DANIEL ALEJANDRO FLORES

39.04. CANTARES - Tema

El Cantar de los Cantares es una bella canción amorosa oriental, escrita en forma de diálogo lírico con cierta distribución o movimiento dramático.

Algunos consideran este libro como una antología de canciones de amor, quizá de diferentes autores, y no como una obra con un plan unificado, basados en la dificultad para encontrar la relación debida entre las distintas partes del poema.

Otros abogan por su unidad. A favor de esta opinión se presentan las siguientes consideraciones:

(1) el nombre de Salomón ocupa un lugar destacado en todo el libro (caps. 1: 1, 5; 3: 7, 9, 11; 8: 11, 12).

(2) se repiten palabras, ilustraciones y figuras similares (cap. 2: 16, cf, cap. 6: 3; cap. 2: 5, cf. cap. 5: 8).

(3) las referencias a la familia de la novia sonconsecuentes; sólo se mencionan la madre y los hermanos, nunca al padre (ver caps. 1: 6; 3: 4; 8: 2).

Hay mucha diferencia de opinión en cuanto al plan exacto o desarrollo de la narración, y cualquier sistema que se adopte es artificial en el mejor de los casos (ver el bosquejo).

Aunque todo el Cantar es aparentemente una historia de amor entre Salomón y una doncella campesina del norte de Palestina con quien el rey se casó sólo por amor, sirve como una hermosa ilustración del amor de Cristo por la iglesia, tomada en conjunto e individualmente.

Tanto el AT como el NT ilustran la tierna unión entre Dios y su pueblo mediante la relación de un esposo con su esposa (ver Isaías 54: 4, 5; Jeremías 3: 14; 2 Corintios 11: 2).

Ahora una palabra de precaución. El Cantar de los Cantares ha sido objeto de muchas alegorías a través de los siglos. El inicio de la alegorización de las Escrituras en la iglesia cristiana se remonta hasta la escuela alejandrina de Egipto, y especialmente hasta Orígenes (c. 184-c. 254 DC) como primer gran exponente de este método. Este sistema surgió como resultado de la fusión de la filosofía griega con el cristianismo. Desde entonces, dicho método ha persistido con diversos grados de intensidad.

Como ilustración de los extremos a los cuales tienden tales métodos de interpretación están los siguientes ejemplos extraídos de varios intérpretes alegóricos del Cantar de los Cantares:

(1) el beso de Cristo, la encarnación;

(2) las mejillas de la esposa, el cristianismo exterior y las buenas obras;

(3) las cadenas de oro de ella, la fe;

(4) el nardo, la humanidad redimida;

(5) el cabello de la novia como un rebaño de cabras, las naciones convertidas al cristianismo;

(6) las 80 esposas de Salomón, la admisión de las naciones gentiles al cristianismo;

(7) el ombligo de la sulamita, la copa con la cual la iglesia refresca a los que tienen sed de salvación;

(8) los dos pechos, el Antiguo y el Nuevo Testamento.

La insensatez de este método es que permite hacer interpretaciones figuradas sin proporcionar un criterio para controlarlas. La única base de interpretación es la imaginación de su exponente. Es verdad que puede existir la intención general de lograr que las conclusiones se conformen a la analogía de las Escrituras, pero esa intención es demasiado débil para mantener a raya la imaginación del intérprete.

Una regla segura de exégesis es permitir que sólo los escritores inspirados -y nadie más- interpreten los simbolismos de la profecía, los caracteres de una parábola, el valor espiritual de los incidentes históricos y el significado espiritual de las ilustraciones y figuras para la enseñanza, tales como el santuario y sus servicios. Sólo cuando un escritor bíblico destaca específicamente el significado de un símbolo, podemos saber con certeza su significado. Las otras interpretaciones por más plausibles o aun acertadas que sean, deben considerarse como personales, sin respaldo de un "así dice Jehová".

Puesto que el Cantar es un poema oriental, muchas de sus figuras resultan extrañas para la mente occidental, lo que debe tenerse en cuenta al estudiarlo. También hay que tener presente el mundo oriental antiguo en que se escribió el poema, pues en dicho mundo y época la gente hablaba en forma más directa acerca de muchos asuntos íntimos, de lo que se hace en nuestro mundo occidental moderno.

39.03. CANTARES - Marco histórico

El Cantar apareció en la edad de oro de la monarquía hebrea. Parece como si el rey hubiera escrito acerca de sus propios amores. Y entonces surge la pregunta en forma espontánea: ¿para cuál de sus muchas esposas compuso esta canción de amor?

Salomón amó a muchas mujeres extranjeras (1 Reyes 11: 1), entre las que se incluyeron 700 esposas, princesas, y 300 concubinas (1 Reyes 11: 3). El número que se da en Cantares 6: 8 es mucho menor: 60 reinas y 80 concubinas.

Si se acepta el Cantar de los Cantares como una unidad y que el casamiento que se celebra es el de Salomón, se tiene la impresión de que éste escribió el Cantar cuando era joven. La novia es descrita como una niña campesina sulamita. Un enlace con una joven de esta clase sería un verdadero "casamiento por amor", sin motivos políticos ni otra clase de conveniencias como otros matrimonios de Salomón.

Una relación de este tipo haría que este relato del casamiento de Salomón fuese una ilustración muy apropiada de la relación entre Cristo y la iglesia, pues por lo menos partes del Cantar se han considerado como símbolo de una asociación tal.

Sulamita (Cantares 6: 13) debería probablemente escribirse sunamita (ver 1 Reyes 1: 3), según lo sugiere la LXX. Si así fuera, la doncella era oriunda de Sunem, pueblo del territorio de Isacar (ver Josué 19: 18), a 11, 2 km. al este de Meguido. Sunem fue el escenario del conmovedor relato registrado en 2 Reyes 4: 8-37, en donde se narra cómo el profeta Eliseo resucitó al hijo de su benefactora sunamita. La aldea moderna de Solem ocupa este antiguo lugar.

39.02. CANTARES - Autor

Tanto el título como la tradición favorecen la paternidad literaria de Salomón. Parece algo extraño que no se hubiese preservado para nosotros ni uno solo de los muchos cantos escritos por Salomón (1 Reyes 4: 32). Algunos atribuyen a éste los Salmos 72 y 127.

Cuatro puntos principales resumen la evidencia interna de que Salomón es el autor:

a. El conocimiento que tiene de las plantas, los animales y otros seres de lanaturaleza está en armonía con lo que se afirma de Salomón en 1 Reyes 4: 33.

b. La demostración de que posee un amplio conocimiento de productos extranjeros,como los que se importaban en tiempos de Salomón.

c. La similitud del Cantar de los Cantares con ciertas partes del libro de los Proverbios:

Cantares 4: 5, cf. Proverbios 5: 19;
Cantares 4: 11, cf. Proverbios 5: 3;
Cantares 4: 14, cf. Proverbios 7: 17;
Cantares 4: 15, cf. Proverbios 5: 15;
Cantares 5: 6, cf. Proverbios 1: 28;
Cantares 6: 9, cf. Proverbios 31: 28;
Cantares 8: 6, 7, cf. Proverbios 6: 34, 35).

d. El lenguaje de los Cantares corresponde con el que podría esperarse del tiempo de Salomón. Pertenece al período de oro de la lengua hebrea. Es eminentemente poético, vigoroso y fresco; no tiene los rasgos del deterioro que se manifestó en el período de la decadencia que sobrevino cuando se separaron Israel y Judá.

Ninguna de estas indicaciones es concluyente por sí misma, pero juntas atestiguan que Salomón es el autor.

39.01. CANTARES - Título

Este libro se conoce comúnmente como el Cantar de Salomón. Su nombre latino es Canticum Canticorum, o sea, el Cantar de los Cantares. En hebreo se llama Shir-hashshirim (Sir hasirim, en la forma moderna hispanizada), "el canto de los cantos" o "el canto por excelencia", tal vez una forma idiomática para significar "el mejor de los muchos cantos de Salomón", así como "Rey de reyes" significa "el Rey supremo".

Salomón "compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco" (1 Reyes 4: 32). En el canon del AT hebreo se ha conservado un libro de sus Proverbios, pero el Cantar de los Cantares parece que fue el único de sus cantos que se incluyó en dicho canon.

38.05. ECLESIASTÉS - Bosquejo


I. Prólogo: La vanidad de la vida, 1: 1 - 1 1.

A. Los vaivenes de las generaciones son aparentemente en vano, 1: 1-4.

B. Los interminables ciclos de la naturaleza parecen carecer de propósito, 1: 5-8.

C. ¿Hay algo "nuevo", algún gran propósito para la existencia? 1: 9-11.


II. Salomón busca la felicidad, 1: 12 a 2: 26.

A. A más conocimiento, más desilusión, 1: 12-18.

B. La vanidad del placer, el regocijo y las posesiones materiales, 2: 1-11.

C. El sabio y el necio son iguales al morir, 2: 12-17.

D. El sabio está insatisfecho con los resultados de sus esfuerzos, 2: 18-23.

E. La satisfacción sólo proviene de Dios, 2: 24-26.


III. Tiempo para todo, 3: 1 a 4: 8.

A. Tiempo para las diversas actividades humanas, 3: 1-15.

B. Tiempo para el juicio divino, 3: 16-22.

C. Tiempo permitido para las injusticias humanas, 4: 1-8.


IV. Cuatro ideales, 4: 9 a 5: 9.

A. El valor del compañerismo, 4: 9-12.

B. El valor de la sabiduría, 4: 13-16.

C. El valor de la reverencia, 5: 1-7.

D. El valor de la justicia, 5: 8, 9.


V. La insensatez de la vida, 5: 10 a 6: 12.

A. La insensatez del materialismo, 5: 10-12.

B. El misterio del sufrimiento, 5: 13-17.

C. La inutilidad del esfuerzo, 5: 18 a 6: 12.


VI. Cosas por las cuales vale la pena vivir, 7: 1-22.

A. La reputación y la formación del carácter, 7: 1-1 0.

B. La sabiduría para entender el proceder de Dios, 7: 11-14.

C. Una perspectiva equilibrada de la vida, 7: 15-18.

D. Nadie es perfecto, 7: 19-22.


VII. La búsqueda de la sabiduría, 7: 23 a 12: 7.

A. Sus fracasos, 7: 23-29.

B. Solución de sus conflictos, 8: 1-15.

C. Los caminos inescrutables de Dios, 8: 16 a 9: 6.

D. El contentamiento en medio de las viscisitudes de la vida, 9: 7 a 10: 6.

E. Cada acción tendrá su recompensa debida, 10: 7 a 1 1: 10.

F. El fin de la vida, 12: 1-7.


VIII. Epílogo. Lo que Dios espera de la humanidad, 12: 8-14.
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