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4.10. EL TESTIMONIO DE CRISTO Y LOS APÓSTOLES - II

Jesucristo fue un firme creyente en la autoridad de la Biblia tal como existía en su tiempo, y también lo fueron sus apóstoles. Esto se ve manifiestamente en varias declaraciones.

Jesús dijo: “Erráis, ignorando las Escrituras” (Mateo 22: 29). Y presentó pruebas de su mesianismo citando las tres divisiones de las Escrituras del Antiguo Testamento, cuando dijo que “era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos” (Lucas 24: 44; cf. vers. 25-27).

También colocó la creencia en los escritos de Moisés junto con la creencia en sus propias enseñanzas: “Si no creéis a sus escritos”, preguntó el Salvador, “¿cómo creeréis a mis palabras?” (Juan 5: 47; cf. vers. 46).

Pablo declaró que Dios había hecho ciertas promesas “por sus profetas en las santas Escrituras” (Romanos 1: 2). Dijo a Timoteo, su joven colaborador: “Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras. . . Toda la Escritura es inspirada por Dios.” (2 Tim. 3:15, 16).

Otra declaración igualmente indudable es presentada por el apóstol Pedro:Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. ” (2 Pedro 1: 19-21).

Estas declaraciones muestran claramente que Cristo y sus apóstoles estaban firmemente convencidos de que el Antiguo Testamento - la Biblia de sus días - era inspirado y tenía autoridad.

En la era apostólica se usó por primera vez la expresión "Antiguo Testamento" con referencia a los libros de la Biblia hebrea. En un pasaje muy discutido, el apóstol Pablo dice que permanece un velo sobre los ojos de los judíos hasta los días del apóstol "en la lección del antiguo testamento" της παλαιας διαθηκης [tês palaias diathêkês] (2 Corintios 3: 14, Reina-Valera Antigua); "el antiguo pacto" (Reina-Valera 1960)

Los comentadores están divididos en su interpretación de la expresión της παλαιας διαθηκης [tês palaias diathêkês] "antiguo testamento" ("antiguo pacto") de este pasaje, pero puesto que Pablo se refiere a algo que es leído por los judíos, la explicación más plausible es ver en él una referencia ya sea al Pentateuco o a toda la Biblia hebrea. Dado que el término Antiguo Testamento implica la existencia del término Nuevo Testamento, es posible que los apóstoles y otros cristianos quizá ya hayan usado esta última expresión para denominar los escritos acerca de la vida y obra de Cristo, quizá uno de los Evangelios.

Las muchas citas del Antiguo Testamento que se encuentran en el Nuevo también dan un importante testimonio de la autoridad atribuida a los libros del Antiguo Testamento por los autores de los escritos cristianos. Algunas de las citas son cortas, y muchas de las expresiones del libro del Apocalipsis son muy similares a las que se hallan en Daniel, pero pueden no ser realmente citas.