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7.09. Los documentos del Qumrám

presentan las instrucciones en cuanto a los rituales de la ceremonia de iniciación, cuando se pronunciaban fuertes maldiciones contra quienes se desviaran de lo reglamentado, pero también se pronunciaba una bendición basada en Números 6:24-26: "Te bendiga él con todo lo bueno y te guarde de todo mal. Ilumine él tu corazón con prudencia vivificadora, y te conceda conocimiento eterno. Levante él su amante rostro a ti para paz eterna" (Manual de disciplina ii. 2-4).

Los miembros de la secta debían purificarse mediante la inmersión en agua, comer juntos, estudiar la ley constantemente y vivir una vida santa y piadosa.

Entre los manuscritos de Qumrán se han encontrado todos los libros del AT, excepto Ester, y de varios hay más de una copia. Esto, más el número de comentarios bíblicos, subraya la importancia que la comunidad le daba al estudio de la Biblia.

Los reglamentos del Manual de disciplina son similares a los que, según Filón (Que todo hombre probo sea libre 75-91), y Josefo (Antigüedades xviii. l. 18-22; Guerra de los judíos ii. 8.2), tenían los esenios. Por lo tanto, se ha aceptado que la secta de Qumrán era esenia o tenía alguna relación con los esenios.

Puesto que Juan el Bautista vivió en las cercanías de Qumrán, y vivió una vida de ascetismo y practicó el bautismo por inmersión, algunos eruditos han sugerido que los esenios influyeron en él. También se han señalado algunas relaciones entre la literatura de Qumrán y el Evangelio de Juan.

Es notable el contraste entre "el espíritu de verdad y el del error" y "entre la luz y las tinieblas" que aparecen tanto en el Manual de disciplina como en el cuarto Evangelio (Manual iii. 13-iv. 26; Juan 8:12; 11:10; 12:35; 14:17; 15:26; 16:13).

Se han visto otros paralelos entre los escritos de Qumrán y los de Pablo. De especial interés es el uso de los términos "misterio" y "conocimiento", palabras importantes en el vocabulario de Pablo, que anteriormente se creía que eran de origen gentil (ver Manual de disciplina iii. 2. 6; xi. 3. 6; Rom. 16:25; 1 Cor. 2:7; Efe. 3:3).

Ahora se sabe que estos términos se usaban en el culto entre los judíos, lo cual arroja luz sobre el uso que Pablo les dio.

Aunque ya han pasado décadas desde que comenzaron a aparecer los materiales de Qumrán y de las cuevas vecinas, no se ha completado el estudio y la publicación de todos los fragmentos; sin embargo, el gran volumen de material ya estudiado ha proporcionado valiosa información sobre la secta de Qumrán, y, por lo tanto, sobre el judaísmo de los tiempos de Cristo y ha sugerido interesantes relaciones con el NT.