DANIEL ALEJANDRO FLORES

29.03. RUT - Marco histórico

El marco del relato se presenta en forma explícita en las primeras palabras del libro: "En los días que gobernaban los jueces ... hubo hambre en la tierra".

Sin embargo, esta declaración no es de ninguna manera definida, porque hubo más de un hambre en la tierra de Palestina durante el período de los jueces.

Comparando la genealogía de David tal como se da en los últimos versículos del libro de Rut, con la genealogía de David que se da en el primer capítulo de Mateo, descubrimos que se registra a Rahab como la madre de Booz. No hay razones poderosas para suponer que fuese otra sino la Rahab de Jericó. Si ella fue en efecto la madre de Booz, los sucesos narrados en el libro de Rut habrían ocurrido en una época comparativamente remota del período de los jueces.

Por otra parte la tradición antigua, seguida por Josefo, ubica los acontecimientos registrados en el libro de Rut en los días de Elí, lo cual compaginaría mejor con la hipótesis de considerar a Booz como el bisabuelo de David. Ambas alternativas podrían ser ciertas, puesto que"madre" y "padre" pueden significar abuelo (o abuela) o antepasado.

Las costumbres, la sociedad y el gobierno que se reflejan en el libro de Rut concuerdan con el período de los jueces, tal como se presentan en el libro de ese nombre. Esto se hace más evidente a medida que se estudian los detalles de la narrración de Rut.

La sugestión de que el hambre mencionada es la que ocurrió en tiempos de Gedeón es sumamente improbable, porque no hay indicación de que el hambre registrada en el libro de Rut fuese causada por invasores armados (Rut 1: 1, 2; cf. Jueces 6: 3-6). El libro no insinúa una guerra. En realidad, cuando Noemí decidió regresar a su patria, fue porque había oído "queJehová había visitado a su pueblo para darles pan" (Rut 1: 6). Esto implica que el hambre no fue el resultado de una guerra sino de una sequía.

Como ya se ha dicho, los traductores griegos de las Escrituras del AT hicieron de este libro un apéndice del libro de los Jueces, sin hacer división entre ellos y sin darle título propio. Ediciones posteriores de esta traducción, la LXX, insertaron las palabras Telos tôn kriton, "el fin de los jueces", para indicar dónde terminaba Jueces y comenzaba Rut, y Telos tês Routh, "el fin de Rut", al final del relato.

El libro de Rut ocupa un lugar diferente en el canon hebreo actual. Es uno de los cinco rollos leídos en la sinagoga en cinco ocasiones especiales o fiestas durante el año. En las ediciones impresas del AT hebreo estos rollos aparecen generalmente en el siguiente orden: Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester. Rut ocupa el segundo lugar porque era un libro apropiado para ser leído en la fiesta de las semanas, conocida posteriormente como Pentecostés, que era la segunda de las cinco fiestas especiales.

Como ya se ha hecho notar, los traductores de la LXX colocaron el libro de Rut como apéndice de Jueces. Esto corresponde bien con el tiempo de Elí, el sumo sacerdote, en cuyos últimos años Samuel fue llamado al oficio profético. Un hecho importante de la vida de Samuel fue el ungimiento de Saúl, el primer rey de Israel. Las últimas palabras del libro de los Jueces rezan: "En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía" (Jueces 21: 25).

En ese entonces, Moab era un distrito al oriente del mar Muerto, entre el río Arnón y el arroyo de Zered. Su límite oriental era definido: el gran desierto de Arabia. Moab es una meseta elevada y fértil, con un promedio de más de 1.000 m sobre el nivel del Mediterráneo y unos 1.400 m sobre el nivel del mar Muerto.

Aunque las lluvias son por lo general suficientes para que maduren las cosechas, la gente que vive en los lugares altos aumenta su provisión de agua por medio de cisternas. Muchas de las que se usaron antaño están ahora en ruinas.

Antiguamente la población tuvo que haber sido mucho mayor que ahora. La fertilidad del país en tiempos antiguos está indicada por los numerosos pueblos y aldeas que se sabe que existieron allí, y que se mencionan en las Escrituras. La tierra de Moab todavía proporciona buenos pastos para las ovejas y el ganado, como en los tiempos antiguos.

Los moabitas eran de estirpe semita, descendientes de Lot, sobrino de Abrahán. Su deidad principal era Quemos, cuya buena voluntad parece que se buscaba mediante sacrificios humanos (ver 2 Reyes 3: 26, 27). Sabemos poco de la historia de los moabitas después del relato de su origen, dado en Génesis 19, hasta el tiempo del éxodo. Algún tiempo antes del establecimiento del reino de Israel, los amorreos ocuparon la parte de Moab que quedaba al norte del Arnón; pero Israel subyugó a los amorreos y ocupó su parte de lo que había sido territorio moabita. Cuando Balac, hijo de Zipor, vio que los israelitas acamparon en las mismas fronteras de su país, se alió con los madianitas y pidió auxilio al profeta apóstata Balaam.

En una inscripción de Ramsés II, en la base de una estatua de Luxor, se registra con jactancia la conquista de Moab. Israel fue oprimido por Eglón de Moab con la ayuda de Amón y de Amalec (Jueces 3: 13, 14); pero Eglón fue asesinado por Aod, y el yugo moabita fue sacudido. El rey Saúl asoló a Moab, pero no lo sometió (1 Samuel 14: 47), porque sabemos que David colocó a su padre y a su madre bajo la protección del rey de Moab cuando fue perseguido por Saúl (1 Samuel 22: 3, 4).

El hecho de que Rut, bisabuela de David, fuese moabita puede explicar por qué David colocó a sus padres bajo la protección del rey de Moab cuando huyó del rey Saúl. Pero no continuó esta amistad entre David y Moab. Cuando David llegó a ser rey hizo la guerra a Moab y lo derrotó completamente.

Había dos ciudades llamadas Belén en la antigua Palestina. Una estaba en el territorio asignado a la tribu de Zabulón; la otra, en Judá. A causa de una posible confusión, el escritor del libro de Rut afirma definidamente dos veces, al mismo comienzo del relato, que la Belén de Noemí, de su esposo Elimelec y de sus dos hijos, era Belén de Judá (cap. 1: 1, 2).

La Belén de Zabulón semenciona en Josué 19: 15 como una de las 12 ciudades de la heredad de los hijos de Zabulón. Hay todavía una aldeíta en el norte de Palestina en el lugar donde se cree que estuvo esta Belén. Pero la que nos interesa es la Belén de Judá. Está a 8,4 km al sur de Jerusalén y a 731 m sobre el nivel del mar. Ocupa una posición destacada en un promontorio que corre hacia el este de la línea divisoria de las aguas. Está cerca del camino principal hacia Hebrón y el sur. Su posición es la de una fortaleza natural, y fue ocupada por una guarnición de filisteos en los días de David (2 Samuel 23: 14; 1 Crónicas 11: 16).

29.02. RUT - Autor

Los críticos han estudiado la paternidad literaria del libro de Rut. Como en el caso del libro de Daniel, hay quienes fijan la fecha de su composición como muy remota y otros mucho después.

En la Jewish Encyclopedia se presenta con habilidad la teoría de un origen postexílico para el libro de Rut. Algunos críticos han supuesto que el libro representa un argumento sutil a favor de casamientos mixtos entre judíos y otros pueblos, pues afirma que David descendió de un casamiento tal. Sugieren que fue escrito en tiempos de Esdras y Nehemías, pues protesta contra sus estrictas leyes que prohibían el casamiento entre judíos y gentiles.

Las cinco razones principales expuestas por los que creen que el libro de Rut fue escrito en tiempos postexílicos son las siguientes:

1. La expresión "en los días que gobernaban los jueces" (cap. 1: 1) implica una fecha posterior para la redacción del libro.

2. El hecho de que el libro de Rut aparece en la tercera sección del canon hebreo, implica que fue escrito después del exilio.

3. El libro contiene una cantidad de arameísmos que no aparecerían en una narración preexílica.

4. La genealogía al final del libro muestra la clara influencia de la escuela sacerdotal.

5. La expresión "desde hacía tiempo" (cap. 4: 7) parece implicar que laceremonia del zapato y la redención de tierras y mujeres ya no se practicaban.

Sin embargo, estos argumentos distan mucho de ser terminantes:

(1) La expresión "en los días que gobernaban los jueces" sólo implica que el libro de Rut, tal como lo tenemos, fue escrito después de terminar el período de los jueces, pero no necesariamente mucho después. Es interesante notar que en una de las versiones más antiguas, la LXX, este libro va añadido al de los Jueces, sin siquiera un título separado, como si la parte final fuese en verdad una especie de apéndice de Jueces.

(2) La posición de Rut en el canon hebreo actual no es argumento válido para asignarle una fecha de composición tardía. El canon hebreo actual en sí mismo no es de origen antiguo, y el lugar del libro de Rut en las antiguas versiones es el mismo que ocupa en la RVR, o sea después del libro de Jueces, y en algunos casos sin encabezamiento propio.


(3) Un minucioso estudio ha demostrado que las palabras arameas que los críticos han señalado como una prueba de su origen tardío aparecen también en otros escritos cuya fecha preexílica no se discute.

(4) La genealogía al final del libro de Rut no sería una prueba satisfactoria del origen postexílico, a menos que primero se aceptase que ciertas porciones de los libros de Moisés y Josué también son de origen postexílico.

(5) La expresión "desde hacía tiempo" puede implicar que la ceremonia del zapato y la redención de tierras y de viudas pertenecían al pasado, pero no necesariamente el pasado ya por largo tiempo olvidado.

En verdad, un estudio cuidadoso del libro de Rut ha llevado a muchos eruditos a la conclusión de que el libro es probablemente de origen preexílico. Esto es sin duda todo lo que puede decirse respecto de la fecha cuando se escribió el librode Rut.

La forma en que está redactado el libro de Rut tal como lo poseemos actualmente, quizá se originó en tiempos del mismo David, y parece encuadrar mejor con los primeros tiempos de su reinado. Algunos han pensado que Samuel fue el autor del relato en su forma actual. Esto explicaría la posición del libro de Rut al fin del libro de Jueces y antes de Samuel.

Su posición en el canon hebreo posterior naturalmente estaría entre los escritos, pues no podría ser incluido apropiadamente ni entre los libros de Moisés ni entre los profetas.

Según la tradición judía, registrada en el Talmud, el profeta Samuel no sólo escribió los libros que llevan su nombre sino también el libro de los Jueces y el de Rut.

Aunque no es en sí mismo una profecía, el libro de Rut puede haber sido escrito por uno de los más grandes profetas.

29.01. RUT - Título

El libro de Rut es como un apéndice del libro de los Jueces, y una introducción a los dos siguientes libros históricos de Samuel. Recibe su título del nombre de la persona cuya historia relata.

Los nombres propios hebreos tienen significado. Estos pasan inadvertidas para el lector de la traducción castellana de la Biblia, pues los traductores sólo han transliterado los nombres sin intentar dar sus significados. Rut era moabita y naturalmente su nombre no es hebreo. No se sabe con certeza la etimología y significado del nombre, aunque algunos creen que puede estar relacionado con el verbo ra'ah, "asociarse con", y significaría, en consecuencia, "amiga", o "amistad".

El libro de Rut no nos da la historia de un amor romántico, sino del amor reverente de una viuda joven por la madre de su esposo difunto. El amor que se revela en el carácter de Rut es del tipo más puro, abnegado y extraordinario. Aunque era moabita, Rut aceptó como propia la fe de Noemí, y fue recompensada mediante su matrimonio con un noble judío, Booz, con quien llegó a ser antecesora de David, y así finalmente de Cristo.

28.05. JUECES - Bosquejo

I. Prefacio histórico general: la situación cuando comienza la historia, 1: 1 a 2: 5.

A. Las tribus procuran consolidar los territorios que se les asignaron en Palestina, 1: 1-36.
1. Judá y los ceneos, 1: 1-20.
2. Benjamín, 1: 21.
3. Manasés y Efraín, 1: 22-29.
4. Zabulón, 1: 30.
5. Aser, 1: 31, 32.
6. Neftalí, 1: 33.
7. Dan (en el sur), 1: 34-36.

B. La razón de su fracaso, 2: 1-5.


II. Introducción temática: resumen del autor o interpretación de la historia hebrea durante este período, 2: 6 a 3: 6.

A. Prólogo histórico que se relaciona con el libro de Josué, 2: 6-10.

B. La interpretación que hace el autor de la historia que comienza a relatar, 2: 11 a 3: 6.


III. La historia de los jueces, 3: 7 a 16: 31.


A. Otoniel quebranta la opresión de invasores del noreste (Mesopotamia), 3: 7-11.


B. Aod libera de los invasores del sureste (moabitas), 3: 12-30.


C. Samgar. 3: 31.


D. Débora y Barac liberan de la opresión de los cananeos del norte, 4:1 a 5: 31.


E. Gedeón, 6: 1 a 8: 32.

1. Rechazo de una invasión de los madianitas desde el este, 6:1 a 8: 21.
2. Sucesos siguientes de la carrera de Gedeón, 8: 22-32.

F. La usurpación de Abimelec, hijo de Gedeón, 8: 33 a 9: 57.

G. Tola, 10: 1, 2.

H. Jair, 10: 3-5.

I. Jefté, 10: 6 a 12: 7.

1. Destruye la invasión amonita desde el este, 10: 6 a 11: 33.
2. Sacrifica a su hija, 11: 34-40.
3. Lucha entre tribus mientras Jefté es juez, 12: 1-7.

J. Ibzán, 12: 8-10.

K. Elón, 12: 11, 12.

L. Abdón, 12: 13-15.

M. Nacimiento y aventuras de Sansón, 13: 1 a 16: 31.


IV. Un doble apéndice: Dos sucesos que ocurrieron durante el período de los jueces, 17: 1 a 21: 25.

A. Origen de la idolatría de Micaía y del santuario de sus ídolos en Dan (al norte), 17: 1 a 18: 31.

1. La hechura de imágenes, 17: 1-6.
2. Un levita renegado llega a ser sacerdote, 17: 7-13.
3. La transferencia de las imágenes a Dan (Lais) mediante la migración de los danitas, 18: 1-31.

B. Una acción perversa de los benjamitas y sus terribles consecuencias, 19: 1 a 21: 25.

1. Los benjamitas de Gabaa abusan de la concubina de un levitay le causan la muerte, 19: 1-28.
2. El castigo del pueblo de Benjamín de parte de las otrastribus, 19: 29 a 20: 48.
3. El método para librarse del juramento de las tribus, de manera que la de Benjamín pudiera ser preservada de la extinción, 21: 1-25.

28.04. JUECES - Tema

Este libro relata las vicisitudes del pueblo hebreo en el período que siguió a la muerte de Josué hasta el tiempo de Samuel, en cuyos días surgió la monarquía.

En un sentido especial, Josué había sido escogido para llevar a cabo y completar el programa iniciado por Moisés. Cuando Josué murió, los israelitas -privados tanto de la dirección autorizada de Moisés como de la experiencia ejecutiva de Josué- entraron en un período de dirección independiente y trataron de consolidar la patria recién ganada.

Antes de esta época, la existencia de los hebreos había fluctuado entre el desasosiego y el movimiento. Primero, padecieron esclavitud; luego, una peregrinación prolongada en el desierto, y finalmente las penurias del campamento y la conquista. El libro de Josué, que es mayormente una biografía de ese gran dirigente, relata las fases finales de esa conquista. El libro de los Jueces presenta el próximo paso en la historia de los israelitas, y los muestra enfrentándose al desafío de la transición de un pueblo migratorio y pastoril a una nación establecida y agrícola.

Al abrir el libro nos hallamos en una atmósfera de ardor bélico. Leemos acerca de preparativos militares a medida que las tribus comienzan a dispersarse después de las campañas unidas bajo el mando de Josué. Se reúnen consejos de guerra, y luego se oye el choque de las armas al subir las tribus del valle del Jordán para tomar posesión de los distritos que les había tocado en suerte conquistar. Una batalla sigue a otra. Los carros de hierro avanzan velozmente por los valles; las cuestas están erizadas de hombres armados. Las canciones son de lucha y conquista; los grandes héroes son los que hieren a los enemigos de Israel en la "cadera" y el "muslo" (Jueces 15: 8). Aunque los hebreos logran conquistar la región montañosa no pueden echar a los cananeos de las llanuras.

Cuando se apagó el fragor de la batalla, los cananeos aún retenían la posesión de una larga cadena de ciudades fortificadas que corrían desde el oriente hasta el occidente, desde el monte Heres a través de Ajalón, Saalbim, Gabaón, Beerot, Quiriat-jearim, y Jerusalén. Más hacia el norte, Isacar, Zabulón, Aser y Neftalí quedaron separadas de las tribus de la Canaán central por otra barrera de fortalezas desde el mar a través de Dor, Haroset-goim, Meguido, Taanac e Ibleam, hasta el río Jordán. El rico valle de Jezreel que conducía hasta Jordán, pasando por la fortaleza de Bet-seán, estaba todavía en manos de los cananeos.
Estas dos cadenas de fortalezas cortaban el país y hacían que fuesen virtualmente imposibles la comunicación y la unidad entre las tribus. Aisladas como estaban una de otra por estas ciudades sin conquistar, las tribus hebreas quedaban expuestas al ataque, y sólo con dificultad podían formar confederaciones parciales contra sus enemigos a fin de aferrarse a los centros que habían conquistado en medio de una población hostil.

Las constantes invasiones de otros pueblos trajeron lucha y opresión a las tribus hebreas. Desde el noreste llegaron invasores mesopotámicos; desde el sureste, los moabitas; desde el este, madianitas y amonitas; y desde el suroeste, los filisteos. Puesto que la apostasía e idolatría habían debilitado los vínculos de unidad nacional que había forjado la lealtad a su religión, los hebreos fueron incapaces de resistir estos ataques. Sin embargo, los sufrimientos de la esclavitud producían arrepentimiento y hacían que la gente volviese una vez más al culto del Señor. Luego, compadecido de ellos, Dios suscitaba un libertador o "juez", que quebrantaba el yugo de la opresión y juzgaba al pueblo hasta su muerte. Este es el tema del libro.

El tema principal que expone el autor de Jueces es que el pecado y la apostasía de la verdadera religión atraen sobre un pueblo el desagrado de Dios. A fin de lograr que se aparte del pecado, Dios permite el sufrimiento y el desastre, que sólo pueden ser evitados mediante un arrepentimiento genuino y un retorno a Dios. Cuando hay un verdadero arrepentimiento, Dios suscita a personas o circunstancias que traen liberación y alivio. La historia de este período se ha registrado en un marco que presenta las siguientes grandes proposiciones: la rectitud exalta la nación, pero el pecado es el baldón de cualquier pueblo; los malos compañeros arruinan las buenas intenciones y la preparación; la degeneración moral siempre trae consigo debilidad nacional; los asuntos del pueblo escogido, Israel, estaban bajo el cuidado inmediato de la Providencia; el pecado nacional atrae el castigo divino; el propósito del Señor es que el castigo que acompaña el pecado sea educativo, no vengativo; se retira el justo castigo cuando éste produce el arrepentimiento sincero; la liberación nunca proviene de esfuerzos humanos sin ayuda, sino de la fortaleza y el entusiasmo inspirados por el Espíritu de Dios. Estos principios del gobierno de Dios explican -según nos dice el autor- las alternativas de apostasía y servidumbre, arrepentimiento y liberación que caracterizan la historia de este período.

Estas vicisitudes, tan admirablemente ilustradas por el autor en los relatos que refirió, elevan el libro de los Jueces desde el nivel de las narraciones históricas a la posición de una filosofía sagrada de la historia. El autor inspirado del libro se preocupó más de señalar las lecciones que debían aprenderse de la historia que registraba que de la historia misma. Hasta una lectura superficial del libro de los jueces revela que el propósito del autor era demostrar que la mano de Dios se manifestaba en los sucesos que acaecieron a los israelitas en su nueva patria. El resultado estaba bajo el control de Dios, y él guiaba las vicisitudes que acaecieron al pueblo de tal manera que aprendiera por experiencia que su única felicidad y seguridad dependían de servir al Señor.

Un tema secundario del libro es que las aflicciones de Israel se debieron en gran medida a la mala influencia de sus vecinos paganos. Alguno podría preguntar, si los idólatras habitantes de la tierra fueron los instrumentos que hicieron caer a los hebreos en la tentación, por qué Dios no expulsó a los cananeos y amorreos y evitó así la apostasía de su pueblo. El autor ofrece evidentemente una respuesta a esta objeción en una sección del libro (cap. 3: 1-4). Aquí declara que el Señor reconoce el valor de las dificultades en la formación del carácter; por esta razón, dejó a los cananeos en la tierra para probar si Israel le serviría.

Un propósito adicional del autor fue describir cómo, bajo la dirección y bendición de Dios, varias tribus pequeñas pudieron establecerse permanentemente en una tierra extraña y hostil; cómo adquirieron fama sus héroes; y cómo, en medio de diversos intereses e influencias modeladoras, la lealtad a su único Dios evitó que fuesen absorbidas por otros pueblos.

El libro de los Jueces se divide en cinco secciones bien definidas. Comienza con un prefacio histórico general (caps. 1: 1 a 2: 5) o visión de la conquista parcial de la tierra después que hubo sido repartida entre las diferentes tribus por Josué. Las tribus se apoderaron solas de su herencia particular, o a veces varias de ellas se unieron cuando se vieron frente a una fuerte resistencia. A pesar de sus esfuerzos, los israelitas sólo lograron un éxito parcial en su propósito de tomar posesión de las porciones de las tierras que se les asignaron. El autor presenta la narración de tal manera que demuestre que el fracaso del pueblo se debió a su falta de confianza en el Señor y de fidelidad para con él. De esta manera informa al lector acerca de la base de todas las dificultades subsiguientes de Israel, y de por qué se permitió que los cananeos permaneciesen en la tierra. Las relaciones de Israel con los cananeos que quedaron forman el marco de fondo de la historia de los siguientes capítulos y explican por qué fueron necesarios los jueces.

A este bosquejo histórico sigue una segunda introducción (caps. 2: 6 a 3: 6), cuyo objeto es mostrar cómo la apostasía religiosa que siguió a la muerte deJosué continuó sin disminuir. El pueblo se hundió en la idolatría y provocó el castigo divino; pero cuando se arrepintió, el Señor le envió liberación por medio de jueces sucesivos.

Habiendo expuesto su tema, el autor procede entonces a relatar la historia de las tribus bajo 12 jueces (caps. 3: 7 a 16: 31). Es una historia de pecado que se repite vez tras vez, y de la gracia divina, que ofrece siempre nuevos medios de liberación. Se relatan con amplitud las hazañas heroicas de seis de esos libertadores, y de otros seis meramente se mencionan con breves detalles. El episodio de las usurpaciones de Abimelec se expone con más amplitud para prevenir al pueblo del peligro de escoger un monarca que no cumpliera con las especificaciones divinas (ver Deuteronomio 17: 15).

El libro termina con dos apéndices. Ambos describen sucesos que ocurrieron en la primera parte del período de los jueces. El primero (caps. 17 y 18) relatal a idolatría de Micaía y del santuario septentrional que albergó sus imágenes en la tribu de Dan hasta la muerte de Elí; el segundo apéndice (caps. 19 al 21) registra el vil acto de los benjamitas de Gabaón y la venganza infligida sobre esa tribu por las otras tribus. Finaliza con un relato de las providencias tomadas para salvar a la tribu de Benjamín de la extinción después de que fuera virtualmente extirpada por haber apoyado a los gabaonitas culpables.
El Texto Bíblico on Facebook