DANIEL ALEJANDRO FLORES

36.04.a. SALMOS - Tema - I

El hombre está en dificultades, pero Dios lo socorre. Este es el tema - de alcance universal - del libro de los Salmos. En estos poemas sagrados oímos el clamor no sólo del hebreo, sino del hombre universal que se eleva a Dios en procura de ayuda, y vemos la mano de la Omnipotencia que desciende para socorrer. No es extraño que durante siglos, tanto para el judío como para el gentil, el salterio haya proporcionado material para la oración privada y para el culto público y haya servido satisfactoriamente como liturgia formal del templo y la sinagoga hebreos, como himnario de la iglesia cristiana y como libro de oraciones para los solitarios hijos de Dios de distintas razas o credos.

La historia del uso del salterio entre los hebreos es muy interesante. Desde muy antiguo los salmos llegaron a ser la expresión de la devoción del pueblo tanto en la vida privada como en el culto público.

Una parte importante del culto del templo era el canto de los salmos por coros antifonales, que se hacía en forma de recitado con ligera entonación musical o por el coro y la congregación en estilo antifonal. David fijó este modelo al confiar un salmo "para celebrar a Jehová" en las manos de Asaf y sus hermanos cuando llevó el arca a la tienda recientemente levantada para ella en Jerusalén (ver 1 Crónicas 16: 7-36). Según la Mishna y el Talmud se asignaba un salmo para cada día de la semana, para cantarlo después del sacrificio diario cuando se vertía la libación de vino.

Se escogieron salmos especiales como adecuados para las grandes fiestas: Los Salmos 113-118 para la Pascua; el Salmo 118 para el Pentecostés, la fiesta de losTabernáculos y de la Dedicación; el Salmo 135 para la Pascua; el Salmo 30 para la dedicación; el Salmo 81 para la nueva luna, con el Salmo 29 para el sacrificio vespertino de ese día; y los Salmos 120-134 para la primera noche de la fiesta delos Tabernáculos.

En la sinagoga las oraciones diarias reemplazaron a los sacrificios del templo, y se hizo corresponder lo más posible el servicio diario con el del templo. Después de la destrucción del templo se usaban los salmos como oraciones junto con la lectura de la Ley y los Profetas, y proporcionaban así una comunión constante con Dios en el culto público.

Se usaban determinados salmos para ocasiones especiales: el Salmo 7 para Purim; el Salmo 12 para el octavo día de la fiesta de los Tabernáculos; el Salmo 47 para el año nuevo; los Salmos 98 y 104 para la luna nueva; los Salmos 103 y 130 para la expiación. La gente sabía de memoria los grandes hallel, o "aleluyas": Salmos 104-106; 111-113, 115-117, 135 y 145-150, que se usaban como expresiones deagradecimiento público.

En la sinagoga moderna el uso de los salmos varía según el ritual que se emplee (europeo oriental, hispano-lusitano, yemenita, italiano, etc.), pero los salmos ocupan un lugar de honor en todos los rituales.

Igualmente en la vida del judío ortodoxo, desde que se levanta hasta antes de iniciar el descanso de la noche, los salmos son una parte importante de sus oraciones.

Los cristianos han seguido hasta cierto punto el molde fijado por el judaísmo. Jesús de Nazaret citó con más frecuencia de los Salmos y de Isaías que de otros libros del AT. Ningún otro libro del AT se cita con tanta frecuencia en el NT como el de los Salmos, con la posible excepción de Isaías.

Los primeros cristianos incorporaron los salmos en su culto (ver 1 Corintios 14: 26; Efesios 5: 19; Colosenses 3: 16; Santiago 5: 13), y las iglesias que siguieron continuaron esa práctica a través de los siglos. Crisóstomo (c. 347-407) atestigua la preponderancia de los salmos en todas las formas de culto. En la iglesia medieval el clero recitaba todo el libro de Salmos semanalmente. Se dice que San Patricio recitaba cada día todo el libro de Salmos.

Los salmos son una parte muy definida del ritual católico, tanto romano como oriental, y continúan ocupando un lugar importante en el culto de las diversas denominaciones protestantes de la iglesia cristiana, según se puede observar y experimentar hoy.

36.03. SALMOS - Marco histórico

Los intentos modernos de descubrir los autores y las fechas de los salmos comenzaron a mediados del siglo XIX, mediante un estudio de las referencias que hay en los sobrescritos.

Durante los últimos cien años los eruditos han estimado que los salmos fueron escritos en un lapso superior a los mil años: desde Moisés hasta Alejandro Janneo (m. 78 AC). Hay una disparidad crecienteen sus opiniones. Heinrich Ewald, erudito alemán fallecido en 1875, adjudicó 13 salmos a la época de David, y consideró que la mayoría del resto de los salmos eran postexílicos. Cheyne (escribió de 1888 a 1891) asignó 16 salmos a tiempos preexílicos (principalmente durante el reinado de Josías), y consideró todos los demás como postexílicos, 30 de los cuales habrían sido escritos en el tiempo de los macabeos.

Con el surgimiento de la alta crítica entre los estudiosos de la Biblia a fines del siglo XIX, hubo una tendencia general aconsiderar que sólo unos pocos de los salmos pertenecían al tiempo de David; la mayoría fueron considerados como producto de tiempos postexílicos, principalmente de los períodos persa y griego, y algunos evidentemente macabeos. Con todo, la tendencia general fue ubicar la mayoría de los salmos en el período persa. Los nuevos conocimientos encuanto al uso de salmos entre las naciones limítrofes de Israel han hecho que la tendencia actual sea considerar muchos de los salmos como preexílicos.

Los descubrimientos arqueológicos del siglo XX, especialmente el hallazgo de las tablillas de Ras Samra (Ugarit), de 1929 en adelante, tienden a comprobar que muchos de los salmos se remontan a fechas muy antiguas de la historia dePalestina. Buttenwieser (1938) sitúa los salmos desde Josué hasta el período griego, y ninguno posterior a 312 AC.

Los eruditos conservadores generalmente opinan que los salmos se compusieron en un período de mil años. Aunque no se pueden situar muchos salmos con exactitud en un punto específico de la historia del pueblo hebreo que va desde Moisés y David hasta los años que siguieron inmediatamente al exilio, puede deducirse con seguridad que el tiempo de su composición queda dentro de estos límites.

Muchas de las hipótesis que buscan establecer la paternidad literaria y la fecha de muchos de los salmos, son sumamente ingeniosas e interesantes; pero varias de ellas nada tienen de concluyente. Las razones que han inducido a muchos eruditos modernos a rechazar total o parcialmente la autoridad de los sobrescritos de los salmos han dado como resultado diferencias tan grandes de opinión, que el asunto está en un estado de confusión casi irremediable.

Aun cuando se desconozcan el autor y el marco histórico de muchos salmos, esto de ningún modo nos impide aceptar todo el cuerpo de los salmos como el producto de hombres que "hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21).

Entre los hallazgos arqueológicos más notables en años recientes, los que más han contribuido a una mejor comprensión de los salmos provienen de Ras Samra, en el norte de Siria, lugar llamado Ugarit en tiempos antiguos. En las excavaciones comenzadas en 1929 en este lugar, se han desenterrado centenares de tablillas de arcilla que usaron la escritura cuneiforme. Esta escritura desconocida hasta el tiempo de su descubrimiento, ha sido ya descifrada gracias, mayormente, a los hábiles esfuerzos del Prof. Hans Bauer y de P. Dhorme.

En las tablillas hay textos mitológicos que tratan de la religión de los antiguos cananeos. El estudio de estos documentos se ha convertido en una ciencia especial llamada "ugarítica", nombre que se le ha dado también al idioma y a la escritura en la cual se redactaron estos documentos.

El ugarítico era un dialecto cananeo hablado por la población del noroeste de Siria a mediados del segundo milenio AC. Puesto que el idioma hebreo se diferencia muy poco del antiguo cananeo, la literatura religiosa ugarítica ha aclarado muchas frases y palabras oscuras del AT, especialmente de los salmos. La terminología y el vocabulario de la literatura religiosa ugarítica sólo tienen ligeras diferencias con los que usa la Biblia.

Además de aclarar muchos pasajes oscuros de los salmos, el estudio de la literatura ugarítica también ha mostrado que los salmos bíblicos son de mucha mayor antigüedad de la que muchos eruditos modernos les asignaban. Se ha demostrado que muchos salmos que la alta crítica había situado en la época macabea, contienen frases que eran de uso común en el segundo milenio AC, pero que no lo eran en el período helenístico. Esto tiende a dar un mayor fundamento a las fechas antiguas sugeridas para muchos de los salmos por sus títulos respectivos.

Sin embargo, la mayor contribución que el ugarítico ha hecho a los salmos es en lo que atañe al vocabulario y la fraseología. Muchos pasajes que anteriormente eran oscuros porque se había perdido el significado de las palabras y sólo podía suponérselo, ahora son claros y significativos gracias a un estudio de los equivalentes ugaríticos. En otros casos, el ugarítico ha confirmado lo que tradicionalmente se había entendido, y la traducción del texto que se halla en nuestra Biblia actual.

36.02. SALMOS - Autor

Los salmos son la obra inspirada de varios autores. Toda la colección en su forma final fue reunida posiblemente por Esdras, Nehemías o algunos de los escribas inmediatamente posteriores.

Las indicaciones más antiguas que tenemos respecto al origen de los Salmos están en los títulos o sobrescritos que aparecen al principio de dos terceras partes de los salmos. Estos sobrescritos aparecen en hebreo como parte del texto, y son más antiguos que la LXX. No obstante, muchos eruditos creen que fueron puestos al comienzo de los salmos después de que éstos se compusieron, por lo cual se duda de su validez y autenticidad.

Estos eruditos presentan los siguientes argumentos: que (1) es incierto el origen de estos sobrescritos; (2) su contenido es a veces ambiguo u oscuro, y (3) parece difícil hacer concordar el contenido y estilo de algunos de los salmos con lo que afirman los sobrescritos o lo que se puede inferir de éstos.

Los estudiantes más conservadores de los salmos se inclinan por dar mayor importancia a las declaraciones explícitas de los sobrescritos como tradición muy antigua y valiosa: (1) porque puede probarse que ya existían por lo menos en el segundo siglo AC, pues están en la LXX (en verdad deben remontarse a un tiempo muy anterior, porque los traductores de la LXX no entendieron muchas de sus expresiones); (2) porque nos han llegado como parte del texto hebreo mismo; (3) porque los poemas líricos hebreos desde los tiempos más antiguos tenían sobrescritos, y (4) porque los sobrescritos proporcionan cierto material adicional que permite una comprensión más completa del significado y mensaje de los salmos que los tienen. Nosotros aceptamos esta posición.

Ocho nombres de personas que aparecen en los sobrescritos parecen ser autores, colaboradores, compiladores, músicos u otros que se relacionaron con la composición, compilación y escritura de la poesía lírica sagrada. Los nombres son David, Asaf, Coré, Moisés, Hemán, Etán, Salomón y Jedutún.

El más destacado de estos nombres es el de David. Aunque algunos críticos modernos niegan que David fuese el autor principal del libro de los Salmos y el colaborador más prolifero de la colección, pueden presentarse muchas razones para apoyar la creencia tradicional. David era un verdadero poeta y músico (1 Samuel 16: 15-23; 2 Samuel 23: 1; Amós 6: 5). Era un hombre profundamente emotivo, de magnanimidad notable (2 Samuel 1: 19-27; 3: 33, 34), y de gran fe y sentimientos profundos que hallaron su expresión adorando con entusiasmo a Jehová. Bajo su dirección sabia y benévola floreció la música en Israel. La captura de la fortaleza pagana de Jebús y el traslado del arca a un santuario en las alturas de Sión, aumentaron la importancia del culto público y estimularon la composición de himnos y música para el ritual sagrado.

La familiaridad de David con la naturaleza, su conocimiento de la ley, su aprendizaje en la escuela de la adversidad, del dolor y de la tentación, sus años de compañerismo íntimo con Dios, su emocionante vida como rey de Israel, la seguridad que Dios le dio de que le suscitaría un Rey eterno sobre el trono de David, fueron las experiencias que capacitaron al rey-pastor, el hijo de Isaí, para cantar las canciones más dulces y más tristes del alma humana sedienta de Dios.

Más aún, en los salmos abundan las referencias y alusiones a la vida de David y las evidencias de su personalidad y capacidad poética. La vinculación del nombre de David con los salmos y con las partes de los salmos que se citan en 2 Samuel 22 y 1 Crónicas 16: 1-36, son una prueba importante de que él fue su autor. Las evidencias del NT al usar el nombre de David en Mateo 22: 43-45; Marcos 12: 36, 37; Lucas 20: 42-44; Hechos 2: 25; 4: 25; Romanos 4: 6-8; 11: 9, 10; Hebreos 4: 7, aumentan el peso de este argumento.

Setenta y tres salmos llevan en su sobrescrito la frase "de David" (en Hebreo ledawid ): 37 en el Libro Primero, 18 en el Libro Segundo, 1 en el Libro Tercero, 2 en el Libro Cuarto, y 15 en el Libro Quinto. A estos 73 salmos se los llama comúnmente Colección Davídica. Sin embargo, la expresión ledawid, "de David", no es en sí misma una evidencia suficiente para atribuir a David la paternidad literaria del salmo sobre el cual aparece la misma. La preposición hebrea le expresa una cantidad de relaciones; ser autor es una de ellas. A veces le expresa la idea de "pertenecer a"; de ahí que ledawid podría significar "perteneciente a la colección de". Sin embargo, otras evidencias se unen para demostrar que David escribió por lo menos una buena cantidad de estos salmos. La opinión de los eruditos es que la preposición le con relación a los salmos no implica, ni mucho menos comprueba, que ledawid signifique que David fue autor de todos esos salmos. Por otra parte, sirve para mostrar que David fue el más destacado de los salmistas.

En el sobrescrito de 12 salmos aparece la frase le'asaf (Salmos 50, 73-83). Como ocurre con la expresión ledawid, le'asaf no es evidencia positiva de paternidad literaria. Varios de los salmos de esta colección indudablemente fueron escritos por David (ver las introducciones a Salmos 73, 77, 80). Asaf era un levita, uno de los directores de coro de David. Como David, Asaf era vidente y compositor (ver 1 Crónicas 6. 39; 2 Crónicas 29: 30; Nehemías 12: 46). En la lista de cautivos que regresaron a Jerusalén, los hijos de Asaf son los únicos cantores mencionados (Esdras 2: 41).

En el sobrescrito de 11 salmos aparece la frase "de los hijos de Coré" (Salmos 42, 44-49); "para los hijos de Coré" (84, 85, 88); "a los hijos de Coré" (87). La palabra hebrea traducida "de", "para" y "a" es le, la misma preposición traducida "de" en la frase "Salmo de David". Los hijos de Coré escaparon al castigo infligido por la rebelión de su padre contra la autoridad de Moisés (ver Números 16: 1-35), y sus descendientes llegaron a ser dirigentes en el culto del templo (ver 1 Crónicas 6: 22; 9: 19).

Un salmo, (el 88) designado "para los hijos de Coré" también se denomina "Masquil de Hemán ezraíta". Hemán era hijo de Joel y nieto de Samuel (Heb. Shemu'el), coatita de la tribu de Leví y uno de los directores de la música del templo (1 Crónicas 6: 33; 15: 17; 16: 41, 42).

Los títulos de tres salmos (39, 62 y 77) tienen el nombre de Jedutún, que fue jefe de un grupo de músicos del templo (ver 1 Crónicas 16: 41, 42), el cual quizá arreglaba y compilaba música para el templo. Sin embargo, estos títulos tienen otros nombres además del de Jedutún, y es probable que los tres salmos no fueran escritos por éste sino que tal vez debían ser cantados con melodías
compuestas por él.

Un salmo (el 89) lleva el título de "Masquil de Etán ezraíta" (ver 1 Reyes 4: 31).

En los títulos de dos salmos (72 y 127) aparece la frase "para Salomón [lishlomoh]".

Un salmo (el 90) se titula "Oración de Moisés [lemosheh].

Aproximadamente la tercera parte de los salmos no lleva sobrescrito alguno; por lo tanto, son enteramente anónimos (se los llama salmos huérfanos). Se ha pensado que entre los compositores de los salmos hubo otros personajes meritorios del AT tales como Esdras, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Hageo.

36.01. SALMOS - Título

El libro de los Salmos, o Salterio, deriva su nombre en castellano del título que la colección tiene en la LXX, ψαλμοις [Psalmoi], plural de ψαλμος [psalmos] o sea una canción entonada con acompañamiento de instrumentos de cuerda.

Un manuscrito tiene el título Psalterion, de donde deriva el término "salterio". Psalmos es la traducción griega del mizmor hebreo, nombre técnico de muchos de los salmos. La raíz de mizmor es zamar, que significa "cantar con acompañamiento musical", o simplemente "cantar" o "alabar".

En la Biblia hebrea el título del libro es Tehillim, "alabanzas"; y en la literatura rabínica, Séfer Tehillim, "libro de alabanzas". Tehillim deriva de la raíz halal, "alabar". Halal nos resulta familiar debido a la palabra aleluya.

Los hebreos dividían sus escritos sagrados (el AT) en tres partes: la Ley (Torah), los Profetas (Nebi'im) y los Escritos (Kethubim).

La división llamada Escritos incluía los tres libros poéticos: Salmos, Proverbios y Job; los cinco rollos (Megilloth): Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester, y los libros históricos de Daniel, Esdras, Nehemías y Crónicas.

Como se consideraba que Salmos era el más importante de los Escritos, ese título a menudo designaba a todo el grupo. Por esta razón los hebreos se referían con frecuencia a las tres divisiones de sus escritos sagrados como "la ley, los profetas y los salmos" (ver Luc. 24: 44).

35.05. JOB - Bosquejo

I. Preludio en prosa, 1:1 a 2: 13.

A. Job y su familia, 1: 1-5.
B. Satanás recibe permiso para afligir a Job, 1: 6-12.
C. Satanás aflige a Job. 1: 13-19.
D. Resignación de Job, 1: 20-22.
E. Satanás aflige a Job con una enfermedad, 2: 1-10.
F. La llegada de los tres amigos, 2: 11-13.


II. Los diálogos entre Job y sus amigos, 3: 1 a 31: 40.

A. Primer ciclo, 3: 1 a 11: 20.

1. Primer discurso de Job: su profundo desánimo, 3: 1-26.
2. Discurso de Elifaz: reprocha a Job, 4: 1 a 5: 27.
3. Segundo discurso de Job: la seriedad de su aflicción, 6: 1 a 7: 21.
4. Discurso de Bildad: acusa a Job de ser pecador, 8: 1-22.
5. Tercer discurso de Job: queja del trato de Dios conél, 9: 1 a 10: 22.
6. Discurso de Zofar: exhortación al arrepentimiento, 11: 1-20.

B. Segundo ciclo, 12: 1 a 20: 29.

1. Primer discurso de Job: mantener su integridad, 12: 1 a 14:22.
2. Discurso de Elifaz: reprocha a Job de impiedad, 15: 1-35.
3.Segundo discurso de Job: acusa a sus amigos de ser inmisericordes, 16: 1 a 17: 16
4. Discurso de Bildad: insiste en que la calamidad alcanza al impío, 18: 1-21.
5. Tercer discurso de Job: expresa su creencia en la resurección, 19: 1-29.
6. Discurso de Zofar: describe el castigo presente y futuro de los impíos, 20: 1-29.

C. Tercer ciclo, 21: 1 a 31: 40.

1. Primer discurso de Job: sostiene que a veces los impíos prosperan, 21: 1-34.
2. Discurso de Elifaz: insta a Job a que se arrepienta, 22: 1-30.
3. Segundo discurso de Job: expresa su anhelo de aparecer anteDios, 23: 1 a 24: 25.
4. Discurso de Bildad: afirma que el hombre no se puede justificar ante Dios. 25: 1-6.
5. Tercero y más largo discurso de Job: repasa su caso y sostiene de que es inocente, 26: 1 a 31: 40.


III. Los discursos de Eliú, 32: 1 a 37: 24.

A. Introducción y primer discurso: presenta una nueva filosofía del sufrimiento, 32: 1 a 33: 33.

B. Segundo discurso: se esfuerza por vindicar a Dios, 34: 1-37.

C. Tercer discurso: razona que nada que haga Job, pecaminoso o justo, afectará a Dios, 35: 1-16.

D. Cuarto discurso: presenta al Dios de la tormenta de truenos, 36: 1 a 37: 24.


IV. La respuesta de Dios, 38: 1 a 41: 34.

A. Primer discurso: el universo físico revela a Dios, 38: 1-41.

B. Segundo discurso: la vida animal revela a Dios, 39: 1-30.

C. Tercer discurso: el behemot y el leviatán revelan a Dios, 40: 1 a 41: 34.


V. Postludio en prosa, 42: 1-17.

A. Job reconoce a Dios, 42: 1-6.
B. Job ora por sus amigos, 42: 7-9.
C. Restauración de Job, 42: 10-17.
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