DANIEL ALEJANDRO FLORES

32.02. 1 y 2 CRÓNICAS - Autor

Un examen cuidadoso del texto hebreo de los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías indica que estos tres libros están estrechamente vinculados entre sí en lenguaje, estilo y enfoque general. Estas semejanzas pueden sugerir un autor único.

El hecho de que Crónicas concluya en medio de una frase sin terminar, que se completa en los primeros versículos de Esdras, ha sido motivo para que algunos crean que originalmente ambos libros formaron un solo volumen, sin división alguna entre los dos (2 Crónicas 36: 22, 23; cf. Esdras 1: 1-3).

No hay una verdadera interrupción en la narración entre 2 Crónicas 36 y Esdras 1. Puede ser que cuando se hizo la división, que separó en dos el volumen original, se repitieron los últimos versículos de Crónicas como los primeros versículos de Esdras. Sin embargo, otros ven la posibilidad de que los primeros versículos de Esdras hubiesen sido añadidos a Crónicas a fin de que el libro no terminara con la referencia a la destrucción de Jerusalén.

Los antiguos escritores judíos están de acuerdo, por regla general, en que Esdras escribió Crónicas.

Hay muchos indicios de una estrecha relación entre los libros de Esdras y Nehemías. Los antiguos no los separaban en dos libros como sucede ahora. El Talmud y los padres cristianos Orígenes y Jerónimo, consideraron a Esdras-Nehemías como un solo volumen. Pareciera que a través de los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías, pudiese rastrearse una sola mano, y por lo tanto los eruditos modernos los consideran en general como la obra del mismo autor.

Puesto que el tono y el espíritu de la obra indican que los libros fueron escritos por un sacerdote vinculado con el templo de Jerusalén durante la última mitad del siglo V AC, parece muy probable que Esdras, sacerdote y escriba (ver Nehemías 12: 26), fuera el autor. Tanto Esdras (Esdras 7: 1-21) como Nehemías (Nehemías 2: 1; 5: 14) mencionan a Artajerjes, en cuyo tiempo floreció Esdras. Este fue evidentemente Artajerjes I (465-423 AC). Si Esdras es el autor de Crónicas, Esdras y Nehemías, nuestros dos libros actuales de Crónicas deben ubicarse cronológicamente en la última parte del siglo V AC.

La evidencia interna también señala el hecho de que el libro fue escrito, o por lo menos completado, en el período persa, alrededor del 400 AC. Los valores monetarios están calculados en "dracmas", o "dáricos" (1 Crónicas 29: 7, BJ), monedas que se cree fueron introducidas por Darío I (522-486 AC). Se presenta la genealogía de la familia de David, incluyendo varias generaciones más allá de Zorobabel (1 Crónicas 3: 19-24), el cual regresó a Judea durante el reinado de Ciro, 539-530 AC (Esdras 1: 1, 2; cf. 2: 2). Sin embargo, es posible que estos nombres fueran añadidos más tarde. Si nos basamos en el promedio de la descendencia de los reyes hebreos, una generación sería de aproximadamente 23 años. Según este cálculo, seis generaciones después de Zorobabel se extenderían hasta casi el 400 AC.

Puesto que quizá Crónicas estuvo una vez unido con Esdras-Nehemías, por la evidencia interna de dichos libros puede obtenerse también la fecha cuando vivió el cronista. La lista de los sumos sacerdotes dada en Nehemías 12: 10, 11, 22, 23, se extiende hasta Jonatán, o Johanán y Jadúa. Por los papiros de Elefantina se sabe que Jonatán ya era sumo sacerdote por lo menos en 410. Las evidencias señalan así hacia fines del siglo V AC, o alrededor del año 400, como la época cuando se completó Crónicas.

El escritor de Crónicas se refiere repetidas veces a un volumen de historia general hebrea, "el libro de los reyes de Judá e Israel" (ver 2 Crónicas 16: 11;25: 26; 28: 26; cf. 35: 27; 36: 8). Este libro parece haber sido una compilación final de las dos historias tan frecuentemente mencionadas en Reyes: "el libro de las crónicas de los reyes de Israel" (1 Reyes 15: 31; 16: 5,14,20,27; 22: 39; 2 Reyes 10: 34; 14: 28; 15: 21, 26), y "las crónicas de los reyes de Judá" (1 Reyes 14: 29; 15: 7, 23; 2 Reyes 8: 23; 12: 19; 15: 6, 36; 16: 19). Este "libro de los reyes de Judá y de Israel" parece haber sido un volumen completo que contenía todos los registros de los reyes pues narraba sus hechos"primeros y postreros" (ver 2 Crónicas 16: 1 1; 25: 26; 28: 26; 35: 27).

Más aún, frecuentemente se refiere a obras históricas de alcance más limitado, que tratan de individuos o de temas particulares. Entre ellas están "las crónicas del rey David" (1 Crónicas 27: 24), "las crónicas de Samuel vidente", "las crónicas del profeta Natán", "las crónicas de Gad vidente" (ver 1 Crónicas 29:29), "la profecía de Ahías silonita", "las profecías del vidente Iddo contra Jeroboam hijo de Nabat" (2 Crónicas 9: 29), "la historia de Semaya el profeta", el libro de "lddo vidente, en la cuenta de los linajes" (2 Crónicas 12: 15), "la historia de lddo profeta" (2 Crónicas 13: 22), "las palabras de Jehú hijo de Hanani" (2 Crónicas 20: 34), "la historia del libro de los reyes" (2 Crónicas 24:27), "los hechos de Uzías" escritos por el profeta Isaías (2 Crónicas 26: 22), "la profecía de Isaías profeta" (2 Crónicas 32: 32), y "las palabras de los videntes"(2 Crónicas 33: 19).

La lista precedente de obras de referencia demuestra que existía una gran cantidad de testimonios documentales. Hay indicios de que en los días de Esdras y Nehemías existían tales documentos. Si puede confiarse en la declaración de 2 Macabeos 2: 13, Nehemías fundó una biblioteca en la cual "reunió los hechos de los reyes, y los profetas, y de David, y las epístolas de los reyes respecto de los dones santos".

32.01. 1 y 2 CRÓNICAS - Título

Al igual que los libros de Reyes, los dos libros de Crónicas formaban originalmente una obra única y continua, conocida en hebreo como dibre hayyamim, "sucesos de los días".

Este título parece ser una abreviación de sefer dibre hayyamim, literalmente, "libro de los sucesos de los días", diario llevado en las cortes orientales para registrar los acontecimientos diarios (ver 2 Reyes 14: 18, 28; 15: 6, 21, 31; 1 Crónicas 27: 24; Nehemías 12: 23; cf. Ester 6: 1, 2).

Los traductores de la LXX dividieron el libro en dos partes llamadas paraleipómenon a y b, literalmente, "primera y segunda parte de asuntos omitidos". Este título de los traductores griegos indica que consideraban al libro como una especie de suplemento de los libros de Samuel y Reyes, escrito para proporcionar detalles que habían sido omitidos en historias anteriores.

El título "Crónicas", se deriva del término Chronicon, empleado por Jerónimo para representar adecuadamente la designación hebrea del libro, y este término, en la forma plural de Chronica o Chronicorum liber, "Crónicas", o "Libro de Crónicas", se empleó en algunas ediciones de la Vulgata, de donde fue tomado por los traductores.

Una nota masorética al final del texto hebreo indica que Crónicas fue originalmente un libro único, indiviso. Declara que 1 Crónicas 27: 25 es el versículo de en medio del libro. Más aún, Josefo, Orígenes, Jerónimo y el Talmud, consideraron el libro como uno solo. La división de la LXX en dos libros, adoptada en la Vulgata, pasó a otras versiones, y a las ediciones impresas modernas de la Biblia hebrea.

31.05. 1 y 2 REYES - Bosquejo

I. Desde la muerte de David hasta la división del reino, 1 Reyes 1: 1 a 11: 43.

A. Los últimos días de David, 1: 1 a 2: 11.

1. Última enfermedad de David, 1: 1-4.
2. Adonías se esfuerza por obtener el reino, 1: 5-53.
a. Preparación para tomar el trono, 1: 5-10.
b. Natán consulta con Betsabé, 1: 11-14.
c. Betsabé conversa con David, 1: 15-21.
d. Natán habla con David, 1: 22-27.
e. David promete el reino a Salomón, 1: 28-31.
f. David hace rey a Salomón, 1: 32-40.
g. Adonías oye que Salomón es rey, 1: 41-49.
h. Salomón perdona la vida de Adonías, 1: 50-53.


3. Ultimos encargos de David a Salomón, 2: 1-9.
4. La muerte de David, 2: 10, 11.

B. El reinado de Salomón, 2: 12 a 11: 43.

1. Se afirma el reinado de Salomón, 2: 12.
2. La forma en que Salomón trata a sus opositores, 2: 13-46.
3. Salomón se casa con la hija de Faraón, 3: 1.
4. Salomón sacrifica en Gabaón, y el mensaje que recibe deDios, 3: 2-15.
5. Notable decisión judicial de Salomón, 3: 16-28.
6. Los funcionarios de la corte, 4: 1-28.
7. La sabiduría de Salomón, 4: 29-34.
8. La construcción del templo, 5: 1 a 8: 66.
9. Edificios, ofrendas y barcos de Salomón, 9: 1-28.
10. La visita de la reina de Sabá, 10: 1-13.
11. Oro de Salomón, su trono, naves y carros, 10: 14-29.
12. Las muchas mujeres de Salomón y su idolatría, 11: 1-8.
13. Los adversarios de Salomón, 11: 9-40.
14. La muerte de Salomón, 11: 41-43.


II. Desde la división del reino hasta la caída de Samaria, 1 Reyes. 12: 1 a 2 Reyes 17: 41.

A. Desde Jeroboam I hasta Tibni, 1 Reyes 12: 1 a 16: 22.

1. La coronación de Roboam y la división del reino, 12: 1-24.
2. Jeroboam I, 12: 25 a 14: 20.
a. Altares edificados en Dan y Bet-el, 12: 25-33.
b. El varón de Dios y el profetadesobediente, 13: 1-32.
c. Los malos caminos de Jeroboam, 13: 33, 34.
d. Castigos divinos pronunciados contra la casade Jeroboam, 14: 1-20.


3. Roboam, 14: 21-31.
4. Abiam, 15: 1-8.
5. Asa, 15: 9-24.
6. Nadab, 15: 25-27.
7. Baasa, 15: 27 a 16: 7.
8. Ela, 16: 8, 9.
9. Zimri, 16: 10-20.
10. Tibni, 16: 21, 22.

B. Desde Omri hasta Ocozías, 1 Reyes 16: 23 a 2 Reyes 8: 29.

1. Omri, 1 Rey. 16: 23-28.
2. Acab, 16: 29 a 22: 40.
a. Las iniquidades del reinado de Acab, 16: 29-34.
b. La reprensión pronunciada por el profeta Elías, 17: 1 a 19: 18.
c. El llamamiento de Eliseo, 19: 19-21.
d. Guerra y paz con Siria, 20: 1-43.
e. La usurpación de la viña de Nabot y lareprensión de Elías, 21: 1-29.
f. El ataque a Ramot de Galaad, 22: 1-40.


3. Josafat, 22: 41-50.
4. Ocozías en Israel, 1 Reyes 22: 51 a 2 Reyes 1: 17.
5. Joram en Israel, 2 Reyes 1: 17 a 8: 15.
a. Ascensión de Joram 2.º año de Joram deJudá, 1: 17, 18.
b. Ascensión de Elías, 2: 1 -11.
c. Eliseo sucede a Elías, 2: 12-25.
d. Ascensión de Joram en el 18.º año de Josafat, 3:1.
e. Los males del reinado de Joram, 3: 2, 3.
f. Sojuzgamiento de los moabitas, 3: 4-27.
g. Milagros de Eliseo, 4: 1-44.
h. Naamán curado de su lepra, 5: 1-27.
i. Edificio construido por los hijos de losprofetas, 6:1-7.
j. Los sirios heridos con ceguera, 6: 8-23.
k. Samaria sitiada por los sirios, 6: 24 a 7: 20.
l. Mensaje de Eliseo para Hazael, 8: 1-15.


6. Joram en Judá, 8: 16-24.
7. Ocozías en Judá, 8: 25-29.

C. Desde Jehú hasta el fin del reino septentrional, 2 Reyes 9: 1 a 17: 41.

1. Jehú, 9: 1 a 10: 36.
a. Jehú ungido como rey, 9: 1-13.
b. Jehú mata a Joram y a Ocozías, 9: 14-29.
c. Muerte de Jezabel, 9: 30-37.
d. Jehú mata a toda la descendencia de Acab,10: 1-17.
e. Jehú elimina a Baal de Israel, 10: 18-28.
f. Los males del reinado de Jehú, 10: 29-36.


2. Atalía, 11: 1-21.
3. Joás de Judá, 12: 1-21.
4. Joacaz, 13: 1-9.
5. Joás de Israel, 13: 10-25.
a. Sus malos actos y su guerra con Amasías, 13: 10-13.
b. La muerte de Eliseo, 13: 14-21.
c. Ciudades recuperadas de Siria, 13: 22-25.


6. Amasías, 14: 1-22.
7. Jeroboam 11, 14: 23-29.
8. Azarías, 15: 1-7.
9. Zacarías, 15: 8-12.
10. Salum, 15: 13-15.
11. Manahem, 15: 16-22.
12. Pekaía, 15: 23-26.
13. Peka, 15: 27-31.
14. Jotam, 15: 32-38.
15. Acaz, 16: 1-20.
16. Oseas, 17: 1-41.
a. Rebelión contra Asiria y la caída de Samaria, 17: 1-6.
b. Los males de Israel que lo llevaron a la ruina, 17: 7-23.
c. El culto mezclado de los samaritanos, 17: 24-41.



III. Desde Ezequías hasta la destrucción de Jerusalén hecha por Nabucodonosor, 2 Reyes 18: 1 a 25: 30.

A. Un período de reforma, 18: 1 a 20: 1.

1. Ezequías.
a. Ezequías sirve al Señor y destruye la idolatría, 18:1-12.
b. Campañas de Senaquerib, 18: 13 a 19: 37.
c. Ezequías curado de su grave enfermedad, 20: 1-11.
d. Los embajadores de Merodac-baladán, 20: 12-19.
e. Realizaciones de Ezequías, 20: 20, 21.


B. Un período de decadencia, 21: 1-26.
1. Manasés, 21: 1-18.
2. Amón, 21: 19-26.

C. La última reforma, 22: 1 a 23: 30.
1. Josías.
a. La reparación de la casa del Señor, 22: 1-7.
b. Hallazgo del libro de la ley, 22: 8-20.
c. La reunión de los ancianos, 23: 1, 2.
d. La idolatría eliminada de Judá, 23: 3-20.
e. Se observa la pascua, 23: 21-23.
f. Amplias reformas de Josías, 23: 24-28.
g. Josías muerto por Necao, 23: 29, 30.


D. La decadencia final y el fin del reino meridional, 23: 31 a 25: 30.
1. Joacaz, 23: 31-34.
2. Joacim, 23: 35 a 24: 7.
3. Joaquín, 24: 8-16.
4. Sedequías, 24: 17 a 25: 21.
a. El mal reinado de Sedequías, 24: 17-20.
b. Nabucodonosor toma a Jerusalén y lleva al pueblo a Babilonia, 25: 1-21.


5. Gedalías hecho gobernador, 25: 22-26.
6. Se libera a Joaquín de la prisión, 25: 27-30.

31.04. 1 y 2 REYES - Tema

Aunque los libros de Reyes presentan la historia de los gobernantes hebreos desde la muerte de David y el reinado de Salomón, hasta la destrucción final de los reinos de Israel y Judá, el propósito principal no es presentar los sucesos de la historia con un mero fin histórico. Hay historia, pero ésta aparece con un fin: mostrar cómo las vicisitudes de los hebreos se relacionan con los planes y motivos de Dios. El propósito no fue tanto escribir una crónica detallada de los sucesos escuetos de la historia, como el de presentar las lecciones de la historia.

El que compiló estos libros tenía un profundo motivo religioso y una meta muy práctica. Los hijos de Israel eran el pueblo de Dios, y debían cumplir con el propósito divino y vivir en la tierra los principios del reino de los cielos. La justicia debía ser el verdadero fundamento de la prosperidad nacional. El pecado produciría únicamente ruina. Si fuera fiel a su misión divina, la nación crecería en poder y grandeza. Si los reyes y gobernantes no vivieran de acuerdo con el propósito divino, Israel perecería como nación, porque no podría existir sin rectitud y sin Dios.

Lo más notable es que cuando los israelitas fracasaron como nación y se vieron frente a frente con su ruina aparentemente completa e irreversible, alguien halló en la oscura historia de las aflicciones y derrotas de Israel algo que valía la pena registrar para las generaciones venideras. Las lecciones del fracaso de Israel habían de ofrecer luz y esperanza al mundo. Sobre las cenizas de la derrota todavía debía levantarse una nueva estructura coronada por el éxito y la victoria. Israel podría perecer, pero no perecería la justicia. Si se aprendían las lecciones del fracaso de Israel, el mundo aún podría hallar esperanza en Dios.

El libro de Reyes se escribió en la época de los profetas, y en las declaraciones de este libro deben hallarse el valor y la penetración espiritual de esos mensajeros del cielo que hacían llegar al corazón humano lecciones procedentes de Dios.

El registro de Reyes comienza con el glorioso reinado de Salomón, y la construcción del templo, cuando la nación era viril y fuerte. Termina con el reinado de un rey débil e infame, el templo destruido y la tierra de Judá en ruinas y desolación. Sin embargo, esta triste lección haría surgir un nuevo espíritu de esperanza y enfocaría la atención sobre una época nueva y mejor, en la cual Israel sería gobernado por su Rey eterno. "Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán" (Jeremías 30: 3). "Servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré" (vers. 9). "Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante" (vers. 10). "Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad" (cap. 32: 39-41).

Aun cuando el propósito principal de Reyes no es presentar la historia en sí misma, contiene historia de gran importancia y notable exactitud. Hay datos respecto de los gobernantes hebreos que no se hallan en los anales de los estados vecinos, anales que se escribieron para ensalzar a reyes paganos, para glorificarlos como constructores, cazadores o estadistas, para publicar sus acciones en el servicio de los dioses y para relatar sus hazañas guerreras. Por el contrario, los registros hebreos no se proponían glorificar al hombre sino a Dios. Por eso es que el libro de Reyes no sólo registra las realizaciones notables, sino también las debilidades y derrotas de los gobernantes israelitas.

Reyes contiene datos de importancia histórica no sólo respecto de los reinos de Israel y Judá, sino también en cuanto a las naciones circunvecinas:

Hay datos de interés acerca de Tiro y Egipto, de naves de Tarsis que se dirigen a Ofir en busca de oro, de la flota que Salomón tenía en Ezióngeber sobre las costas del mar Rojo, y de la visita de la reina de Sabá a Jerusalén con una caravana de camellos que llevaban especias y oro.

Además, registra la muerte de Senaquerib a manos de sus hijos Adramelec y Sarezer mientras rendía culto en la casa de su dios, los temores sirios a los reyes hititas, el tributo para Acab de 100.000 corderos entregados por Mesa, rey ganadero de Moab, el envío de las fuerzas egipcias de Tirhaca para hostigar a las huestes asirias que sitiaban a Laquis y Libna.

Se refiere también a la importación de madera de sándalo, de Ofir, hecha por Hiram, para hacer columnas destinadas a la casa del Señor, al ofrecimiento del príncipe heredero como holocausto sobre el muro de una ciudad moabita para obtener la ayuda de los dioses, a emisarios asirios que hablaban el arameo, además del hebreo, en los siglos VIII-VII AC, a Zif, Etanim y Bul como nombres de meses en la historia antigua de Canaán, factores todos interesantes y vitales de la trama misma con la cual se hace la historia.

Uno de los rasgos sobresalientes de los libros de Reyes es su estructura cronológica básica. Hablando en términos generales, se presentan los reyes en el orden de su llegada al trono, sin tomar en cuenta si reinaron en Israel o en Judá. Se dan dos informaciones cronológicas principales de cada rey: (1) un sincronismo, que ubica el comienzo del reinado de un rey de Judá en un año específico del rey contemporáneo de Israel, y viceversa, y (2) la duración de cada reinado. A veces hay otras declaraciones cronológicas, tales como intervalos, sucesos fechados en años de reinado de ciertos reyes, o sincronismos entre ciertos reinados hebreos y los de otras naciones.

Sin embargo, hay muchas dificultades para hacer concordar las cifras dadas para Israel con las de Judá, y para armonizar ambas con la cronología que no es bíblica. Aun en una serie de reinados que comienzan y terminan juntos en Israel y Judá, los totales no son los mismos. Tales dificultades han llevado a algunos eruditos bíblicos a concluir que la cronología de los reyes hebreos se ha vuelto irremediablemente confusa a través de los siglos, a causa de errores de los copistas. Los esfuerzos hechos por otros para armonizar los datos han dado como resultado numerosas teorías, (aunque no muy dispares) basadas mayormente en variadas conjeturas que suponen revisiones de las cifras en un esfuerzo por reconciliarlas con la cronología que no es bíblica.

En verdad, las aparentes discrepancias se deben mayormente, si no en su totalidad, a nuestra falta de información respecto de los diversos métodos técnicos de calcular el tiempo usados en tiempos bíblicos. Nuestra creciente comprensión de los principios cronológicos básicos empleados por los escribas hebreos, gracias a estudios recientes, hace posible la construcción de un esquema coherente que ordena los reinados de ambos reinos hebreos en armonía prácticamente con todos los datos bíblicos, y con la cronología aceptada generalmente de Asiria y Babilonia.

31.03. 1 y 2 REYES - Marco histórico

Los libros de Reyes tratan de uno de los períodos más interesantes y memorables de la historia antigua del Cercano Oriente.

En este período Asiria llegó a la cúspide de su poderío y sus reyes salieron a dominar al mundo, y en sus planes de conquista incluyeron las monarquías de Israel y de Judá.

Esta es también la época de las dinastías XXI-XXVI de Egipto, cuando este país aún no había abandonado sus planes de expansión y rivalizaba con los pueblos de la Mesopotamia por el control de Palestina y Siria.

Es la época del ImperioNeobabilónico, cuando los medos y los caldeos derrotaron al Imperio de Asiria, obtuvieron el dominio de gran parte del Cercano Oriente, destruyeron a la nación de Judá y llevaron a las tribus del sur en cautiverio a Babilonia.

Durante todo este período, los reinos de Israel y Judá estuvieron en contacto constante y vital con las naciones del Oriente. Entre las esposas de Salomón hubo una hija de un faraón. Salomón consideraba a Hiram, rey de Tiro, como su amigo personal, pues le prestó gran ayuda en la construcción del templo.

Jeroboam, que sería el primer rey de Israel, fue exiliado por Salomón y se asiló en Egipto.

Roboam, en el 5.º año de su reinado, fue atacado por Sisac rey de Egipto. Este "Sisac" bíblico fue el famoso Sheshonk I, fundador de la XXII dinastía de Egipto, el cual también dejó registrado su ataque contra las ciudades de Israel y de Judá.

Omri fue un rey tan famoso que el reino de Israel llegó a ser conocido entre los asirios como Mat Humri, "Tierra de Omri".

Salmanasar III menciona a Acab como uno de los aliados occidentales que lucharon contra Asiria en la batalla de Qarqar en el 6.º año del reinado de Salmanasar, y declara además que en su 18.º año recibió tributo de Jehú.

Se nos informa que Mesa de Moab pagó tributo a Acab y que después de la muerte de éste se rebeló contra Israel. La famosa Piedra Moabita nos da interesantes detalles adicionales acerca de este hecho.

Inscripciones asirias indican que "Joás el samaritano", esto es, Joás, rey de Israel, pagó tributo al rey asirio Adad-nirari III, mientras que el registro de Reyes menciona que Manahén hizo lo propio a Pul (nombre babilónico que como rey usabaTiglat-pileser III) de Asiria, y consigna el ataque de Tiglat-pileser contra las tribus septentrionales durante el reinado de Peka.

También conservamos los registros de Tiglat-pileser III en los cuales menciona sus relaciones con Manahén, Peka y Oscas de Israel, y con Azarías y Acaz de Judá.

La Biblia también relata el pago de tributo de Oseas a Salmanasar V, la subsiguiente conspiración de Oseas contra Asiria junto con So de Egipto, y el asedio de tres años a Samaria efectuado por Salmanasar, que terminó con la toma de esta ciudad y el fin del reino septentrional (2 Reyes 17).

Durante el 14.º año de Ezequías, Senaquerib realizó su famosa invasión de Palestina, y cayeron en sus manos "todas las ciudades fortificadas de Judá"; Ezequías mismo fue sitiado en Jerusalén. Senaquerib también dejó para la posteridad su propio vívido relato de esta campaña. Fue durante el tiempo de la heroica resistencia de Ezequías contra Senaquerib cuando Merodac-baladán, rey de Babilonia, envió sus emisarios al rey de Judá.

Josías halló la muerte a manos de Necao de Egipto mientras procuraba resistir una invasión egipcia a través de Palestina. Finalmente hay relatos detallados de las numerosas campañas de Nabucodonosor contra Jerusalén en los días de Joacim, Joaquín y Sedequías, que terminaron con la destrucción de Jerusalén y el fin del reino meridional.

Para apreciar este importante período de la historia hebrea es preciso comprender los sucesos que ocurrían entonces en Asiria, Egipto y Babilonia. Para integrar en forma correcta los asuntos de estas diversas naciones hay que ordenarlos cronológicamente, a fin de que se puedan ubicar correctamente los sucesos dentro del marco histórico y para que los reyes y los acontecimientos de la época concuerden entre sí. Con la excepción de los últimos tres o cuatro gobernantes de Asiria, las fechas asirias y babilónicas dadas para este período se aceptan generalmente como plenamente establecidas. No es tan segura la cronología de Egipto.
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