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3.04. LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO - III

Durante los primeros años después de su descubrimiento, los eruditos entablaron una acalorada batalla en torno a su autenticidad y a su edad; pero ya hace mucho que se han silenciado las voces de la duda.

Cuando los arqueólogos profesionales encontraron en sus exploraciones y excavaciones la misma clase de rollos descubiertos anteriormente por los beduinos, se tornó sumamente claro, aun para los incrédulos más recalcitrantes, que los rollos del Mar Muerto no eran un producto de falsificaciones modernas o medievales, sino auténticos manuscritos antiguos.

Se acepta en general que los Manuscritos del Mar Muerto fueron escritos durante un período comprendido entre el siglo III AC y el siglo I D.C.

Los manuscritos encontrados en otras zonas ya mencionadas proceden de los siglos I y II D.C.

Estos descubrimientos han puesto a nuestra disposición manuscritos bíblicos que tienen una antigüedad de mil años más que los textos bíblicos hebreos conocidos antes del descubrimiento de esos rollos.

Esto reviste una gran importancia porque nos ha proporcionado muestras de todos los libros del Antiguo Testamento, menos uno, en la forma como existían durante la época del ministerio de Cristo. En otras palabras, ahora sabemos cómo era la Biblia de los tiempos de Cristo.

Hemos descubierto que su texto contiene tan sólo escasas diferencias con el texto que nuestros traductores modernos han utilizado. Aunque los Manuscritos del Mar Muerto contienen numerosas variantes lingüísticas, tales como variaciones en la ortografía o en formas gramaticales, estas diferencias son tan insignificantes que difícilmente se aprecian en las distintas traducciones hechas de esos rollos si se compara su texto con el de traducciones hechas a partir de otras fuentes.

En esta forma los rollos dan un testimonio elocuente de la fiel transmisión del texto de la Biblia hebrea a lo largo de los siglos cuando la Biblia se copiaba a mano. El descubrimiento de los Manuscritos del Mar Muerto nos ha proporcionado una prueba de que en el Antiguo Testamento todavía poseemos la Biblia de Jesucristo en la misma forma que él conocía y que recomendó.