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33.02. ESDRAS Y NEHEMÍAS - Autor

Esdras y Nehemías forman la continuación histórica y literaria de los libros de Crónicas, y un estudio de su estilo y lenguaje revela que quizá tuvieron un mismo autor. La tradición judía (el Talmud) nombra a Esdras como autor principal (Baba Bathra 15a) y a Nehemías como el que completó la obra.

Aunque en el libro doble Esdras-Nehemías no se pretende que hubiera sido escrito enteramente por Esdras, no hay nada en su contenido que no pudiera haber sido escrito por él. El autor usó material de fuentes autorizadas del tiempo de Zorobabel y de su propio tiempo, y también informes tal vez escritos por Nehemías.

El cambio en los pronombres de la 1ª persona a la 3ª del singular no es una prueba de que hubiera varios autores en las secciones que tratan de la obra de Esdras (3ª persona: caps. 7: 1-26; 8: 35, 36; 10: 1-44; 1ª persona: caps. 7: 27 a 8: 34; 9: 1-15) y la obra de Nehemías (1ª persona: caps. 1: 1 a 7: 73; 12: 27 a 13: 31; 3ª persona: caps. 8: 1 a 12: 26). Cambios tales aparecen también en la literatura antigua que no es bíblica.

Siendo que las diversas listas de sacerdotes y levitas presentadas en Nehemías 12 terminan por el 400 AC, el libro parece haber sido escrito alrededor de esa época, que es el tiempo de Esdras y Nehemías.

Esdras era escriba (Esdras 7: 6), y estaba ansioso de dar a conocer a su pueblo los escritos sagrados (ver Nehemías 8: 1-8). Habría sido sumamenteextraño que un hombre como él no hubiese tomado las medidas necesarias a fin de conservar para la dirección y edificación de la posteridad un relato exacto de los maravillosos acontecimientos de su época. Por lo tanto, es enteramente apropiado considerar a Esdras como el autor inspirado de los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías. Al escribir, fue guiado en la selección de los registros públicos disponibles, tales como decretos (Esdras 1: 2-4; 6: 6-12; etc.), cartas (Esdras 4: 11-16; 5: 7-17; etc.), listas (Esdras 2: 1-67; etc.), y otros testimonios documentales.

El hecho de que dos secciones de Esdras fueran escritas en arameo (caps. 4: 8 a 6: 18; 7: 12-26) se ha presentado como evidencia de que su autor fue muy posterior al tiempo de Esdras.

Esto se decía en un tiempo cuando sólo existía un conocimiento fragmentario de la difusión y el uso del arameo en el Imperio Persa. Este argumento ha perdido su valor desde el descubrimiento de numerosos documentos arameos de distintas partes del reino persa y de muchos documentos judíos arameos de Egipto, del tiempo de Esdras y Nehemías. Hay una gran similitud entre el arameo de estos documentos y las partes arameas de Esdras.

El arameo había llegado a ser el idioma oficial del Imperio Persa, y se usaba en la publicación de decretos y ordenanzas, como también en la correspondencia y en los documentos de orden económico y legal. De ahí que personas letradas como Esdras fuesen bilingües y pudieran hablar y escribir tanto en su lengua materna como en arameo.

En verdad, el uso del arameo se extendió en forma tan amplia que se esperaba que quienquiera que pudiese leer supiera arameo. De esta manera, el autor de Esdras podría esperar que sus lectores entendieran sus secciones arameas. Esto explica el hecho de que no le pareció necesario traducir al hebreo los materiales arameos que usó.