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57.00. Los Nombres de Dios en el Antiguo Testamento

Los títulos de Dios presentados en los Escritos inspirados revelan su carácter y los atributos que posee como Dios. Un estudio del significado de los diversos nombres bajo los cuales Dios ha querido revelarse aclara la naturaleza de su trato con el hombre.

La palabra hebrea shem, "nombre", puede muchas veces traducirse como "persona". Lo mismo ocurre en el Nuevo Testamento. La frase "bendito el que viene en el nombre del Señor" -ευλογημενος ο ερχομενος εν ονοματι κυριου- (Marcos 11: 9) se refiere sin duda a Jesucristo como representante personal de Jehová. "Bendito", ευλογημενος [eulogêmenos] - (Perfecto del Participio Pasivo, Nominativo singular masculino de ευλογεω [eulogeô]), significa "que ha sido bendecido y sigue siendo bendecido".

Otro ejemplo: "Muchos creyeron en su nombre" (Juan 2: 23). Es decir, aceptaron por la fe la revelación de su persona y la obra que les propuso. Creyeron en su persona y lo aceptaron. De esta manera en el Nuevo Testamento el nombre de Cristo indica lo que él es. "Su nombre se había hecho notorio" (Marcos 6: 14) indica que se habían difundido las noticias acerca de Cristo y de su obra.

En la Biblia hebrea textos tales como Éxodo 3: 14, 15; 6: 3; 34: 14; Jeremías 10: 16; 33: 16, etc., son ejemplos de cómo el nombre divino lleva consigo la idea de carácter.

Shem, "nombre", originalmente quería decir "señal" o "prenda". El nombre es la señal, o la prenda de aquel que la lleva. Describe a la persona; le es característico.

En el griego ονομα [onoma], "nombre", viene de la misma raíz de la cual proviene la palabra que se traduce "mente" y el verbo "conocer" (γινωσκω [ginôskô]). En forma similar, la palabra sánscrita naman, "nombre", se deriva del verbo gna, "conocer". Por lo tanto, el nombre es equivalente a una"señal", o "prenda", por la cual se conoce algo.

Estos hechos son especialmente valederos en lo que se refiere a los nombres de las Personas de la Deidad. Indican su carácter y sus atributos; constituyen una revelación de las Personas divinas. Por lo tanto, los títulos de Dios son una expresión y revelación de Dios en su relación personal con los hombres mediante el plan de salvación.