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58.13. Valores monetarios - I

No hay ninguna seguridad en cuanto al peso de las diversas unidades monetarias de plata y oro mencionadas en la Biblia antes del tiempo de la conquista hebrea de Canaán.

El siclo de Tell Beit Mirsim, se ha calculado a partir de un peso de 8 minas y pesa 11,4 g. Otros siclos hallados en Ugarit, Siria, pesan 9,5 g. Los siclos hallados en Egipto y Babilonia varían desde 8,8 hasta 9,8 g. Los pesos modernos equivalentes dados en nuestros blogs se basan en un siclo promedio de 11,4 g; se entiende que este valor, elegido arbitrariamente, es sólo aproximado.

En los tiempos antiguos muchos de los negocios se efectuaban por medio de trueques. Salomón le pagó a Hiram de Tiro en productos (1 Reyes 5: 11), y el tributo del rey Mesa consistía en ovejas y cabras (2 Reyes 3: 4). Sin embargo, se usó el metal como medio de intercambio desde épocas muy remotas. Abrahán pagó 400 siclos de plata por la tierra que compró cerca de Hebrón (Génesis 23: 16) y David pagó 600 siclos de oro por la era de Ornán jebuseo sobre el monte Moria (1 Crónicas 21: 25).

En las lenguas semíticas, "pagar" y "pesar"; en Heb. shaqal; en babilonio, shaqalu, son la misma palabra; como lo son "plata" y "dinero": en Heb. kesef, y en babilonio kaspu. Resulta evidente que la plata era el único metal básico para el intercambio monetario, y que era pagada por peso.

Sólo después de comenzar el uso de dinero acuñado en forma de monedas en el siglo VII AC, el estado fijó el valor de las piezas monetarias, garantizando su valor con su sello.

Las cartas de Amarna, escritas en Palestina durante el siglo XIV AC, muestran que los cananeos usaban el sistema monetario babilónico en tiempos de la conquista hebrea, aun en su trato con los egipcios. Esto es inusitado, pues desde hacía ya casi un siglo el país había formado parte del imperio egipcio.

Ya que los nombres del AT para los valores monetarios -siclo y mina- son de origen babilonio (shiqlu y manu), generalmente se presume que los hebreos también usaron el sistema monetario de Babilonia y no el de Egipto. Este último no fue empleado fuera de Egipto.

Es seguro que el sistema babilónico fue usado en los tiempos postexílicos, lo que se comprueba por ciertas declaraciones de Josefo. En un lugar, él da a las minas de oro el valor de 2 1/2 libras romanas (Antigüedades xiv. 7. 1; iii. 8.2). Puesto que el denario romano variaba entre 3,88 g y 3,24 g en los días de Josefo, 4 denarios oscilarían entre 15,52 g y 12,96 g. El cálculo de Josefo es bastante acertado, porque el peso de todos los siclos de plata hebreos que existían desde antes de la destrucción de Jerusalén variaba de 14,12 g a 14,25 g. Esto era un poco menos que el siclo pesado babilónico, si se considera el siclo liviano equivalente a 8,37 g (Journal of the American Oriental Society, t. 64 [1944], pág. 73).