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7.01. El Documento de Damasco

En la geniza o guenizá (recinto para depositar manuscritos en desuso) de una sinagoga de El Cairo se descubrieron, a fines del siglo XIX, muchos valiosos manuscritos judíos de los comienzos de la Edad Media.

Había allí dos textos parcialmente idénticos, de una secta judía cuyos miembros, a falta de un nombre más exacto, han sido llamados "sadoquitas" o "pactantes de Damasco".

Cuando Salomón Schechter, su descubridor, los publicó en 1910, causaron muchas controversias entre los eruditos, pues eran algo único en su género dentro dela literatura judía.

Los eruditos llegaron a la conclusión de que los autores de esta obra pertenecían a una secta que se separó del núcleo principal de los judíos por considerar que ese núcleo se había apartado de la Ley.

Los miembros de la secta se unieron entre sí mediante un "Nuevo Pacto" y practicaban su propia forma de vida y de ritual. Posteriormente salieron de Palestina y emigraron a Damasco.

Unos pocos eruditos opinaron que la secta había sido fundada en el siglo VII d. C.; pero la mayoría de los investigadores que se expresaron en cuanto a este tema situaron su origen entre el siglo II a. C. y 70 d. C.

La estrecha relación de estos manuscritos con el seudoepigráfico Testamento de los doce patriarcas, el Libro de los jubileos y el Libro de Enoc indican que tuvieron su origen en la época de los Macabeos o a comienzos del período romano.

El Documento de Damasco contiene admoniciones y reglamentos. El sábado debía guardarse de acuerdo con las mismas reglas que observaban los fariseos del período del Nuevo Testamento.

Debía evitarse la contaminación causada por baños ritualmente inmundos o alimentos prohibidos, por trato con los gentiles y por fornicación, mientras que se encomiaban la monogamia y la confesión de los pecados.

También es evidente que se creía con mucha firmeza en la doctrina de la predestinación, en ángeles buenos y malos, en un Mesías esperado y en una vida eterna.


El descubrimiento y estudio de obras antes desconocidas que eran propiedad de la comunidad de Qumrán en las proximidades del mar Muerto, han puesto en evidencia que el Documento de Damasco provino de esa comunidad y que debiera ser clasificado con la literatura de Qumrán.

Entre los Rollos del Mar Muerto aparecen fragmentos de este Documento, a los cuales se ha llamado Fragmentos sadoquitas.