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10.03. Guemara (o Guemarra)

La codificación de la Mishnah dio fin a una era en la historia de los judíos, pues significó la terminación de la obra de los Tanna'im, los "tradicionalistas", que habían transmitido la Halaká oralmente de una generación a otra.

Durante el período siguiente, los eruditos de la ley judía son llamados 'Amoraim, "pronunciadores" o "exégetas". Consideraban que su tarea era estudiar la Mishnah para interpretarla y resolver sus contradicciones reales o aparentes. Los 'Amoraim trabajaron intensamente durante los siglos III y IV de la era cristiana, y su material nuevo - que consiste de una esmerada exégesis de la Mishnah - fue codificado durante los siglos IV y V.

En ese tiempo, este material exegético fue llamado Talmud ("enseñanza"); sin embargo, en épocas posteriores llegó a conocerse como Guemara, "terminación", y con frecuencia ahora se aplica la palabra Talmud a la Mishnah y la Guemara combinadas.

En la Guemara se incluyen Baraitas o declaraciones de la Halaká que no encontraron lugar en la Mishnah. La Mishnah era una obra unificada escrita en hebreo y aceptada por todos los judíos, pero la Guemara de los eruditos palestinos - conocida como el Talmud de Jerusalén - era notablemente diferente del de sus colegas babilonios, que es llamado el Talmud Babilónico.

El Talmud de Jerusalén incluye la Guemara de 38 opúsculos de las primeras cuatro órdenes de la Mishnah y de un opúsculo de la sexta orden.

La Mishnah fue escrita en hebreo, pero la Guemara del Talmud de Jerusalén fue compuesta en un dialecto arameo occidental.

El Talmud Babilónico incluye la Guemara de 34 opúsculos de la Mishnah, de las órdenes segunda a quinta, y de un opúsculo de la primera orden y de la sexta.

Tanto en el Talmud Babilónico como en el de Jerusalén, la Mishnah está en hebreo; pero la Guemara del primero de ellos está en un dialecto arameo occidental, mientras que la del último está en un dialecto arameo oriental.

El Talmud de Jerusalén tuvo poca aceptación fuera de Palestina; pero el Talmud Babilónico se ha convertido en la norma aceptada por los judíos ortodoxos desde su edición final c. 500 d. C.