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Berith


Sustantivo Femenino


ברית


בְּרִית


pacto, convenio, acuerdo

Griego: διαθηκη [diathêkê, "testamento", "decreto", "convenio", "acuerdo", "pacto".
(διαθηκη [diathêkê] (Sustantivo Femenino). Pacto, convenio, acuerdo: una disposición preparada unilateralmente o en tal forma que la otra parte podía aceptarla o rechazarla, pero no alterarla. La palabra que corresponde a "pacto" o "convenio", en donde se conjugan dos partes en términos iguales, es el sustantivo femenino συνθηκη [sunthêkê], que no aparece en el NT. El verbo afín es συντιθημι [suntithêmi]).

Pacto: Término que se usa en las Escrituras para los convenios entre hombre y hombre, y entre uno o más hombres y Dios. Hablando en general, "pacto" generalmente aparece en este último sentido.  Los pactos antiguos eran de 2 clases: los que se hacían entre iguales, y los que involucraban a un señor y un vasallo. En un pacto entre iguales había un acuerdo mutuo acerca de las condiciones, los privilegios y las responsabilidades (Gén. 21:32; 26:28; etc.).  En un pacto entre un señor y un vasallo, un conquistador y los conquistados, entre un superior y un inferior, el señor o el conquistador especificaba las condiciones, los privilegios y las Responsabilidades que competían a mbos pactantes, y el vasallo o la nación subyugada se sometía a las condiciones que les eran impuestas (2 Sam. 3:21; 5:3; etc.).  Un acuerdo semejante a éstos fue el que propuso Senaquerib a Ezequías (Isa. 36:16, 17). Sin embargo, a través de las Escrituras el término "pacto" describe más comúnmente la relación formal que existía entre Dios, por una parte, e Israel como el pueblo escogido, por otra. Obviamente, éste no era un pacto entre iguales, sino entre el Dios infinito y el hombre finito. El Señor mismo determinó las provisiones del pacto, las dio a conocer a su pueblo y les dio la posibilidad de aceptarlo o rechazarlo.  Una vez ratificado, sin embargo, se consideraba que era obligatorio tanto para Dios como para su pueblo.  En suma, abarcaba todo lo necesario para que el plan de salvación fuera totalmente efectivo.  Por su parte, Dios prometía bendecir a su pueblo, darle en posesión la tierra de Canaán, revelarle su voluntad para ellos, enviarles el Mesías y emplearlos como un instrumento escogido para convertir al mundo.  Por su parte, el pueblo debía rendir obediencia implícita y cooperar con todos los requerimientos de Dios. En una forma preliminar, este pacto fue hecho con Adán, en ocasión de la caída (Génesis 3:15), y más tarde con Noé (Génesis 9:121516).  Pero llegó a ser plenamente efectivo por primera vez para Abrahán y su descendencia (12:1-315:18; 17:1-7; etc.).  Fue ratificado formalmente en el Sinaí, cuando Israel como nación prometió cumplir las demandas divinas y aceptó las promesas (Éxodo 19:5-8; 24:3-8). Después de siglos de infidelidad a su compromiso de cooperar con Dios, fue liberado del pacto y se le dejó ir en cautividad como señal de que sus provisiones ya no estaban en vigencia (Jer. 11:1-16; Eze. 16; Heb. 8:9; etc.).  Al volver del cautiverio, Dios prometió hacer "un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá" (Jer. 31:31-34).  Al rechazar y crucificar a Cristo, el pueblo judío renunció al pacto y fue rechazado como pueblo escogido de Dios (Mt. 21:43).  Al mismo tiempo.  Dios transfirió los privilegios y las responsabilidades de la relación del pacto a su nuevo pueblo escogido: la iglesia cristiana (Mat. 21:43; Gál. 3:29; Heb. 8:8-11; 1 Ped. 2:9, 10). El autor de Hebreos se refiere al pacto con el antiguo Israel como el "primer" pacto, o "antiguo" pacto, y al que hizo con los cristianos como el "segundo" o "nuevo" pacto (8:7, 13).  Esencialmente, las Provisiones, condiciones y objetivos de los 2 pactos son idénticos. La principal diferencia es que el "antiguo" fue hecho con Israel como nación, mientras que el "nuevo" se hace con los creyentes en Cristo en forma individual.  Este también es llamado el "eterno" (Gén. 17:13; Heb. 13:20).  Se puso en operación en el Edén cuando el hombre pecó, pero no fue ratificado hasta que la sangre de Cristo fue derramada en la cruz (Heb. 13:20).  El "antiguo" fue ratificado en el Sinaí (Éxodo 24:3-8); fue, en realidad, una disposición temporaria para permitir que quienes estaban ligados por sus provisiones pudieran entrar en los privilegios y las responsabilidades del pacto "nuevo" o "eterno".




284 veces
Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.

He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros;

Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos:

Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.

Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.

Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.

Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.

Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados* de Abram.
-  * "aliados",  lit.: "poseedores del pacto".

En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;

(11) Génesis 17:2
Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.

(12) Génesis 17:4
He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.

(13, 14) Génesis 17:7
Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pactoperpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.

(15) Génesis 17:9
Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.

(16) Génesis 17:10
Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.

(17) Génesis 17:11
Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

(18, 19) Génesis 17:13
Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carnepor pacto perpetuo.

(20) Génesis 17:14
Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.

(21, 22) Génesis 17:19
Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mipacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.

(23) Génesis 17:21
Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene.

(24) Génesis 21:27
Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto.

(25) Génesis 21:32
Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos.

(26) Génesis 26:28
Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehová está contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y haremos pacto contigo,

(27) Génesis 31:44
Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos.

(28) Éxodo 2:24
Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.

(29) Éxodo 6:4
También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron.

(30) Éxodo 6:5
Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto.

(31) Éxodo 19:5
Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

(32) Éxodo 23:32
No harás alianza con ellos, ni con sus dioses.

(33) Éxodo 24:7
Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.

(34) Éxodo 24:8
Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.

(35) Éxodo 31:16
Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo.

(36) Éxodo 34:10
Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo.

(37) Éxodo 34:12
Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti.

(38) Éxodo 34:15
Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios;

(39) Éxodo 34:27
Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel.

(40) Éxodo 34:28
Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

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