el río Quebar (Khabur) y el gran codo del Eufrates, con Harán como su centro. El hecho de que los patriarcas Abrahán, Isaac y Jacob estuvieran relacionados con Harán, probablemente explica la declaración hecha por Moisés de que Jacob era "arameo" (Deut. 26:5).

Desde su cuna en el norte de Mesopotamia, el arameo se esparció hacia el sur por toda Siria. Cuando las ciudades-estados de Siria, cuya población hablaba arameo, fueron destruidas por los asirios, en el siglo VIII AC, sus pobladores fueron trasplantados a diferentes partes del imperio asirio. Esto originó una gran difusión del arameo que era mucho más simple para aprender que la mayoría de los otros idiomas del antiguo Cercano Oriente. Finalmente, el arameo se convirtió en la lengua común, el idioma internacional, del mundo civilizado, y llegó a ser primero el idioma oficial del imperio neobabilonio y luego del imperio persa.

Las secciones arameas de la Biblia
El hecho de que el arameo hubiera llegado a ser un idioma internacional bajo los babilonios y persas, fue la razón para que algunas partes de la Biblia se escribieran en arameo. Magistrados que vivían bajo los babilonios que hablaban arameo - como Daniel - o los que trabajaban para los persas - como Esdras – eran hombres que empleaban el arameo verbalmente y por escrito con tanta fluidez como su hebreo materno.

El libro de Daniel refleja claramente la capacidad bilingüe de su autor. Al consignar la experiencia de Daniel relacionada con el sueño de Nabucodonosor, él comenzó su narración en hebreo, pero cuando llegó al lugar donde presentó el discurso de los sabios, que hablaban "lengua aramea" (Dan. 2:4), pasó - quizá inconscientemente - al idioma de esos hombres y continuó escribiendo en él durante varios capítulos antes de volver a su hebreo materno.

Hubo un tiempo cuando la existencia de las porciones arameas en los libros de Daniel y Esdras se tomaba como una prueba de que habían sido escritos en una fecha muy posterior. Sin embargo, desde el hallazgo de numerosos documentos arameos de las épocas de Daniel y de Esdras, en numerosos lugares del antiguo Cercano Oriente, se puede mostrar que no tiene nada de extraño que esos hombres insertaran en sus libros documentos arameos - como lo hizo Esdras - o relataran sucesos históricos en arameo como lo hicieron tanto Daniel como Esdras.

El arameo, idioma de Cristo
Como resultado del cautiverio babilónico, los judíos adoptaron el arameo en lugar del hebreo durante los últimos siglos de la era precristiana. Por el tiempo de Cristo, el arameo había llegado a ser la lengua materna de la población de Palestina. Una cantidad de expresiones arameas en el Nuevo Testamento muestran claramente que ése era el idioma de Jesús. "Talita cumi" (Mar. 5:41), "efata" (Mar. 7:34) y "Eloi, Eloi, ¿lema sabactani?" (Mar. 15:34) son algunas de las expresiones arameas de Cristo.

Todavía se leía la Biblia en hebreo en los servicios de la sinagoga en el tiempo de Cristo, pero muchas personas, especialmente las mujeres, no podían entenderlo. Por lo tanto, se había hecho costumbre que los lectores de la sinagoga tradujeran al arameo pasajes de las Escrituras. Posteriormente se hicieron traducciones escritas del Antiguo Testamento en arameo: los llamados targumin.

El hebreo se había convertido en una lengua muerta en los tiempos precristianos, y ha experimentado reavivamientos sólo artificiales; pero el arameo continuamente se ha mantenido como una lengua viva hasta hoy, y todavía se usa en ciertas partes del Cercano Oriente donde es conocido como siriaco.