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1.02. CARACTERÍSTICAS DEL HEBREO - I

El hebreo es una rama de la gran familia de antiguos idiomas semíticos que se hablaban en Mesopotamia, Siria, Palestina y Arabia. Está muy estrechamente relacionado con los idiomas hablados por los antiguos cananeos, fenicios y sirios, y es casi idéntico a los de los moabitas, edomitas y amonitas.

El idioma hablado por los naturales de Canaán apenas si se diferenciaba del hebreo bíblico. Una característica interesante que el hebreo comparte con todos los idiomas semíticos es que la mayoría de sus palabras básicas contienen tres consonantes.

El hebreo escrito de los tiempos bíblicos consistía sólo en consonantes. Las vocales se añadieron cuando el hebreo ya se había convertido en lengua muerta, varios siglos después de Cristo, en un esfuerzo para preservar el conocimiento de cómo se había hablado el idioma. Esas vocales, conocidas como puntos vocálicos, eran puntos y signos añadidos sobre las letras consonantes, debajo y en el centro de las mismas. Las variaciones en las formas verbales son producidas generalmente por un cambio en la vocalización, es decir en el sonido de las vocales.

Por ejemplo, en español el tiempo presente del verbo cantar, canto, se puede transformar en el pasado canté y en el imperativo canta, meramente por el cambio de la vocalización.

El verbo escribir en hebreo, contiene tres consonantes: k-t-b.

Los ejemplos que siguen mostrarán cómo se generan diversas formas verbales mediante el uso de vocales, sin necesidad de alterar las tres consonantes básicas:

katab, (él) ha escrito
ketob, ¡escribe! (imperativo)
koteb, escribiendo
katub, está escrito
katob, escribir.

En la mayoría de los casos, los pronombres personales se añaden al verbo como prefijos o sufijos. Así la forma "he escrito", katab-ti, consiste en la raíz básica katab y la terminación -ti, que representa el pronombre; y "escribiré",'e-ktob, en el prefijo 'e - y la raíz ktob.

Estas formas gramaticales cortas son la razón para que las oraciones hebreas sean breves, compactas y expresivas.

Por ejemplo, el séptimo mandamiento, "No cometerás adulterio" (Éxodo 20: 14), consiste en tres palabras en castellano, pero sólo dos en hebreo: lo' tin'af.

Esta brevedad de las expresiones en hebreo se advierte especialmente en las partes poéticas del Antiguo Testamento.

En la mayoría de los casos, el texto hebreo emplea la mitad de las palabras usadas en la traducción inglesa. Por ejemplo, el Salmo 23 tiene 57 palabras en la Biblia hebrea, pero tiene 103 en español (versión Valera revisada) y 122 en inglés (versión King James); Job 30: 22 tiene sólo seis palabras en hebreo, pero tiene 14 en la versión en español y 18 en inglés.