Hay muchos indicios de una estrecha relación entre los libros de Esdras y Nehemías. Los antiguos no los separaban en dos libros como sucede ahora. El Talmud y los padres cristianos Orígenes y Jerónimo, consideraron a Esdras-Nehemías como un solo volumen. Pareciera que a través de los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías, pudiese rastrearse una sola mano, y por lo tanto los eruditos modernos los consideran en general como la obra del mismo autor.
Puesto que el tono y el espíritu de la obra indican que los libros fueron escritos por un sacerdote vinculado con el templo de Jerusalén durante la última mitad del siglo V AC, parece muy probable que Esdras, sacerdote y escriba (ver Nehemías 12: 26), fuera el autor. Tanto Esdras (Esdras 7: 1-21) como Nehemías (Nehemías 2: 1; 5: 14) mencionan a Artajerjes, en cuyo tiempo floreció Esdras. Este fue evidentemente Artajerjes I (465-423 AC). Si Esdras es el autor de Crónicas, Esdras y Nehemías, nuestros dos libros actuales de Crónicas deben ubicarse cronológicamente en la última parte del siglo V AC.
La evidencia interna también señala el hecho de que el libro fue escrito, o por lo menos completado, en el período persa, alrededor del 400 AC. Los valores monetarios están calculados en "dracmas", o "dáricos" (1 Crónicas 29: 7, BJ), monedas que se cree fueron introducidas por Darío I (522-486 AC). Se presenta la genealogía de la familia de David, incluyendo varias generaciones más allá de Zorobabel (1 Crónicas 3: 19-24), el cual regresó a Judea durante el reinado de Ciro, 539-530 AC (Esdras 1: 1, 2; cf. 2: 2). Sin embargo, es posible que estos nombres fueran añadidos más tarde. Si nos basamos en el promedio de la descendencia de los reyes hebreos, una generación sería de aproximadamente 23 años. Según este cálculo, seis generaciones después de Zorobabel se extenderían hasta casi el 400 AC.
El escritor de Crónicas se refiere repetidas veces a un volumen de historia general hebrea, "el libro de los reyes de Judá e Israel" (ver 2 Crónicas 16: 11;25: 26; 28: 26; cf. 35: 27; 36: 8). Este libro parece haber sido una compilación final de las dos historias tan frecuentemente mencionadas en Reyes: "el libro de las crónicas de los reyes de Israel" (1 Reyes 15: 31; 16: 5,14,20,27; 22: 39; 2 Reyes 10: 34; 14: 28; 15: 21, 26), y "las crónicas de los reyes de Judá" (1 Reyes 14: 29; 15: 7, 23; 2 Reyes 8: 23; 12: 19; 15: 6, 36; 16: 19). Este "libro de los reyes de Judá y de Israel" parece haber sido un volumen completo que contenía todos los registros de los reyes pues narraba sus hechos"primeros y postreros" (ver 2 Crónicas 16: 1 1; 25: 26; 28: 26; 35: 27).
La lista precedente de obras de referencia demuestra que existía una gran cantidad de testimonios documentales. Hay indicios de que en los días de Esdras y Nehemías existían tales documentos. Si puede confiarse en la declaración de 2 Macabeos 2: 13, Nehemías fundó una biblioteca en la cual "reunió los hechos de los reyes, y los profetas, y de David, y las epístolas de los reyes respecto de los dones santos".