DANIEL ALEJANDRO FLORES

32.04.a. 1 y 2 CRÓNICAS - Tema

Los libros de Crónicas se inician con un bosquejo genealógico de la historia antigua desde Adán hasta el tiempo de David. Se pasa por alto la historia dela creación, el jardín del Edén, la caída, los primeros patriarcas, el diluvio, los patriarcas posteriores, la estada en Egipto, el éxodo, el período de los jueces y el reinado de Saúl. El autor tenía poco o nada que añadir al material que ya se hallaba en el Pentateuco y otros libros tales como Josué y Jueces. Para este período antiguo sólo presenta una serie de tablas genealógicas, salpicadas ocasionalmente con breves datos biográficos o notas históricas (1 Crónicas 4: 9, 10, 38-43; 5: 9, 10, 16-26; 6: 31, 32, 48, 49, 54-81; 7: 21-24; 9: 17-34).

Primero el autor traza las generaciones desde Adán hasta Jacob. Sigue a esta genealogía un estudio de las 12 tribus en el que da énfasis a Judá, la tribu de David y a Leví, la tribu de los sacerdotes. Después el horizonte se reduce del Israel completo al reino del sur, Benjamín y Judá, y la ciudad de Jerusalén. Este material introductorio abarca los primeros nueve capítulos del primer libro de Crónicas.

La segunda parte y la principal del libro comienza con un breve relato de la muerte de Saúl (1 Crónicas 10). Luego sigue una historia de David (1 Crónicas 11 a 29) y de sus sucesores en el linaje de Judá hasta Sedequías, la destrucción de Jerusalén, y el cautiverio babilónico (2 Crónicas 1 a 36). Parecería que la tercera sección de la obra original abarcaba el regreso del cautiverio y el restablecimiento de Jerusalén como centro religioso de la comunidad judía restaurada (Esdras-Nehemías).

Se da considerable énfasis al reinado de David, la edad de oro de la historia de Israel. Sin embargo, se omiten muchos detalles referentes a David, tales como su reinado en Hebrón, su pecado contra Urías heteo, la rebelión de Absalón y asuntos similares.

Se trata con mayor brevedad el reinado de Salomón (2 Crónicas 1 a 9), aunque con mayor extensión que cualquier reinado subsiguiente. Se pone mucho énfasis en el templo y sus servicios. Los sucesos pertinentes a la edificación del templo ocupan la mayor parte del relato del reinado de Salomón (caps. 2 a 7).

Muchos de los incidentes registrados en Reyes relativos a este reinado se hallan en Crónicas, tales como el intento de usurpación de Adonías y el ungimiento de Salomón (1 Reyes 1, 2); su casamiento con la hija de Faraón y el culto en los altos (1 Reyes 3: 1, 2); la decisión respecto del niño disputado (1 Reyes 3: 16- 28); los magistrados de Salomón, su sabiduría y sus proverbios (1 Reyes 4); su palacio (1 Reyes 7: 1- 12); su adoración de dioses extraños, y sus adversarios (1 Reyes 11). Se han omitido ciertos datos respecto a la construcción del templo; unos se presentan en forma más breve, otros con las mismas palabras que en Reyes, y también los hay enteramente nuevos.

En la porción restante de la historia el registro es principalmente acerca de Judá, no de Israel. Los detalles concernientes a Israel sólo se presentan en forma incidental. No se dan datos cronológicos referentes a los reyes de Israel, y no figuran los sincronismos de los reyes de Judá respecto al gobernante de ese momento en Israel, con una excepción (2 Crónicas 13: 1). Mientras que se pasa casi enteramente por alto la historia de Israel, se presenta la historia de Judá principalmente desde un punto de vista religioso; los hechos políticos, militares y personales son subordinados a los de interés espiritual.

El motivo de la historia es exponer el propósito de Dios en las vicisitudes del pueblo escogido y mostrar cómo declinó la nación y cómo hasta el templo santo, con su ritual sagrado, fue finalmente destruido como resultado del pecado. Los reinados de los reyes buenos de Judá, buenos por lo menos durante una parte de sus reinados -Josafat, Joás, Ezequías y Josías- resaltan en una forma particular, y se recalcan especialmente los incidentes derivados del interés de los gobernantes en reformas religiosas y en la restauración del templo y sus servicios.

Por lo tanto, es claro que Crónicas no es un mero suplemento histórico de los libros de Reyes, sino más bien una obra distinta e independiente, que tiene su propósito propio, y fue escrita desde un punto de vista peculiar. Después de que se restablecieron los servicios del templo tras el regreso del exilio babilónico, y se restauró a Jerusalén, los judíos fieles acariciaban sin duda la esperanza de que esos servicios nunca más volverían a ser interrumpidos. Confiaban en que, bajo la bendición de Dios, de allí en adelante Israel podría prosperar y avanzar de gloria en gloria. Sin lugar a dudas, el tiempo era particularmente propicio para recordar al pueblo su historia pasada a fin de que Israel pudiera participar de todos los gloriosos privilegios que se le brindaban en las promesas de Dios.

Por lo tanto el cronista introdujo nuevos detalles respecto al templo, su ministerio y las fiestas religiosas. Sin embargo, se interesaba no tanto en el ritual como en la vida, no tanto en el templo como en el corazón de la gente. Israel había de ordenar su vida según la santa ley de Dios, manteniendo fija constantemente su atención en las recompensas y los castigos que serían el resultado de la obediencia y de la transgresión. Había un nuevo énfasis en la rectitud, una presentación más plena de la estrecha relación entre la piedad y la prosperidad, y entre la perversidad y la adversidad.

Se presentan los reinados de los reyes de tal manera que el lector pueda comprender claramente que el camino de la obediencia a las normas divinas es el de la paz y la prosperidad, y que el camino de la impiedad es el de la ruina y la desolación. Cada calamidad y éxito notables se atribuyen de una manera inconfundible a la acción de la Divina Providencia, pues el Señor es quien recompensa a los justos y castiga a los malos. Así "murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová" (1 Crónicas 10: 13); "David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él" (cap. 11:9); "asimismo esto desagradó a Dios, e hirió a Israel" (cap. 21: 7); "y los hijos de Judá prevalecieron, porque se apoyaban en Jehová el Dios de sus padres" (2 Crónicas 13:18; ver también 2 Crónicas 16: 7; 17: 3, 5; 22: 7; 25: 20; 28: 6; 32: 25; 33: 10,11; 36: 15-17).

En Crónicas se trata a Israel como a una nación apóstata, que anda en caminos de maldad y de muerte. A Judá se la presenta como una nación que prospera bajo los reinados de reyes rectos y sufre los castigos de la transgresión bajo reyes que abandonan al Señor.

32.03. 1 y 2 CRÓNICAS - Marco histórico

Los libros de Crónicas son básicamente un registro bosquejado de la historia del pueblo de Dios desde la creación hasta el período persa. Sobre todo se pone énfasis en la historia de David y sus sucesores en la nación de Judá.

Si Crónicas, Esdras y Nehemías formaron originalmente una obra escrita por Esdras, que regresó a Judea durante el reinado de Artajerjes I (465- 423), el marco histórico de los libros de Crónicas, en lo que se refiere al tiempo cuando fueron escritos, sería el mismo que el marco histórico de los libros de Esdras y Nehemías. Sin embargo, los libros de Crónicas no se ocupan del período en el cual fueron completados, y sólo parecen extenderse hasta dicho tiempo en pequeños datos genealógicos. Este período es tratado por Esdras y Nehemías.

32.02. 1 y 2 CRÓNICAS - Autor

Un examen cuidadoso del texto hebreo de los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías indica que estos tres libros están estrechamente vinculados entre sí en lenguaje, estilo y enfoque general. Estas semejanzas pueden sugerir un autor único.

El hecho de que Crónicas concluya en medio de una frase sin terminar, que se completa en los primeros versículos de Esdras, ha sido motivo para que algunos crean que originalmente ambos libros formaron un solo volumen, sin división alguna entre los dos (2 Crónicas 36: 22, 23; cf. Esdras 1: 1-3).

No hay una verdadera interrupción en la narración entre 2 Crónicas 36 y Esdras 1. Puede ser que cuando se hizo la división, que separó en dos el volumen original, se repitieron los últimos versículos de Crónicas como los primeros versículos de Esdras. Sin embargo, otros ven la posibilidad de que los primeros versículos de Esdras hubiesen sido añadidos a Crónicas a fin de que el libro no terminara con la referencia a la destrucción de Jerusalén.

Los antiguos escritores judíos están de acuerdo, por regla general, en que Esdras escribió Crónicas.

Hay muchos indicios de una estrecha relación entre los libros de Esdras y Nehemías. Los antiguos no los separaban en dos libros como sucede ahora. El Talmud y los padres cristianos Orígenes y Jerónimo, consideraron a Esdras-Nehemías como un solo volumen. Pareciera que a través de los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías, pudiese rastrearse una sola mano, y por lo tanto los eruditos modernos los consideran en general como la obra del mismo autor.

Puesto que el tono y el espíritu de la obra indican que los libros fueron escritos por un sacerdote vinculado con el templo de Jerusalén durante la última mitad del siglo V AC, parece muy probable que Esdras, sacerdote y escriba (ver Nehemías 12: 26), fuera el autor. Tanto Esdras (Esdras 7: 1-21) como Nehemías (Nehemías 2: 1; 5: 14) mencionan a Artajerjes, en cuyo tiempo floreció Esdras. Este fue evidentemente Artajerjes I (465-423 AC). Si Esdras es el autor de Crónicas, Esdras y Nehemías, nuestros dos libros actuales de Crónicas deben ubicarse cronológicamente en la última parte del siglo V AC.

La evidencia interna también señala el hecho de que el libro fue escrito, o por lo menos completado, en el período persa, alrededor del 400 AC. Los valores monetarios están calculados en "dracmas", o "dáricos" (1 Crónicas 29: 7, BJ), monedas que se cree fueron introducidas por Darío I (522-486 AC). Se presenta la genealogía de la familia de David, incluyendo varias generaciones más allá de Zorobabel (1 Crónicas 3: 19-24), el cual regresó a Judea durante el reinado de Ciro, 539-530 AC (Esdras 1: 1, 2; cf. 2: 2). Sin embargo, es posible que estos nombres fueran añadidos más tarde. Si nos basamos en el promedio de la descendencia de los reyes hebreos, una generación sería de aproximadamente 23 años. Según este cálculo, seis generaciones después de Zorobabel se extenderían hasta casi el 400 AC.

Puesto que quizá Crónicas estuvo una vez unido con Esdras-Nehemías, por la evidencia interna de dichos libros puede obtenerse también la fecha cuando vivió el cronista. La lista de los sumos sacerdotes dada en Nehemías 12: 10, 11, 22, 23, se extiende hasta Jonatán, o Johanán y Jadúa. Por los papiros de Elefantina se sabe que Jonatán ya era sumo sacerdote por lo menos en 410. Las evidencias señalan así hacia fines del siglo V AC, o alrededor del año 400, como la época cuando se completó Crónicas.

El escritor de Crónicas se refiere repetidas veces a un volumen de historia general hebrea, "el libro de los reyes de Judá e Israel" (ver 2 Crónicas 16: 11;25: 26; 28: 26; cf. 35: 27; 36: 8). Este libro parece haber sido una compilación final de las dos historias tan frecuentemente mencionadas en Reyes: "el libro de las crónicas de los reyes de Israel" (1 Reyes 15: 31; 16: 5,14,20,27; 22: 39; 2 Reyes 10: 34; 14: 28; 15: 21, 26), y "las crónicas de los reyes de Judá" (1 Reyes 14: 29; 15: 7, 23; 2 Reyes 8: 23; 12: 19; 15: 6, 36; 16: 19). Este "libro de los reyes de Judá y de Israel" parece haber sido un volumen completo que contenía todos los registros de los reyes pues narraba sus hechos"primeros y postreros" (ver 2 Crónicas 16: 1 1; 25: 26; 28: 26; 35: 27).

Más aún, frecuentemente se refiere a obras históricas de alcance más limitado, que tratan de individuos o de temas particulares. Entre ellas están "las crónicas del rey David" (1 Crónicas 27: 24), "las crónicas de Samuel vidente", "las crónicas del profeta Natán", "las crónicas de Gad vidente" (ver 1 Crónicas 29:29), "la profecía de Ahías silonita", "las profecías del vidente Iddo contra Jeroboam hijo de Nabat" (2 Crónicas 9: 29), "la historia de Semaya el profeta", el libro de "lddo vidente, en la cuenta de los linajes" (2 Crónicas 12: 15), "la historia de lddo profeta" (2 Crónicas 13: 22), "las palabras de Jehú hijo de Hanani" (2 Crónicas 20: 34), "la historia del libro de los reyes" (2 Crónicas 24:27), "los hechos de Uzías" escritos por el profeta Isaías (2 Crónicas 26: 22), "la profecía de Isaías profeta" (2 Crónicas 32: 32), y "las palabras de los videntes"(2 Crónicas 33: 19).

La lista precedente de obras de referencia demuestra que existía una gran cantidad de testimonios documentales. Hay indicios de que en los días de Esdras y Nehemías existían tales documentos. Si puede confiarse en la declaración de 2 Macabeos 2: 13, Nehemías fundó una biblioteca en la cual "reunió los hechos de los reyes, y los profetas, y de David, y las epístolas de los reyes respecto de los dones santos".

32.01. 1 y 2 CRÓNICAS - Título

Al igual que los libros de Reyes, los dos libros de Crónicas formaban originalmente una obra única y continua, conocida en hebreo como dibre hayyamim, "sucesos de los días".

Este título parece ser una abreviación de sefer dibre hayyamim, literalmente, "libro de los sucesos de los días", diario llevado en las cortes orientales para registrar los acontecimientos diarios (ver 2 Reyes 14: 18, 28; 15: 6, 21, 31; 1 Crónicas 27: 24; Nehemías 12: 23; cf. Ester 6: 1, 2).

Los traductores de la LXX dividieron el libro en dos partes llamadas paraleipómenon a y b, literalmente, "primera y segunda parte de asuntos omitidos". Este título de los traductores griegos indica que consideraban al libro como una especie de suplemento de los libros de Samuel y Reyes, escrito para proporcionar detalles que habían sido omitidos en historias anteriores.

El título "Crónicas", se deriva del término Chronicon, empleado por Jerónimo para representar adecuadamente la designación hebrea del libro, y este término, en la forma plural de Chronica o Chronicorum liber, "Crónicas", o "Libro de Crónicas", se empleó en algunas ediciones de la Vulgata, de donde fue tomado por los traductores.

Una nota masorética al final del texto hebreo indica que Crónicas fue originalmente un libro único, indiviso. Declara que 1 Crónicas 27: 25 es el versículo de en medio del libro. Más aún, Josefo, Orígenes, Jerónimo y el Talmud, consideraron el libro como uno solo. La división de la LXX en dos libros, adoptada en la Vulgata, pasó a otras versiones, y a las ediciones impresas modernas de la Biblia hebrea.

31.05. 1 y 2 REYES - Bosquejo

I. Desde la muerte de David hasta la división del reino, 1 Reyes 1: 1 a 11: 43.

A. Los últimos días de David, 1: 1 a 2: 11.

1. Última enfermedad de David, 1: 1-4.
2. Adonías se esfuerza por obtener el reino, 1: 5-53.
a. Preparación para tomar el trono, 1: 5-10.
b. Natán consulta con Betsabé, 1: 11-14.
c. Betsabé conversa con David, 1: 15-21.
d. Natán habla con David, 1: 22-27.
e. David promete el reino a Salomón, 1: 28-31.
f. David hace rey a Salomón, 1: 32-40.
g. Adonías oye que Salomón es rey, 1: 41-49.
h. Salomón perdona la vida de Adonías, 1: 50-53.


3. Ultimos encargos de David a Salomón, 2: 1-9.
4. La muerte de David, 2: 10, 11.

B. El reinado de Salomón, 2: 12 a 11: 43.

1. Se afirma el reinado de Salomón, 2: 12.
2. La forma en que Salomón trata a sus opositores, 2: 13-46.
3. Salomón se casa con la hija de Faraón, 3: 1.
4. Salomón sacrifica en Gabaón, y el mensaje que recibe deDios, 3: 2-15.
5. Notable decisión judicial de Salomón, 3: 16-28.
6. Los funcionarios de la corte, 4: 1-28.
7. La sabiduría de Salomón, 4: 29-34.
8. La construcción del templo, 5: 1 a 8: 66.
9. Edificios, ofrendas y barcos de Salomón, 9: 1-28.
10. La visita de la reina de Sabá, 10: 1-13.
11. Oro de Salomón, su trono, naves y carros, 10: 14-29.
12. Las muchas mujeres de Salomón y su idolatría, 11: 1-8.
13. Los adversarios de Salomón, 11: 9-40.
14. La muerte de Salomón, 11: 41-43.


II. Desde la división del reino hasta la caída de Samaria, 1 Reyes. 12: 1 a 2 Reyes 17: 41.

A. Desde Jeroboam I hasta Tibni, 1 Reyes 12: 1 a 16: 22.

1. La coronación de Roboam y la división del reino, 12: 1-24.
2. Jeroboam I, 12: 25 a 14: 20.
a. Altares edificados en Dan y Bet-el, 12: 25-33.
b. El varón de Dios y el profetadesobediente, 13: 1-32.
c. Los malos caminos de Jeroboam, 13: 33, 34.
d. Castigos divinos pronunciados contra la casade Jeroboam, 14: 1-20.


3. Roboam, 14: 21-31.
4. Abiam, 15: 1-8.
5. Asa, 15: 9-24.
6. Nadab, 15: 25-27.
7. Baasa, 15: 27 a 16: 7.
8. Ela, 16: 8, 9.
9. Zimri, 16: 10-20.
10. Tibni, 16: 21, 22.

B. Desde Omri hasta Ocozías, 1 Reyes 16: 23 a 2 Reyes 8: 29.

1. Omri, 1 Rey. 16: 23-28.
2. Acab, 16: 29 a 22: 40.
a. Las iniquidades del reinado de Acab, 16: 29-34.
b. La reprensión pronunciada por el profeta Elías, 17: 1 a 19: 18.
c. El llamamiento de Eliseo, 19: 19-21.
d. Guerra y paz con Siria, 20: 1-43.
e. La usurpación de la viña de Nabot y lareprensión de Elías, 21: 1-29.
f. El ataque a Ramot de Galaad, 22: 1-40.


3. Josafat, 22: 41-50.
4. Ocozías en Israel, 1 Reyes 22: 51 a 2 Reyes 1: 17.
5. Joram en Israel, 2 Reyes 1: 17 a 8: 15.
a. Ascensión de Joram 2.º año de Joram deJudá, 1: 17, 18.
b. Ascensión de Elías, 2: 1 -11.
c. Eliseo sucede a Elías, 2: 12-25.
d. Ascensión de Joram en el 18.º año de Josafat, 3:1.
e. Los males del reinado de Joram, 3: 2, 3.
f. Sojuzgamiento de los moabitas, 3: 4-27.
g. Milagros de Eliseo, 4: 1-44.
h. Naamán curado de su lepra, 5: 1-27.
i. Edificio construido por los hijos de losprofetas, 6:1-7.
j. Los sirios heridos con ceguera, 6: 8-23.
k. Samaria sitiada por los sirios, 6: 24 a 7: 20.
l. Mensaje de Eliseo para Hazael, 8: 1-15.


6. Joram en Judá, 8: 16-24.
7. Ocozías en Judá, 8: 25-29.

C. Desde Jehú hasta el fin del reino septentrional, 2 Reyes 9: 1 a 17: 41.

1. Jehú, 9: 1 a 10: 36.
a. Jehú ungido como rey, 9: 1-13.
b. Jehú mata a Joram y a Ocozías, 9: 14-29.
c. Muerte de Jezabel, 9: 30-37.
d. Jehú mata a toda la descendencia de Acab,10: 1-17.
e. Jehú elimina a Baal de Israel, 10: 18-28.
f. Los males del reinado de Jehú, 10: 29-36.


2. Atalía, 11: 1-21.
3. Joás de Judá, 12: 1-21.
4. Joacaz, 13: 1-9.
5. Joás de Israel, 13: 10-25.
a. Sus malos actos y su guerra con Amasías, 13: 10-13.
b. La muerte de Eliseo, 13: 14-21.
c. Ciudades recuperadas de Siria, 13: 22-25.


6. Amasías, 14: 1-22.
7. Jeroboam 11, 14: 23-29.
8. Azarías, 15: 1-7.
9. Zacarías, 15: 8-12.
10. Salum, 15: 13-15.
11. Manahem, 15: 16-22.
12. Pekaía, 15: 23-26.
13. Peka, 15: 27-31.
14. Jotam, 15: 32-38.
15. Acaz, 16: 1-20.
16. Oseas, 17: 1-41.
a. Rebelión contra Asiria y la caída de Samaria, 17: 1-6.
b. Los males de Israel que lo llevaron a la ruina, 17: 7-23.
c. El culto mezclado de los samaritanos, 17: 24-41.



III. Desde Ezequías hasta la destrucción de Jerusalén hecha por Nabucodonosor, 2 Reyes 18: 1 a 25: 30.

A. Un período de reforma, 18: 1 a 20: 1.

1. Ezequías.
a. Ezequías sirve al Señor y destruye la idolatría, 18:1-12.
b. Campañas de Senaquerib, 18: 13 a 19: 37.
c. Ezequías curado de su grave enfermedad, 20: 1-11.
d. Los embajadores de Merodac-baladán, 20: 12-19.
e. Realizaciones de Ezequías, 20: 20, 21.


B. Un período de decadencia, 21: 1-26.
1. Manasés, 21: 1-18.
2. Amón, 21: 19-26.

C. La última reforma, 22: 1 a 23: 30.
1. Josías.
a. La reparación de la casa del Señor, 22: 1-7.
b. Hallazgo del libro de la ley, 22: 8-20.
c. La reunión de los ancianos, 23: 1, 2.
d. La idolatría eliminada de Judá, 23: 3-20.
e. Se observa la pascua, 23: 21-23.
f. Amplias reformas de Josías, 23: 24-28.
g. Josías muerto por Necao, 23: 29, 30.


D. La decadencia final y el fin del reino meridional, 23: 31 a 25: 30.
1. Joacaz, 23: 31-34.
2. Joacim, 23: 35 a 24: 7.
3. Joaquín, 24: 8-16.
4. Sedequías, 24: 17 a 25: 21.
a. El mal reinado de Sedequías, 24: 17-20.
b. Nabucodonosor toma a Jerusalén y lleva al pueblo a Babilonia, 25: 1-21.


5. Gedalías hecho gobernador, 25: 22-26.
6. Se libera a Joaquín de la prisión, 25: 27-30.

31.04. 1 y 2 REYES - Tema

Aunque los libros de Reyes presentan la historia de los gobernantes hebreos desde la muerte de David y el reinado de Salomón, hasta la destrucción final de los reinos de Israel y Judá, el propósito principal no es presentar los sucesos de la historia con un mero fin histórico. Hay historia, pero ésta aparece con un fin: mostrar cómo las vicisitudes de los hebreos se relacionan con los planes y motivos de Dios. El propósito no fue tanto escribir una crónica detallada de los sucesos escuetos de la historia, como el de presentar las lecciones de la historia.

El que compiló estos libros tenía un profundo motivo religioso y una meta muy práctica. Los hijos de Israel eran el pueblo de Dios, y debían cumplir con el propósito divino y vivir en la tierra los principios del reino de los cielos. La justicia debía ser el verdadero fundamento de la prosperidad nacional. El pecado produciría únicamente ruina. Si fuera fiel a su misión divina, la nación crecería en poder y grandeza. Si los reyes y gobernantes no vivieran de acuerdo con el propósito divino, Israel perecería como nación, porque no podría existir sin rectitud y sin Dios.

Lo más notable es que cuando los israelitas fracasaron como nación y se vieron frente a frente con su ruina aparentemente completa e irreversible, alguien halló en la oscura historia de las aflicciones y derrotas de Israel algo que valía la pena registrar para las generaciones venideras. Las lecciones del fracaso de Israel habían de ofrecer luz y esperanza al mundo. Sobre las cenizas de la derrota todavía debía levantarse una nueva estructura coronada por el éxito y la victoria. Israel podría perecer, pero no perecería la justicia. Si se aprendían las lecciones del fracaso de Israel, el mundo aún podría hallar esperanza en Dios.

El libro de Reyes se escribió en la época de los profetas, y en las declaraciones de este libro deben hallarse el valor y la penetración espiritual de esos mensajeros del cielo que hacían llegar al corazón humano lecciones procedentes de Dios.

El registro de Reyes comienza con el glorioso reinado de Salomón, y la construcción del templo, cuando la nación era viril y fuerte. Termina con el reinado de un rey débil e infame, el templo destruido y la tierra de Judá en ruinas y desolación. Sin embargo, esta triste lección haría surgir un nuevo espíritu de esperanza y enfocaría la atención sobre una época nueva y mejor, en la cual Israel sería gobernado por su Rey eterno. "Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán" (Jeremías 30: 3). "Servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré" (vers. 9). "Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante" (vers. 10). "Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad" (cap. 32: 39-41).

Aun cuando el propósito principal de Reyes no es presentar la historia en sí misma, contiene historia de gran importancia y notable exactitud. Hay datos respecto de los gobernantes hebreos que no se hallan en los anales de los estados vecinos, anales que se escribieron para ensalzar a reyes paganos, para glorificarlos como constructores, cazadores o estadistas, para publicar sus acciones en el servicio de los dioses y para relatar sus hazañas guerreras. Por el contrario, los registros hebreos no se proponían glorificar al hombre sino a Dios. Por eso es que el libro de Reyes no sólo registra las realizaciones notables, sino también las debilidades y derrotas de los gobernantes israelitas.

Reyes contiene datos de importancia histórica no sólo respecto de los reinos de Israel y Judá, sino también en cuanto a las naciones circunvecinas:

Hay datos de interés acerca de Tiro y Egipto, de naves de Tarsis que se dirigen a Ofir en busca de oro, de la flota que Salomón tenía en Ezióngeber sobre las costas del mar Rojo, y de la visita de la reina de Sabá a Jerusalén con una caravana de camellos que llevaban especias y oro.

Además, registra la muerte de Senaquerib a manos de sus hijos Adramelec y Sarezer mientras rendía culto en la casa de su dios, los temores sirios a los reyes hititas, el tributo para Acab de 100.000 corderos entregados por Mesa, rey ganadero de Moab, el envío de las fuerzas egipcias de Tirhaca para hostigar a las huestes asirias que sitiaban a Laquis y Libna.

Se refiere también a la importación de madera de sándalo, de Ofir, hecha por Hiram, para hacer columnas destinadas a la casa del Señor, al ofrecimiento del príncipe heredero como holocausto sobre el muro de una ciudad moabita para obtener la ayuda de los dioses, a emisarios asirios que hablaban el arameo, además del hebreo, en los siglos VIII-VII AC, a Zif, Etanim y Bul como nombres de meses en la historia antigua de Canaán, factores todos interesantes y vitales de la trama misma con la cual se hace la historia.

Uno de los rasgos sobresalientes de los libros de Reyes es su estructura cronológica básica. Hablando en términos generales, se presentan los reyes en el orden de su llegada al trono, sin tomar en cuenta si reinaron en Israel o en Judá. Se dan dos informaciones cronológicas principales de cada rey: (1) un sincronismo, que ubica el comienzo del reinado de un rey de Judá en un año específico del rey contemporáneo de Israel, y viceversa, y (2) la duración de cada reinado. A veces hay otras declaraciones cronológicas, tales como intervalos, sucesos fechados en años de reinado de ciertos reyes, o sincronismos entre ciertos reinados hebreos y los de otras naciones.

Sin embargo, hay muchas dificultades para hacer concordar las cifras dadas para Israel con las de Judá, y para armonizar ambas con la cronología que no es bíblica. Aun en una serie de reinados que comienzan y terminan juntos en Israel y Judá, los totales no son los mismos. Tales dificultades han llevado a algunos eruditos bíblicos a concluir que la cronología de los reyes hebreos se ha vuelto irremediablemente confusa a través de los siglos, a causa de errores de los copistas. Los esfuerzos hechos por otros para armonizar los datos han dado como resultado numerosas teorías, (aunque no muy dispares) basadas mayormente en variadas conjeturas que suponen revisiones de las cifras en un esfuerzo por reconciliarlas con la cronología que no es bíblica.

En verdad, las aparentes discrepancias se deben mayormente, si no en su totalidad, a nuestra falta de información respecto de los diversos métodos técnicos de calcular el tiempo usados en tiempos bíblicos. Nuestra creciente comprensión de los principios cronológicos básicos empleados por los escribas hebreos, gracias a estudios recientes, hace posible la construcción de un esquema coherente que ordena los reinados de ambos reinos hebreos en armonía prácticamente con todos los datos bíblicos, y con la cronología aceptada generalmente de Asiria y Babilonia.

31.03. 1 y 2 REYES - Marco histórico

Los libros de Reyes tratan de uno de los períodos más interesantes y memorables de la historia antigua del Cercano Oriente.

En este período Asiria llegó a la cúspide de su poderío y sus reyes salieron a dominar al mundo, y en sus planes de conquista incluyeron las monarquías de Israel y de Judá.

Esta es también la época de las dinastías XXI-XXVI de Egipto, cuando este país aún no había abandonado sus planes de expansión y rivalizaba con los pueblos de la Mesopotamia por el control de Palestina y Siria.

Es la época del ImperioNeobabilónico, cuando los medos y los caldeos derrotaron al Imperio de Asiria, obtuvieron el dominio de gran parte del Cercano Oriente, destruyeron a la nación de Judá y llevaron a las tribus del sur en cautiverio a Babilonia.

Durante todo este período, los reinos de Israel y Judá estuvieron en contacto constante y vital con las naciones del Oriente. Entre las esposas de Salomón hubo una hija de un faraón. Salomón consideraba a Hiram, rey de Tiro, como su amigo personal, pues le prestó gran ayuda en la construcción del templo.

Jeroboam, que sería el primer rey de Israel, fue exiliado por Salomón y se asiló en Egipto.

Roboam, en el 5.º año de su reinado, fue atacado por Sisac rey de Egipto. Este "Sisac" bíblico fue el famoso Sheshonk I, fundador de la XXII dinastía de Egipto, el cual también dejó registrado su ataque contra las ciudades de Israel y de Judá.

Omri fue un rey tan famoso que el reino de Israel llegó a ser conocido entre los asirios como Mat Humri, "Tierra de Omri".

Salmanasar III menciona a Acab como uno de los aliados occidentales que lucharon contra Asiria en la batalla de Qarqar en el 6.º año del reinado de Salmanasar, y declara además que en su 18.º año recibió tributo de Jehú.

Se nos informa que Mesa de Moab pagó tributo a Acab y que después de la muerte de éste se rebeló contra Israel. La famosa Piedra Moabita nos da interesantes detalles adicionales acerca de este hecho.

Inscripciones asirias indican que "Joás el samaritano", esto es, Joás, rey de Israel, pagó tributo al rey asirio Adad-nirari III, mientras que el registro de Reyes menciona que Manahén hizo lo propio a Pul (nombre babilónico que como rey usabaTiglat-pileser III) de Asiria, y consigna el ataque de Tiglat-pileser contra las tribus septentrionales durante el reinado de Peka.

También conservamos los registros de Tiglat-pileser III en los cuales menciona sus relaciones con Manahén, Peka y Oscas de Israel, y con Azarías y Acaz de Judá.

La Biblia también relata el pago de tributo de Oseas a Salmanasar V, la subsiguiente conspiración de Oseas contra Asiria junto con So de Egipto, y el asedio de tres años a Samaria efectuado por Salmanasar, que terminó con la toma de esta ciudad y el fin del reino septentrional (2 Reyes 17).

Durante el 14.º año de Ezequías, Senaquerib realizó su famosa invasión de Palestina, y cayeron en sus manos "todas las ciudades fortificadas de Judá"; Ezequías mismo fue sitiado en Jerusalén. Senaquerib también dejó para la posteridad su propio vívido relato de esta campaña. Fue durante el tiempo de la heroica resistencia de Ezequías contra Senaquerib cuando Merodac-baladán, rey de Babilonia, envió sus emisarios al rey de Judá.

Josías halló la muerte a manos de Necao de Egipto mientras procuraba resistir una invasión egipcia a través de Palestina. Finalmente hay relatos detallados de las numerosas campañas de Nabucodonosor contra Jerusalén en los días de Joacim, Joaquín y Sedequías, que terminaron con la destrucción de Jerusalén y el fin del reino meridional.

Para apreciar este importante período de la historia hebrea es preciso comprender los sucesos que ocurrían entonces en Asiria, Egipto y Babilonia. Para integrar en forma correcta los asuntos de estas diversas naciones hay que ordenarlos cronológicamente, a fin de que se puedan ubicar correctamente los sucesos dentro del marco histórico y para que los reyes y los acontecimientos de la época concuerden entre sí. Con la excepción de los últimos tres o cuatro gobernantes de Asiria, las fechas asirias y babilónicas dadas para este período se aceptan generalmente como plenamente establecidas. No es tan segura la cronología de Egipto.

31.02. 1 y 2 REYES - Autor

Los libros de los Reyes se parecen más a una compilación de material reunido por un redactor que a una producción original de un solo autor. Su contenido es de gran valor fidedigno desde un punto de vista histórico.

Datos extraídos de fuentes antiguas por hombres inspirados fueron reunidos y ordenados en un marco con un diseño específico, con comentarios que indican un profundo propósito religioso. Muchas informaciones provienen directa o indirectamente de registros oficiales de la corte o del templo. Las investigaciones arqueológicas respecto de muchos de estos datos han comprobado, sin dejar lugara dudas, la exactitud notable de los relatos de Reyes.

Hay narraciones sin duda tomadas de registros conservados en las escuelas de los profetas. Los relatos se presentan a veces con gran contenido dramático y en otras ocasiones con sobrios juicios moralizadores. En estos escritos hay contribuciones históricas sin parangón en los registros de Asiria, Egipto o Babilonia. Aun cuando se los juzgue desde el punto de vista de la historia secular, estos escritos con profundo interés humano, encanto sin par, sagaces juicios políticos y penetrante filosofía moral - se hallan entre las producciones más destacadas que hemos recibido del antiguo Oriente.

Pese a la diversidad de los documentos originales, existe una evidencia notable de un plan único y regular. Los relatos de los diversos reyes son presentados mediante una fórmula fija para el comienzo y fin de cada reinado. Se pronuncian juicios en los cuales se compara a los reyes con sus predecesores buenos o malos. Ciertas peculiaridades de pensamiento y expresión que abundan a través de los dos libros de Reyes, demuestran claramente que un solo individuo tuvo una parte importantísima en reunir su contenido y darle su forma actual.

La conclusión del libro mismo nos da la fecha de su composición, o sea el período final de la historia judía, cuando Nabucodonosor subyugó el reino meridional y llevó su pueblo cautivo a Babilonia. No podemos identificar con certeza a la persona que reunió en su forma actual el material de Reyes, pero la tradición judía nos informa que fue Jeremías (Talmud, Baba Bathra, 15ª). Si se considera a 2 Reyes 25: 27-30 como un post scriptum, el redactor bien pudo haber sido Jeremías o un contemporáneo suyo, también inspirado.

31.01. 1 y 2 REYES - Título

Los dos libros actuales de los Reyes fueron originalmente uno solo, conocido en hebreo como Melakim, "Reyes". En la Biblia hebrea, Reyes quedó sin dividir hasta la edición impresa de Daniel Bomberg, 1516-17.

Los traductores griegos de la LXX, que dividieron el "libro de Samuel" en dos libros, dividieron también al "libro de Reyes" en dos libros, y consideraron los cuatro como las partes 1ª a 4ª de los "Reinos".

El título "Reyes" indica el contenido de los libros. Nuestro actual primer libro de Reyes presenta la historia de los monarcas hebreos desde la muerte de David y el reinado de Salomón, hasta la ascensión de Joram al trono, en Judá, y Ocozías, en Israel. El segundo libro de los Reyes comienza con una continuación del relato del reinado de Ocozías y termina con el fin del reino de Judá.

30.06. 2 SAMUEL - Bosquejo

I. David reina sobre Judá, 2 Sam. 1: 1 a 5: 5.

A. David después de la muerte de Saúl, 1: 1-27.

1. Las noticias de la muerte de Saúl, 1: 1-16.
2. Lamento de David por Saúl, 1: 17-27.

B. La casa de Saúl se opone a David, 2: 1 a 3: 39.

1. David ungido rey de Judá y su gobierno en Hebrón, 2: 1-7.
2. Abner pone a Is-boset como rey de Israel, 2: 8-11.
3. Derrota de Abner y muerte de Asael, 2: 12-32.
4. Se fortalece la casa de David; el nombre de sus hijos, 3: 1-5.
5. Abner se somete a David, 3: 6-21.
6. Joab asesina a Abner, 3: 22-39.

C. David como única autoridad sobre todo Israel, 4: 1 a 5: 5.

1. Asesinato de Is-boset, 4: 1-8.
2. Castigo de Recab y Baana, 4: 9-12.
3. David ungido rey sobre todo Israel, 5: 1-5.

II. David reina sobre todo Israel, 2 Sam. 5: 6 a 24: 25.

A. Reinado inicial de David con poder y esplendor, 5: 6 a 10: 19.

1. Captura de Jerusalén, 5: 6-16.
2. Victoria sobre los filisteos, 5: 17-25.
3. Traslado del arca a Jerusalén, 6: 1-23.
4. David desea edificar un templo, 7: 1-29.
5. Victoria sobre enemigos extranjeros, 8: 1-14.
6. Organización del reino, 8: 15-18.
7. David acoge a Mefi-boset, 9: 1-13.
8. Derrota de los amonitas y sirios, 10: l- 19.

B. Pecado de David y sus dificultades, 11: 1 a 21: 22.

1. Adulterio de David con Betsabé y muerte de Urías, 11: 1-27.
2. Reprensión de Natán y arrepentimiento de David, 12: 1-25.
3. Captura de Rabá, 12: 26-31.

4. Dificultades familiares, 13: 1 a 14: 33.
a. Amnón y Tamar, 13: 1-21.
b. Absalón asesina a Amnón, 13: 22-33.
c. La huída de Absalón, 13: 34-39.
d. El regreso de Absalón, 14: 1-24.
e. Belleza de Absalón y su reconciliación con David, 14: 25-33.

5. Absalón se subleva, 15: 1 a 19: 43.

a. Absalón gana la voluntad de la gente, 15: 1-6.
b. La conspiración, 15: 7-12.
c. La huida de David, 15: 13-37.
d. David se encuentra con Siba, 16: 1-4.
e. Simei ultraja a David, 16: 5-14.

f. El consejo de Ahitofel y Husai, 16: 15 a 17 : 23.
(1) Husai enviado a Absalón, 16: 15-19.
(2) Consejo de Ahitofel, 16: 20-23.
(3) El consejo de Ahitofel superado por el deHusai, 17: 1-23.

g. David en Mahanaim, 17: 24-29.
h. La rebelión dominada, y muerte de Absalón, 18: 1-33.
i. David llora por Absalón, 19: 1-8.
j. David vuelve a Jerusalén, 19: 9-43.

6. La rebelión de Seba, 20: 1-22.
7. Diccionarios de David, 20: 23-26.
8. Tres años de hambre y el ahorcamiento de los hijos de Saúl, 21: 1-14.
9. Guerra contra los filisteos, 21: 15-22.

C. Apéndice, 22: 1 a 24: 25.

1. Salmo de alabanza de David, 22: 1-51.
2. Ultimas palabras de instrucción de David, 23: 1-7.
3. Los valientes de David y sus hazañas, 23: 8-39.
4. Pecado de David por censar al pueblo y la plaga resultante, 24: 1-25.
a. David censa al pueblo, 24: 1-10.
b. Peste enviada por el Señor, 24: 11-15.
c. Cesa la peste, 24: 16, 17.
d. Compra de la era de Arauna, 24: 18-25.

30.05. 1 SAMUEL - Bosquejo

I. Historia de Samuel, restaurador de Israel, 1 Sam. 1: 1 a 7: 17.

A. Nacimiento y preparación inicial, 1: 1 a 2: 11.

1. Elcana y Ana, 1: 1-8.
2. Oración de Ana, l: 9-18.
3. Nacimiento de Samuel y sus primeros años, 1: 19-23.
4. Presentación de Samuel a Dios, 1: 24-28.
5. Canto de alabanza de Ana, 2: 1-11.

B. Condiciones en el sacerdocio, 2: 12-36.

1. Ministerio de los hijos de Elí, 2: 12-17.
2. Ministerio del niño Samuel, 2: 18, 19.
3. Bendición de Dios sobre Elcana y Ana, 2: 20, 21.
4. El fracaso de Elí en la disciplina, 2: 22-36.

C. Iniciación de Samuel en el oficio profético, 3: 1 a 4: 1.

1. Mensaje de Dios para Elí, 3: 1-18.
2. Samuel se desarrolla como profeta, 3: 19 a 4: 1.

D. Captura del arca y su devolución, 4: 2 a 7: 1.

1. Batalla de Israel con los filisteos, 4: 2-9.
2. Los filisteos capturan el arca; muerte de Ios hijos de Elí, 4: 10, 11.
3. Muerte de Elí, el profeta y juez, 4: 12-22.
4. El arca en Filistea, 5: 1 a 6: 1.
5. El arca vuelve a Israel, 6: 2 a 7: 1.

E. Ministerio de 20 años de Samuel, 7: 2-6.

F. La sujeción de los filisteos, 7: 7-14.

G. Samuel establecido como juez, 7: 15-17.


II. La creación de una monarquía, 1 Sam. 8: 1 a 15: 35.

A. Se pide un rey, 8: 1-22.

B. Sucesos que llevan al ungimiento de Saúl, 9: 1-27.

C. Saúl llamado a ser rey, 10: 1-27.

1. El ungimiento, 10: 1.
2. Evidencias sobrenaturales del favor de Dios, 10: 2-13.
3. Silencio de Saúl al regresar a su casa, 10: 14-16.
4. Elección de Saúl por suerte, 10: 17-25.
5. El partido opositor, 10: 26, 27.

D. Sucesos que llevan a la confirmación final de Saúl como rey, 11: 1 a 12: 25.

1. Batalla con los amonitas, 11: 1-11.
2. Saúl aclamado rey, 11: 12-15.
3. Samuel traspasa el poder administrativo a Saúl, 12: 1-5.
4. El testimonio de Dios de la elección del pueblo, 12: 16-18.
5. Continuo interés v oración de Samuel, 12: 19-25.

E. Guerra con los filisteos, 13: 1 a 14: 46.

1. Presunción de Saúl en Gilgal, 13: 1-23.
2. Hazaña de Jonatán en Micmas, 14: 1-23.
3. La errónea decisión de Saúl, 14: 24-46.

F. Genealogía de la casa de Saúl, 14: 47-52.

G. Segunda prueba de Saúl, 15: 1-35.

1. Perdona la vida de Agag, 15: 1-9.
2. El Señor rechaza a Saúl, 15: 10-35.


III. La preparación de David para el reino, 1 Sam. 16: 1 a 31: 13.

A. El ungimiento de David, 16: 1-13.

1. Samuel vacila antes de visitar Belén, 16: 1-4.
2. Los hijos de Isaí y el ungimiento de David, 16: 5-13.

B. Enajenamiento mental de Saúl al ser rechazado, 16: 14-23.

C. La guerra con los filisteos y sus consecuencias, 17: 1 a 18: 8.

1. El desafio de Goliat, 17: 1-1 l.
2. La fortaleza y victoria de David, 17: 12-58.
3. El pacto de Jonatán, 18: 1-4.
4. Popularidad de David, 18: 5-8.

D. Celos de Saúl y sus resultados, 18: 9 a 19: 24.

1. David en peligro, 18: 9-12.
2. Duplicidad de Saúl al ofrecer a su hija, 18: 13-27.
3. Enemistad manifiesta de Saúl contra David, 18: 28 a 19: 1 l.
4. David escapa de su casa y va a Samuel, 19: 12-18.
5. Visita de Saúl a Ramá y sus resultados, 19: 19-24.

E. Pacto de Jonatán con David, 20: 1-42.

1. Acuerdo para probar las intenciones de Saúl, 20: 1-8.
2. Jonatán confirma su pacto anterior, 20: 9-23.
3. La prueba de los sentimientos de Saúl, 20: 24-34.
4. David recibe aviso de que corre peligro, 20: 35-40.
5. Jonatán se despide de David, 20: 40-42.

F. David huye de Saúl, 21: 1 a 22: 23.

1. David huye a Nob y a Ahimelec, 21: 1-9.
2. Escape a Aquis en Gat, 21: 10-15.
3. Ida a la cueva de Adulam, 22: 1, 2.
4. Huida a Moab, 22: 3, 4.
5. Regreso a Judá, 22: 5.
6. Saúl se venga de la gente de Nob, 22: 6-23.

G. David socorre a Keila; la ingratitud de sus habitantes, 23: 1-12.

H. David huye por segunda vez de Saúl, 23: 13 a 24: 22.

1. Huida al desierto de Zif, 23: 13-15.
2. Visita de Jonatán, 23: 16-18.
3. Ineficaz marcha de Saúl contra David, 23: 19-28.
4. David va a Engadi, 23: 29 a 24: 2.
5. Magnanimidad de David para con Saúl en Engadi, 24: 3-22.

I. Muerte de Samuel, 25: 1.

J. Lo que le pasó a David con Nabal y Abigail, 25: 2-44.

K. Ultimo intento de Saúl de matar a David: sus resultados, 26: 1-25.

L. Segunda huida de David a Gat, 27: 1 a 28: 2.

1. Su residencia en Siclag, 27: 1-12.
2. Aquis ordena a David que vaya con él a la batalla, 28: 1, 2.

M. Saúl recurre a la necromancia, 28: 3-25.

N. Aquis despide a David, 29: 1-11.

O. Incursión de los amalecitas y sus resultados, 30: 1-31.

P. Muerte de Saúl, 31: 1-13.

30.04. 1 y 2 SAMUEL - Tema

El primer libro de Samuel registra y relata la transición, algo repentina, de siglos de teocracia pura -que se ejercía mediante profetas y jueces- a la condición de reino. El relato del reinado de Saúl revela algunos de los problemas que acompañaron el establecimiento del reino y explica por qué la casa de David reemplazó a la de Saúl.

El segundo libro de Samuel trata del glorioso reinado de David, primeramente en Hebrón y luego en Jerusalén, y concluye con su compra de la era de Arauna, en la cual más tarde fue levantado el templo por Salomón.

El relato de los últimos años de David y su muerte aparece en los primeros capítulos de 1 Reyes.

30.03. 1 y 2 SAMUEL - Marco histórico

El libro de 1 Samuel abarca el período de transición desde los jueces hasta el reino unido de Israel, e incluye al último juez, Samuel, y al primer rey, Saúl. El segundo libro de Samuel trata exclusivamente del reinado de David. Por lo tanto, 1 Samuel abarca casi un siglo, desde alrededor de 1100 hasta 1011 AC; y 2 Samuel, 40 años, o sea desde 1011 hasta 971 AC.

El período de 1200 a 900 AC fue de desasosiego nacional y controversia política. Se puso poco empeño en el mundo antiguo por registrar y conservar relatos escritos de los sucesos de ese tiempo. Los historiadores antiguos tales como Herodoto, Beroto, Josefo y más tarde Eusebio, se vieron en la necesidad de basarse mayormente en relatos folklóricos de los sucesos ocurridos en el mundo durante esa época. Por esta razón es preciso cotejar sus declaraciones con los descubrimientos arqueológicos modernos, que proporcionan mucha información no disponible anteriormente. Hay material nuevo que constantemente va apareciendo y que aumentan nuestro conocimiento del período durante el cual ocurrieron los acontecimientos de 1 y 2 Samuel.

Este período de desasosiego, agitación y transición se inició con las migraciones de los pueblos del mar que, directa o indirectamente, afectaron a todo el antiguo Oriente. Durante el período abarcado por 1 y 2 Samuel gobernaron a Egipto los reyes sacerdotes de la XX dinastía y los gobernantes seculares de la XXI dinastía, cuyos reinados se caracterizaron por debilidad, decadencia y desunión nacionales.

Durante la mayor parte de este período Asiria fue también sumamente débil. En Babilonia las condiciones eran muy similares a las de Egipto y Asiria: la debilidad interna y las invasiones del exterior estaban a la orden del día. La influencia política de Egipto y de Siria desapareció en tales circunstancias de Palestina. Las migraciones de los pueblos de mar y de los arameos se añadieron a las dificultades internas, y mantuvieron la situación política internacional en todo el antiguo Oriente en un estado de agitación durante casi dos siglos.

Como resultado, los primeros reyes de Israel estuvieron comparativamente libres para consolidar su dominio sobre la tierra prometida y las regiones circundantes, sin la interferencia de sus anteriormente fuertes vecinos del norte y del sur. Sus únicos enemigos eran las naciones de la región de Palestina, tales como los filisteos, amalecitas, edomitas, madianitas y amonitas. La resistencia de estas tribus vecinas fue vencida gradualmente, y la mayoría de ellas se sometió al dominio israelita. David y Salomón rigieron finalmente extensas regiones que habían pertenecido anteriormente al imperio egipcio y a las naciones de Mesopotamia.

Cuando Israel entró en Canaán, el Señor le ordenó que asignase ciudades a los levitas en todas las diferentes tribus. Así podría instruirse a todo el pueblo en los caminos de la justicia. Pero los israelitas parecen haber prestado poca o ninguna atención a la orden. En realidad, ni siquiera echaron a los cananeos, sino que vivieron entre ellos (Jueces 1: 21, 27, 29-33).

Después de pocos años, los levitas -que no habían recibido una heredad específica- se hallaron sin empleo. Hasta Jonatán, el nieto de Moisés, visitó la casa de Micaía el efrainita "donde moraba" y pudo "encontrar lugar" (Jueces 17: 8), y llegó a ser sacerdote para la "casa de dioses" de Micaía (Jueces 17: 5). Finalmente robó las imágenes de la casa de Micaía y se fue con los migratorios descendientes de Dan para ser su sacerdote (ver Jueces 18).

De esa manera, en un tiempo cuando "cada uno hacía lo que bien le parecía", Israel violó el plan de Dios de que los levitas instruyesen al pueblo en sus caminos, y pronto cayó en los hábitos de ignorancia y superstición de los paganos que lo rodeaban. Seis veces durante el período de los jueces Dios procuró despertar a su pueblo respecto del error de su camino, al permitir que fuese subyugado por las naciones circunvecinas. Pero poco después de cada liberación de la servidumbre, volvía a caer en la indiferencia y la idolatría.

Aunque creció en ese ambiente, Samuel prefirió repudiar los males de ese tiempo y dedicarse a la corrección de esas tendencias. Su plan para realizar esto giró en torno del establecimiento de las así llamadas "escuelas de los profetas". Una de éstas estaba en Ramá, su hogar ancestral (1 Sam. 19: 19-24),y otras fueron establecidas más tarde en Gilgal (2 Reyes 4: 38), Bet-el (2 Reyes 2: 3) y Jericó (2 Reyes 2: 15-22). Allí los jóvenes estudiaban los principios de la lectura, la escritura, la música, la ley y la historia sagrada. Se ocupaban en diversos oficios, a fin de que, tanto como fuese posible, aprendiesen a sostenerse a sí mismos.

La expresión "escuelas de los profetas" no aparece en el AT, pero los jóvenes que allí estudiaban eran llamados "hijos de los profetas". Se dedicaban al servicio de Dios y algunos de ellos eran empleados como consejeros del rey.

Hacia el fin de su vida Samuel -con desagrado de su parte- fue llamado a ser el instrumento para establecer la monarquía. Después de tratar el asunto con el pueblo, escribió un libro sobre "las leyes del reino" y lo guardó delante del Señor (1 Sam. 10: 25). Esto no fue probablemente de valor alguno para Saúl, de quien se cree que no sabía leer. Samuel animó a Saúl asegurándole la presencia permanente de Dios, pero éste rechazó pronto el consejo inspirado de Samuel, se rodeó de una fuerte guardia y se convirtió rápidamente en un monarca absoluto.

Después del rechazo de Saúl, Samuel fue llamado a escoger y preparar un hombre conforme al corazón de Dios (1 Sam. 13: 14), uno que no se pusiese por encima de la ley, sino que obedeciese a Dios. La preparación de David, como la de Cristo, fue llevada a cabo frente a los celos y el odio. Aunque David cayó a veces en la transgresión de la ley que veneraba y defendía, siempre se humilló ante esa ley que consideraba suprema. Como resultado de la cooperación de David con los principios establecidos por Dios mediante Moisés y Samuel, Israel gradualmente sometió a todos sus enemigos, y los límites de la nación se extendieron hacia el norte, prácticamente hasta el Eufrates, y hacia el sur hasta la frontera de Egipto. Dios pudo bendecir a Israel que, como resultado, disfrutó de una época de prosperidad y gloria nacionales que continuó a través del reinado de Salomón, y que desde entonces nunca ha sido igualada.

30.02. 1 y 2 SAMUEL - Autor

En contraste con el Pentatéuco, en el cual se declara específicamente, respecto de ciertas porciones, que fueron escritas por Moisés, los libros de Samuel no contienen información alguna en cuanto a quien pudo haber sido el autor, o los autores.

De acuerdo con la traducción judía, los primeros 24 capítulos de 1 Samuel fueron escritos por Samuel, y el resto de 1 Samuel, junto con 2 Samuel, por Natán y Gad (ver 1º Crónicas 29: 29).

Cuando el libro fue dividido -en el texto hebreo y en la mayoría de las traducciones- el nombre original, Samuel, se aplicó a ambas partes, aunque su nombre no se menciona ni una sola vez en la segunda parte. La muerte de Samuel se registra en 1 Samuel 25: 1, y su nombre, en estos dos libros, aparece por última vez en 1 Samuel 28: 20.

En vista de que David se destaca en la segunda parte, su nombre podría ser un título más apropiado para 2 Samuel. Es obvio que es errónea la declaración del Talmud de que Samuel escribió todo lo que ahora lleva su nombre, porque todo 2 Samuel -como también la última parte de 1 Samuel- registran la historia de Israel después de su muerte.

Algunos eruditos bíblicos han señalado 1 Samuel 27: 6 como una prueba de que los libros de Samuel datan del tiempo de la división del reino. Pero si las dos partes de Samuel fueron escritas en tiempos diferentes por distintos autores, ¿por qué se publicaron originalmente como una sola entidad? Sin embargo, si representan la obra continua de un autor, éste debe haber escrito después de la muerte de Saúl (2 Samuel 21: 1-14) y de David (ver 2 Samuel 23: 1).

Parece muy razonable concluir que 1 y 2 Samuel son obras de varios autores, y que son una colección de narraciones, cada una completa en sí misma. Cada autor escribió por inspiración, y todas las partes fueron finalmente reunidas como un todo bajo la dirección del Espíritu Santo.

30.01. 1 y 2 SAMUEL - Título

Los dos libros conocidos hoy como 1º y 2º de Samuel aparecen como un solo volúmen en todos los manuscritos hebreos preparados antes de 1517.

No fue hasta la traducción del AT al griego, alrededor del siglo III AC, cuando el libro fue dividido por primera vez en dos partes. En esa traducción, la LXX, esas dos partes aparecían como "Primero de los Reinos" y "Segundo de los Reinos"; los libros que ahora conocemos como 1 y 2 Reyes aparecían como "Tercero de los Reinos" y "Cuarto de los Reinos".

La Vulgata latina de Jerónimo, del siglo IV DC, es la primera que presenta los títulos de "Reyes" en lugar de "Reinos". Fue varios siglos después de Cristo cuando los masoretas notaron que la declaración de 1 Samuel 28: 24 estaba en el centro del libro en el texto hebreo. En realidad, las Biblias hebreas conservaron la forma original hasta la edición impresa hecha por Daniel Bomberg en Venecia, en 1517.

Debido a que la vida y el ministerio de Samuel domina la primera mitad del libro, a éste originalmente se le dio su nombre. Este título fue apropiado en vista del importante papel que Samuel desempeñó como el último de los jueces, por ser uno de los mayores profetas, el fundador de las escuelas de los profetas. Por lo tanto, en esencia, el nombre Samuel designa contenido más bien que partenidad literaria.

29.05. RUT - Bosquejo

I. Permanencia en la tierra de Moab, 1: 1-18.

A. Noemí pierde a su esposo y a sus dos hijos, 1: 1-5.

1. Hambre en la tierra de Judá, 1: 1.
2. Elimelec, Noemí y sus hijos van a Moab, 1: 2.
3. Muerte de Elimelec, 1: 3.
4. Casamiento y muerte de los dos hijos, 1: 4, 5.

B. Noemí proyecta regresar a Judá, 1: 6-14.

1. Razón para su regreso, 1: 6.
2. Propuesta para que se queden las nueras, 1: 7-9.
3. Razón de la propuesta de Noemí, 1: 10-13.
4. Diferentes decisiones de las dos nueras, 1: 14.

C. Rut decide acompañar a su suegra, 1: 15-18.

1. Súplica de Noemí a Rut, 1: 15.
2. Respuesta conmovedora de Rut, 1:16, 17.
3. Noemí consiente, 1: 18.


II. Viaje y llegada a Belén, 1: 19-22.

A. El pueblo de Belén da la bienvenida a Noemí y a Rut, 1: 19.

B. Respuesta de Noemí, 1: 20, 21.

C. El tiempo cuando llegaron, 1: 22.


III. Rut conoce a Booz, 2: 1-23.

A. Rut espiga en el campo de Booz, 2: 1-7.

1. Noemí tiene un pariente, 2: 1.
2. Rut va a espigar, 2: 2, 3.
3. El mayordomo informa a Booz acerca de Rut, 2: 4-7.

B. Conversación entre Booz y Rut, 2: 8-13.

1. Booz favorece a Rut, 2: 8, 9.
2. Rut pide razón por este favor, 2: 10.
3. Booz repite las buenas cosas que ha oído acerca de Rut, 2: 11, 12.
4. Rut expresa su agradecimiento, 2: 13.

C. Comida y trabajo de la tarde, 2: 14-17.

1. Rut participa de la comida, 2: 14.
2. Privilegio de Rut y espigueo hasta la noche, 2: 15-17.

D. Rut regresa a donde estaba su suegra, 2: 18-23.

1. Rut regresa con cereales y alimento 2:18.
2. Noemí pregunta dónde ha estado Rut, 2: 19.
3. Noemí le explica que Booz es un pariente cercano, 2: 20, 21.
4. Planes futuros para el espigueo de Rut, 2: 22, 23.


IV. Noemí procura un hogar para Rut, 3: 1-18.

A. Noemí explica su plan a Rut, 3: 1-5.

B. Rut lleva a cabo el plan, 3: 6-13.

C. El obsequio e instrucción de Booz a Rut, 3: 14, 15.

D. Rut regresa nuevamente a donde estaba su suegra, 3: 16-18.


V. Cómo Rut llegó a ser abuela de David, 4: 1-22.

A. Booz propone que el pariente más cercano redima la heredad de Elimelec, 4: 1-6.

B. Al negarse éste, Booz propone redimirla, 4: 7-12.

C. Noemí y su nieto Obed, 4: 13-17.

D. Genealogía de los antepasados de David, 4: 18-22.

29.04. RUT - Tema

Hay una narración que es histórica y otra que es épica.

La palabra épica se aplica a la narración que en primer lugar no satisface nuestro sentido de información sino nuestra imaginación creadora y las emociones.

Una epopeya generalmente se escribe en forma poética. Sin embargo, una peculiaridad de la poesía hebrea es que su sistema de versos se basa en el paralelismo de pensamiento más bien que en el metro y la rima exactos. En la prosa hebrea esta característica aparece en menor grado. Por lo tanto, en el hebreo la clasificación de la literatura depende más de la naturaleza del pensamiento que de la forma de la expresión. Las epopeyas hebreas son porciones de la historia nacional ubicadas en sus correspondientes lugares de la narración. Para apreciar la Biblia como obra literaria es necesario reconocer las distintas formas de narración usadas por los escritores bíblicos.

El propósito principal del libro de Rut es informar respecto de los antecesores inmediatos de David, el más grande de los reyes de Israel, de cuyo linaje debía venir el Mesías. Cristo ha de ser finalmente el gobernante del reino de Israel según el espíritu, el dirigente de la teocracia eterna. Cristo habló de su reino como el reino de los cielos, para distinguirlo de los reinos de este mundo presente. El libro de Rut proporciona, pues, un eslabón alentador en la narración inspirada del reino que Cristo vino a establecer.

Al mismo tiempo Rut presenta un cuadro sumamente llamativo de las bendiciones del hogar ideal. Hay dos instituciones que nos han llegado desde antes de la caída del hombre: el sábado y el hogar. El hogar fue establecido por Dios mismo en el sexto día de la primera semana de tiempo, y el sábado en el séptimo día de la misma semana. El sábado no es judío, porque como lo dijo el Creador mismo, "También les dijo: El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado" (Marcos 2: 27 RV-1995). Tanto el sábado como el hogar han sido el objeto especial de los ataques de Satanás.

La relación entre suegra y nuera es tema de diversión para muchos. Pero no ocurre así con la relación de Rut y su suegra Noemí. Después de una permanencia de diez años en la tierra de Moab, Noemí, cuyo esposo e hijos habían muerto, supo que nuevamente había abundancia en la tierra de Judá, y decidió regresar. Rut, con una devoción que casi habla tanto en favor de Noemí como de Rut misma, rompió todos los vínculos de hogar y de parentela para acompañarla.

Con una última mirada a los fértiles campos de su patria, Moab, y con una apasionada exclamación dirigida a Noemí, "tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios", entró en una tierra extraña, se unió con el verdadero pueblo de Dios, y se convirtió en adoradora del Dios de los cielos. Esta lealtad a su suegra resultó finalmente en que llegó a ser una de las progenitoras de David, el dulce salmista de Israel; de Salomón, el más sabio de los hijos de los hombres; de Zorobabel, el Moisés posterior; y del Mesías, el hijo de David.

Finalmente el relato está repleto de ejemplos notables de fe, piedad, humildad, laboriosidad y bondad reveladas en los sucesos de la vida diaria.

Así tenemos en la historia de Rut, no sólo una joya encantadora de la literatura hebrea, sino también un comentario importante sobre una parte de la genealogía de Cristo.

Mediante el estudio de esta narración, Israel debería haber estado preparado para entender el plan de Dios para la salvación de individuos de todas las naciones que hiciesen lo que hizo Rut la moabita: aceptar al Dios cuyo carácter les había sido representado por sus siervos. Era el plan de Dios que muchos fuesen transformados de tal manera en su carácter, que pudieran estar preparados individualmente para llegar a ser ciudadanos del eterno reino de Cristo.

29.03. RUT - Marco histórico

El marco del relato se presenta en forma explícita en las primeras palabras del libro: "En los días que gobernaban los jueces ... hubo hambre en la tierra".

Sin embargo, esta declaración no es de ninguna manera definida, porque hubo más de un hambre en la tierra de Palestina durante el período de los jueces.

Comparando la genealogía de David tal como se da en los últimos versículos del libro de Rut, con la genealogía de David que se da en el primer capítulo de Mateo, descubrimos que se registra a Rahab como la madre de Booz. No hay razones poderosas para suponer que fuese otra sino la Rahab de Jericó. Si ella fue en efecto la madre de Booz, los sucesos narrados en el libro de Rut habrían ocurrido en una época comparativamente remota del período de los jueces.

Por otra parte la tradición antigua, seguida por Josefo, ubica los acontecimientos registrados en el libro de Rut en los días de Elí, lo cual compaginaría mejor con la hipótesis de considerar a Booz como el bisabuelo de David. Ambas alternativas podrían ser ciertas, puesto que"madre" y "padre" pueden significar abuelo (o abuela) o antepasado.

Las costumbres, la sociedad y el gobierno que se reflejan en el libro de Rut concuerdan con el período de los jueces, tal como se presentan en el libro de ese nombre. Esto se hace más evidente a medida que se estudian los detalles de la narrración de Rut.

La sugestión de que el hambre mencionada es la que ocurrió en tiempos de Gedeón es sumamente improbable, porque no hay indicación de que el hambre registrada en el libro de Rut fuese causada por invasores armados (Rut 1: 1, 2; cf. Jueces 6: 3-6). El libro no insinúa una guerra. En realidad, cuando Noemí decidió regresar a su patria, fue porque había oído "queJehová había visitado a su pueblo para darles pan" (Rut 1: 6). Esto implica que el hambre no fue el resultado de una guerra sino de una sequía.

Como ya se ha dicho, los traductores griegos de las Escrituras del AT hicieron de este libro un apéndice del libro de los Jueces, sin hacer división entre ellos y sin darle título propio. Ediciones posteriores de esta traducción, la LXX, insertaron las palabras Telos tôn kriton, "el fin de los jueces", para indicar dónde terminaba Jueces y comenzaba Rut, y Telos tês Routh, "el fin de Rut", al final del relato.

El libro de Rut ocupa un lugar diferente en el canon hebreo actual. Es uno de los cinco rollos leídos en la sinagoga en cinco ocasiones especiales o fiestas durante el año. En las ediciones impresas del AT hebreo estos rollos aparecen generalmente en el siguiente orden: Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester. Rut ocupa el segundo lugar porque era un libro apropiado para ser leído en la fiesta de las semanas, conocida posteriormente como Pentecostés, que era la segunda de las cinco fiestas especiales.

Como ya se ha hecho notar, los traductores de la LXX colocaron el libro de Rut como apéndice de Jueces. Esto corresponde bien con el tiempo de Elí, el sumo sacerdote, en cuyos últimos años Samuel fue llamado al oficio profético. Un hecho importante de la vida de Samuel fue el ungimiento de Saúl, el primer rey de Israel. Las últimas palabras del libro de los Jueces rezan: "En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía" (Jueces 21: 25).

En ese entonces, Moab era un distrito al oriente del mar Muerto, entre el río Arnón y el arroyo de Zered. Su límite oriental era definido: el gran desierto de Arabia. Moab es una meseta elevada y fértil, con un promedio de más de 1.000 m sobre el nivel del Mediterráneo y unos 1.400 m sobre el nivel del mar Muerto.

Aunque las lluvias son por lo general suficientes para que maduren las cosechas, la gente que vive en los lugares altos aumenta su provisión de agua por medio de cisternas. Muchas de las que se usaron antaño están ahora en ruinas.

Antiguamente la población tuvo que haber sido mucho mayor que ahora. La fertilidad del país en tiempos antiguos está indicada por los numerosos pueblos y aldeas que se sabe que existieron allí, y que se mencionan en las Escrituras. La tierra de Moab todavía proporciona buenos pastos para las ovejas y el ganado, como en los tiempos antiguos.

Los moabitas eran de estirpe semita, descendientes de Lot, sobrino de Abrahán. Su deidad principal era Quemos, cuya buena voluntad parece que se buscaba mediante sacrificios humanos (ver 2 Reyes 3: 26, 27). Sabemos poco de la historia de los moabitas después del relato de su origen, dado en Génesis 19, hasta el tiempo del éxodo. Algún tiempo antes del establecimiento del reino de Israel, los amorreos ocuparon la parte de Moab que quedaba al norte del Arnón; pero Israel subyugó a los amorreos y ocupó su parte de lo que había sido territorio moabita. Cuando Balac, hijo de Zipor, vio que los israelitas acamparon en las mismas fronteras de su país, se alió con los madianitas y pidió auxilio al profeta apóstata Balaam.

En una inscripción de Ramsés II, en la base de una estatua de Luxor, se registra con jactancia la conquista de Moab. Israel fue oprimido por Eglón de Moab con la ayuda de Amón y de Amalec (Jueces 3: 13, 14); pero Eglón fue asesinado por Aod, y el yugo moabita fue sacudido. El rey Saúl asoló a Moab, pero no lo sometió (1 Samuel 14: 47), porque sabemos que David colocó a su padre y a su madre bajo la protección del rey de Moab cuando fue perseguido por Saúl (1 Samuel 22: 3, 4).

El hecho de que Rut, bisabuela de David, fuese moabita puede explicar por qué David colocó a sus padres bajo la protección del rey de Moab cuando huyó del rey Saúl. Pero no continuó esta amistad entre David y Moab. Cuando David llegó a ser rey hizo la guerra a Moab y lo derrotó completamente.

Había dos ciudades llamadas Belén en la antigua Palestina. Una estaba en el territorio asignado a la tribu de Zabulón; la otra, en Judá. A causa de una posible confusión, el escritor del libro de Rut afirma definidamente dos veces, al mismo comienzo del relato, que la Belén de Noemí, de su esposo Elimelec y de sus dos hijos, era Belén de Judá (cap. 1: 1, 2).

La Belén de Zabulón semenciona en Josué 19: 15 como una de las 12 ciudades de la heredad de los hijos de Zabulón. Hay todavía una aldeíta en el norte de Palestina en el lugar donde se cree que estuvo esta Belén. Pero la que nos interesa es la Belén de Judá. Está a 8,4 km al sur de Jerusalén y a 731 m sobre el nivel del mar. Ocupa una posición destacada en un promontorio que corre hacia el este de la línea divisoria de las aguas. Está cerca del camino principal hacia Hebrón y el sur. Su posición es la de una fortaleza natural, y fue ocupada por una guarnición de filisteos en los días de David (2 Samuel 23: 14; 1 Crónicas 11: 16).

29.02. RUT - Autor

Los críticos han estudiado la paternidad literaria del libro de Rut. Como en el caso del libro de Daniel, hay quienes fijan la fecha de su composición como muy remota y otros mucho después.

En la Jewish Encyclopedia se presenta con habilidad la teoría de un origen postexílico para el libro de Rut. Algunos críticos han supuesto que el libro representa un argumento sutil a favor de casamientos mixtos entre judíos y otros pueblos, pues afirma que David descendió de un casamiento tal. Sugieren que fue escrito en tiempos de Esdras y Nehemías, pues protesta contra sus estrictas leyes que prohibían el casamiento entre judíos y gentiles.

Las cinco razones principales expuestas por los que creen que el libro de Rut fue escrito en tiempos postexílicos son las siguientes:

1. La expresión "en los días que gobernaban los jueces" (cap. 1: 1) implica una fecha posterior para la redacción del libro.

2. El hecho de que el libro de Rut aparece en la tercera sección del canon hebreo, implica que fue escrito después del exilio.

3. El libro contiene una cantidad de arameísmos que no aparecerían en una narración preexílica.

4. La genealogía al final del libro muestra la clara influencia de la escuela sacerdotal.

5. La expresión "desde hacía tiempo" (cap. 4: 7) parece implicar que laceremonia del zapato y la redención de tierras y mujeres ya no se practicaban.

Sin embargo, estos argumentos distan mucho de ser terminantes:

(1) La expresión "en los días que gobernaban los jueces" sólo implica que el libro de Rut, tal como lo tenemos, fue escrito después de terminar el período de los jueces, pero no necesariamente mucho después. Es interesante notar que en una de las versiones más antiguas, la LXX, este libro va añadido al de los Jueces, sin siquiera un título separado, como si la parte final fuese en verdad una especie de apéndice de Jueces.

(2) La posición de Rut en el canon hebreo actual no es argumento válido para asignarle una fecha de composición tardía. El canon hebreo actual en sí mismo no es de origen antiguo, y el lugar del libro de Rut en las antiguas versiones es el mismo que ocupa en la RVR, o sea después del libro de Jueces, y en algunos casos sin encabezamiento propio.


(3) Un minucioso estudio ha demostrado que las palabras arameas que los críticos han señalado como una prueba de su origen tardío aparecen también en otros escritos cuya fecha preexílica no se discute.

(4) La genealogía al final del libro de Rut no sería una prueba satisfactoria del origen postexílico, a menos que primero se aceptase que ciertas porciones de los libros de Moisés y Josué también son de origen postexílico.

(5) La expresión "desde hacía tiempo" puede implicar que la ceremonia del zapato y la redención de tierras y de viudas pertenecían al pasado, pero no necesariamente el pasado ya por largo tiempo olvidado.

En verdad, un estudio cuidadoso del libro de Rut ha llevado a muchos eruditos a la conclusión de que el libro es probablemente de origen preexílico. Esto es sin duda todo lo que puede decirse respecto de la fecha cuando se escribió el librode Rut.

La forma en que está redactado el libro de Rut tal como lo poseemos actualmente, quizá se originó en tiempos del mismo David, y parece encuadrar mejor con los primeros tiempos de su reinado. Algunos han pensado que Samuel fue el autor del relato en su forma actual. Esto explicaría la posición del libro de Rut al fin del libro de Jueces y antes de Samuel.

Su posición en el canon hebreo posterior naturalmente estaría entre los escritos, pues no podría ser incluido apropiadamente ni entre los libros de Moisés ni entre los profetas.

Según la tradición judía, registrada en el Talmud, el profeta Samuel no sólo escribió los libros que llevan su nombre sino también el libro de los Jueces y el de Rut.

Aunque no es en sí mismo una profecía, el libro de Rut puede haber sido escrito por uno de los más grandes profetas.

29.01. RUT - Título

El libro de Rut es como un apéndice del libro de los Jueces, y una introducción a los dos siguientes libros históricos de Samuel. Recibe su título del nombre de la persona cuya historia relata.

Los nombres propios hebreos tienen significado. Estos pasan inadvertidas para el lector de la traducción castellana de la Biblia, pues los traductores sólo han transliterado los nombres sin intentar dar sus significados. Rut era moabita y naturalmente su nombre no es hebreo. No se sabe con certeza la etimología y significado del nombre, aunque algunos creen que puede estar relacionado con el verbo ra'ah, "asociarse con", y significaría, en consecuencia, "amiga", o "amistad".

El libro de Rut no nos da la historia de un amor romántico, sino del amor reverente de una viuda joven por la madre de su esposo difunto. El amor que se revela en el carácter de Rut es del tipo más puro, abnegado y extraordinario. Aunque era moabita, Rut aceptó como propia la fe de Noemí, y fue recompensada mediante su matrimonio con un noble judío, Booz, con quien llegó a ser antecesora de David, y así finalmente de Cristo.

28.05. JUECES - Bosquejo

I. Prefacio histórico general: la situación cuando comienza la historia, 1: 1 a 2: 5.

A. Las tribus procuran consolidar los territorios que se les asignaron en Palestina, 1: 1-36.
1. Judá y los ceneos, 1: 1-20.
2. Benjamín, 1: 21.
3. Manasés y Efraín, 1: 22-29.
4. Zabulón, 1: 30.
5. Aser, 1: 31, 32.
6. Neftalí, 1: 33.
7. Dan (en el sur), 1: 34-36.

B. La razón de su fracaso, 2: 1-5.


II. Introducción temática: resumen del autor o interpretación de la historia hebrea durante este período, 2: 6 a 3: 6.

A. Prólogo histórico que se relaciona con el libro de Josué, 2: 6-10.

B. La interpretación que hace el autor de la historia que comienza a relatar, 2: 11 a 3: 6.


III. La historia de los jueces, 3: 7 a 16: 31.


A. Otoniel quebranta la opresión de invasores del noreste (Mesopotamia), 3: 7-11.


B. Aod libera de los invasores del sureste (moabitas), 3: 12-30.


C. Samgar. 3: 31.


D. Débora y Barac liberan de la opresión de los cananeos del norte, 4:1 a 5: 31.


E. Gedeón, 6: 1 a 8: 32.

1. Rechazo de una invasión de los madianitas desde el este, 6:1 a 8: 21.
2. Sucesos siguientes de la carrera de Gedeón, 8: 22-32.

F. La usurpación de Abimelec, hijo de Gedeón, 8: 33 a 9: 57.

G. Tola, 10: 1, 2.

H. Jair, 10: 3-5.

I. Jefté, 10: 6 a 12: 7.

1. Destruye la invasión amonita desde el este, 10: 6 a 11: 33.
2. Sacrifica a su hija, 11: 34-40.
3. Lucha entre tribus mientras Jefté es juez, 12: 1-7.

J. Ibzán, 12: 8-10.

K. Elón, 12: 11, 12.

L. Abdón, 12: 13-15.

M. Nacimiento y aventuras de Sansón, 13: 1 a 16: 31.


IV. Un doble apéndice: Dos sucesos que ocurrieron durante el período de los jueces, 17: 1 a 21: 25.

A. Origen de la idolatría de Micaía y del santuario de sus ídolos en Dan (al norte), 17: 1 a 18: 31.

1. La hechura de imágenes, 17: 1-6.
2. Un levita renegado llega a ser sacerdote, 17: 7-13.
3. La transferencia de las imágenes a Dan (Lais) mediante la migración de los danitas, 18: 1-31.

B. Una acción perversa de los benjamitas y sus terribles consecuencias, 19: 1 a 21: 25.

1. Los benjamitas de Gabaa abusan de la concubina de un levitay le causan la muerte, 19: 1-28.
2. El castigo del pueblo de Benjamín de parte de las otrastribus, 19: 29 a 20: 48.
3. El método para librarse del juramento de las tribus, de manera que la de Benjamín pudiera ser preservada de la extinción, 21: 1-25.

28.04. JUECES - Tema

Este libro relata las vicisitudes del pueblo hebreo en el período que siguió a la muerte de Josué hasta el tiempo de Samuel, en cuyos días surgió la monarquía.

En un sentido especial, Josué había sido escogido para llevar a cabo y completar el programa iniciado por Moisés. Cuando Josué murió, los israelitas -privados tanto de la dirección autorizada de Moisés como de la experiencia ejecutiva de Josué- entraron en un período de dirección independiente y trataron de consolidar la patria recién ganada.

Antes de esta época, la existencia de los hebreos había fluctuado entre el desasosiego y el movimiento. Primero, padecieron esclavitud; luego, una peregrinación prolongada en el desierto, y finalmente las penurias del campamento y la conquista. El libro de Josué, que es mayormente una biografía de ese gran dirigente, relata las fases finales de esa conquista. El libro de los Jueces presenta el próximo paso en la historia de los israelitas, y los muestra enfrentándose al desafío de la transición de un pueblo migratorio y pastoril a una nación establecida y agrícola.

Al abrir el libro nos hallamos en una atmósfera de ardor bélico. Leemos acerca de preparativos militares a medida que las tribus comienzan a dispersarse después de las campañas unidas bajo el mando de Josué. Se reúnen consejos de guerra, y luego se oye el choque de las armas al subir las tribus del valle del Jordán para tomar posesión de los distritos que les había tocado en suerte conquistar. Una batalla sigue a otra. Los carros de hierro avanzan velozmente por los valles; las cuestas están erizadas de hombres armados. Las canciones son de lucha y conquista; los grandes héroes son los que hieren a los enemigos de Israel en la "cadera" y el "muslo" (Jueces 15: 8). Aunque los hebreos logran conquistar la región montañosa no pueden echar a los cananeos de las llanuras.

Cuando se apagó el fragor de la batalla, los cananeos aún retenían la posesión de una larga cadena de ciudades fortificadas que corrían desde el oriente hasta el occidente, desde el monte Heres a través de Ajalón, Saalbim, Gabaón, Beerot, Quiriat-jearim, y Jerusalén. Más hacia el norte, Isacar, Zabulón, Aser y Neftalí quedaron separadas de las tribus de la Canaán central por otra barrera de fortalezas desde el mar a través de Dor, Haroset-goim, Meguido, Taanac e Ibleam, hasta el río Jordán. El rico valle de Jezreel que conducía hasta Jordán, pasando por la fortaleza de Bet-seán, estaba todavía en manos de los cananeos.
Estas dos cadenas de fortalezas cortaban el país y hacían que fuesen virtualmente imposibles la comunicación y la unidad entre las tribus. Aisladas como estaban una de otra por estas ciudades sin conquistar, las tribus hebreas quedaban expuestas al ataque, y sólo con dificultad podían formar confederaciones parciales contra sus enemigos a fin de aferrarse a los centros que habían conquistado en medio de una población hostil.

Las constantes invasiones de otros pueblos trajeron lucha y opresión a las tribus hebreas. Desde el noreste llegaron invasores mesopotámicos; desde el sureste, los moabitas; desde el este, madianitas y amonitas; y desde el suroeste, los filisteos. Puesto que la apostasía e idolatría habían debilitado los vínculos de unidad nacional que había forjado la lealtad a su religión, los hebreos fueron incapaces de resistir estos ataques. Sin embargo, los sufrimientos de la esclavitud producían arrepentimiento y hacían que la gente volviese una vez más al culto del Señor. Luego, compadecido de ellos, Dios suscitaba un libertador o "juez", que quebrantaba el yugo de la opresión y juzgaba al pueblo hasta su muerte. Este es el tema del libro.

El tema principal que expone el autor de Jueces es que el pecado y la apostasía de la verdadera religión atraen sobre un pueblo el desagrado de Dios. A fin de lograr que se aparte del pecado, Dios permite el sufrimiento y el desastre, que sólo pueden ser evitados mediante un arrepentimiento genuino y un retorno a Dios. Cuando hay un verdadero arrepentimiento, Dios suscita a personas o circunstancias que traen liberación y alivio. La historia de este período se ha registrado en un marco que presenta las siguientes grandes proposiciones: la rectitud exalta la nación, pero el pecado es el baldón de cualquier pueblo; los malos compañeros arruinan las buenas intenciones y la preparación; la degeneración moral siempre trae consigo debilidad nacional; los asuntos del pueblo escogido, Israel, estaban bajo el cuidado inmediato de la Providencia; el pecado nacional atrae el castigo divino; el propósito del Señor es que el castigo que acompaña el pecado sea educativo, no vengativo; se retira el justo castigo cuando éste produce el arrepentimiento sincero; la liberación nunca proviene de esfuerzos humanos sin ayuda, sino de la fortaleza y el entusiasmo inspirados por el Espíritu de Dios. Estos principios del gobierno de Dios explican -según nos dice el autor- las alternativas de apostasía y servidumbre, arrepentimiento y liberación que caracterizan la historia de este período.

Estas vicisitudes, tan admirablemente ilustradas por el autor en los relatos que refirió, elevan el libro de los Jueces desde el nivel de las narraciones históricas a la posición de una filosofía sagrada de la historia. El autor inspirado del libro se preocupó más de señalar las lecciones que debían aprenderse de la historia que registraba que de la historia misma. Hasta una lectura superficial del libro de los jueces revela que el propósito del autor era demostrar que la mano de Dios se manifestaba en los sucesos que acaecieron a los israelitas en su nueva patria. El resultado estaba bajo el control de Dios, y él guiaba las vicisitudes que acaecieron al pueblo de tal manera que aprendiera por experiencia que su única felicidad y seguridad dependían de servir al Señor.

Un tema secundario del libro es que las aflicciones de Israel se debieron en gran medida a la mala influencia de sus vecinos paganos. Alguno podría preguntar, si los idólatras habitantes de la tierra fueron los instrumentos que hicieron caer a los hebreos en la tentación, por qué Dios no expulsó a los cananeos y amorreos y evitó así la apostasía de su pueblo. El autor ofrece evidentemente una respuesta a esta objeción en una sección del libro (cap. 3: 1-4). Aquí declara que el Señor reconoce el valor de las dificultades en la formación del carácter; por esta razón, dejó a los cananeos en la tierra para probar si Israel le serviría.

Un propósito adicional del autor fue describir cómo, bajo la dirección y bendición de Dios, varias tribus pequeñas pudieron establecerse permanentemente en una tierra extraña y hostil; cómo adquirieron fama sus héroes; y cómo, en medio de diversos intereses e influencias modeladoras, la lealtad a su único Dios evitó que fuesen absorbidas por otros pueblos.

El libro de los Jueces se divide en cinco secciones bien definidas. Comienza con un prefacio histórico general (caps. 1: 1 a 2: 5) o visión de la conquista parcial de la tierra después que hubo sido repartida entre las diferentes tribus por Josué. Las tribus se apoderaron solas de su herencia particular, o a veces varias de ellas se unieron cuando se vieron frente a una fuerte resistencia. A pesar de sus esfuerzos, los israelitas sólo lograron un éxito parcial en su propósito de tomar posesión de las porciones de las tierras que se les asignaron. El autor presenta la narración de tal manera que demuestre que el fracaso del pueblo se debió a su falta de confianza en el Señor y de fidelidad para con él. De esta manera informa al lector acerca de la base de todas las dificultades subsiguientes de Israel, y de por qué se permitió que los cananeos permaneciesen en la tierra. Las relaciones de Israel con los cananeos que quedaron forman el marco de fondo de la historia de los siguientes capítulos y explican por qué fueron necesarios los jueces.

A este bosquejo histórico sigue una segunda introducción (caps. 2: 6 a 3: 6), cuyo objeto es mostrar cómo la apostasía religiosa que siguió a la muerte deJosué continuó sin disminuir. El pueblo se hundió en la idolatría y provocó el castigo divino; pero cuando se arrepintió, el Señor le envió liberación por medio de jueces sucesivos.

Habiendo expuesto su tema, el autor procede entonces a relatar la historia de las tribus bajo 12 jueces (caps. 3: 7 a 16: 31). Es una historia de pecado que se repite vez tras vez, y de la gracia divina, que ofrece siempre nuevos medios de liberación. Se relatan con amplitud las hazañas heroicas de seis de esos libertadores, y de otros seis meramente se mencionan con breves detalles. El episodio de las usurpaciones de Abimelec se expone con más amplitud para prevenir al pueblo del peligro de escoger un monarca que no cumpliera con las especificaciones divinas (ver Deuteronomio 17: 15).

El libro termina con dos apéndices. Ambos describen sucesos que ocurrieron en la primera parte del período de los jueces. El primero (caps. 17 y 18) relatal a idolatría de Micaía y del santuario septentrional que albergó sus imágenes en la tribu de Dan hasta la muerte de Elí; el segundo apéndice (caps. 19 al 21) registra el vil acto de los benjamitas de Gabaón y la venganza infligida sobre esa tribu por las otras tribus. Finaliza con un relato de las providencias tomadas para salvar a la tribu de Benjamín de la extinción después de que fuera virtualmente extirpada por haber apoyado a los gabaonitas culpables.

28.03. JUECES - Marco histórico

Aunque es imposible fijar con exactitud el tiempo justo en el devenir histórico del Cercano Oriente cuando ocurrieron los sucesos registrados en el libro de los Jueces, no sería muy errado decir que el libro abarca el período desde 1400 a 1050 AC.

El tiempo exacto no podrá ser determinado con precisión mientras no se fije definitivamente la fecha del éxodo, y actualmente no existen suficientes datos históricos que nos capaciten para decidir con certeza absoluta entre las teorías en conflicto. Para más comentario sobre este punto ver el blog CRONOLOGÍA BÍBLICA (V: LA FECHA AC DEL ÉXODO "Un problema relacionado con el cómputo de la fecha del éxodo" en adelante.

Las tablillas de Amarna y otras inscripciones revelan que los cananeos, que mantenían la posesión de la tierra, se habían establecido allí durante siglos antes de la invasión de los hebreos. Su civilización databa de mucho tiempo, y bajo la influencia de los grandes imperios de Mesopotamia y Egipto había alcanzado un grado considerable de desarrollo.

La gente estaba organizada bajo gobernantes subordinados que obedecían al faraón. Pero a pesar de esto luchaban constantemente entre sí, y así llegaron a ser expertos en el arte de la guerra. Sin embargo, frente a un peligro común se unían más o menos bajo un caudillo.

Sus ciudades fortificadas los protegían en los cerros y sus carros de hierro los hacían temibles en los valles, lo cual se aprecia por los restos materiales de su civilización que han desenterrado los arqueólogos.

El arte y la arquitectura parecen demostrar que hubo una decadencia inmediata y marcada después de la invasión de los hebreos.

Sin embargo, en la esfera de las verdades espirituales, y por lo tanto en la moral y la filosofía de la vida, los hebreos demostraron gran superioridad sobre los habitantes aborígenes.

Los cananeos eran conocidos en todo el Cercano Oriente como mercaderes y comerciantes (más tarde en el hebreo la palabra cananeo llegó a significar "mercader"), pero también eran expertos en agricultura.

Por no tener suficiente fe en Dios, los israelitas no pudieron expulsar a los cananeos, de manera que se conformaron a vivir junto a ellos después de los primeros años de guerra. Durante todo este período los hebreos no constituyeron una nación sólidamente unida. A veces dos o tres tribus pudieron formar una alianza temporal contra un enemigo común.

El canto de Débora del cap. 5 de Jueces muestra que aun en tiempo de gran peligro era imposible unir a todas las tribus en una confederación. La lucha entre las tribus era bastante común (caps. 8: 1-3; 12: 1-6; 20: 1-48). Esto se debió en parte a la falta de comunicación e intercambio entre las tribus a causa de las cadenas de fortalezas cananeas que dividían la tierra.

Con bastante rapidez los recién llegados comenzaron a aprender los métodos de agricultura de los habitantes más antiguos, porque los hebreos habían sido mayormente nómadas hasta entonces.

La religión cananea giraba en torno de ritos para asegurar la fertilidad del suelo. Había muchas festividades en honor de deidades agrícolas por las ricas cosechas que habían concedido. Al adoptar los métodos agrícolas del país, muchos de los hebreos fueron inducidos a aceptar también la religión entrelazada con estos métodos.

28.02. JUECES - Autor

No se sabe quién escribió el libro de los Jueces. Según la antigua tradición judía, su autor fue Samuel (véase el Talmud babilónico, Baba Bathra 14b, 15a). Es obvio que esto es una conjetura, y aunque concuerda con muchos de los hechos, otros factores parecen no dar base para este punto de vista.

Un dicho favorito del autor del libro de los Jueces es: "En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía" (caps. 17: 6; 21: 25; cf.caps. 18: 1; 19: 1). Se cree que esto puede sugerir que el autor podría haber estado a favor de un rey, como si hubiese dicho en verdad: "Tales cosas no habrían sido toleradas, pero en ese tiempo no había rey en Israel para mantener el orden, y todos podían hacer lo que se les antojaba".

Puesto que Samuel se oponía a la idea de un rey para Israel, algunos han pensado que es improbable que él fuera el autor de dichas palabras.

Las pruebas internas señalan posibles límites de tiempo dentro de los cuales se escribió el libro de los jueces. La declaración citada más arriba: "En aquellos días no había rey en Israel" (cap. 17: 6), indica que el libro fue escrito después de la institución de la monarquía con Saúl. Por otra parte, hay evidencias de que debe haber sido escrito antes del reinado de David, o por lo menos a comienzos de su reinado.

El cap. 1: 21 anota que los jebuseos no habían sido expulsados de Jerusalén, sino que allí vivían con los hijos de Benjamín "hasta hoy". La historia bíblica nos indica que los jebuseos permanecieron en posesión de Jerusalén, o por lo menos de la ciudadela de Sion, hasta cuando la ciudad fue capturada por David después de concluir su reinado de siete años en Hebrón (2 Samuel 5: 6-9; 1 Crónicas 11: 4-9).

Por lo tanto, el libro de los Jueces quizá fue escrito durante los primeros siete años del reinado de David antes de que capturara a Jerusalén.

28.01. JUECES - Título

El libro de los Jueces recibe su nombre de los títulos de quienes gobernaron a Israel después de la muerte de Josué.

Moisés, al dar instrucciones respecto del gobierno de los israelitas después de su establecimiento en Canaán, había ordenado: "Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus" (Deuteronomio 16: 18). Por lo tanto, cuando Moisés ya no vivía para ejercer las funciones legislativas, ni Josué para desempeñar las ejecutivas, se nombraron jueces que constituyeron la autoridad civil más encumbrada del país. El libro de los Jueces es la historia del período que siguió inmediatamente a la muerte de Josué. En ese período la autoridad gubernamental de Israel estuvo en manos de los jueces.

Las personas que dieron el nombre a este libro cumplieron una función mayor que las funciones civiles de los jueces estipuladas en la ley mosaica. En la mayoría de los casos, los jueces fueron llamados a realizar su gran obra directamente por nombramiento divino (caps. 3: 15; 4: 6; 6: 12; etc.), y entraron en ella más como libertadores de la opresión extranjera que como gobernantes civiles. En verdad, la misma necesidad de su llamamiento y sus grandes hazañas surgieron a causa de la anarquía que hacía que todos los procedimientos comunes fuesen ineficaces contra la apostasía y opresión prevalecientes.

Los más ilustres de entre ellos fueron héroes nacionales más bien que líderes civiles o religiosos.

"Generales" o "jefes", probablemente sería un título más exacto, pues realizaron hazañas mayormente militares. Sin embargo, después de que cada juez "libró" al pueblo, lo gobernó durante el resto de su vida. De ahí que el nombre Jueces pareciese el más apropiado para el libro cuando fue escrito.

Siglos más tarde en Cartago, cuyo pueblo tenía el mismo origen racial y lingüístico que los hebreos, un gobernante político también era conocido como "juez", sufet (Heb. shafat).
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