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27.03. JOSUÉ - Marco histórico

Si aceptamos la paternidad literaria de Josué, y el año 1445 AC como la fecha del éxodo, es claro que el libro de Josué fue escrito en la primera parte del siglo XIV AC. Algunas porciones del mismo pueden haber sido registradas en los últimos años del siglo XV. Como se mencionó anteriormente, es posible que copistas posteriores, pero dificilmente después de los primeros reyes, hubieran añadido breves explicaciones. Israel estaba entrando entonces en la tierra de los amorreos, al oeste del Jordán, para poseerla según la promesa hecha a Abrahán en Génesis 15: 16. La iniquidad de los amorreos había alcanzado su culminación.

Las excavaciones modernas nos han proporcionado mucha información respecto de Palestina y de las naciones circunvecinas de la época de Josué. Durante varios siglos Palestina había estado en forma intermitente bajo la influencia, y a veces el control, de Egipto. Tutmosis III, que murió alrededor de 1450 AC, dirigió 17 campañas en Palestina o a través de ella para sofocar lo que había llegado a ser una rebelión general contra Egipto. Esas campañas continuaron por un período de 18 años. Aun después de eso hubo campañas menores adicionales, y se levantaron varias fortalezas nuevas. En ciertas épocas del año se trasladaban en forma constante soldados y provisiones a lo largo de la carretera costera, llamada en la Biblia "el camino de la tierra de los Filisteos" (Éxodo 13: 17). Esto quizá fue justamente antes del tiempo del éxodo, si como parece probable, el éxodo ocurrió alrededor de 1445. (ver Las reuniones en Gilgal y Silo; también El éxodo de la dinastía decimoctava).

Después del éxodo, el poderío de Egipto comenzó a menguar. Sin embargo, continuaron las guerras entre Egipto y las naciones de Canaán hasta el reinado de Tutmosis IV (c. 1425-1412 AC). Un nuevo poder enemigo, el de los hititas, comenzó a amenazar a los mitanios, anteriores enemigos de Egipto. Poco antes de 1400 AC Tutmosis IV concertó la paz con los mitanios, por causa de su nuevo enemigo común, y llegaron a su fin las hostilidades que permanentemente había habido entre ellos. En los días de su sucesor, Amenhotep III (c. 1412-1375 AC), el auge del poder egipcio comenzó a disminuir. Sin embargo, Amenhotep III reinó con seguridad y esplendor sin paralelo. Egipto disfrutaba de las riquezas que había obtenido en las conquistas pasadas. Su poderío militar estaba terminando; y como lo revelan las Cartas de Tell el-Amarna, que son correspondencia de príncipes vasallos de Siria y Palestina con Amenhotep III y su sucesor, Iknatón (c. 1387-1366 AC), Siria y Palestina hervían de intrigas internas mientras se hallaban sometidas a ataques del exterior. Sin embargo, no aparecía ayuda procedente de Egipto. Algunos sellos en forma de escarabajos de Amenhotep III, los últimos hallados en las tumbas en las afueras de Jericó, son considerados por algunos eruditos como una prueba de que la ciudad cayó durante su reinado. Las condiciones que había entonces en Palestina eran tales, que hicieron posible la conquista israelita sin que tuvieran que hacer frente al poderío del imperio egipcio.

Los hititas (heteos), mencionados en Josué 1: 4, estaban llegando a ser poderosos en esa época, pero no tenían autoridad en Palestina (ver El imperio hitita desde c. 1400-c. 1200 AC). Esto ayudó a refrenar el poder de los mitanios en el norte. Asiria, en un período de decadencia, estaba débil. Los kasitas gobernaban en Babilonia, pero a causa de la incertidumbre de su posición -debida a su temor de los mitanios, a la presión de los asirios, y a la lucha constante por la preeminencia en Mesopotamia- ellos tampoco escatimaban esfuerzos por ganar la amistad de Egipto. La oleada principal de inmigrantes filisteos, quienes después afianzaron su poder en la región costera (ver Los pueblos del mar), no había llegado aún a Palestina. Por lo tanto, el mundo político no se había estabilizado, y ningún poder exterior se hallaba en condiciones de acudir en auxilio de los pueblos de Canaán.

La tierra de Canaán estaba dividida entre muchos reinos pequeños y un Estado autónomo, Gabaón, con sus ciudades dependientes, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim. Al oriente del Jordán estaban los reinos de Sehón y Og. La tierra ya era cultivada. Los habitantes vivían en ciudades, pero cultivaban la tierra fuera de los muros y plantaban olivares y viñedos. Conocían la escritura, como lo prueba el significado del nombre original de Debir: Quiriat-sefer, "ciudad de libros" (cap. 15: 15). Los habitantes de Canaán poseían carros y caballos (caps. 11: 4; 17: 18), pero estaban muy degradados religiosa y moralmente (Deuteronomio 12: 29-31; 18: 9-12), y practicaban casi toda suerte de arte supersticioso y de inmoralidad.

¿Cuándo se realizó el cruce del Jordán? Los datos cronológicos del libro son limitados. Desafortunadamente, no se dispone aún de datos históricos o arqueológicos para cotejar ninguna parte de la narración de Josué con acontecimientos conocidos de la historia secular. Según el cap. 4: 19, fue el día décimo del primer mes (Abib) cuando el pueblo "subió del Jordán". Por lo tanto, el cruce del Jordán ocurrió en la primavera [del hemisferio norte] de ese año (ver también cap. 3: 15). Si el éxodo se realizó en 1445 AC -según parecen indicarlo las pruebas- esto habría sucedido en la primavera [del hemisferio norte] de 1405 AC.

La siguiente pregunta que surge es: ¿Cuánto tiempo se requirió para la conquista de Canaán? La respuesta se halla en los caps. 11: 18; 14: 7, 10, 11; 23: 1; 24: 29. En el cap. 11: 18 simplemente se declara que Josué tuvo guerra "mucho tiempo". Según el cap. 14: 7, 10, 11, Caleb tenía 40 años cuando Moisés lo envió de Cades-barnea a explorar la tierra de Canaán, y habían pasado 45 años desde entonces. Ya se consideraba completa la conquista de la tierra para este tiempo, según lo indican los caps. 11: 23 y 14: 5. Esto no significa que cada parte de la tierra estaba bajo el control israelita, porque Dios sólo había prometido una conquista gradual, para que la tierra no se convirtiera en un desierto (Éxodo 23: 29, 30). Puesto que la misión de los espías coincidió con el segundo año del éxodo (Deuterenomio 2: 14) y la peregrinación en el desierto duró 38 años, la conquista llevó unos 6 ó 7 años (45-38=7). Por el contrario, Josefo da la duración de la conquista como de sólo cinco años. Algunos eruditos modernos tienden a estar de acuerdo con esto (ver Las reuniones en Gilgal y Silo).

La tercera pregunta es la siguiente: ¿Durante cuánto tiempo, en total, ejerció el gobierno Josué? En otras palabras, ¿qué período abarca el libro? El cap. 23: 1 habla vagamente de "muchos días", después de lo cual Josué, que era ya viejo y avanzado en años, reunió a la nación (vers. 2). Según el cap. 24: 29, Josué tenía 110 años cuando murió. No hay otras referencias para este período aquí ni en otro lugar. Josefo (Antigüedades v. 1. 29) divide la vida de Josué en tres partes: 45 años antes del éxodo, 40 años con Moisés y 25 años como gobernante único. Escritores posteriores, tales como Teófilo, Clemente y Eusebio, dan 27 años en vez de 25, porque según se explica, calculan el período de la conquista en 7 años. Esto simplemente lo haría dos años menor en ocasión del éxodo, lo cual no afecta en absoluto la exactitud histórica de la declaración del cap. 24: 29.