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32.04.c. 1 y 2 CRÓNICAS - Tema - III

A través de todo su libro, el cronista magnifica a los profetas y su obra. Se da información adicional respecto a algunos de los profetas prominentes que nose halla en otro lugar del AT. Hay también información acerca de profetas queno se mencionan en ninguna otra parte de la Biblia.

Se dice que esos mensajeros divinos daban amonestaciones y exhortaciones en ocasiones críticas. Así Semaías informa a Roboam que la invasión de Sisac se debe al hecho de que el pueblo abandonó al Señor (2 Crónicas 12: 5); Azarías anima a Asa (cap. 15:1-8); Hanani reprende a Asa por pedir la ayuda de Siria (cap. 16: 7- 10); Jehú reprende a Josafat por unirse con Acab (cap. 19: 2); Jahaziel anima a Josafat en su encuentro con las fuerzas de Moab, Amón y el monte Seir (cap. 20: 14-17); Eliezer reprende a Josafat por unirse con Ocozías (cap. 20: 37); Zacarías informa al pueblo en los días de Joás que no puede haber prosperidad a causa de la transgresión (cap. 24: 20); y Obed reconviene a Israel en los días de Peka y Acaz (cap. 28: 9-11).

Por estas observaciones puede verse que el registro de Crónicas no es tanto mera historia como un sermón, y que el cronista no es un mero narrador de sucesos sino un predicador. Cuando su relato de un incidente difiere del ques e halla en Reyes, no estamos ante una prueba de que haya un desacuerdo básico entre los dos relatos, sino de que se hace resaltar un punto distinto.

El cronista se muestra inclinado a moralizar. Dice lo que tiene que decir porque enseña alguna lección o presenta una amonestación. Completó su obra después de la caída y el cautiverio de Judá, y después de la reconstrucción de Jerusalén y la restauración de los servicios del templo.

Sin duda tuvo la ferviente esperanza de que el pecado no volviera a penetrar para hundir a la nación en la ruina. Pero éste es exactamente el peligro que amenazaba. El pecado se estaba manifestando nuevamente (Esdras 9: 1-15; 10: 1-19; Nehemías 5: 1-13; 13: 3-11, 15-30), y existía el peligro de que la ira de Dios cayera otra vez sobre su pueblo. Por todos los medios, procuraría evitar esto.

Es razonable conjeturar que se escribió el gran libro de Crónicas, Esdras-Nehemías con el objeto de evitar una segunda apostasía y la desolación de Judá.