La codificación de la Mishnah dio fin a una era en la historia de los judíos, pues significó la terminación de la obra de los Tanna'im, los "tradicionalistas", que habían transmitido la Halaká oralmente de una generación a otra.
Durante el período siguiente, los eruditos de la ley judía son llamados 'Amoraim, "pronunciadores" o "exégetas". Consideraban que su tarea era estudiar la Mishnah para interpretarla y resolver sus contradicciones reales o aparentes. Los 'Amoraim trabajaron intensamente durante los siglos III y IV de la era cristiana, y su material nuevo - que consiste de una esmerada exégesis de la Mishnah - fue codificado durante los siglos IV y V.
En ese tiempo, este material exegético fue llamado Talmud ("enseñanza"); sin embargo, en épocas posteriores llegó a conocerse como Guemara, "terminación", y con frecuencia ahora se aplica la palabra Talmud a la Mishnah y la Guemara combinadas.
En la Guemara se incluyen Baraitas o declaraciones de la Halaká que no encontraron lugar en la Mishnah. La Mishnah era una obra unificada escrita en hebreo y aceptada por todos los judíos, pero la Guemara de los eruditos palestinos - conocida como el Talmud de Jerusalén - era notablemente diferente del de sus colegas babilonios, que es llamado el Talmud Babilónico.
El Talmud de Jerusalén incluye la Guemara de 38 opúsculos de las primeras cuatro órdenes de la Mishnah y de un opúsculo de la sexta orden.
La Mishnah fue escrita en hebreo, pero la Guemara del Talmud de Jerusalén fue compuesta en un dialecto arameo occidental.
El Talmud Babilónico incluye la Guemara de 34 opúsculos de la Mishnah, de las órdenes segunda a quinta, y de un opúsculo de la primera orden y de la sexta.
Tanto en el Talmud Babilónico como en el de Jerusalén, la Mishnah está en hebreo; pero la Guemara del primero de ellos está en un dialecto arameo occidental, mientras que la del último está en un dialecto arameo oriental.
El Talmud de Jerusalén tuvo poca aceptación fuera de Palestina; pero el Talmud Babilónico se ha convertido en la norma aceptada por los judíos ortodoxos desde su edición final c. 500 d. C.
DANIEL ALEJANDRO FLORES
10.03. Guemara (o Guemarra)
10.02. La Mishnah
La Mishnah (literalmente "repetición") es la codificación de la ley tradicional de los judíos. Contiene reglas y requisitos formulados a través de muchos siglos por el sanedrín, por Hillel, Shammai y por otros famosos rabinos.
Contiene conclusiones tomadas de decisiones acerca de casos nuevos en los cuales las reglas antiguas necesitaban ser reinterpretadas o modificadas. Por eso las reglas y las prohibiciones rituales religiosas constituyen la mayor parte de la Mishnah.
El que preparó la Mishnah fue Judá, hijo de Simón (c. 135 d.C. - c. 220 d.C.), conocido comúnmente como Judá ha-Nasi ("Judá el Príncipe"), o simplemente como Rabino. El dirigió la preparación de la primera edición completa de la ley tradicional judía en forma escrita.
Judá ha-Nasi era un erudito sumamente agudo. Estudió griego, latín y astronomía con maestros seculares, y las enseñanzas de la ley judaica con varios destacados eruditos de su tiempo. Pronto aventajó a todos sus instructores y llegó a ser una autoridad tan reconocida en halaká, que sus decisiones fueron colocadas por encima de las del sanedrín, cuyos reglamentos se consideraban obligatorios sólo si el rabino Judá los sancionaba.
Por ser presidente del sanedrín recibió el título de hanasi, "el Príncipe"; y por sus estrictos hábitos de vida se lo consideraba haqqadosh, "el santo".
Siguió los pasos de Akiba y de Meïr, y puso orden en las muchas reglas halákicas y las agrupó en temas tales como días de fiesta, ofrendas, purificación, etc. Esa obra fue terminada alrededor del año 200 d. C., y se ha convertido en la Mishnah oficial del judaísmo.
La Mishnah se convirtió después del Antiguo Testamento en la principal fuente de estudios religiosos judaicos, y con frecuencia su autoridad lo ha reemplazado. También llegó a ser el vínculo espiritual que unió a los judíos esparcidos en muchas naciones.
Después de que la Mishnah se convirtió en norma de vida, lo cierto es que el sanedrín y los dirigentes judaicos fueron casi superfluos.
Según la distribución hecha por Judá ha-Nasi, la Mishnah está dividida en seis sedarim, u "órdenes" que contienen 63 opúsculos, cada uno con un nombre que indica su contenido.
Las seis "órdenes" son:
1. Zera'im ("semillas"): contiene 11 opúsculos, y trata principalmente de agricultura y sus productos.
2. Mo'ed ("fiestas establecidas"): contiene 12 opúsculos y presenta reglas en cuanto al sábado y las fiestas.
3. Nashim ("mujeres"): contiene 7 opúsculos y trata principalmente de reglas del matrimonio y la vida conyugal.
4. Nezikin ("daños"): contiene 10 opúsculos y trata de las leyes civiles y criminales.
5. Kodashim ("cosas santificadas"): contiene 11 opúsculos y trata de las ofrendas.
6. Tohoroth ("limpiezas"): contiene 12 opúsculos y se ocupa de reglas en cuanto a las cosas limpias e inmundas.
La Mishnah rara vez trata de temas puramente teológicos y contiene poco material haggádico.
La excepción más digna de destacarse es el opúsculo 'Aboth, o Pirqe 'Aboth (el opúsculo noveno de Seder Nezikin), que es una colección de aforismos edificantes de los más famosos eruditos judíos desde alrededor de 200 a. C. hasta 200 d. C. Ninguna otra parte de la Mishnah se ha traducido e impreso tan frecuentemente.
10.01. Tradición oral
Los rabinos de la era apostólica afirmaban que la tradición oral judía era del mismo origen divino que la revelación escrita de la Torah. Esta tradición fue transmitida a las generaciones sucesivas hasta que a comienzos del siglo III d.C., aproximadamente, llegó a su forma escrita como la Mishnah y se convirtió en la norma de conducta para los judíos ortodoxos.
La tradición judía aún florecía en forma oral cuando se escribió el Nuevo Testamento, y se ocupaba principalmente de la exégesis de las Escrituras hebreas, la cual se conocía como Midrash.
Esta exégesis no tenía un enfoque lingüístico o histórico en el sentido moderno, sino era más bien una búsqueda de nuevo conocimiento, y el texto bíblico sólo se usaba para dar orientación e inspiración. Esta exégesis se basaba en deducciones lógicas, en combinaciones de pasajes relacionados entre sí e interpretaciones alegóricas.
El Midrash que trata de temas históricos o dogmáticos recibe el nombre de Haggadá ("expresión"), o Midrash haggádico, y la parte que trata de asuntos legales se llama Halaká (literalmente "camino", es decir, "una norma" o "una regla") o Midrash halákico.
El término Haggadá se refiere a materiales no bíblicos y a la exégesis de los temas poéticos, históricos y otros asuntos no legales de la Biblia hebrea. Era la forma corriente que se usaba en la sinagoga para explicar la Biblia por medio de símbolos, alegorías, fábulas y parábolas.
La Haggadá no estaba sujeta a reglas estrictas de exégesis y permitía el uso de casi cualquier recurso que dejara en el oyente una impresión duradera. La voluminosa y legendaria literatura judía del medioevo es principalmente el resultado de la exégesis haggádica de la Biblia. Sin embargo, sólo una pequeña parte del Talmud debe su origen a la Haggadá.
El término Halaká se refiere a los reglamentos religiosos basados principalmente en las secciones legales de la Biblia. La Haggadá era el sistema de exégesis que se usaba principalmente en los servicios de las sinagogas, en tanto que la Halaká se estudiaba en las escuelas religiosas más avanzadas.
Si era posible hacerlo, se le daba una base de las Escrituras a los reglamentos halákicos; pero muchas reglas para las cuales no había base bíblica eran defendidas apoyándose en la pretensión de que habían sido entregadas a Moisés en el Sinaí sólo en forma oral.
La Halaká fue codificada sistemáticamente, y la máxima ambición de cada judío erudito en la ley (los "escribas" del Nuevo Testamento) era aprender y entender todas las reglas halákicas relacionadas con la vida religiosa y secular de un judío escrupuloso.
Los maestros supremos de la Halaká fueron Hillel el Anciano (murió c. 20 d. C.) y Shammai. Ambos elaboraron sus enseñanzas en las últimas décadas del siglo I a. C., y sus seguidores formaron escuelas separadas.
Hillel era famoso por la dulzura de su carácter, que se manifestaba en reglamentos más liberales que los enunciados por Shammai. Si bien concordaba con Shammai en que la letra de la Torah debía cumplirse literalmente, la interpretaba de tal manera que sólo debían cumplirse los requerimientos mínimos de la ley; en cambio Shammai era estricto y exigía a sus seguidores los requerimientos máximos de la ley.
Para los no judíos con frecuencia deben haber parecido artificiales las diferencias entre las escuelas de Hillel y de Shammai. La naturaleza de los puntos de vista halákicos y las diferencias entre Hillel y Shammai se ilustran con el siguiente ejemplo. Shammai dictaminaba que no era permitido vender cosa alguna a un gentil o ayudarlo a cargar su bestia si iba a viajar con esa carga en sábado; Hillel no veía ningún mal en permitir esto (Mishnah Shabbath 1. 7).
Un ejemplo bastante extremo de la minuciosidad de Shammai, era su insistencia en que cuando se buscaban aves para sacrificar en un día de fiesta, no se podía mover una escalera de un palomar a otro, sino sólo de una abertura a otra del mismo palomar; en cambio Hillel permitía ambas cosas (Mishnah Bezah 1. 3).
Sin embargo, hay unos pocos casos en los cuales las reglas de Hillel parecen más estrictas que las de Shammai. Por ejemplo, permitía que se comiera un huevo puesto en sábado; pero Hillel lo prohibía argumentando que las restricciones para preparar alimento en sábado se aplicaban no sólo a los hombres sino también a las gallinas (Mishnah 'Eduyyoth 4. 1).
Después de que Tito destruyó a Jerusalén, se fundó una academia de conocimientos judaicos en Jamnia, al sur de Jope. Aquí también se reorganizó el sanedrín.
El primer director de este centro de sabiduría judaica fue el rabino Johanán ben Zakkai. El fue quien logró conservar la tradición judaica para la posteridad, haciéndola - después de las Escrituras hebreas - el centro de todo el pensamiento y la vida de los judíos ortodoxos.
El más famoso de sus sucesores fue el rabino Akiba (c. 50 d. C. - c. 132), uno de los principales pensadores judíos de todos los tiempos. De acuerdo con las opiniones de los rabinos, Akiba logró una comprensión más profunda y más penetrante de la ley que Moisés mismo.
Los primeros años de la vida de Akiba están velados por la oscuridad, pero se sabe que era de origen humilde y que no comenzó sus estudios hasta que fue un hombre maduro.
Como aprendió a leer y a escribir siendo adulto, mantuvo un respeto temeroso y místico hacia la escritura. Esa reverencia se manifestó en una exégesis que daba sentido no sólo a las frases y las palabras, sino también a las letras y a las partes de éstas.
Consideraba que su principal tarea era la de hallar una base bíblica real o supuesta para cada halaká mediante una deducción lógica, con lo cual logró dar un orden sistemático a la gran masa de material halákico. Así creó la primera recopilación completa de la Mishnah.
Aunque ese material todavía no había sido registrado por escrito, es posible que algunas pequeñas recopilaciones halákicas fueran escritas bajo su dirección.
El rabí Akiba es, además, importante porque fue uno de los líderes del Concilio de Jamnia (c. 90 d. C.), donde se tomaron importantes decisiones acerca del canon y del texto hebreo de la Biblia, y también porque apoyó al revolucionario Barcoquebas como al Mesías prometido, durante la guerra que comenzó en 132 d. C.
Es evidente que fue hecho prisionero por los romanos aun antes de que estallara la guerra. Murió como mártir, al final de la guerra.
El más ilustre de los discípulos de Akiba fue el rabino Meïr, que continuó y completó el sistema legal de su maestro. Su importancia es evidente por el hecho de que en la Mishnah es citado más que cualquiera de sus predecesores.
10.00. El Talmud
En los dos siglos siguientes se elaboró y codificó un gran conjunto de comentarios sobre la Mishnah, que se conoce como la Guemara (o Guemarra).
Estas dos colecciones constituyen el Talmud y suministran la estructura del judaísmo tradicional.
9.00. Los tárgumes
Así como los judíos del mundo romano fuera de Palestina llegaron a sentir la necesidad de una traducción griega del Antiguo Testamento, así también muchos judíos en Palestina - en los siglos posteriores al exilio - se dieron cuenta que no podían entender la Biblia en hebreo y que necesitaban una traducción al arameo.
Movidos por sus tendencias más conservadoras, durante siglos se abstuvieron de hacer esta traducción, pero sí dependían de traducciones orales de los pasajes bíblicos que eran leídos durante los servicios sabáticos en las sinagogas. Después de que un pasaje era leído en hebreo, se lo traducía al arameo. Esas traducciones orales quizá comenzaron a escribirse antes del tiempo de Jesús, y con toda certeza en el siglo I d. C. Se las conoce como tárgumes o sea "interpretaciones".
Puesto que éstas son pruebas documentales del carácter del texto hebreo que se traducía, los tárgumes tienen cierto valor en el estudio textual del Antiguo Testamento.
También son importantes porque con frecuencia revelan cuáles pasajes del Antiguo Testamento eran considerados por los judíos como profecías mesiánicas, ya que los tárgumes no sólo consisten de traducciones sino también de paráfrasis y comentarios.
En esta forma revelan cómo interpretaban los judíos hace 15 o más siglos ciertos textos que no pueden ser entendidos fácilmente por el texto hebreo existente. Los tárgumes más antiguos quizá fueron los que tratan de la Torah o los cinco libros del Pentateuco.
El tárgum mejor conocido acerca del Pentateuco es el de Onkelos, o Tárgum Babilónico. Onkelos, tradicionalmente considerado como el autor de este tárgum, frecuentemente es identificado con Aquila, el famoso alumno del rabino Akiba. Aquila es autor de una traducción muy literal del Antiguo Testamento al griego.
El tárgum de Onkelos también es sumamente literal, aunque contiene algunas secciones que son parafraseadas. Aunque está en duda su verdadera paternidad literaria, parece que originalmente fue escrito en Palestina y editado más tarde en Babilonia.
Otro tárgum del Pentateuco que es bien conocido es el del Seudo-Jonatán, llamado así porque se le atribuyó erróneamente a Jonatán ben Uzziel, el más distinguido alumno de Hillel; y también se le da el nombre de Yerushalmi I, pues fue compuesto en Palestina quizá después del siglo VII. Es una traducción con mucha paráfrasis que introduce varias ideas legales y filosóficas.
Otro tárgum palestino parafrástico del Pentateuco es el Yerushalmi II, también llamado Tárgum Fragmentario porque sólo se han conservado porciones de él. El tárgum de los profetas que mejor se conserva lleva el nombre de Jonatán, pero los eruditos han encontrado evidencias de que fue preparado en Babilonia por el rabino José en el siglo IV d. C.
Los tárgumes de los "escritos" - la tercera sección de la Biblia hebrea - aparecieron mucho más tarde. Parece que nunca se escribieron tárgumes de los libros de Daniel, Esdras y Nehemías.