Hay mucha diferencia de opinión en cuanto al plan exacto o desarrollo de la narración, y cualquier sistema que se adopte es artificial en el mejor de los casos (ver el bosquejo).
Aunque todo el Cantar es aparentemente una historia de amor entre Salomón y una doncella campesina del norte de Palestina con quien el rey se casó sólo por amor, sirve como una hermosa ilustración del amor de Cristo por la iglesia, tomada en conjunto e individualmente.
Ahora una palabra de precaución. El Cantar de los Cantares ha sido objeto de muchas alegorías a través de los siglos. El inicio de la alegorización de las Escrituras en la iglesia cristiana se remonta hasta la escuela alejandrina de Egipto, y especialmente hasta Orígenes (c. 184-c. 254 DC) como primer gran exponente de este método. Este sistema surgió como resultado de la fusión de la filosofía griega con el cristianismo. Desde entonces, dicho método ha persistido con diversos grados de intensidad.
La insensatez de este método es que permite hacer interpretaciones figuradas sin proporcionar un criterio para controlarlas. La única base de interpretación es la imaginación de su exponente. Es verdad que puede existir la intención general de lograr que las conclusiones se conformen a la analogía de las Escrituras, pero esa intención es demasiado débil para mantener a raya la imaginación del intérprete.
Una regla segura de exégesis es permitir que sólo los escritores inspirados -y nadie más- interpreten los simbolismos de la profecía, los caracteres de una parábola, el valor espiritual de los incidentes históricos y el significado espiritual de las ilustraciones y figuras para la enseñanza, tales como el santuario y sus servicios. Sólo cuando un escritor bíblico destaca específicamente el significado de un símbolo, podemos saber con certeza su significado. Las otras interpretaciones por más plausibles o aun acertadas que sean, deben considerarse como personales, sin respaldo de un "así dice Jehová".
Puesto que el Cantar es un poema oriental, muchas de sus figuras resultan extrañas para la mente occidental, lo que debe tenerse en cuenta al estudiarlo. También hay que tener presente el mundo oriental antiguo en que se escribió el poema, pues en dicho mundo y época la gente hablaba en forma más directa acerca de muchos asuntos íntimos, de lo que se hace en nuestro mundo occidental moderno.