DANIEL ALEJANDRO FLORES

38.03. ECLESIASTÉS - Marco histórico

El marco histórico del Eclesiastés se establece claramente en el libro mismo. Después del prólogo, vers. 1- 11, aparece una breve declaración de Salomón mismo: "Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén" (cap. 1: 12).

En hebreo el verbo "fui" está en tiempo perfecto, la misma forma que habría empleado Salomón al dirigir la palabra a una asamblea convocada en su vejez. Como aún es rey, hace una declaración respecto a su propia experiencia personal. Se refiere, no tanto a sucesos históricos, con los cuales sin duda sus oyentes estaban bien familiarizados, como a su propio esfuerzo por alcanzar la felicidad.

38.02. ECLESIASTÉS - Autor

Desde los tiempos más antiguos, y por consenso universal, se ha considerado al rey Salomón como autor del Eclesiastés. La frase descriptiva hebrea, "hijo de David, rey en Jerusalén" (cap. 1: 1), se ha considerado como una prueba suficiente de la paternidad literaria de Salomón.

Martín Lutero, en su obra Tischreden (conocida en castellano como Charlas de sobremesa), fue el primero en poner en duda que Salomón fuera el autor del Eclesiastés.

Desde los tiempos más antiguos, hasta Lutero, también fue opinión unánime de todos los que escribieron acerca del Eclesiastés, que Proverbios, Eclesiastés y Cantares eran obra de un mismo autor. Sin embargo, se ha hecho notar que hay diferencias de estilo literario. Pero esta diferencia del estilo del Eclesiastés, cuando se lo compara con el de los Proverbios y Cantares, se puede atribuir fácilmente al hecho de que tratan temas distintos, o a una avanzada madurez en un período posterior de la vida de Salomón. Cantares podría corresponder al tiempo del primer amor de Salomón para con Dios; Proverbios, con un período posterior, y Eclesiastés, con su vejez.

Desechar la creencia de que Salomón es el autor -como lo hace la mayoría de los escritores modernos- es quedar completamente a la deriva respecto al autor del Eclesiastés. Ciertamente no hay ningún fundamento para atribuirlo a ningún otro autor. Tal opinión hace que el "Predicador" del cap. 1: 1 sea una mera figura literaria que escribió "con el espíritu y el poder" del rey Salomón (ver Luc. 1: 17).

Es absolutamente imposible llegar a determinar una fecha precisa en que se escribió el Eclesiastés; por lo general, los modernistas sostienen que fue en el siglo III AC. Pero el rey Salomón murió en el año 931/30 AC.; y si se acepta que él fue el autor, la fecha de composición sería inmediatamente anterior a dicho año.

La posición del libro de Eclesiastés en el canon hebreo puede ser de alguna ayuda en el intento de descubrir la fecha aproximada de la inserción del libro según lo tenemos ahora en el canon.

En primer lugar, el Eclesiastés está incluido entre los Megilloth, los cinco "rollos" o libros misceláneas: Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester.

En segundo lugar, el Eclesiastés es uno de los últimos cinco libros según el orden del canon hebreo: Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras-Nehemías, y Crónicas.

En ambos casos hallamos al Eclesiastés inmediatamente antes de Ester. Esto puede sugerir que estos dos libros ingresaron en el canon aproximadamente al mismo tiempo (ver la sección IV - LA HISTORIA DEL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO en este blog). Es posible, y aún probable, que el libro, ya escrito, se lo hubiera puesto en circulación durante años, y tal vez siglos, antes de que llegara a formar parte del canon.

38.01. ECLESIASTÉS - Título

El nombre de este libro en hebreo es Qohéleth, "Predicador". El que habla se aplica a sí mismo este título (cap. 1: 12). Qohéleth se refiere probablemente al que "convoca" una reunión, o al "orador" o "predicador" oficial de una reunión tal.

La forma hebrea femenina, y su uso con una forma verbal de género femenino en el cap. 7: 27, sugiere la posibilidad de que -tal como se usa en Eclesiastés- designe no sólo a Salomón como "predicador", sino también a la sabiduría divina que habla por su intermedio.

Figuradamente, la Sabiduría se dirige al pueblo (Proverbios 1: 20). De esta manera Qohéleth aparece como instrumento para la comunicación de la sabiduría divina, y también como la Sabiduría personificada.

Las palabras de los sabios se comparan con "aguijones", y con "clavos hincados [clavados]... las de los maestros de las congregaciones" (cap. 12: 11). Se declara que "cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo" (cap. 12: 9).

En 1 Reyes 4: 32, 33 se repite tres veces la palabra "habló", lo cual se refiere no a composiciones escritas sino a discursos pronunciados ante una asamblea convocada con dicho propósito. El Espíritu Santo quería que se entendiese que la enseñanza de Salomón se dirigía a la "gran congregación", a saber, la iglesia de Dios en todos los lugares y en todas las épocas (ver Salmos 22: 25; 49: 1-4).

El título de Qohéleth en griego y en latín ha sido Eclesiavté, que posiblemente sea una traducción de Qohéleth. El significado es algo similar. Qohéleth deriva del Heb. qahal, "convocar a una asamblea", cuya forma sustantiva significa "reunión", o "congregación".

En griego, la palabra que significa "congregación" deriva de la raíz verbal καλεω [kaleô] "llamar", cuya forma sustantiva es εκκλησια [ekklêsia], "iglesia" (otra palabra derivada de καλεω [kaleô] es κλητος [klêtos] . Eclesiástico deriva de εκκλησια [ekklêsia].

37.05. PROVERBIOS - Bosquejo

La brevedad de cada proverbio y la diversidad de sus enseñanzas impiden que el libro tenga mucha unidad y continuidad.

I. Introducción, 1: 1-7.

A. Título, 1: 1.
B. El propósito, 1: 2-6.
C. La base del conocimiento, 1: 7

II. La sección de la sabiduría, 1: 8 a 9: 18.

A. Amonestación contra la seducción de los pecadores, 1: 8- 19.
B. La sabiduría clama, 1: 20-33.
C. Una serie de admoniciones, 2: 1 a 7: 27.
D. El clamor y la obra de la sabiduría, 8: 1-36.
E. Sabiduría y necedad, 9: 1-18.

III. Un conjunto de Proverbios, 10: 1 a 22: 16.

IV. Una serie de máximas, 22: 17 a 24: 34.

V. Antología de Proverbios para Ezequías, 25: 1 a 29: 27.

VI. Las palabras de Agur, 30: 1-33.

VII. Las palabras de Lemuel, 31: 1-31.

A. La instrucción de una madre, 31: 1-9.
B. Poema acróstico a la mujer virtuosa, 31: 10-3 1.

37.04. PROVERBIOS - Tema

El tema del libro de los Proverbios es la exaltación de la sabiduría, que se describe como "el temor de Jehová" (caps. 1: 1-7; 9: 10).

Aunque la sabiduría se basa en mantener una relación correcta con Dios, el libro no es en verdad un tratado religioso. La mayor parte de su instrucción es ética y moral, y no espiritual.

Sus principios de diligencia, honradez, economía, temperancia y pureza, son el secreto del verdadero éxito.

Estos principios, según los presenta el libro de Proverbios, constituyen un tesoro de sabiduría práctica.
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