DANIEL ALEJANDRO FLORES

36.04.a. SALMOS - Tema - I

El hombre está en dificultades, pero Dios lo socorre. Este es el tema - de alcance universal - del libro de los Salmos. En estos poemas sagrados oímos el clamor no sólo del hebreo, sino del hombre universal que se eleva a Dios en procura de ayuda, y vemos la mano de la Omnipotencia que desciende para socorrer. No es extraño que durante siglos, tanto para el judío como para el gentil, el salterio haya proporcionado material para la oración privada y para el culto público y haya servido satisfactoriamente como liturgia formal del templo y la sinagoga hebreos, como himnario de la iglesia cristiana y como libro de oraciones para los solitarios hijos de Dios de distintas razas o credos.

La historia del uso del salterio entre los hebreos es muy interesante. Desde muy antiguo los salmos llegaron a ser la expresión de la devoción del pueblo tanto en la vida privada como en el culto público.

Una parte importante del culto del templo era el canto de los salmos por coros antifonales, que se hacía en forma de recitado con ligera entonación musical o por el coro y la congregación en estilo antifonal. David fijó este modelo al confiar un salmo "para celebrar a Jehová" en las manos de Asaf y sus hermanos cuando llevó el arca a la tienda recientemente levantada para ella en Jerusalén (ver 1 Crónicas 16: 7-36). Según la Mishna y el Talmud se asignaba un salmo para cada día de la semana, para cantarlo después del sacrificio diario cuando se vertía la libación de vino.

Se escogieron salmos especiales como adecuados para las grandes fiestas: Los Salmos 113-118 para la Pascua; el Salmo 118 para el Pentecostés, la fiesta de losTabernáculos y de la Dedicación; el Salmo 135 para la Pascua; el Salmo 30 para la dedicación; el Salmo 81 para la nueva luna, con el Salmo 29 para el sacrificio vespertino de ese día; y los Salmos 120-134 para la primera noche de la fiesta delos Tabernáculos.

En la sinagoga las oraciones diarias reemplazaron a los sacrificios del templo, y se hizo corresponder lo más posible el servicio diario con el del templo. Después de la destrucción del templo se usaban los salmos como oraciones junto con la lectura de la Ley y los Profetas, y proporcionaban así una comunión constante con Dios en el culto público.

Se usaban determinados salmos para ocasiones especiales: el Salmo 7 para Purim; el Salmo 12 para el octavo día de la fiesta de los Tabernáculos; el Salmo 47 para el año nuevo; los Salmos 98 y 104 para la luna nueva; los Salmos 103 y 130 para la expiación. La gente sabía de memoria los grandes hallel, o "aleluyas": Salmos 104-106; 111-113, 115-117, 135 y 145-150, que se usaban como expresiones deagradecimiento público.

En la sinagoga moderna el uso de los salmos varía según el ritual que se emplee (europeo oriental, hispano-lusitano, yemenita, italiano, etc.), pero los salmos ocupan un lugar de honor en todos los rituales.

Igualmente en la vida del judío ortodoxo, desde que se levanta hasta antes de iniciar el descanso de la noche, los salmos son una parte importante de sus oraciones.

Los cristianos han seguido hasta cierto punto el molde fijado por el judaísmo. Jesús de Nazaret citó con más frecuencia de los Salmos y de Isaías que de otros libros del AT. Ningún otro libro del AT se cita con tanta frecuencia en el NT como el de los Salmos, con la posible excepción de Isaías.

Los primeros cristianos incorporaron los salmos en su culto (ver 1 Corintios 14: 26; Efesios 5: 19; Colosenses 3: 16; Santiago 5: 13), y las iglesias que siguieron continuaron esa práctica a través de los siglos. Crisóstomo (c. 347-407) atestigua la preponderancia de los salmos en todas las formas de culto. En la iglesia medieval el clero recitaba todo el libro de Salmos semanalmente. Se dice que San Patricio recitaba cada día todo el libro de Salmos.

Los salmos son una parte muy definida del ritual católico, tanto romano como oriental, y continúan ocupando un lugar importante en el culto de las diversas denominaciones protestantes de la iglesia cristiana, según se puede observar y experimentar hoy.

36.03. SALMOS - Marco histórico

Los intentos modernos de descubrir los autores y las fechas de los salmos comenzaron a mediados del siglo XIX, mediante un estudio de las referencias que hay en los sobrescritos.

Durante los últimos cien años los eruditos han estimado que los salmos fueron escritos en un lapso superior a los mil años: desde Moisés hasta Alejandro Janneo (m. 78 AC). Hay una disparidad crecienteen sus opiniones. Heinrich Ewald, erudito alemán fallecido en 1875, adjudicó 13 salmos a la época de David, y consideró que la mayoría del resto de los salmos eran postexílicos. Cheyne (escribió de 1888 a 1891) asignó 16 salmos a tiempos preexílicos (principalmente durante el reinado de Josías), y consideró todos los demás como postexílicos, 30 de los cuales habrían sido escritos en el tiempo de los macabeos.

Con el surgimiento de la alta crítica entre los estudiosos de la Biblia a fines del siglo XIX, hubo una tendencia general aconsiderar que sólo unos pocos de los salmos pertenecían al tiempo de David; la mayoría fueron considerados como producto de tiempos postexílicos, principalmente de los períodos persa y griego, y algunos evidentemente macabeos. Con todo, la tendencia general fue ubicar la mayoría de los salmos en el período persa. Los nuevos conocimientos encuanto al uso de salmos entre las naciones limítrofes de Israel han hecho que la tendencia actual sea considerar muchos de los salmos como preexílicos.

Los descubrimientos arqueológicos del siglo XX, especialmente el hallazgo de las tablillas de Ras Samra (Ugarit), de 1929 en adelante, tienden a comprobar que muchos de los salmos se remontan a fechas muy antiguas de la historia dePalestina. Buttenwieser (1938) sitúa los salmos desde Josué hasta el período griego, y ninguno posterior a 312 AC.

Los eruditos conservadores generalmente opinan que los salmos se compusieron en un período de mil años. Aunque no se pueden situar muchos salmos con exactitud en un punto específico de la historia del pueblo hebreo que va desde Moisés y David hasta los años que siguieron inmediatamente al exilio, puede deducirse con seguridad que el tiempo de su composición queda dentro de estos límites.

Muchas de las hipótesis que buscan establecer la paternidad literaria y la fecha de muchos de los salmos, son sumamente ingeniosas e interesantes; pero varias de ellas nada tienen de concluyente. Las razones que han inducido a muchos eruditos modernos a rechazar total o parcialmente la autoridad de los sobrescritos de los salmos han dado como resultado diferencias tan grandes de opinión, que el asunto está en un estado de confusión casi irremediable.

Aun cuando se desconozcan el autor y el marco histórico de muchos salmos, esto de ningún modo nos impide aceptar todo el cuerpo de los salmos como el producto de hombres que "hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21).

Entre los hallazgos arqueológicos más notables en años recientes, los que más han contribuido a una mejor comprensión de los salmos provienen de Ras Samra, en el norte de Siria, lugar llamado Ugarit en tiempos antiguos. En las excavaciones comenzadas en 1929 en este lugar, se han desenterrado centenares de tablillas de arcilla que usaron la escritura cuneiforme. Esta escritura desconocida hasta el tiempo de su descubrimiento, ha sido ya descifrada gracias, mayormente, a los hábiles esfuerzos del Prof. Hans Bauer y de P. Dhorme.

En las tablillas hay textos mitológicos que tratan de la religión de los antiguos cananeos. El estudio de estos documentos se ha convertido en una ciencia especial llamada "ugarítica", nombre que se le ha dado también al idioma y a la escritura en la cual se redactaron estos documentos.

El ugarítico era un dialecto cananeo hablado por la población del noroeste de Siria a mediados del segundo milenio AC. Puesto que el idioma hebreo se diferencia muy poco del antiguo cananeo, la literatura religiosa ugarítica ha aclarado muchas frases y palabras oscuras del AT, especialmente de los salmos. La terminología y el vocabulario de la literatura religiosa ugarítica sólo tienen ligeras diferencias con los que usa la Biblia.

Además de aclarar muchos pasajes oscuros de los salmos, el estudio de la literatura ugarítica también ha mostrado que los salmos bíblicos son de mucha mayor antigüedad de la que muchos eruditos modernos les asignaban. Se ha demostrado que muchos salmos que la alta crítica había situado en la época macabea, contienen frases que eran de uso común en el segundo milenio AC, pero que no lo eran en el período helenístico. Esto tiende a dar un mayor fundamento a las fechas antiguas sugeridas para muchos de los salmos por sus títulos respectivos.

Sin embargo, la mayor contribución que el ugarítico ha hecho a los salmos es en lo que atañe al vocabulario y la fraseología. Muchos pasajes que anteriormente eran oscuros porque se había perdido el significado de las palabras y sólo podía suponérselo, ahora son claros y significativos gracias a un estudio de los equivalentes ugaríticos. En otros casos, el ugarítico ha confirmado lo que tradicionalmente se había entendido, y la traducción del texto que se halla en nuestra Biblia actual.

36.02. SALMOS - Autor

Los salmos son la obra inspirada de varios autores. Toda la colección en su forma final fue reunida posiblemente por Esdras, Nehemías o algunos de los escribas inmediatamente posteriores.

Las indicaciones más antiguas que tenemos respecto al origen de los Salmos están en los títulos o sobrescritos que aparecen al principio de dos terceras partes de los salmos. Estos sobrescritos aparecen en hebreo como parte del texto, y son más antiguos que la LXX. No obstante, muchos eruditos creen que fueron puestos al comienzo de los salmos después de que éstos se compusieron, por lo cual se duda de su validez y autenticidad.

Estos eruditos presentan los siguientes argumentos: que (1) es incierto el origen de estos sobrescritos; (2) su contenido es a veces ambiguo u oscuro, y (3) parece difícil hacer concordar el contenido y estilo de algunos de los salmos con lo que afirman los sobrescritos o lo que se puede inferir de éstos.

Los estudiantes más conservadores de los salmos se inclinan por dar mayor importancia a las declaraciones explícitas de los sobrescritos como tradición muy antigua y valiosa: (1) porque puede probarse que ya existían por lo menos en el segundo siglo AC, pues están en la LXX (en verdad deben remontarse a un tiempo muy anterior, porque los traductores de la LXX no entendieron muchas de sus expresiones); (2) porque nos han llegado como parte del texto hebreo mismo; (3) porque los poemas líricos hebreos desde los tiempos más antiguos tenían sobrescritos, y (4) porque los sobrescritos proporcionan cierto material adicional que permite una comprensión más completa del significado y mensaje de los salmos que los tienen. Nosotros aceptamos esta posición.

Ocho nombres de personas que aparecen en los sobrescritos parecen ser autores, colaboradores, compiladores, músicos u otros que se relacionaron con la composición, compilación y escritura de la poesía lírica sagrada. Los nombres son David, Asaf, Coré, Moisés, Hemán, Etán, Salomón y Jedutún.

El más destacado de estos nombres es el de David. Aunque algunos críticos modernos niegan que David fuese el autor principal del libro de los Salmos y el colaborador más prolifero de la colección, pueden presentarse muchas razones para apoyar la creencia tradicional. David era un verdadero poeta y músico (1 Samuel 16: 15-23; 2 Samuel 23: 1; Amós 6: 5). Era un hombre profundamente emotivo, de magnanimidad notable (2 Samuel 1: 19-27; 3: 33, 34), y de gran fe y sentimientos profundos que hallaron su expresión adorando con entusiasmo a Jehová. Bajo su dirección sabia y benévola floreció la música en Israel. La captura de la fortaleza pagana de Jebús y el traslado del arca a un santuario en las alturas de Sión, aumentaron la importancia del culto público y estimularon la composición de himnos y música para el ritual sagrado.

La familiaridad de David con la naturaleza, su conocimiento de la ley, su aprendizaje en la escuela de la adversidad, del dolor y de la tentación, sus años de compañerismo íntimo con Dios, su emocionante vida como rey de Israel, la seguridad que Dios le dio de que le suscitaría un Rey eterno sobre el trono de David, fueron las experiencias que capacitaron al rey-pastor, el hijo de Isaí, para cantar las canciones más dulces y más tristes del alma humana sedienta de Dios.

Más aún, en los salmos abundan las referencias y alusiones a la vida de David y las evidencias de su personalidad y capacidad poética. La vinculación del nombre de David con los salmos y con las partes de los salmos que se citan en 2 Samuel 22 y 1 Crónicas 16: 1-36, son una prueba importante de que él fue su autor. Las evidencias del NT al usar el nombre de David en Mateo 22: 43-45; Marcos 12: 36, 37; Lucas 20: 42-44; Hechos 2: 25; 4: 25; Romanos 4: 6-8; 11: 9, 10; Hebreos 4: 7, aumentan el peso de este argumento.

Setenta y tres salmos llevan en su sobrescrito la frase "de David" (en Hebreo ledawid ): 37 en el Libro Primero, 18 en el Libro Segundo, 1 en el Libro Tercero, 2 en el Libro Cuarto, y 15 en el Libro Quinto. A estos 73 salmos se los llama comúnmente Colección Davídica. Sin embargo, la expresión ledawid, "de David", no es en sí misma una evidencia suficiente para atribuir a David la paternidad literaria del salmo sobre el cual aparece la misma. La preposición hebrea le expresa una cantidad de relaciones; ser autor es una de ellas. A veces le expresa la idea de "pertenecer a"; de ahí que ledawid podría significar "perteneciente a la colección de". Sin embargo, otras evidencias se unen para demostrar que David escribió por lo menos una buena cantidad de estos salmos. La opinión de los eruditos es que la preposición le con relación a los salmos no implica, ni mucho menos comprueba, que ledawid signifique que David fue autor de todos esos salmos. Por otra parte, sirve para mostrar que David fue el más destacado de los salmistas.

En el sobrescrito de 12 salmos aparece la frase le'asaf (Salmos 50, 73-83). Como ocurre con la expresión ledawid, le'asaf no es evidencia positiva de paternidad literaria. Varios de los salmos de esta colección indudablemente fueron escritos por David (ver las introducciones a Salmos 73, 77, 80). Asaf era un levita, uno de los directores de coro de David. Como David, Asaf era vidente y compositor (ver 1 Crónicas 6. 39; 2 Crónicas 29: 30; Nehemías 12: 46). En la lista de cautivos que regresaron a Jerusalén, los hijos de Asaf son los únicos cantores mencionados (Esdras 2: 41).

En el sobrescrito de 11 salmos aparece la frase "de los hijos de Coré" (Salmos 42, 44-49); "para los hijos de Coré" (84, 85, 88); "a los hijos de Coré" (87). La palabra hebrea traducida "de", "para" y "a" es le, la misma preposición traducida "de" en la frase "Salmo de David". Los hijos de Coré escaparon al castigo infligido por la rebelión de su padre contra la autoridad de Moisés (ver Números 16: 1-35), y sus descendientes llegaron a ser dirigentes en el culto del templo (ver 1 Crónicas 6: 22; 9: 19).

Un salmo, (el 88) designado "para los hijos de Coré" también se denomina "Masquil de Hemán ezraíta". Hemán era hijo de Joel y nieto de Samuel (Heb. Shemu'el), coatita de la tribu de Leví y uno de los directores de la música del templo (1 Crónicas 6: 33; 15: 17; 16: 41, 42).

Los títulos de tres salmos (39, 62 y 77) tienen el nombre de Jedutún, que fue jefe de un grupo de músicos del templo (ver 1 Crónicas 16: 41, 42), el cual quizá arreglaba y compilaba música para el templo. Sin embargo, estos títulos tienen otros nombres además del de Jedutún, y es probable que los tres salmos no fueran escritos por éste sino que tal vez debían ser cantados con melodías
compuestas por él.

Un salmo (el 89) lleva el título de "Masquil de Etán ezraíta" (ver 1 Reyes 4: 31).

En los títulos de dos salmos (72 y 127) aparece la frase "para Salomón [lishlomoh]".

Un salmo (el 90) se titula "Oración de Moisés [lemosheh].

Aproximadamente la tercera parte de los salmos no lleva sobrescrito alguno; por lo tanto, son enteramente anónimos (se los llama salmos huérfanos). Se ha pensado que entre los compositores de los salmos hubo otros personajes meritorios del AT tales como Esdras, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Hageo.

36.01. SALMOS - Título

El libro de los Salmos, o Salterio, deriva su nombre en castellano del título que la colección tiene en la LXX, ψαλμοις [Psalmoi], plural de ψαλμος [psalmos] o sea una canción entonada con acompañamiento de instrumentos de cuerda.

Un manuscrito tiene el título Psalterion, de donde deriva el término "salterio". Psalmos es la traducción griega del mizmor hebreo, nombre técnico de muchos de los salmos. La raíz de mizmor es zamar, que significa "cantar con acompañamiento musical", o simplemente "cantar" o "alabar".

En la Biblia hebrea el título del libro es Tehillim, "alabanzas"; y en la literatura rabínica, Séfer Tehillim, "libro de alabanzas". Tehillim deriva de la raíz halal, "alabar". Halal nos resulta familiar debido a la palabra aleluya.

Los hebreos dividían sus escritos sagrados (el AT) en tres partes: la Ley (Torah), los Profetas (Nebi'im) y los Escritos (Kethubim).

La división llamada Escritos incluía los tres libros poéticos: Salmos, Proverbios y Job; los cinco rollos (Megilloth): Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester, y los libros históricos de Daniel, Esdras, Nehemías y Crónicas.

Como se consideraba que Salmos era el más importante de los Escritos, ese título a menudo designaba a todo el grupo. Por esta razón los hebreos se referían con frecuencia a las tres divisiones de sus escritos sagrados como "la ley, los profetas y los salmos" (ver Luc. 24: 44).

35.05. JOB - Bosquejo

I. Preludio en prosa, 1:1 a 2: 13.

A. Job y su familia, 1: 1-5.
B. Satanás recibe permiso para afligir a Job, 1: 6-12.
C. Satanás aflige a Job. 1: 13-19.
D. Resignación de Job, 1: 20-22.
E. Satanás aflige a Job con una enfermedad, 2: 1-10.
F. La llegada de los tres amigos, 2: 11-13.


II. Los diálogos entre Job y sus amigos, 3: 1 a 31: 40.

A. Primer ciclo, 3: 1 a 11: 20.

1. Primer discurso de Job: su profundo desánimo, 3: 1-26.
2. Discurso de Elifaz: reprocha a Job, 4: 1 a 5: 27.
3. Segundo discurso de Job: la seriedad de su aflicción, 6: 1 a 7: 21.
4. Discurso de Bildad: acusa a Job de ser pecador, 8: 1-22.
5. Tercer discurso de Job: queja del trato de Dios conél, 9: 1 a 10: 22.
6. Discurso de Zofar: exhortación al arrepentimiento, 11: 1-20.

B. Segundo ciclo, 12: 1 a 20: 29.

1. Primer discurso de Job: mantener su integridad, 12: 1 a 14:22.
2. Discurso de Elifaz: reprocha a Job de impiedad, 15: 1-35.
3.Segundo discurso de Job: acusa a sus amigos de ser inmisericordes, 16: 1 a 17: 16
4. Discurso de Bildad: insiste en que la calamidad alcanza al impío, 18: 1-21.
5. Tercer discurso de Job: expresa su creencia en la resurección, 19: 1-29.
6. Discurso de Zofar: describe el castigo presente y futuro de los impíos, 20: 1-29.

C. Tercer ciclo, 21: 1 a 31: 40.

1. Primer discurso de Job: sostiene que a veces los impíos prosperan, 21: 1-34.
2. Discurso de Elifaz: insta a Job a que se arrepienta, 22: 1-30.
3. Segundo discurso de Job: expresa su anhelo de aparecer anteDios, 23: 1 a 24: 25.
4. Discurso de Bildad: afirma que el hombre no se puede justificar ante Dios. 25: 1-6.
5. Tercero y más largo discurso de Job: repasa su caso y sostiene de que es inocente, 26: 1 a 31: 40.


III. Los discursos de Eliú, 32: 1 a 37: 24.

A. Introducción y primer discurso: presenta una nueva filosofía del sufrimiento, 32: 1 a 33: 33.

B. Segundo discurso: se esfuerza por vindicar a Dios, 34: 1-37.

C. Tercer discurso: razona que nada que haga Job, pecaminoso o justo, afectará a Dios, 35: 1-16.

D. Cuarto discurso: presenta al Dios de la tormenta de truenos, 36: 1 a 37: 24.


IV. La respuesta de Dios, 38: 1 a 41: 34.

A. Primer discurso: el universo físico revela a Dios, 38: 1-41.

B. Segundo discurso: la vida animal revela a Dios, 39: 1-30.

C. Tercer discurso: el behemot y el leviatán revelan a Dios, 40: 1 a 41: 34.


V. Postludio en prosa, 42: 1-17.

A. Job reconoce a Dios, 42: 1-6.
B. Job ora por sus amigos, 42: 7-9.
C. Restauración de Job, 42: 10-17.

35.04. JOB - Tema

Es ésta la historia de un hombre que retorna a la vida normal después de una serie de reveses terribles e inexplicables. Los elementos del marco histórico que hacen dramática la situación son:

(1) El contraste entre la prosperidad y la ruina de Job,
(2) Lo repentino de su calamidad,
(3) El problema planteado por la filosofía del sufrimiento, propia de su época,
(4) La crueldad de sus amigos,
(5) La profundidad de su desánimo,
(6) El aumento gradual de su confianza en Dios,
(7) La dramática aparición de Dios,
(8) El arrepentimiento de Job,
(9) La humillación de sus amigos,
(10) La restauración de Job.

Ninguna declaración aislada es suficiente para abarcar la completa enseñanza del libro. Muchos temas menores están comprendidos en el tema mayor, y hacen que el conjunto del libro sea una sinfonía de ideas.

Uno de los mayores beneficios que emanan del libro es el cuadro que presenta de Dios. Nunca se han expresado en forma más elocuente la gloria y la profundidad de Dios, a no ser en la persona de Jesucristo mismo. Satanás trata de impugnar a Dios; las circunstancias tientan a Job para que dude del amor de Dios; los amigos interpretan mal a Dios. Sin embargo, al final Dios se revela en forma tan magnífica que Job dice: "Ahora mis ojos te ven" (cap. 42: 5).

Es significativo que, aun en las profundidades de su dolor, Job se lamenta más porque le parece haber perdido a Dios que por la pérdida de sus propiedades y su familia.

Dios está en el centro del libro, oculto a veces por nubes de incomprensión, pero vindicado al final como Creador justo y amante.

El problema del sufrimiento también ocupa un lugar importante en el libro.

El lector de la narración conoce desde el principio la razón de las desgracias de Job. Job desconocía las maquinaciones de Satanás contra él. Por el contrario, él y sus amigos estaban saturados de una tradición que pretendía que el sufrimiento era siempre un castigo por un pecado específico. Job no hallaba un pecado tal, y se veía frente al trance de buscar una explicación para su infortunio.

Job tenía que abrirse paso de la desesperación a la confianza através de los obstáculos de la incomprensión y la mala interpretación colocados en su senda por la tradición de sus días.

En su enfermedad, Job se halló frente a la muerte. De ese modo fue inducido a meditar en la condición del hombre después de la muerte. El consideraba la muerte como un sueño (cap. 14: 12), con una resurrección futura (vers. 14, 15). La presencia de esta declaración ha sido una piedra de tropiezo para los comentadores que dicen creer en el estado consciente de los muertos. Se han dado muchas interpretaciones antojadizas a las referencias de Job a la vida futura, aunque tales referencias están en plena armonía con la enseñanza de otros pasajes bíblicos.

Otro tema secundario es la personificación de la Sabiduría. Así como Salomón lo hizo más tarde, Job ensalzó la sabiduría como el mayor bien. Ambos escritores asocian la sabiduría con "el temor de Jehová" (Job 28:28; Proverbios 15: 33).

Al interpretar el libro de Job, debe distinguirse entre las ideas que expresan la verdad divina y las declaraciones de sentimientos y opiniones personales de los diversos personajes que intervienen en la narración.

Por ejemplo, no es correcta la filosofía del sufrimiento expuesta por los amigos de Job. Refleja el pensamiento defectuoso de la época. Los amargos discursos no están en armonía con la voluntad de Dios. La inspiración ha registrado las ideas erróneas de ciertos hombres, pero eso no hace correctas dichas ideas. El lector de Job siempre debe distinguir entre las verdades enseñadas por Dios y las ideas imperfectas expresadas a menudo por meros mortales. Por ejemplo, el usar una declaración de Bildad para establecer una doctrina es seguir un principio de interpretación objetable.

No se puede entender bien el libro de Job sin prestar atención a su diseño. Es obvio que es un poema. La base de la poesía hebrea es el paralelismo, una forma poética en la cual se expresa una idea en dos frases cortas. A veces las dos son casi idénticas, como en el cap. 3: 25. A veces la segunda expresión es una ampliación de la primera y aporta un pensamiento adicional, (ver cap. 5: 12).

El libro tiene tres divisiones: prólogo, poema y epílogo.

El poema se divide en tres partes: los diálogos entre Job y sus amigos, el discurso de Eliú y la intervención de Dios. En la discusión de Job con sus amigos hay tres ciclos, cada uno de los cuales contiene tres discursos de Job y uno de cada uno de los amigos (excepto la ausencia de un discurso de Zofar en el tercer ciclo).

En la disertación final de Job hay tres discursos. Se presenta a Dios como pronunciando tres discursos. El epílogo se divide en tres partes. Este plan puede advertirse aun en la construcción de algunos de los discursos individuales del libro. Un arreglo tal no es nada sorprendente; está en perfecta armonía con el genio de la poesía hebrea.

Debe decirse aquí una palabra respecto de las repeticiones que hay en el libro de Job. El lector corriente queda impresionado - y a veces desanimado - por las muchas repeticiones de la misma idea.

Debe recordarse que en todos sus discursos, los amigos de Job se proponían probar una idea: que debía interpretarse la desgracia como un castigo. Eliú también desarrolló un tema central: que debía entenderse el infortunio como disciplina.

Por otra parte Job tenía también una meta: la vindicación de su integridad puesta en duda. En cada caso se emplea todo recurso posible para probar la tesis. Esto lleva a expresar el mismo pensamiento en muchos marcos distintos. Por ejemplo, cada uno de los amigos trata lo mismo, recalca las mismas ideas y con frecuencia emplea las mismas expresiones.

Debe observarse que el predominio de la repetición cesa cuando comienza a hablar Dios. Se han comparado los discursos de los amigos a diversas ruedas que giran sobre el mismo eje. Su unanimidad hace adecuada esta comparación.

El discurso de Eliú representa la emoción reprimida de un joven entusiasmado por lo que considera una gran idea. Los discursos de Dios son diferentes. Forman una clase separada. A través de todas las declaraciones divinas hay progreso. Cada frase está llena de significado. Los discursos de Dios son una revelación del Ser divino, que usa los objetos de la creación como un medio de expresión.

El estudiante de Job debe reconocer estos hechos para poder interpretar correctamente el bosquejo del libro.

35.03. JOB - Marco histórico

El libro de Job es un poema acerca de la experiencia humana, y su autor es un profeta de Dios. El tiempo aproximado cuando se escribió el libro: durante la permanencia de Moisés en Madián.

Job puede haber sido contemporáneo de Moisés.

Este concepto respecto de la fecha cuando se escribió revela por qué el libro no menciona el éxodo ni sucesos posteriores a él. Los tales aún no habían ocurrido. Los eruditos que procuran colocar a Job en los días de Salomón o más tarde deben explicar la ausencia de alusiones a esos hechos históricos en Job.

La similitud que hay entre Job y la literatura sapiencial no indica que Job copió el estilo de Salomón o de sus contemporáneos. Es tan razonable suponer que Salomón recibió la influencia de una obra maestra como es Job, como suponerlo opuesto. No necesitamos aceptar ninguna de las dos posiciones.

El escenario del libro de Job es propio del desierto de Arabia. Por extraño que parezca, no es un ambiente israelita. Había adoradores de Dios fuera de los confines habitados por los descendientes de Abrahán.

El ambiente no es político, militar ni eclesiástico. Más bien, Job surge en un marco doméstico propio de su época. Era un acaudalado terrateniente, honrado y amado por sus compatriotas. No se lo puede identificar con ninguna dinastía o clan dominante.

Se destaca como una figura solitaria y majestuosa en la historia, importante a causa de su experiencia personal más bien que por su relación con su época o sus contemporáneos.

35.02. JOB - Autor

La antigua tradición judía, aunque no en forma unánime, atribuyó el libro a Moisés. El Talmud babilónico afirma: "Moisés escribió su propio libro, y los pasajes referentes a Balaam y Job" (Baba Bathra, 14b, 15a). Esta afirmación es rechazada por la mayoría de los eruditos modernos como también lo fue por muchos anteriores.

Algunos sugieren a Eliú, Salomón y Esdras como posibles autores. Otros creen que el libro es obra de un autor desconocido, tal vez del tiempo de Salomón, o del tiempo de David, o del período del cautiverio.

Todas estas afirmaciones que han recibido el amplio apoyo de diversos autores, son tan sólo conjeturas, carentes de suficiente comprobación, ya sea interna o externa, para que se las acepte sin lugar a dudas.

Es muy plausible la tradición que atribuye el libro a Moisés. Este pasó 40 años en Madián, lo cual le daría amplios antecedentes que explican el fuerte sabor arábigo evidente en todo el libro. La formación egipcia de Moisés también explica las alusiones a la vida y prácticas egipcias. El cuadro de Dios como creador y sustentador corresponde bien con la narración de la creación conservada en otro libro escrito por Moisés.

Algunos eruditos no aceptan a Moisés como autor, porque encuentran disparidad de estilo entre Job y otros libros atribuidos a Moisés.

El argumento que se basa en el estilo es débil. Afirmar que Moisés es el autor del libro de Job no excluye la posibilidad de que una buena parte del material hubiera podido estar ya en forma escrita -redactado, tal vez por el mismo Job. El tema de Job es completamente distinto del de los otros libros de Moisés y por lo tanto requiere otro enfoque.

Por otra parte puede demostrarse que hay semejanzas notables de estilo.

Por ejemplo, ciertas palabras usadas en el libro de Job aparecen también en el Pentateuco, pero no en otro lugar del AT; muchas otras palabras comunes a Job y al Pentateuco rara vez son usadas por otros escritores bíblicos. El título 'El-Shaddai, "el Todopoderoso", se usa 31 veces en el libro de Job y 6 veces en el libro del Génesis, pero no aparece en esta forma particular en ningún otro lugar de la Biblia.

35.01. JOB - Título

El libro lleva como título el nombre de su personaje principal: Job, en Heb. 'lyyob

34.05. ESTER - Bosquejo

I. Coronación de Ester como reina de Persia, 1: 1 a 2: 20.

A. La fiesta oficial de 180 días, 1: 1-4.
B. La fiesta pública de 7 días, 1: 5-9.
C. Vasti rehúsa aparecer ante Asuero, 1: 10-12.
D. Destitución de Vasti 1: 13-22.
E. Búsqueda de una nueva reina, 2: 1-4.
F. Llegada de Ester al palacio, 2: 5-11.
G. Coronación de Ester, 2: 12-20.

II. Plan de Amán para exterminar a los judíos, 2: 21 a 3: 15.

A. Mardoqueo, un funcionario real, salva la vida de Asuero, 2: 21-23.
B. Ascenso de Amán; su resentimiento contra Mardoqueo, 3: 6-11.
D. Decreto de Amán para exterminar a los judíos, 3: 12-15.

III. Ester defiende la causa de su pueblo, 4: 1 a 5: 8.

A. Consternación de los judíos; ayunan frente al decreto de Amán, 4: 1-3.
B. Mardoqueo recurre a Ester, 4: 4-14.
C. Ester acepta el reto, 4: 15-17.
D. Ester invita al rey y a Amán a un banquete, 5: 1-8.

IV. Caída de Amán, 5: 9 a 7: 10.

A. Plan de Amán para ahorcar a Mardoqueo, 5: 9-14.
B. Asuero recuerda el leal servicio de Mardoqueo, 6: 1-3.
C. El rey ordena que Amán honre a Mardoqueo, 6: 4-11.
D. Amán recibe advertencias de sus amigos y su esposa, 6: 12-14.
E. Ester acusa a Amán delante de Asuero, 7: 1-8.
F. Ejecución de Amán, 7: 9-10.

V. Triunfo de los judíos sobre sus enemigos, 8: 1 a 10: 3.

A. Se invalida el decreto de Amán, 8: 1-14.
B. Mardoqueo asciende y su pueblo recupera buena voluntad del rey, 8: 15-17.
C. Liberación y gozo de los judíos, 9: 1-19.
D. Proclamación de la fiesta de Purim, 9: 20-32.
E. Nombramiento de Mardoqueo como ministro de Presia, 10: 1-3.

34.04. ESTER - Tema

El cautiverio babilónico señala una interrupción muy definida en la vida nacional judía. La corriente de la historia judía desapareció durante un tiempo, y fluyó en forma oculta; cuando reapareció había cambiado todo su carácter. Los judíos ya no eran sólo una nación, sino más bien una raza y una iglesia. La Biblia no contiene una historia según se define la historia del exilio y de los tiempos postexílicos, sino que presenta admirablemente lo que podría llamarse el espíritu del período, el cual se encuentra en las narraciones de Daniel y de Ester.

El libro de Ester es uno de los cinco rollos que se han leído desde tiempos antiguos en cada sinagoga en las cinco ocasiones festivas del año. Parece que este ciclo anual de lecturas fue el que determinó la inclusión de Ester en el canon hebreo. El orden de los cinco rollos es: Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester. El libro de Ester está en quinto lugar porque se lee en la fiesta final del año, en los días de Purim.

Desde el punto de vista literario, el libro de Ester contiene elementos dramáticos, además de rasgos épicos y líricos. Narra una crisis histórica en la vida del pueblo de Dios, que estuvo a punto de ser aniquilado. El medio de liberación fue una judía que asciende desde una vida tranquila junto con su primo y padre adoptivo Mardoqueo, hasta ocupar el puesto de reina de un imperio mundial.

La narración presenta a Ester como una mujer de claro juicio, gran dominio propio y notable abnegación. La exhortación de Mardoqueo: "¿ Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?" (cap. 4: 14), proyectó a la joven reina a las alturas de la acción heroica. Su espíritu se elevó con solemne dignidad para responder a la demanda de la hora con palabras llenas de valor y de emoción: "Y si perezco, que perezca" (cap. 4: 16).

Cuando se le extendió el cetro en el momento crítico, no identificó inmediatamente al villano, sino que, con notable dominio propio y atención deliberada, colocó al rey y a Amán en la situación que había calculado como la más favorable para lograr su propósito. La ficción no podría concebir una serie más dramática y sorprendente de concidencias para desenmascarar y, finalmente llevar a la muerte a Amán.

Los judíos conmemoran siempre en Purim - la fiesta de las suertes -, el fin que el cielo dio al malvado plan de Amán, al cual una "suerte" posiblemente había indicado que tendría éxito (ver cap. 3: 7) .

El carácter religioso y la enseñanza moral del libro de Ester puede reunirse de la siguiente manera:

1. Aunque en este libro no aparece el nombre de Dios, su providencia es evidente en todas sus páginas. Ningún ateo podría haber escrito el libro, y ningún creyente puede leerlo sin que se fortalezca su fe. El autor presenta la liberación como resultado de una fe viva en Dios.

2. El libro de Ester relata el origen de una importante celebración nacional judía, la fiesta de Purim, que aún se observa como regocijo cada año.

3. Una lección vitalmente moral inpregna la narración. El veloz opacamiento de la popularidad de Amán que pone dolorosamente en evidencia la naturaleza transitoria del poder y la prosperidad terrenales. Dios humilla al soberbio y exalta a los que confían en él.

4. La providencia de Dios se manifiesta notablemente. El poder divino se une con el esfuerzo humano. Los medios usados son humanos, pero la liberación es esencialmente divina.

34.03. ESTER - Marco histórico

Muerto Darío I (Histaspes o "el Grande") en 486 AC, su hijo Jerjes ascendió al trono y reinó hasta su muerte en 465 AC; entonces comenzó a reinar el hijo de este último, Artajerjes. Por lo tanto, el Asuero de la Biblia es el Jerjes de la historia. El nombre Asuero deriva deriva de una trasliteración latina - Assuerrus - del hebreo Ajaehweromh; éste a vez deriva del persa Ksajasay del babilónico Ajshiyarshy. Los traductores de la LXX confundieron a Asuero con Artajerjes. El Asuero de los libros de Esdras y de Ester no es el Asuero de Daniel 9: 1. Este fue padre de Darío el Medo.

Durante los años finales del reinado de Darío Histaspes y la primera parte del reinado de su hijo sucesor, Jerjes (Asuero), el imperio Persa alcanzó la cúspide de su poderío. Según Ester 1: 1 el dominio de Asuero se extendía por el oeste desde el límite noroeste de la India hasta el límite norte de Etiopía. De este a oeste su longitud era de 4.800 Km. y en anchura variaba de 800 a 2. 400 Km. Su superficie era de 5,200.000 Km2 aproximadamente. Susán (Susa) era una de las capitales del imperio persa, honor que compartía con Ecbatana y Persépolis. Los persas eran una rama de la familia de raza indoeuropea, y fueron, sin duda, la primera de dicho grupo que gobernó el mundo.

Desde el punto de vista de la historia bíblica, el principal acontecimiento del reinado de Ciro (c. 553-530 AC), primer rey del Imperio Persa, fue el decreto del primer año de su reinado para autorizar a los judíos a que regresaran a Palestina en 536 y a reconstruir el templo ( Esdras 5: 13). En cumplimiento de este decreto, Zorobabel dirigió a unos 50.000 judíos de regreso a Judea y comenzó la reconstrucción del templo (Esdras 1: 5, 6; 3: 1-10). Sin embargo, después de un tiempo el trabajo se detuvo como resultado de varias dificultades y desánimos que surgieron (Esdras 4: 1-5, 24 cf. Hageo 1: 1-4). El reinado de Cambises (530-522), hijo y sucesor de Ciro, fue de poca importancia para los judíos, porque parece que aquel tuvo poco o ningún interés en el bienestar de ellos. Pero poco después de que Darío Histaspes (522-486) ascendiera al trono, promulgó un decreto para confirmar el que Ciro había expedido (Esdras 4: 24 ; 6: 1). Con este último decreto culminó la terminación del templo de Zorobabel en 515 AC (Esdras 6: 1, 15).

A principios del siglo V Atenas ayudó a los griegos que vivían en la costa occidental de Asia menor en su lucha por liberarse de la dominación persa. Darío hizo frente a este desafío a su poder, y llevó un ejército a Grecia para castigar a los atenienses. Estos hicieron frente a las poderosas huestes de Persia en la playa de Maratón, con un ejército mucho menor y propinaron a los invasores una derrota decisiva que obligó a Darío a retirarse inmediatamente a Asia (490 AC). Pero Darío murió (486 AC) mientras hacía preparativos para una nueva invasión contra Grecia. Su hijo y sucesor, Jerjes I, o Asuero (486-465 AC), regresó a Grecia, pero sufrió una derrota aun mayor en Salamina (480 AC. Después de esto Jerjes partió definitivamente al Asia y dejó encargado de la campaña a su general Mardonio. Este fue derrotado en Platea el año siguiente, y como resultado las fuerzas persas abandonaron Europa y no regresaron más.

El gran banquete del tercer año de Jerjes (Asuero) parece haberse celebrado poco antes de que éste partiera de Susán (Susa) para su desastrosa expedición a Grecia. Sin duda fue antes de su partida en 482/481 AC cuando se dio la orden de que juntaran a "todas las jóvenes vírgenes de buen parecer" (Ester 2: 3). El cumplimiento de este decreto requirió, seguramente, varios meses. Sin duda, poco después del regreso de Jerjes a Susa, Ester fue llevada delante de él y elegida reina.

Los sucesivos reveses que le causó la flota ateniense en las costas occidentales del Asia Menor, durante los años siguientes, más los disturbios producidos en otras partes del extenso imperio, pueden haber predispuesto al rey para que considerara favorablemente el plan, propuesto por- Amán, de exterminar a los judíos. Si este plan se hubiera puesto en ejecución, habría comenzado una política diametralmente opuesta a la anterior, que era amistosa y aun generosa de parte de los persas para con los judíos, durante los reinados de Ciro y Darío. La notable liberación de los judíos, gracias al valor de Ester, sirvió para restaurar a los judíos al favor real y preparó el camino para las labores de Esdras y Nehemías pocos años después, y particularmente para el importante decreto de Artajerjes I (465-423 AC), hijo y sucesor de Jerjes, en el año 457 AC.

34.02. ESTER - Autor

Se desconoce quien escribió el libro de Ester. La profunda preocupación del autor por el bienestar del pueblo judío en un momento de crisis nacional lo señala como a una de esa raza. El hecho de que el autor identifique a Mardoqueo como un benjamita (cap. 2 : 5) puede sugerir que él mismo fuera de la tribu de Benjamín. Y como solo menciona al pueblo judío que había sido "esparcido y dividido entre los pueblos" y nunca a los de Jerusalén y Judea, se infiere que él se preocupaba exclusivamente por los primeros y, por lo tanto, tal vez fuera uno de ellos.

Las muchas palabras persas que hay en el libro, además del conocimiento íntimo que el autor tiene de los asuntos y las costumbres persas, sugiere que él residía en la Persia propiamente dicha y no en una de las provincias remotas del imperio.

Las excavaciones realizadas en Susa (Susán) confirma el hecho de que el autor conocía íntimamente el palacio, y las costumbres y reglamentos de la corte persa. Impresionados por este conocimiento, varios eruditos se inclinan a pensar que el autor del libro tuvo que estar relacionado con la corte persa en ese tiempo o poco después, por lo menos como un funcionario subalterno, o bien que tenía acceso directo a esa información por alguien que era de esta nacionalidad.

Es posible que el autor fuese Esdras, quien presidió una expedición a Jerusalénen el 7.º año de Artajerjes I (457 AC). Esdras era una autoridad, un conocedor de la ley judía (ver Esdras 7: 1-14), y puede haber sido un empleado real quizá consejero legal del rey. Es evidente que Artajerjes tenía gran confianza en él, cualesquiera que fueran las circunstancias (ver Esdras 7: 25-28).

La crisis ocasionada por Amán quizá ocurrió en el año 474/473 AC, 16 ó 17 años antes de la partida de Esdras hacia Jerusalén. Por lo tanto, es razonable pensar que Esdras estaba suficientemente familiarizado con los detalles del relato para haberlo podido escribir.

Como celoso patriota (Esdras 7: 27, 28), consagrado sacerdote (vers. 1-5), piadoso reformador (caps. 9: 1 a 10: 14) (cap. 7: 6) y administrador capaz (vers. 6, 10, 21, 25, 26), Esdras debe haberse interesado profundamente en esta crisis, que ocurrió cuando aún era joven. No hay duda de que estaba capacitado para escribir el libro de Ester.

Pero también Nehemías pudo haber sido el autor. Del apéndice del libro de Ester (cap. 10) puede inferirse que cuando se escribió este libro Asuero (Jerjes) ya había muerto, porque "todos los actos de su poder y de su fortaleza" fueron " Escritos en el libro de las crónicas de los reyes de media y persia". De ser así, entonces el libro de Ester fue compuesto después del 465 AC, año en que Asuero fue asesinado por su cortesano Artabano.

Está implícito también que el imperio persa aún gobernaba al mundo, y por lo tanto, el libro de Ester habría sido escrito antes de la caída de Persia en 331 AC. Los numerosos detalles íntimos de la narración, muchos de los cuales han sido ahora confirmados por la arqueología, sugieren, sin embargo, que se lo escribió poco después de que ocurrieran los sucesos, quizá por alguien que conocía personalmente a una o más de las personas mencionadas en el relato.

Algunos han sugerido que Mardoqueo pudo haber sido el autor. El hecho de que se sepa que ejerció cargos secundarios en la corte (caps. 2: 11, 19, 21-23; 3: 2-5;4:1, 2, 6; 5: 13) antes de ser ascendido al puesto de primer ministro del reino (caps. 8: 1, 2, 7-10,15; 9: 3, 4, 20, 31; 10: 3), explicaría por qué el autor conocía tan bien el palacio, las costumbres y reglamentos de la corte. Además, Mardoqueo es la única persona mencionada específicamente en la Biblia que tenía este conocimiento íntimo y también acceso a los textos oficiales de los diversos decretos que se mencionan. Es, pues, probable que Mardoqueo pudo haber escrito el libro de Ester.

Una tablilla cuneiforme que se halla en el museo Berlín menciona a un encumbrado dignatario llamado Marduka (trasliteración babilónica de Mardoqueo), quien, con el título de sipir, sirvió como influyente consejero en la corte de Susán en tiempos de Jerjes. No se conoce a ninguna otra persona -ni en la Biblia ni en otros testimonios documentales- con ese nombre, ni que ocupase ese puesto en Susa durante el reino de Jerjes.

Por orden de Asuero, y en nombre del rey con el sello real, Ester y Mardoqueo enviaron decretos oficiales a todas partes del reino para explicar el repentino cambio de la política real y para autorizar a los judíos a defenderse (cap. 8: 9 -14; cf. cap. 9: 31, 32). Algunos han creído que lo que ahora se conoce como el libro de Ester pudo haber estar incluido en los mensajes enviados a los judíos por Ester y Mardoqueo; pero las referencias que hemos hecho notar, difícilmente puede justificar tal conclusión. Sin embargo, es enteramente posible que Mardoqueo hubiera escrito el libro de Ester y, además, los documentos mencionados en el libro. El hecho de que se lo mencione en tercera persona en todo el libro no afecta en nada la cuestión de que pudiera haber sido su autor.

Es de notar, sin embargo, que aun después de analizar todas esas posibilidades, sigue desconociéndose al autor del libro de Ester. Todo lo que puede decirse con certeza es que debe haber sido un judío que vivió en Susán en la época en que ocurrieron los sucesos narrados en el libro.

34.01. ESTER - Título

El libro de Ester toma su nombre de la heroína del relato. El nombre hebreo original de ella era Hadasa (cap. 2: 7), pero probablemente comenzó a ser conocida como Ester por el tiempo de su casamiento con Asuero (Jerjes), rey (486- 465 AC) del imperio Medo-Persa.

Hadasa, en hebreo significa "mirto". Ester problamente sea un nombre persa que significa "estrella". Mardoqueo, que había adoptado como hija a su prima Hadasa, pudo haberle dado elnombre persa de Ester cuando le ordenó que no diese a conocer su nacionalidad (cap. 2: 10).

El libro de Ester es un relato dramático en donde se narra como Dios usó una joven valiente, y de extraordinaria belleza, para salvar a su pueblo en un momento crítico, cuando estaba amenazado de exterminio.

Como en el relato de Rut, vemos aquí el papel importante de la mujer en el gran plan de Dios para la salvación de su pueblo. Rut que era gentil, decidió identificarse con los israelitas y aceptar al Dios de esto como el Dios suyo; pero Ester que era judía, providencialmente llegó a ser reina de la mayor nación gentil de su tiempo.

Ester comprendió la verdad y la urgencia de la pregunta que le dirigió su padre adoptivo: " ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?" (cap. 4: 14). Elevó una oración a Dios, y valerosamente arriesgó la vida para salvar la de los hijos del pueblo de Dios, esparcidos por todo el Imperio Persa.

El relato de Ester conmueve a sus lectores, haciéndoles comprender las oportunidades que Dios puede ofrecer al más débil de los mortales. Tal vez a nosotros también se nos ha hecho llegar "al reino" para esta hora decisiva en la historia de la humanidad.

33.06. NEHEMÍAS - Bosquejo

I. Primer período de Nehemías como gobernador de Judea, Nehemías 1: 1 a 12: 47.

A. Nehemías vuelve a Jerusalén, 1: 1 a 2: 11.

1. Nehemías recibe noticias de las condiciones reinantes enJerusalén, 1: 1-4.
2. Oración de Nehemías, 1: 5-11.
3. Artajerjes concede permiso a Nehemías para que vuelva aJerusalén y repare sus muros, 2: 1-8.
4. Llegada de Nehemías; primeras indicaciones de dificultades, 2: 9-11.

B. La reedificación de los muros, 2: 12 a 6: 19.

1. Nehemías inspecciona los muros por la noche, 2: 12-16.
2. Se aprueba y objeta una exhortación para la acción, 2: 17-20.
3. La distribución de 42 grupos de edificadores, 3: 1-32.
4. Varios intentos sin éxito para detener la obra de Nehemías, 4: 1-23.
5. Reformas sociales llevadas a cabo durante el primer período de gobierno de Nehemías, 5: 1-19.
6. Nuevos intentos para hacer cesar la edificación; los muros terminados, 6: 1-19.

C. Planes de Nehemías para repoblar Jerusalén, 7: 1-73.

1. Organización de la policía de la ciudad, 7: 1-3.
2. Planes de Nehemías para un censo preparatorio a fin de repoblar Jerusalén, 7: 4, 5.
3. La lista de los exiliados en tiempo de Zorobabel, sirve de base para el nuevo censo, 7: 6-73.

D. Reformas religiosas de Esdras y Nehemías, 8: 1 a 10: 39.

1. Lectura de la ley en una gran reunión nacional, 8: 1-13.
2. Celebración de la fiesta de los tabernáculos, 8: 14-18.
3. Un día de solemne arrepentimiento y confesión, 9: 1-38.
4. Una lista de los que firmaron el pacto, 10: 1-28.
5. El contenido del pacto de reforma, 10: 29-39.

E. Se efectúa la repoblación de Jerusalén, 11: 1-36.

1. Lista de los habitantes de Jerusalén, 11: 1-19.
2. Lista de las ciudades de la provincia de Judea, 11: 20-36.

F. Una lista del personal del templo, 12: 1-26.

1. Sacerdotes y levitas del tiempo de Zorobabel, 12: 1-9.
2. Genealogía de los sumos sacerdotes, 12: 10, 11.
3. Sacerdotes del tiempo de Joacim, 12: 12-21.
4. Levitas del tiempo de Eliasib, 12: 22-26.

G. La dedicación de los muros, 12: 27-43.

H. La designación de tesoreros, 12: 44-47.


II. Segundo período de Nehemías como gobernador de Judea, Nehemías 13: 1-31.

A. Se separa a los judíos de los extranjeros, 13: 1-3.

B. Jeremías echa a Tobías del templo, 13: 4-9.

C. Reunión de los levitas y reforma en los diezmos y en la observancia del sábado, 13: 10-22.

D. Reforma respecto de las esposas extranjeras, 13: 23-29.

E. Declaración final, 13: 30, 31.

33.05. ESDRAS - Bosquejo

I. El decreto de Ciro y el regreso bajo las órdenes de Zorobabel, Esdras 1: 1 a 4: 5, 24.

A. El decreto de Ciro, 1: 1- 11.

1. Una copia del decreto, 1: 1-4.
2. Los judíos responden a la exhortación, 1: 5, 6.
3. Ciro restaura los vasos sagrados del templo, 1: 7-11.

B. La lista de exiliados que regresaron, 2: 1-67.

1. Los dirigentes, 2: 1, 2.
2. Los laicos, 2: 3-35.
3. El personal del templo, 2: 36-63.
4. El número total de la congregación, 2: 64.
5. Los siervos, cantores y bestias de carga, 2: 65-67.

C. Reanudación de la ofrenda diaria; colocación del fundamento del templo, 2: 68 a 3: 13.

1. Ofrendas para el nuevo templo, 2: 68, 69.
2. Ubicación de los exiliados que retornaron, 2: 70.

3. Restauración del altar y reanudación de los sacrificios diarios, 3: 1-6.
4. Contratos hechos para conseguir material, y con los trabajadores, 3: 7.
5. Colocación de los fundamentos del nuevo templo, 3: 8-13.

D. Construcción llevada a cabo bajo dificultades hasta que se detuvo, 4: 1-5, 24.

1. Los samaritanos ofrecen ayuda y se los rechaza, 4: 1-3.
2. Esfuerzos del enemigo para impedir el trabajo, 4: 4, 5.


II. Intentos para perjudicar a los judíos durante los primeros años de Asuero, Esdras 4: 6.

III. Artajerjes detiene la edificación de los muros de Jerusalén. Esdras 4: 7-23.

A. Carta de Bislam de Samaria a Artajerjes, 4: 7-16.

B. Respuesta de Artajerjes en la que permite que los samaritanos detengan la obra, 4: 17-22.

C. Los samaritanos detienen la obra por la fuerza, 4: 23.


IV. Reanudación y terminación de la construcción del templo en tiempo de Darío I, Esdras 5:1 a 6: 22.

A. Hageo y Zacarías logran hacer reanudar la obra en el templo, 5: 1, 2.

B. Visita de Tatnai a Jerusalén, 5: 3-17.

1. Visita de Tatnai y conversación con los ancianos, 5: 3-5.
2. Carta de Tatnai a Darío, 5: 6-17.

C. El decreto de Darío, 6: 1-12.

1. El decreto de Ciro encontrado en Acmeta, 6: 1, 2.
2. Una copia del decreto de Ciro, 6: 3-5.
3. Darío instruye a Tatnai, 6: 6-12.

D. Se termina y dedica el templo, 6: 13-22.

1. Tatnai ayuda a los judíos, 6: 1.
2. Se termina el nuevo templo, 6: 14, 15.
3. La dedicación del nuevo templo, 6: 16-18.
4. Celebración de la pascua, 6: 19-22.


V. El decreto de Artajerjes I y el retorno bajo la dirección de Esdras, Esdras 7: 1 a 10: 44.

A. El decreto de Artajerjes, 7: 1-28.

1. La genealogía de Esdras, 7: 1-5.
2. Un breve relato del retorno, 7: 6-10.
3. Una copia del decreto, 7: 11-26.
4. Esdras expresa gratitud, 7: 27, 28.

B. El regreso de Babilonia, 8: 1-36.

1. Una lista de los exiliados que retornaron, 8: 1-14.
2. La reunión en Ahava y el pedido de levitas, 8: 15-20.
3. Preparación para el viaje en Ahava, 8: 21-30.
4. Llegada a Jerusalén y entrega de ofrendas, 8: 31-36.

C. Reformas de Esdras, 9: 1 a 10: 44.

1. Angustia de Esdras por el casamiento con extranjeros en Judea, y su oración, 9: 1-15.
2. Los dirigentes y el pueblo voluntariamente se divorcian de las mujeres extranjeras, 10: 1-17.
3. Lista de los transgresores, 10: 18-44.

33.04. ESDRAS Y NEHEMÍAS - Tema

Esdras y Nehemías son libros históricos documentales que registran la realización del plan divino en la restauración de los judíos. Así se les concedió otra oportunidad de cooperar con los propósitos eternos y demostrar su derecho de existir como nación.

Además, esta narración muestra cómo se cumplieron las profecías de Isaías y Jeremías, y proporciona un material documental valiosísimo mediante el cual se advierte que las profecías de Daniel 8 y 9 están claramente ligadas a hechos históricos comprobados.

Por medio de una serie de ejemplos instructivos, Esdras y Nehemías ilustran cómo unas pocas personas pueden hacer grandes cosas para Dios cuando son guiadas por dirigentes piadosos, sinceros, abnegados, y al mismo tiempo intrépidos y determinados.

Una buena parte del contenido de estos libros edifica y fortalece la fe en la dirección infalible de Dios.

33.03. ESDRAS Y NEHEMÍAS - Marco histórico

Además de Ester, Esdras y Nehemías son los únicos libros históricos del período postexílico, y son de gran importancia para reconstruir la historia de los judíos de dicho período. Sin embargo, no registran la historia del pueblo de Dios en una secuencia ininterrumpida correspondiente al período abarcado por los dos libros, sino sólo ciertas partes de ella. Hay grandes vacíos para los cuales se tiene poca información.

En primer lugar, Esdras registra el regreso de los judíos del exilio bajo la dirección de Zorobabel, la reorganización del servicio de sacrificios y el comienzo de la reconstrucción del templo. Todos, estos sucesos ocurrieron en el lapso de unos dos años, a principios del reinado de Ciro.

Durante los siguientes 13 años, la obra progresó lentamente por causa de la oposición. Luego aparece un relato de la reanudación de la construcción del templo y su terminación y dedicación en tiempos de Darío I. Esdras no deja registro de casi 60 años siguiente.

Después, en 457 AC, Esdras fue enviado de vuelta a Judea por el rey Artajerjes, con amplia autoridad para reorganizar la administración de la nación según la ley mosaica. Relata su regreso y algunas de sus reformas, pero nuevamente interrumpe, el hilo de su narración durante más de diez años, hasta que aparece Nehemías en el escenario como gobernador, e informa de sus actividades en el libro que lleva su nombre.

Todos los sucesos descritos en Esdras y Nehemías ocurrieron durante la primera mitad del período del Imperio Persa, que duró desde 539 AC, cuando Babilonia cayó ante las fuerzas victoriosas de Ciro, hasta que -con la muerte de Darío III en 331 AC- el imperio dejó de existir y fue seguido por el de Alejandro Magno.

La historia postexílica de los judíos comienza "en el primer año de Ciro rey de Persia" (Esdras 1:1).

El Imperio Persa se extendía desde los desiertos de Irán en el este hasta la costa del Asia Menor en el oeste, y desde las altiplanicies de Armenia en el norte hasta la frontera de Egipto en el sur. Ciro, su fundador, fue un monarca prudente y humano. En armonía con su política de apaciguar a las naciones subyugadas por Babilonia, les permitió regresar a sus antiguos lares y restauró sus lugares de culto. De acuerdo con esta generosa política, se permitió que los judíos regresaran a su antigua patria y reconstruyeran su templo.

En su mayor parte, los reyes de Persia procuraron regir su imperio con equidad y magnanimidad. Se instaba a sus funcionarios para que practicaran la honradez y para que trabajaran en bien de los pueblos a quienes gobernaban.

La religión monoteísta de Zoroastro, que fue la religión del Estado por lo menos desde Darío I en adelante, era muy superior a la de los predecesores politeístas e idólatras de los persas: el pueblo de Babilonia.

Cuando Ciro tomó a Babilonia, llegó a conocer al anciano Daniel, consejero de confianza del gran Nabucodonosor de una época previa, y aprendió a apreciar sus consejos. Por intermedio de Daniel, Ciro debe haber conocido las profecías de Isaías respecto a él y su papel señalado a favor del pueblo de Dios (Isaías 44:21 a 45: 13), al que concedió su restauración.

La gran obra de pacificar su nuevo y extenso imperio requirió la plena dedicación del rey. Perdió la vida en una campaña contra las revoltosas tribus orientales después de un reinado de unos nueve años, contados desde la caída de Babilonia.

A su regreso a Judea, los judíos hallaron vecinos hostiles, y fueron hostigados continuamente por los samaritanos, pueblo de origen racial y religioso mixto. Siendo que Ciro estaba ocupado en unificar su vasto imperio, estos enemigos tuvieron éxito en estorbar a los judíos y en causarles incontables dificultades que retrasaron la obra de reconstrucción del templo.

Cambises, el hijo mayor de Ciro, reinó menos de ocho años. Su mayor hazaña fue la conquista de Egipto. Un documento judío hallado en Egipto demuestra que tuvo buena voluntad para con los judíos, pero no tenemos una prueba de que los hubiera ayudado activamente en la reconstrucción de su templo.

El corto reinado del falso Esmerdis resultó ser un gran revés para los judíos. Bajo este rey, descrito por Darío como destructor de templos, se detuvo la obra en Jerusalén. La detención puede haberse debido en parte a enemigos samaritanos pues hubo que poner un nuevo fundamento tan pronto como las condiciones estables del fuerte gobierno de Darío I permitieron la reanudación del trabajo.

Durante el reinado de Darío el Grande hubo prosperidad y orden. Los judíos, como otras naciones, se beneficiaron con su gobierno sabio y sólido. Bajo la dirección espiritual de los profetas Hageo y Zacarías, terminaron el templo y lo dedicaron en el 6.º año del reinado de Darío, en 515 AC.

Sin embargo, comenzó una era de agitación cuando, a fines de su reinado, Darío decidió invadir a Grecia. De allí en adelante el imperio experimentó repetidos reveses en Grecia, en Egipto y en otras partes. Así se perturbaron la paz interna y la estabilidad del imperio.

Los dos reyes siguientes, Jerjes yArtajerjes I, fueron débiles, oportunistas y de carácter inestable, y debieron su trono a la mano fuerte de consejeros poderosos. Campañas desastrosas en Grecia y rebeliones en Egipto y en otras partes del imperio causaron gran agitación y provocaron medidas vacilantes en la política interna y externa.

Durante una seria rebelión en Egipto (462-454 AC), Esdras recibió grandes concesiones para los judíos, cuya buena voluntad necesitaba Artajerjes en ese período crucial pues Judea se hallaba sobre el camino hacia Egipto. Más tarde, cuando se rebeló la satrapía a la cual pertenecía Judea (después de 450 AC), es evidente que Artajerjes apoyó a los samaritanos que pretendían ser leales. Esto se debió a la suposición errónea y al temor de que los judíos pudiesen unirse a la rebelión. Por lo tanto, Artajerjes autorizó a los samaritanos para que detuvieran la reconstrucción del muro de Jerusalén, que se había estado realizando durante algún tiempo.

Cuando fue restaurado el orden en la satrapía, Nehemías, un funcionario Judío de confianza en la corte, consiguió un nombramiento real como gobernador de Judea, y completó la reconstrucción del muro de la ciudad. Hizo esto bajo continuas amenazas de violencia.

Sirvió como gobernador durante dos períodos, y demostró ser un hábil organizador y un capaz dirigente religioso. Puso un fundamento político, social y moral comparativamente sólido que resultó de gran valor en los tiempos turbulentos que siguieron.

33.02. ESDRAS Y NEHEMÍAS - Autor

Esdras y Nehemías forman la continuación histórica y literaria de los libros de Crónicas, y un estudio de su estilo y lenguaje revela que quizá tuvieron un mismo autor. La tradición judía (el Talmud) nombra a Esdras como autor principal (Baba Bathra 15a) y a Nehemías como el que completó la obra.

Aunque en el libro doble Esdras-Nehemías no se pretende que hubiera sido escrito enteramente por Esdras, no hay nada en su contenido que no pudiera haber sido escrito por él. El autor usó material de fuentes autorizadas del tiempo de Zorobabel y de su propio tiempo, y también informes tal vez escritos por Nehemías.

El cambio en los pronombres de la 1ª persona a la 3ª del singular no es una prueba de que hubiera varios autores en las secciones que tratan de la obra de Esdras (3ª persona: caps. 7: 1-26; 8: 35, 36; 10: 1-44; 1ª persona: caps. 7: 27 a 8: 34; 9: 1-15) y la obra de Nehemías (1ª persona: caps. 1: 1 a 7: 73; 12: 27 a 13: 31; 3ª persona: caps. 8: 1 a 12: 26). Cambios tales aparecen también en la literatura antigua que no es bíblica.

Siendo que las diversas listas de sacerdotes y levitas presentadas en Nehemías 12 terminan por el 400 AC, el libro parece haber sido escrito alrededor de esa época, que es el tiempo de Esdras y Nehemías.

Esdras era escriba (Esdras 7: 6), y estaba ansioso de dar a conocer a su pueblo los escritos sagrados (ver Nehemías 8: 1-8). Habría sido sumamenteextraño que un hombre como él no hubiese tomado las medidas necesarias a fin de conservar para la dirección y edificación de la posteridad un relato exacto de los maravillosos acontecimientos de su época. Por lo tanto, es enteramente apropiado considerar a Esdras como el autor inspirado de los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías. Al escribir, fue guiado en la selección de los registros públicos disponibles, tales como decretos (Esdras 1: 2-4; 6: 6-12; etc.), cartas (Esdras 4: 11-16; 5: 7-17; etc.), listas (Esdras 2: 1-67; etc.), y otros testimonios documentales.

El hecho de que dos secciones de Esdras fueran escritas en arameo (caps. 4: 8 a 6: 18; 7: 12-26) se ha presentado como evidencia de que su autor fue muy posterior al tiempo de Esdras.

Esto se decía en un tiempo cuando sólo existía un conocimiento fragmentario de la difusión y el uso del arameo en el Imperio Persa. Este argumento ha perdido su valor desde el descubrimiento de numerosos documentos arameos de distintas partes del reino persa y de muchos documentos judíos arameos de Egipto, del tiempo de Esdras y Nehemías. Hay una gran similitud entre el arameo de estos documentos y las partes arameas de Esdras.

El arameo había llegado a ser el idioma oficial del Imperio Persa, y se usaba en la publicación de decretos y ordenanzas, como también en la correspondencia y en los documentos de orden económico y legal. De ahí que personas letradas como Esdras fuesen bilingües y pudieran hablar y escribir tanto en su lengua materna como en arameo.

En verdad, el uso del arameo se extendió en forma tan amplia que se esperaba que quienquiera que pudiese leer supiera arameo. De esta manera, el autor de Esdras podría esperar que sus lectores entendieran sus secciones arameas. Esto explica el hecho de que no le pareció necesario traducir al hebreo los materiales arameos que usó.

33.01. ESDRAS Y NEHEMÍAS - Título

Esdras y Nehemías aparecen como un sólo libro en el texto masorético. En las Biblias hebreas a partir de 1448 aparecen como dos libros separados, con sus respectivos títulos: Esdras y Nehemías. Esa división seguía a la Vulgata. En la LXX aparecen 1 y 2 Esdras. El primero es un libro apócrifo, que contiene trozos de Esdras, Nehemías y 2 Crónicas. El segundo es Esdras- Nehemías.

Jerónimo fue el primero en separar los libros de Esdras y Nehemías, sin embargo los denominó: 1 Esdras (Esdras), 2 Esdras (Nehemías), 3 Esdras (el libro apócrifo que aparece en la LXX) y 4 Esdras (libro apocalíptico espurio que data de la era cristiana). En las Biblias católicas de Nácar-Colunga y de Jerusalén no aparecen 3 y 4 Esdras.

32.05. 1 y 2 CRÓNICAS - Bosquejo

I. Tablas genealógicas, 1 Crón. 1 a 9: 44.

A. Desde Adán hasta Israel y Edom, 1: 1 a 2: 2.

1. Los patriarcas desde Adán a Noé, 1: 1-4.

2. Los descendientes de Noé, 1: 4-54.
a. Los descendientes de Jafet, 1: 5-7.
b. Los descendientes de Cam, 1: 8-16.
c. Los descendientes de Sem, 1: 17-54.
(1) Sem a Abrahán, 1: 17-27.
(2) Los descendientes de Abrahán, 1: 28 a 2: 2.
(a) Los hijos de Ismael, 1: 28-3 1.
(b) Los hijos y descendientes de Abrahán y Cetura, 1: 32, 33.
(c) Los descendientes de Isaac, 1: 34 a 2: 2.
1) Los descendientes de Esaú, 1: 34-54.
2) Los hijos de Israel, 2: 1, 2.

B. Los descendientes de Israel, 2: 3 a 7: 40.

1. La posteridad de Judá, 2: 3 a 4: 23.
a. Judá a Isaí, 2: 3-12.
b. Los hijos y nietos de Isaí, 2: 13-17.
c. Los hijos de Caleb, 2: 18-20.
d. Los descendientes de Hezrón, 2: 21-41.
e. Los descendientes de Caleb, 2: 42-55.
f. La posteridad de David, 3: 1-24.
(1) Los hijos de David, 3: 1-9.
(2) El linaje real desde Salomón a Sedequías, 3: 10-16.
(3) Los hijos de Jeconías, 3: 17-24.
g. Clanes de Judá, 4: 1-23.
(1) Los descendientes de Judá, 4: 1.
(2) Los descendientes de Hur, 4: 2-4.
(3) Los descendientes de Asur, 4: 5-7.
(4) Los hijos de Cos, 4: 8.
(5) Jabes y su oración, 4: 9, 10.
(6) Los hijos de Quelub, 4: 11, 12.
(7) Los hijos de Cenaz, 4: 13-15.
(8)Los hijos de Caleb y otros, 4: 15-20.
(9)Los hijos de Sela, 4: 21-23.

2. La posteridad de Simeón, 4: 24-43.
a. Los hijos de Simeón, 4: 24-27.
b. Las habitaciones de los simeonitas, 4: 28-33.
c. La emigración de los simeonitas, 4: 34-43.
(1) Los príncipes de Simeón, 4: 34-38.
(2) La conquista en Gedor, 4: 39-43.

3. La posteridad de Rubén, 5: 1-10.
4. La posteridad de Gad, 5: 11-17.
5. Las conquistas de los hijos de Rubén, Gad y Manasés, 5: 18-22.
6. La herencia de la media tribu de Manasés, 5: 23-26.
7. La posteridad de Leví, 6: 1-81.
a. La familia de Aarón trazada desde Leví hasta la autividad de Babilonia, 6: 1-15.
b. Las tres ramas de Leví, 6: 16-48.
c. Los descendientes sacerdotales de Aarón, 6: 49-53.
d. Las ciudades de los levitas, 6: 54-81.

8. Los clanes de Isacar, 7: 1-5.
9. Los clanes de Benjamín, 7: 6-12.
10. Los hijos de Neftalí, 7: 13.
11. La posteridad de Manasés, 7: 14-19.
12. La posteridad de Efraín, 7: 20-29.
13. La posteridad de Aser, 7: 30-40.

C. Genealogías de Benjamín, 8: 1-40.
1. Genealogías de jefes principales de familia que habitaban en Jerusalén, 8: 1-28.
2. Las familias de Gabaón y la casa real de Saúl, 8: 29-40.

D. Genealogía de los habitantes de Jerusalén, 9: 1-34.

E. Los habitantes de Gabaón; los antepasados y descendientes de Saúl, 9: 35-44.


II.La historia de los reyes de Jerusalén, 1 Crón. 10: 1 a 2 Crón. 36: 23.

A. La muerte de Saúl, 1 Crón. 10: 1-14.
1. Muerte de Saúl en el monte Gilboa, 10: 1-7.
2. El triunfo de los filisteos sobre Saúl, 10: 8-10.
3. Sepultura de Saúl en Jabes de Galaad, 10: 11, 12.
4. Muerte de Saúl a causa de su transgresión, 10: 13, 14.

B. David, 1 Crón. 11: 1 a 29: 30.

1. El ungimiento en Hebrón, 11: 1-3.
2. La captura de Jerusalén, 11: 4-9.
3. Nómina de los guerreros de David, 11 : 10 a 12: 40.
4. Se trae el arca desde Quiriat-jearim, 13: 1-14.
5. La casa y la familia de David, 14: 1-7.
6. La victoria de David sobre los filisteos, 14: 8-17.
7. Se trae el arca a Jerusalén, 15: 1 a 16: 43.
8. David se propone edificar el templo, 17: 1-27.
9. Guerras de David, 18: 1 a 20: 8.
10. David censa al pueblo, 21: 1-30.
11. Preparativos de David para el reinado de Salomón, 22: 1 a 29: 25.
a. Preparación del material, 22: 1-5.
b. Directivas a Salomón, 22: 6-19.
c. Salomón hecho rey por primera vez, 23: 1.
d. División de los levitas, 23: 2-32.
e. División de los sacerdotes, 24: 1-19.
f. División de otros levitas, 24: 20-31.
g. División de los cantores, 25: 1-31.
h. División de los porteros y otros funcionarios, 26: 1-32.
i. Capitanes y gobernadores, 27: 1-34.
j. Instrucciones finales concernientes al templo, 28: 1-21.
k. Ofrendas para el templo, 29: 1-21.
l. Salomón hecho rey por segunda vez, 29: 22-25.

12. La muerte de David, 29: 26-30.

C. Salomón, 2 Crón. 1:1 a 9: 31.

1. Salomón sacrifica en Gabaón, 1: 1-6.
2. Salomón escoge la sabiduría, 1: 7-12.
3. Carros y riquezas de Salomón, 1: 13-17.

4. El templo, 2: 1 a 7: 22.
a. Preparativos de Salomón para edificar el templo, 2: 1-18.
b. El sitio y la fecha de edificación, 3: 1, 2.
c. El pórtico y el lugar santo, 3: 3-7.
d. El lugar santísimo, 3: 8-14.
e. Los pilares de bronce del pórtico, 3: 15-17.
f. Los objetos de bronce y oro, 4: 1-22.
g. El templo completado, 5: 1.
h. La dedicación del templo, 5: 2 a 7: 22.
(1) Se trae el arca al templo, 5: 2-10.
(2) La manifestación de la gloria de Dios, 5: 11-14.
(3) La oración de consagración de Salomón, 6: 1-42.
(4) Fuego enviado del cielo, 7: 1-3.
(5) Los sacrificios y la fiesta, 7: 4-11.
(6) El mensaje de Dios a Salomón, 7: 12-22.

5. Obras públicas de Salomón, 8: 1-6.
6. Los funcionarios y siervos de Salomón, 8: 7-10.
7. La casa de la hija de Faraón, 8: 11.
8. Ofrendas y deberes sacerdotales, 8: 12-16.
9. Las naves de Salomón, 8: 17,18.
10. La visita de la reina de Sabá, 9: 13-28.
11. Oro y gloria de Salomón, 9: 13-28.
12. El fin del reinado de Salomón, 9: 29-31.

D. Los reyes de Judá, 2 Crón. 10:1 a 36: 21.

1. Roboam, 10: 1 a 12: 16.
a. Rebelión de las diez tribus, 10: 1 a 11: 4.
b. Consolidación de las defensas de Judá, 11: 5-12.
c. La deserción de los sacerdotes y levitas de Israel a Roboam, 11: 13-17
d. La familia de Roboam, 11: 18-23.
e. La invasión de Sisac, 12: 1-12.
f. El fin del reinado de Roboam, 12: 13-16.

2. Abías, 13: 1-22.
a. Guerra de Abías contra Jeroboam, 13: 1-20.
b. La familia de Abías y su registro, 13: 21,22.

3. Asa, 14:1 a 16:14.
a. Esfuerzos en contra de la idolatría, 14: 1-5.
b. Medidas tomadas para fortalecer el reino, 14: 6-8.
c. Victoria sobre Zera el etíope, 14: 9-15.
d. La profecía de Azarías, 15: 1-7.
e. Obra de reforma de Asa, 15: 8-19.
f. Guerra con Baasa, 16: 1-6.
g. Hanani reprende a Asa y es encarcelado, 16: 7-10.
h. El fin del reino de Asa, 16:11-14.

4. Josafat, 17: 1 a 21: 3.
a. Prosperidad y buenas obras de Josafat, 17: 1-12.
b. jefes y hombres de guerra de Josafat, 17: 13-19.
c. Alianza con Acab y guerra contra Siria, 18: 1-34.
d. Jehú reprende a Josafat, 19: 1-3.
e. Josafat instruye a los jueces y sacerdotes, 19: 4-11.
f. Derrota de Amón, Moab y los del monte de Seir, 20: 1-30.
g. Un resumen del reinado de Josafat, 20: 31 a 21: 3.

5. Joram, 21: 4-20.
a. Joram mata a sus hermanos, 21: 4.
b. Los malos caminos de Joram y la rebelión de Edom y Libna, 21: 5-11.
c. Castigos divinos contra Joram a cansa de sus malos caminos, 21: 12-20.

6. Ocozías, 22: 1-9.

7. Atalía, 22: 10 a 23: 21.
a. Atalía usurpa el gobierno, 22: 10-12.
b. Joiada destrona a Atalía y hace rey a Joás, 23: 1-21

8. Joás, 24: 1-27.
a. La reparación del templo, 24: 1-14.
b. Muerte de Joíada y apostasía nacional, 24: 15-22.
c. La invasión siria y el asesinato de Joás, 24: 23-27.

9. Amasías, 25: 1-28.
a. El buen comienzo de Amasías, 25: 1-4.
b. Victoria sobre Edom, 25: 5-13.
c. Desastrosa derrota de Amasías a manos de Joás de Israel, 25: 14-24.
d. El fin del reinado de Amasías, 25: 25-28.

10. Uzías, 26: 1-23.
a. Los buenos hechos de Uzías, 26: 1-5.
b. Proezas militares de Uzías, 26: 6-15.
c. La presunción y lepra de Uzías, 26: 16-23.

11. Jotán, 27: 1-9.

12. Acaz, 28: 1-27.
a. La iniquidad de Acaz, 28: 1-4.
b. Acaz es entregado en manos del rey de Siria e Israel, 28: 5-8.
c. Se libera a los israelitas cautivos de Israel, 28: 9-15.
d. Acaz pide ayuda a Asiria, 28: 16-21.
e. Se fomenta la idolatría y se cierra el templo, 28: 22-27.

13. Ezequías, 29: 1 a 32: 33.
a. Ezequías limpia y repara el templo, 29: 1-36.
b. Israel y Judá invitados a celebrar la pascua, 30: 1-12.
c. La celebración de la pascua, 30: 13-27.
d. Reforma religiosa de Ezequías, 31: 1-21.
e. Invasión de Senaquerib, 32: 1-23.
f. Enfermedad, orgullo, prosperidad y muerte de Ezequías, 32: 24-33.

14. Manasés, 33: 1-20.
a. Manasés fomenta la idolatría, 33: 1-10.
b. Su cautividad y arrepentimiento, 33: 11-20.

15. Amón, 33: 21-25.

16. Josías, 34: 1 a 35: 27.
a. Reforma religiosa, 34: b. Se repara el templo, 34: 8-13.
c. Se halla el libro de la ley, 34: 14-19.
d. La profecía de Hulda, 34: 20-28.
e. La lectura de la ley y la renovación del pacto, 34: 29-33.
f. Se observa la pascua, 35: 1-19.
g. Muerte de Josías, 35: 20-27.

17. Joacaz, 36: 1-4.

18. Joacim, 36: 5-8.

19. Joaquín, 36: 9, 10.

20. Sedequías y la caída de Judá, 36: 11-21.
a. Pecado y rebelión, 36: 11-13.
b. Transgresión de los gobernantes y el pueblo, 36:14-16.
c. La cautividad en Babilonia, 36: 17-21.

E. Epílogo; Ciro pone fin al cautiverio, 36: 22, 23.

32.04.c. 1 y 2 CRÓNICAS - Tema - III

A través de todo su libro, el cronista magnifica a los profetas y su obra. Se da información adicional respecto a algunos de los profetas prominentes que nose halla en otro lugar del AT. Hay también información acerca de profetas queno se mencionan en ninguna otra parte de la Biblia.

Se dice que esos mensajeros divinos daban amonestaciones y exhortaciones en ocasiones críticas. Así Semaías informa a Roboam que la invasión de Sisac se debe al hecho de que el pueblo abandonó al Señor (2 Crónicas 12: 5); Azarías anima a Asa (cap. 15:1-8); Hanani reprende a Asa por pedir la ayuda de Siria (cap. 16: 7- 10); Jehú reprende a Josafat por unirse con Acab (cap. 19: 2); Jahaziel anima a Josafat en su encuentro con las fuerzas de Moab, Amón y el monte Seir (cap. 20: 14-17); Eliezer reprende a Josafat por unirse con Ocozías (cap. 20: 37); Zacarías informa al pueblo en los días de Joás que no puede haber prosperidad a causa de la transgresión (cap. 24: 20); y Obed reconviene a Israel en los días de Peka y Acaz (cap. 28: 9-11).

Por estas observaciones puede verse que el registro de Crónicas no es tanto mera historia como un sermón, y que el cronista no es un mero narrador de sucesos sino un predicador. Cuando su relato de un incidente difiere del ques e halla en Reyes, no estamos ante una prueba de que haya un desacuerdo básico entre los dos relatos, sino de que se hace resaltar un punto distinto.

El cronista se muestra inclinado a moralizar. Dice lo que tiene que decir porque enseña alguna lección o presenta una amonestación. Completó su obra después de la caída y el cautiverio de Judá, y después de la reconstrucción de Jerusalén y la restauración de los servicios del templo.

Sin duda tuvo la ferviente esperanza de que el pecado no volviera a penetrar para hundir a la nación en la ruina. Pero éste es exactamente el peligro que amenazaba. El pecado se estaba manifestando nuevamente (Esdras 9: 1-15; 10: 1-19; Nehemías 5: 1-13; 13: 3-11, 15-30), y existía el peligro de que la ira de Dios cayera otra vez sobre su pueblo. Por todos los medios, procuraría evitar esto.

Es razonable conjeturar que se escribió el gran libro de Crónicas, Esdras-Nehemías con el objeto de evitar una segunda apostasía y la desolación de Judá.

32.04.b. 1 y 2 CRÓNICAS - Tema - II

Hay algunas notables diferencias en la manera en que se presentan los mismos incidentes en Reyes y Crónicas. En Reyes no se dice nada digno de elogio respecto a Roboam, pero en Crónicas se presenta un registro aprobatorio, a fin de que sus caminos puedan destacarse en agudo contraste con los males de Jeroboam (2 Crónicas 11: 13-17). Cuando más adelante Roboam "dejó la ley de Jehová", se da la explicación de que se produjo el ataque de Sisac a Jerusalén porque "se habían rebelado contra Jehová" (2 Crónicas 12: 1, 2).

En el registro de Reyes prácticamente no se dice nada de Abiam, fuera de que,"anduvo en todos los pecados que su padre había cometido antes de él" (1 Reyes 15: 3). Pero Crónicas menciona también algunos hechos encomiables. Se lo presenta reprendiendo a Jeroboam por su rebelión contra el Señor y por haber establecido un sacerdocio falso en Israel. El registro declara que obtuvo una gran victoria sobre el reino del norte porque confió en el Señor (2 Crónicas 13:4-18).

De Asa, Crónicas registra una gran victoria sobre Zera el etíope, respecto a la cual Reyes guarda silencio. Informa también que se volvieron a Judá muchos del pueblo de Israel cuando vieron que el Señor estaba con ellos, y cuenta de una gran reunión religiosa en la cual se renovó el pacto con Dios (2 Crónicas 14: 915; 15: 1-15).

Reyes menciona que Josafat fue un buen gobernante pero da un registro breve de su reinado (1 Reyes 22: 42-50). Crónicas da un registro más largo del caso cuando Josafat oró a Dios en un momento de crisis nacional y recibió de Dios una victoria maravillosa, cuando las fuerzas del enemigo fueron inducidas a destruirse entre sí (2 Crónicas 20: 1-30).

Del impío reinado de Joram se trata brevemente en Reyes (2 Reyes 8: 16- 24); en Crónicas se relatan los castigos que envió el Señor sobre él a causa de sus malos caminos (2 Crónicas 21: 8- 19).

Reyes menciona brevemente la muerte de Ocozías a manos de Jehú (2 Reyes 9: 27,28); Crónicas da un relato más extenso, atribuye la "perdición" de Ocozías a los malos consejos que siguió, y dice que su destrucción "venía de Dios" (2 Crónicas 22: 4- 9).

Reyes informa de la muerte de Joás a manos de sus propios siervos (2 Reyes 12:20, 21). Crónicas añade estos detalles significativos: (1) que después de la muerte de Joiada los de Judá "desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron a los símbolos de Asera y a las imágenes esculpidas. Entonces la ira de Dios vino sobre Judá y Jerusalén por este su pecado"; (2)que por el mandato del rey fue muerto el hijo de Joiada, por atreverse a recordar al pueblo que a causa de su transgresión contra el Señor no podrían prosperar, porque él los había abandonado así como ellos lo habían abandonado a él; (3) que como consecuencia de esto, una gran hueste de Judá fue entregada en manos de una compañía pequeña de sirios, "por cuanto habían dejado a Jehová el Dios de sus padres"; (4) que fue mientras yacía en la cama recuperándose de las heridas recibidas en este encuentro, cuando Joás fue muerto por sus siervos (2 Crónicas 24: 17- 25).

Reyes informa de la victoria de Amasías contra Edom y de la consiguiente derrota del rey a manos de Joás de Israel (2 Reyes 14: 7-14), pero Crónicas añade el detalle revelador de que después que Amasías hubo regresado de su victoria, "trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso ante sí por dioses, y los adoró, y les quemó incienso. Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasías", y que el Señor había determinado destruirlo a causa de la conducta que había seguido (2 Crónicas 25: 14-16).

En relación con el breve relato del reinado de Azarías (Uzías) según aparece en Reyes (2 Reyes 15: 1- 7), se menciona su lepra, pero no se da la causa. Sin embargo, en Crónicas hay un relato mucho más largo del reinado de Azarías (2 Crónicas 26: 1- 23), y se da lisa y llanamente la razón de su lepra: que cuando se fortaleció, "su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso" por lo cual fue reprendido por los sacerdotes por su prevaricación e inmediatamente se volvió leproso, "porque Jehová lo había herido".

También el registro del reinado del buen rey Jotam en Reyes es breve (2 Reyes 15: 32-38), pero el registro más extenso de Crónicas nos relata su victoria contra los amonitas, quienes le fueron tributarios, y dice cómo "preparó sus caminos delante de Jehová su Dios" (2 Crónicas 27: 5, 6).

Según Reyes, Acaz fue atacado por los reyes de Israel y Siria, indudablemente sin consecuencias serias, porque procuró la ayuda de Tiglat-pileser, quien tomó Damasco y mató a su rey (2 Reyes 16: 1- 9). Sin embargo, según Crónicas, a causa de la idolatría de Acaz el Señor "lo entregó en manos del rey de los sirios", quien lo hirió y se llevó una gran multitud de cautivos; refiere que también fue "entregado en manos del rey de Israel, el cual lo batió con gran mortandad" y llevó en cautividad "doscientas mil mujeres, muchachos ymuchachas", junto con mucho botín; también narra que cuando recurrió a Tiglat-pileser, vino y "lo redujo a estrechez, y no lo fortificó", porque"Jehová había humillado a Judá por causa de Acaz... por cuanto él había actuado desenfrenadamente en Judá, y había prevaricado gravemente contra Jehová" (2 Crónicas 28: 3-20).

Reyes da un relato extenso del reinado del buen rey Ezequías (2 Reyes 18 a 20), pero Crónicas magnífica en gran manera el registro de las buenas acciones de Ezequías, con un relato detallado de su limpieza del templo, la restauración que hizo de sus servicios, y la invitación al pueblo de todo Israel para que asistiera a una gran pascua en Jerusalén, a la cual respondieron muchísimos de las tribus septentrionales de Aser, Manasés y Zabulón. Crónicas informa que al servicio de la pascua siguió una destrucción de las imágenes, los bosques y altos, no sólo en todo Judá y Benjamín, sino también en Efraín y Manasés, y una restauración de las diversas ofrendas, oblaciones y servicios sacerdotales (2 Crónicas 29 a 31).

Reyes da detalles de las iniquidades de Manasés (2 Reyes 21: 1-18), pero Crónicas no sólo menciona sus iniquidades sino que también describe cómo fue atado con grillos por el rey de Asiria para ser llevado a Babilonia, donde en su aflicción "oró ante Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres", por lo cual el Señor escuchó su súplica y permitió su regreso a Jerusalén, donde quitó los dioses ajenos, "reparó luego el altar de Jehová, y sacrificó sobre él sacrificios de ofrendas de paz y de alabanza; y mandó a Judá que sirviesen a Jehová Dios de Israel" (2 Crónicas 33: 11-16).

De Amón el registro de Reyes declara que hizo "lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre" (2 Reyes 21: 20), mientras que Crónicas añade que "nunca se humilló delante de Jehová, como se humilló Manasés su padre" (2 Crónicas 33: 23).

Reyes relata con algunos detalles cómo Josías restauró el culto de Jehová y tomó medidas para instituir una reforma general, y termina el registro de su reinado diciendo lacónicamente que halló la muerte a manos del rey egipcio Necao (2 Reyes 22; 23: 1- 30); Crónicas narra más ampliamente sus esfuerzos de restauración y reforma, y en lo que atañe a su encuentro con Necao, añade el detalle de que Necao procuró disuadir a Josías de su propósito de luchar contra él, pero que Josías "no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios", y por lo tanto halló la muerte en este encuentro (2 Crónicas 34, 35).

Reyes trata con alguna amplitud los reinados de los últimos cuatro reyes malos de Judá y la caída de Jerusalén (2 Reyes 23: 30-37; 24: 1-20; 25: 1-30), y registra sólo una breve declaración en cuanto a que por "la ira de Jehová" Jerusalén y Judá fueron arrojadas de su presencia (cap. 24: 20), mientras que Crónicas sólo da un relato muy breve de estos últimos cuatro reinados (2 Crónicas 36: 1-13), pero presenta las razones específicas de la caída de Judá, porque los sacerdotes y el pueblo "aumentaron la iniquidad, siguiendo todas las abominaciones de las naciones, y contaminando la casa de Jehová, la cual él había santificado en Jerusalén", haciendo escarnio de los mensajeros enviados por Dios y burlándose de sus profetas, "hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio" (cap. 36: 14-16).

32.04.a. 1 y 2 CRÓNICAS - Tema

Los libros de Crónicas se inician con un bosquejo genealógico de la historia antigua desde Adán hasta el tiempo de David. Se pasa por alto la historia dela creación, el jardín del Edén, la caída, los primeros patriarcas, el diluvio, los patriarcas posteriores, la estada en Egipto, el éxodo, el período de los jueces y el reinado de Saúl. El autor tenía poco o nada que añadir al material que ya se hallaba en el Pentateuco y otros libros tales como Josué y Jueces. Para este período antiguo sólo presenta una serie de tablas genealógicas, salpicadas ocasionalmente con breves datos biográficos o notas históricas (1 Crónicas 4: 9, 10, 38-43; 5: 9, 10, 16-26; 6: 31, 32, 48, 49, 54-81; 7: 21-24; 9: 17-34).

Primero el autor traza las generaciones desde Adán hasta Jacob. Sigue a esta genealogía un estudio de las 12 tribus en el que da énfasis a Judá, la tribu de David y a Leví, la tribu de los sacerdotes. Después el horizonte se reduce del Israel completo al reino del sur, Benjamín y Judá, y la ciudad de Jerusalén. Este material introductorio abarca los primeros nueve capítulos del primer libro de Crónicas.

La segunda parte y la principal del libro comienza con un breve relato de la muerte de Saúl (1 Crónicas 10). Luego sigue una historia de David (1 Crónicas 11 a 29) y de sus sucesores en el linaje de Judá hasta Sedequías, la destrucción de Jerusalén, y el cautiverio babilónico (2 Crónicas 1 a 36). Parecería que la tercera sección de la obra original abarcaba el regreso del cautiverio y el restablecimiento de Jerusalén como centro religioso de la comunidad judía restaurada (Esdras-Nehemías).

Se da considerable énfasis al reinado de David, la edad de oro de la historia de Israel. Sin embargo, se omiten muchos detalles referentes a David, tales como su reinado en Hebrón, su pecado contra Urías heteo, la rebelión de Absalón y asuntos similares.

Se trata con mayor brevedad el reinado de Salomón (2 Crónicas 1 a 9), aunque con mayor extensión que cualquier reinado subsiguiente. Se pone mucho énfasis en el templo y sus servicios. Los sucesos pertinentes a la edificación del templo ocupan la mayor parte del relato del reinado de Salomón (caps. 2 a 7).

Muchos de los incidentes registrados en Reyes relativos a este reinado se hallan en Crónicas, tales como el intento de usurpación de Adonías y el ungimiento de Salomón (1 Reyes 1, 2); su casamiento con la hija de Faraón y el culto en los altos (1 Reyes 3: 1, 2); la decisión respecto del niño disputado (1 Reyes 3: 16- 28); los magistrados de Salomón, su sabiduría y sus proverbios (1 Reyes 4); su palacio (1 Reyes 7: 1- 12); su adoración de dioses extraños, y sus adversarios (1 Reyes 11). Se han omitido ciertos datos respecto a la construcción del templo; unos se presentan en forma más breve, otros con las mismas palabras que en Reyes, y también los hay enteramente nuevos.

En la porción restante de la historia el registro es principalmente acerca de Judá, no de Israel. Los detalles concernientes a Israel sólo se presentan en forma incidental. No se dan datos cronológicos referentes a los reyes de Israel, y no figuran los sincronismos de los reyes de Judá respecto al gobernante de ese momento en Israel, con una excepción (2 Crónicas 13: 1). Mientras que se pasa casi enteramente por alto la historia de Israel, se presenta la historia de Judá principalmente desde un punto de vista religioso; los hechos políticos, militares y personales son subordinados a los de interés espiritual.

El motivo de la historia es exponer el propósito de Dios en las vicisitudes del pueblo escogido y mostrar cómo declinó la nación y cómo hasta el templo santo, con su ritual sagrado, fue finalmente destruido como resultado del pecado. Los reinados de los reyes buenos de Judá, buenos por lo menos durante una parte de sus reinados -Josafat, Joás, Ezequías y Josías- resaltan en una forma particular, y se recalcan especialmente los incidentes derivados del interés de los gobernantes en reformas religiosas y en la restauración del templo y sus servicios.

Por lo tanto, es claro que Crónicas no es un mero suplemento histórico de los libros de Reyes, sino más bien una obra distinta e independiente, que tiene su propósito propio, y fue escrita desde un punto de vista peculiar. Después de que se restablecieron los servicios del templo tras el regreso del exilio babilónico, y se restauró a Jerusalén, los judíos fieles acariciaban sin duda la esperanza de que esos servicios nunca más volverían a ser interrumpidos. Confiaban en que, bajo la bendición de Dios, de allí en adelante Israel podría prosperar y avanzar de gloria en gloria. Sin lugar a dudas, el tiempo era particularmente propicio para recordar al pueblo su historia pasada a fin de que Israel pudiera participar de todos los gloriosos privilegios que se le brindaban en las promesas de Dios.

Por lo tanto el cronista introdujo nuevos detalles respecto al templo, su ministerio y las fiestas religiosas. Sin embargo, se interesaba no tanto en el ritual como en la vida, no tanto en el templo como en el corazón de la gente. Israel había de ordenar su vida según la santa ley de Dios, manteniendo fija constantemente su atención en las recompensas y los castigos que serían el resultado de la obediencia y de la transgresión. Había un nuevo énfasis en la rectitud, una presentación más plena de la estrecha relación entre la piedad y la prosperidad, y entre la perversidad y la adversidad.

Se presentan los reinados de los reyes de tal manera que el lector pueda comprender claramente que el camino de la obediencia a las normas divinas es el de la paz y la prosperidad, y que el camino de la impiedad es el de la ruina y la desolación. Cada calamidad y éxito notables se atribuyen de una manera inconfundible a la acción de la Divina Providencia, pues el Señor es quien recompensa a los justos y castiga a los malos. Así "murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová" (1 Crónicas 10: 13); "David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él" (cap. 11:9); "asimismo esto desagradó a Dios, e hirió a Israel" (cap. 21: 7); "y los hijos de Judá prevalecieron, porque se apoyaban en Jehová el Dios de sus padres" (2 Crónicas 13:18; ver también 2 Crónicas 16: 7; 17: 3, 5; 22: 7; 25: 20; 28: 6; 32: 25; 33: 10,11; 36: 15-17).

En Crónicas se trata a Israel como a una nación apóstata, que anda en caminos de maldad y de muerte. A Judá se la presenta como una nación que prospera bajo los reinados de reyes rectos y sufre los castigos de la transgresión bajo reyes que abandonan al Señor.
El Texto Bíblico on Facebook