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36.02. SALMOS - Autor

Los salmos son la obra inspirada de varios autores. Toda la colección en su forma final fue reunida posiblemente por Esdras, Nehemías o algunos de los escribas inmediatamente posteriores.

Las indicaciones más antiguas que tenemos respecto al origen de los Salmos están en los títulos o sobrescritos que aparecen al principio de dos terceras partes de los salmos. Estos sobrescritos aparecen en hebreo como parte del texto, y son más antiguos que la LXX. No obstante, muchos eruditos creen que fueron puestos al comienzo de los salmos después de que éstos se compusieron, por lo cual se duda de su validez y autenticidad.

Estos eruditos presentan los siguientes argumentos: que (1) es incierto el origen de estos sobrescritos; (2) su contenido es a veces ambiguo u oscuro, y (3) parece difícil hacer concordar el contenido y estilo de algunos de los salmos con lo que afirman los sobrescritos o lo que se puede inferir de éstos.

Los estudiantes más conservadores de los salmos se inclinan por dar mayor importancia a las declaraciones explícitas de los sobrescritos como tradición muy antigua y valiosa: (1) porque puede probarse que ya existían por lo menos en el segundo siglo AC, pues están en la LXX (en verdad deben remontarse a un tiempo muy anterior, porque los traductores de la LXX no entendieron muchas de sus expresiones); (2) porque nos han llegado como parte del texto hebreo mismo; (3) porque los poemas líricos hebreos desde los tiempos más antiguos tenían sobrescritos, y (4) porque los sobrescritos proporcionan cierto material adicional que permite una comprensión más completa del significado y mensaje de los salmos que los tienen. Nosotros aceptamos esta posición.

Ocho nombres de personas que aparecen en los sobrescritos parecen ser autores, colaboradores, compiladores, músicos u otros que se relacionaron con la composición, compilación y escritura de la poesía lírica sagrada. Los nombres son David, Asaf, Coré, Moisés, Hemán, Etán, Salomón y Jedutún.

El más destacado de estos nombres es el de David. Aunque algunos críticos modernos niegan que David fuese el autor principal del libro de los Salmos y el colaborador más prolifero de la colección, pueden presentarse muchas razones para apoyar la creencia tradicional. David era un verdadero poeta y músico (1 Samuel 16: 15-23; 2 Samuel 23: 1; Amós 6: 5). Era un hombre profundamente emotivo, de magnanimidad notable (2 Samuel 1: 19-27; 3: 33, 34), y de gran fe y sentimientos profundos que hallaron su expresión adorando con entusiasmo a Jehová. Bajo su dirección sabia y benévola floreció la música en Israel. La captura de la fortaleza pagana de Jebús y el traslado del arca a un santuario en las alturas de Sión, aumentaron la importancia del culto público y estimularon la composición de himnos y música para el ritual sagrado.

La familiaridad de David con la naturaleza, su conocimiento de la ley, su aprendizaje en la escuela de la adversidad, del dolor y de la tentación, sus años de compañerismo íntimo con Dios, su emocionante vida como rey de Israel, la seguridad que Dios le dio de que le suscitaría un Rey eterno sobre el trono de David, fueron las experiencias que capacitaron al rey-pastor, el hijo de Isaí, para cantar las canciones más dulces y más tristes del alma humana sedienta de Dios.

Más aún, en los salmos abundan las referencias y alusiones a la vida de David y las evidencias de su personalidad y capacidad poética. La vinculación del nombre de David con los salmos y con las partes de los salmos que se citan en 2 Samuel 22 y 1 Crónicas 16: 1-36, son una prueba importante de que él fue su autor. Las evidencias del NT al usar el nombre de David en Mateo 22: 43-45; Marcos 12: 36, 37; Lucas 20: 42-44; Hechos 2: 25; 4: 25; Romanos 4: 6-8; 11: 9, 10; Hebreos 4: 7, aumentan el peso de este argumento.

Setenta y tres salmos llevan en su sobrescrito la frase "de David" (en Hebreo ledawid ): 37 en el Libro Primero, 18 en el Libro Segundo, 1 en el Libro Tercero, 2 en el Libro Cuarto, y 15 en el Libro Quinto. A estos 73 salmos se los llama comúnmente Colección Davídica. Sin embargo, la expresión ledawid, "de David", no es en sí misma una evidencia suficiente para atribuir a David la paternidad literaria del salmo sobre el cual aparece la misma. La preposición hebrea le expresa una cantidad de relaciones; ser autor es una de ellas. A veces le expresa la idea de "pertenecer a"; de ahí que ledawid podría significar "perteneciente a la colección de". Sin embargo, otras evidencias se unen para demostrar que David escribió por lo menos una buena cantidad de estos salmos. La opinión de los eruditos es que la preposición le con relación a los salmos no implica, ni mucho menos comprueba, que ledawid signifique que David fue autor de todos esos salmos. Por otra parte, sirve para mostrar que David fue el más destacado de los salmistas.

En el sobrescrito de 12 salmos aparece la frase le'asaf (Salmos 50, 73-83). Como ocurre con la expresión ledawid, le'asaf no es evidencia positiva de paternidad literaria. Varios de los salmos de esta colección indudablemente fueron escritos por David (ver las introducciones a Salmos 73, 77, 80). Asaf era un levita, uno de los directores de coro de David. Como David, Asaf era vidente y compositor (ver 1 Crónicas 6. 39; 2 Crónicas 29: 30; Nehemías 12: 46). En la lista de cautivos que regresaron a Jerusalén, los hijos de Asaf son los únicos cantores mencionados (Esdras 2: 41).

En el sobrescrito de 11 salmos aparece la frase "de los hijos de Coré" (Salmos 42, 44-49); "para los hijos de Coré" (84, 85, 88); "a los hijos de Coré" (87). La palabra hebrea traducida "de", "para" y "a" es le, la misma preposición traducida "de" en la frase "Salmo de David". Los hijos de Coré escaparon al castigo infligido por la rebelión de su padre contra la autoridad de Moisés (ver Números 16: 1-35), y sus descendientes llegaron a ser dirigentes en el culto del templo (ver 1 Crónicas 6: 22; 9: 19).

Un salmo, (el 88) designado "para los hijos de Coré" también se denomina "Masquil de Hemán ezraíta". Hemán era hijo de Joel y nieto de Samuel (Heb. Shemu'el), coatita de la tribu de Leví y uno de los directores de la música del templo (1 Crónicas 6: 33; 15: 17; 16: 41, 42).

Los títulos de tres salmos (39, 62 y 77) tienen el nombre de Jedutún, que fue jefe de un grupo de músicos del templo (ver 1 Crónicas 16: 41, 42), el cual quizá arreglaba y compilaba música para el templo. Sin embargo, estos títulos tienen otros nombres además del de Jedutún, y es probable que los tres salmos no fueran escritos por éste sino que tal vez debían ser cantados con melodías
compuestas por él.

Un salmo (el 89) lleva el título de "Masquil de Etán ezraíta" (ver 1 Reyes 4: 31).

En los títulos de dos salmos (72 y 127) aparece la frase "para Salomón [lishlomoh]".

Un salmo (el 90) se titula "Oración de Moisés [lemosheh].

Aproximadamente la tercera parte de los salmos no lleva sobrescrito alguno; por lo tanto, son enteramente anónimos (se los llama salmos huérfanos). Se ha pensado que entre los compositores de los salmos hubo otros personajes meritorios del AT tales como Esdras, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Hageo.