DANIEL ALEJANDRO FLORES

30.03. 1 y 2 SAMUEL - Marco histórico

El libro de 1 Samuel abarca el período de transición desde los jueces hasta el reino unido de Israel, e incluye al último juez, Samuel, y al primer rey, Saúl. El segundo libro de Samuel trata exclusivamente del reinado de David. Por lo tanto, 1 Samuel abarca casi un siglo, desde alrededor de 1100 hasta 1011 AC; y 2 Samuel, 40 años, o sea desde 1011 hasta 971 AC.

El período de 1200 a 900 AC fue de desasosiego nacional y controversia política. Se puso poco empeño en el mundo antiguo por registrar y conservar relatos escritos de los sucesos de ese tiempo. Los historiadores antiguos tales como Herodoto, Beroto, Josefo y más tarde Eusebio, se vieron en la necesidad de basarse mayormente en relatos folklóricos de los sucesos ocurridos en el mundo durante esa época. Por esta razón es preciso cotejar sus declaraciones con los descubrimientos arqueológicos modernos, que proporcionan mucha información no disponible anteriormente. Hay material nuevo que constantemente va apareciendo y que aumentan nuestro conocimiento del período durante el cual ocurrieron los acontecimientos de 1 y 2 Samuel.

Este período de desasosiego, agitación y transición se inició con las migraciones de los pueblos del mar que, directa o indirectamente, afectaron a todo el antiguo Oriente. Durante el período abarcado por 1 y 2 Samuel gobernaron a Egipto los reyes sacerdotes de la XX dinastía y los gobernantes seculares de la XXI dinastía, cuyos reinados se caracterizaron por debilidad, decadencia y desunión nacionales.

Durante la mayor parte de este período Asiria fue también sumamente débil. En Babilonia las condiciones eran muy similares a las de Egipto y Asiria: la debilidad interna y las invasiones del exterior estaban a la orden del día. La influencia política de Egipto y de Siria desapareció en tales circunstancias de Palestina. Las migraciones de los pueblos de mar y de los arameos se añadieron a las dificultades internas, y mantuvieron la situación política internacional en todo el antiguo Oriente en un estado de agitación durante casi dos siglos.

Como resultado, los primeros reyes de Israel estuvieron comparativamente libres para consolidar su dominio sobre la tierra prometida y las regiones circundantes, sin la interferencia de sus anteriormente fuertes vecinos del norte y del sur. Sus únicos enemigos eran las naciones de la región de Palestina, tales como los filisteos, amalecitas, edomitas, madianitas y amonitas. La resistencia de estas tribus vecinas fue vencida gradualmente, y la mayoría de ellas se sometió al dominio israelita. David y Salomón rigieron finalmente extensas regiones que habían pertenecido anteriormente al imperio egipcio y a las naciones de Mesopotamia.

Cuando Israel entró en Canaán, el Señor le ordenó que asignase ciudades a los levitas en todas las diferentes tribus. Así podría instruirse a todo el pueblo en los caminos de la justicia. Pero los israelitas parecen haber prestado poca o ninguna atención a la orden. En realidad, ni siquiera echaron a los cananeos, sino que vivieron entre ellos (Jueces 1: 21, 27, 29-33).

Después de pocos años, los levitas -que no habían recibido una heredad específica- se hallaron sin empleo. Hasta Jonatán, el nieto de Moisés, visitó la casa de Micaía el efrainita "donde moraba" y pudo "encontrar lugar" (Jueces 17: 8), y llegó a ser sacerdote para la "casa de dioses" de Micaía (Jueces 17: 5). Finalmente robó las imágenes de la casa de Micaía y se fue con los migratorios descendientes de Dan para ser su sacerdote (ver Jueces 18).

De esa manera, en un tiempo cuando "cada uno hacía lo que bien le parecía", Israel violó el plan de Dios de que los levitas instruyesen al pueblo en sus caminos, y pronto cayó en los hábitos de ignorancia y superstición de los paganos que lo rodeaban. Seis veces durante el período de los jueces Dios procuró despertar a su pueblo respecto del error de su camino, al permitir que fuese subyugado por las naciones circunvecinas. Pero poco después de cada liberación de la servidumbre, volvía a caer en la indiferencia y la idolatría.

Aunque creció en ese ambiente, Samuel prefirió repudiar los males de ese tiempo y dedicarse a la corrección de esas tendencias. Su plan para realizar esto giró en torno del establecimiento de las así llamadas "escuelas de los profetas". Una de éstas estaba en Ramá, su hogar ancestral (1 Sam. 19: 19-24),y otras fueron establecidas más tarde en Gilgal (2 Reyes 4: 38), Bet-el (2 Reyes 2: 3) y Jericó (2 Reyes 2: 15-22). Allí los jóvenes estudiaban los principios de la lectura, la escritura, la música, la ley y la historia sagrada. Se ocupaban en diversos oficios, a fin de que, tanto como fuese posible, aprendiesen a sostenerse a sí mismos.

La expresión "escuelas de los profetas" no aparece en el AT, pero los jóvenes que allí estudiaban eran llamados "hijos de los profetas". Se dedicaban al servicio de Dios y algunos de ellos eran empleados como consejeros del rey.

Hacia el fin de su vida Samuel -con desagrado de su parte- fue llamado a ser el instrumento para establecer la monarquía. Después de tratar el asunto con el pueblo, escribió un libro sobre "las leyes del reino" y lo guardó delante del Señor (1 Sam. 10: 25). Esto no fue probablemente de valor alguno para Saúl, de quien se cree que no sabía leer. Samuel animó a Saúl asegurándole la presencia permanente de Dios, pero éste rechazó pronto el consejo inspirado de Samuel, se rodeó de una fuerte guardia y se convirtió rápidamente en un monarca absoluto.

Después del rechazo de Saúl, Samuel fue llamado a escoger y preparar un hombre conforme al corazón de Dios (1 Sam. 13: 14), uno que no se pusiese por encima de la ley, sino que obedeciese a Dios. La preparación de David, como la de Cristo, fue llevada a cabo frente a los celos y el odio. Aunque David cayó a veces en la transgresión de la ley que veneraba y defendía, siempre se humilló ante esa ley que consideraba suprema. Como resultado de la cooperación de David con los principios establecidos por Dios mediante Moisés y Samuel, Israel gradualmente sometió a todos sus enemigos, y los límites de la nación se extendieron hacia el norte, prácticamente hasta el Eufrates, y hacia el sur hasta la frontera de Egipto. Dios pudo bendecir a Israel que, como resultado, disfrutó de una época de prosperidad y gloria nacionales que continuó a través del reinado de Salomón, y que desde entonces nunca ha sido igualada.

30.02. 1 y 2 SAMUEL - Autor

En contraste con el Pentatéuco, en el cual se declara específicamente, respecto de ciertas porciones, que fueron escritas por Moisés, los libros de Samuel no contienen información alguna en cuanto a quien pudo haber sido el autor, o los autores.

De acuerdo con la traducción judía, los primeros 24 capítulos de 1 Samuel fueron escritos por Samuel, y el resto de 1 Samuel, junto con 2 Samuel, por Natán y Gad (ver 1º Crónicas 29: 29).

Cuando el libro fue dividido -en el texto hebreo y en la mayoría de las traducciones- el nombre original, Samuel, se aplicó a ambas partes, aunque su nombre no se menciona ni una sola vez en la segunda parte. La muerte de Samuel se registra en 1 Samuel 25: 1, y su nombre, en estos dos libros, aparece por última vez en 1 Samuel 28: 20.

En vista de que David se destaca en la segunda parte, su nombre podría ser un título más apropiado para 2 Samuel. Es obvio que es errónea la declaración del Talmud de que Samuel escribió todo lo que ahora lleva su nombre, porque todo 2 Samuel -como también la última parte de 1 Samuel- registran la historia de Israel después de su muerte.

Algunos eruditos bíblicos han señalado 1 Samuel 27: 6 como una prueba de que los libros de Samuel datan del tiempo de la división del reino. Pero si las dos partes de Samuel fueron escritas en tiempos diferentes por distintos autores, ¿por qué se publicaron originalmente como una sola entidad? Sin embargo, si representan la obra continua de un autor, éste debe haber escrito después de la muerte de Saúl (2 Samuel 21: 1-14) y de David (ver 2 Samuel 23: 1).

Parece muy razonable concluir que 1 y 2 Samuel son obras de varios autores, y que son una colección de narraciones, cada una completa en sí misma. Cada autor escribió por inspiración, y todas las partes fueron finalmente reunidas como un todo bajo la dirección del Espíritu Santo.

30.01. 1 y 2 SAMUEL - Título

Los dos libros conocidos hoy como 1º y 2º de Samuel aparecen como un solo volúmen en todos los manuscritos hebreos preparados antes de 1517.

No fue hasta la traducción del AT al griego, alrededor del siglo III AC, cuando el libro fue dividido por primera vez en dos partes. En esa traducción, la LXX, esas dos partes aparecían como "Primero de los Reinos" y "Segundo de los Reinos"; los libros que ahora conocemos como 1 y 2 Reyes aparecían como "Tercero de los Reinos" y "Cuarto de los Reinos".

La Vulgata latina de Jerónimo, del siglo IV DC, es la primera que presenta los títulos de "Reyes" en lugar de "Reinos". Fue varios siglos después de Cristo cuando los masoretas notaron que la declaración de 1 Samuel 28: 24 estaba en el centro del libro en el texto hebreo. En realidad, las Biblias hebreas conservaron la forma original hasta la edición impresa hecha por Daniel Bomberg en Venecia, en 1517.

Debido a que la vida y el ministerio de Samuel domina la primera mitad del libro, a éste originalmente se le dio su nombre. Este título fue apropiado en vista del importante papel que Samuel desempeñó como el último de los jueces, por ser uno de los mayores profetas, el fundador de las escuelas de los profetas. Por lo tanto, en esencia, el nombre Samuel designa contenido más bien que partenidad literaria.

29.05. RUT - Bosquejo

I. Permanencia en la tierra de Moab, 1: 1-18.

A. Noemí pierde a su esposo y a sus dos hijos, 1: 1-5.

1. Hambre en la tierra de Judá, 1: 1.
2. Elimelec, Noemí y sus hijos van a Moab, 1: 2.
3. Muerte de Elimelec, 1: 3.
4. Casamiento y muerte de los dos hijos, 1: 4, 5.

B. Noemí proyecta regresar a Judá, 1: 6-14.

1. Razón para su regreso, 1: 6.
2. Propuesta para que se queden las nueras, 1: 7-9.
3. Razón de la propuesta de Noemí, 1: 10-13.
4. Diferentes decisiones de las dos nueras, 1: 14.

C. Rut decide acompañar a su suegra, 1: 15-18.

1. Súplica de Noemí a Rut, 1: 15.
2. Respuesta conmovedora de Rut, 1:16, 17.
3. Noemí consiente, 1: 18.


II. Viaje y llegada a Belén, 1: 19-22.

A. El pueblo de Belén da la bienvenida a Noemí y a Rut, 1: 19.

B. Respuesta de Noemí, 1: 20, 21.

C. El tiempo cuando llegaron, 1: 22.


III. Rut conoce a Booz, 2: 1-23.

A. Rut espiga en el campo de Booz, 2: 1-7.

1. Noemí tiene un pariente, 2: 1.
2. Rut va a espigar, 2: 2, 3.
3. El mayordomo informa a Booz acerca de Rut, 2: 4-7.

B. Conversación entre Booz y Rut, 2: 8-13.

1. Booz favorece a Rut, 2: 8, 9.
2. Rut pide razón por este favor, 2: 10.
3. Booz repite las buenas cosas que ha oído acerca de Rut, 2: 11, 12.
4. Rut expresa su agradecimiento, 2: 13.

C. Comida y trabajo de la tarde, 2: 14-17.

1. Rut participa de la comida, 2: 14.
2. Privilegio de Rut y espigueo hasta la noche, 2: 15-17.

D. Rut regresa a donde estaba su suegra, 2: 18-23.

1. Rut regresa con cereales y alimento 2:18.
2. Noemí pregunta dónde ha estado Rut, 2: 19.
3. Noemí le explica que Booz es un pariente cercano, 2: 20, 21.
4. Planes futuros para el espigueo de Rut, 2: 22, 23.


IV. Noemí procura un hogar para Rut, 3: 1-18.

A. Noemí explica su plan a Rut, 3: 1-5.

B. Rut lleva a cabo el plan, 3: 6-13.

C. El obsequio e instrucción de Booz a Rut, 3: 14, 15.

D. Rut regresa nuevamente a donde estaba su suegra, 3: 16-18.


V. Cómo Rut llegó a ser abuela de David, 4: 1-22.

A. Booz propone que el pariente más cercano redima la heredad de Elimelec, 4: 1-6.

B. Al negarse éste, Booz propone redimirla, 4: 7-12.

C. Noemí y su nieto Obed, 4: 13-17.

D. Genealogía de los antepasados de David, 4: 18-22.

29.04. RUT - Tema

Hay una narración que es histórica y otra que es épica.

La palabra épica se aplica a la narración que en primer lugar no satisface nuestro sentido de información sino nuestra imaginación creadora y las emociones.

Una epopeya generalmente se escribe en forma poética. Sin embargo, una peculiaridad de la poesía hebrea es que su sistema de versos se basa en el paralelismo de pensamiento más bien que en el metro y la rima exactos. En la prosa hebrea esta característica aparece en menor grado. Por lo tanto, en el hebreo la clasificación de la literatura depende más de la naturaleza del pensamiento que de la forma de la expresión. Las epopeyas hebreas son porciones de la historia nacional ubicadas en sus correspondientes lugares de la narración. Para apreciar la Biblia como obra literaria es necesario reconocer las distintas formas de narración usadas por los escritores bíblicos.

El propósito principal del libro de Rut es informar respecto de los antecesores inmediatos de David, el más grande de los reyes de Israel, de cuyo linaje debía venir el Mesías. Cristo ha de ser finalmente el gobernante del reino de Israel según el espíritu, el dirigente de la teocracia eterna. Cristo habló de su reino como el reino de los cielos, para distinguirlo de los reinos de este mundo presente. El libro de Rut proporciona, pues, un eslabón alentador en la narración inspirada del reino que Cristo vino a establecer.

Al mismo tiempo Rut presenta un cuadro sumamente llamativo de las bendiciones del hogar ideal. Hay dos instituciones que nos han llegado desde antes de la caída del hombre: el sábado y el hogar. El hogar fue establecido por Dios mismo en el sexto día de la primera semana de tiempo, y el sábado en el séptimo día de la misma semana. El sábado no es judío, porque como lo dijo el Creador mismo, "También les dijo: El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado" (Marcos 2: 27 RV-1995). Tanto el sábado como el hogar han sido el objeto especial de los ataques de Satanás.

La relación entre suegra y nuera es tema de diversión para muchos. Pero no ocurre así con la relación de Rut y su suegra Noemí. Después de una permanencia de diez años en la tierra de Moab, Noemí, cuyo esposo e hijos habían muerto, supo que nuevamente había abundancia en la tierra de Judá, y decidió regresar. Rut, con una devoción que casi habla tanto en favor de Noemí como de Rut misma, rompió todos los vínculos de hogar y de parentela para acompañarla.

Con una última mirada a los fértiles campos de su patria, Moab, y con una apasionada exclamación dirigida a Noemí, "tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios", entró en una tierra extraña, se unió con el verdadero pueblo de Dios, y se convirtió en adoradora del Dios de los cielos. Esta lealtad a su suegra resultó finalmente en que llegó a ser una de las progenitoras de David, el dulce salmista de Israel; de Salomón, el más sabio de los hijos de los hombres; de Zorobabel, el Moisés posterior; y del Mesías, el hijo de David.

Finalmente el relato está repleto de ejemplos notables de fe, piedad, humildad, laboriosidad y bondad reveladas en los sucesos de la vida diaria.

Así tenemos en la historia de Rut, no sólo una joya encantadora de la literatura hebrea, sino también un comentario importante sobre una parte de la genealogía de Cristo.

Mediante el estudio de esta narración, Israel debería haber estado preparado para entender el plan de Dios para la salvación de individuos de todas las naciones que hiciesen lo que hizo Rut la moabita: aceptar al Dios cuyo carácter les había sido representado por sus siervos. Era el plan de Dios que muchos fuesen transformados de tal manera en su carácter, que pudieran estar preparados individualmente para llegar a ser ciudadanos del eterno reino de Cristo.
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