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32.02. 1 y 2 CRÓNICAS - Autor

Un examen cuidadoso del texto hebreo de los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías indica que estos tres libros están estrechamente vinculados entre sí en lenguaje, estilo y enfoque general. Estas semejanzas pueden sugerir un autor único.

El hecho de que Crónicas concluya en medio de una frase sin terminar, que se completa en los primeros versículos de Esdras, ha sido motivo para que algunos crean que originalmente ambos libros formaron un solo volumen, sin división alguna entre los dos (2 Crónicas 36: 22, 23; cf. Esdras 1: 1-3).

No hay una verdadera interrupción en la narración entre 2 Crónicas 36 y Esdras 1. Puede ser que cuando se hizo la división, que separó en dos el volumen original, se repitieron los últimos versículos de Crónicas como los primeros versículos de Esdras. Sin embargo, otros ven la posibilidad de que los primeros versículos de Esdras hubiesen sido añadidos a Crónicas a fin de que el libro no terminara con la referencia a la destrucción de Jerusalén.

Los antiguos escritores judíos están de acuerdo, por regla general, en que Esdras escribió Crónicas.

Hay muchos indicios de una estrecha relación entre los libros de Esdras y Nehemías. Los antiguos no los separaban en dos libros como sucede ahora. El Talmud y los padres cristianos Orígenes y Jerónimo, consideraron a Esdras-Nehemías como un solo volumen. Pareciera que a través de los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías, pudiese rastrearse una sola mano, y por lo tanto los eruditos modernos los consideran en general como la obra del mismo autor.

Puesto que el tono y el espíritu de la obra indican que los libros fueron escritos por un sacerdote vinculado con el templo de Jerusalén durante la última mitad del siglo V AC, parece muy probable que Esdras, sacerdote y escriba (ver Nehemías 12: 26), fuera el autor. Tanto Esdras (Esdras 7: 1-21) como Nehemías (Nehemías 2: 1; 5: 14) mencionan a Artajerjes, en cuyo tiempo floreció Esdras. Este fue evidentemente Artajerjes I (465-423 AC). Si Esdras es el autor de Crónicas, Esdras y Nehemías, nuestros dos libros actuales de Crónicas deben ubicarse cronológicamente en la última parte del siglo V AC.

La evidencia interna también señala el hecho de que el libro fue escrito, o por lo menos completado, en el período persa, alrededor del 400 AC. Los valores monetarios están calculados en "dracmas", o "dáricos" (1 Crónicas 29: 7, BJ), monedas que se cree fueron introducidas por Darío I (522-486 AC). Se presenta la genealogía de la familia de David, incluyendo varias generaciones más allá de Zorobabel (1 Crónicas 3: 19-24), el cual regresó a Judea durante el reinado de Ciro, 539-530 AC (Esdras 1: 1, 2; cf. 2: 2). Sin embargo, es posible que estos nombres fueran añadidos más tarde. Si nos basamos en el promedio de la descendencia de los reyes hebreos, una generación sería de aproximadamente 23 años. Según este cálculo, seis generaciones después de Zorobabel se extenderían hasta casi el 400 AC.

Puesto que quizá Crónicas estuvo una vez unido con Esdras-Nehemías, por la evidencia interna de dichos libros puede obtenerse también la fecha cuando vivió el cronista. La lista de los sumos sacerdotes dada en Nehemías 12: 10, 11, 22, 23, se extiende hasta Jonatán, o Johanán y Jadúa. Por los papiros de Elefantina se sabe que Jonatán ya era sumo sacerdote por lo menos en 410. Las evidencias señalan así hacia fines del siglo V AC, o alrededor del año 400, como la época cuando se completó Crónicas.

El escritor de Crónicas se refiere repetidas veces a un volumen de historia general hebrea, "el libro de los reyes de Judá e Israel" (ver 2 Crónicas 16: 11;25: 26; 28: 26; cf. 35: 27; 36: 8). Este libro parece haber sido una compilación final de las dos historias tan frecuentemente mencionadas en Reyes: "el libro de las crónicas de los reyes de Israel" (1 Reyes 15: 31; 16: 5,14,20,27; 22: 39; 2 Reyes 10: 34; 14: 28; 15: 21, 26), y "las crónicas de los reyes de Judá" (1 Reyes 14: 29; 15: 7, 23; 2 Reyes 8: 23; 12: 19; 15: 6, 36; 16: 19). Este "libro de los reyes de Judá y de Israel" parece haber sido un volumen completo que contenía todos los registros de los reyes pues narraba sus hechos"primeros y postreros" (ver 2 Crónicas 16: 1 1; 25: 26; 28: 26; 35: 27).

Más aún, frecuentemente se refiere a obras históricas de alcance más limitado, que tratan de individuos o de temas particulares. Entre ellas están "las crónicas del rey David" (1 Crónicas 27: 24), "las crónicas de Samuel vidente", "las crónicas del profeta Natán", "las crónicas de Gad vidente" (ver 1 Crónicas 29:29), "la profecía de Ahías silonita", "las profecías del vidente Iddo contra Jeroboam hijo de Nabat" (2 Crónicas 9: 29), "la historia de Semaya el profeta", el libro de "lddo vidente, en la cuenta de los linajes" (2 Crónicas 12: 15), "la historia de lddo profeta" (2 Crónicas 13: 22), "las palabras de Jehú hijo de Hanani" (2 Crónicas 20: 34), "la historia del libro de los reyes" (2 Crónicas 24:27), "los hechos de Uzías" escritos por el profeta Isaías (2 Crónicas 26: 22), "la profecía de Isaías profeta" (2 Crónicas 32: 32), y "las palabras de los videntes"(2 Crónicas 33: 19).

La lista precedente de obras de referencia demuestra que existía una gran cantidad de testimonios documentales. Hay indicios de que en los días de Esdras y Nehemías existían tales documentos. Si puede confiarse en la declaración de 2 Macabeos 2: 13, Nehemías fundó una biblioteca en la cual "reunió los hechos de los reyes, y los profetas, y de David, y las epístolas de los reyes respecto de los dones santos".