DANIEL ALEJANDRO FLORES

57.03. 'El-Shaddai

A menudo aparece 'El como parte de palabras compuestas usadas como títulos de Dios.

Un ejemplo de esto es 'El-Shaddai.

Este título sugiere la abundante bondad de Dios, las bendiciones temporales y espirituales con las cuales enriquece a su pueblo.

Otros creen que Shaddai viene de una raíz que significa "ser violento", "despojar", "devastar". Este término, aplicado a Dios, significaría "mostrar poder". Esto se expresa en la traducción "Dios Omnipotente" o "Dios Todopoderoso". Este nombre muestra a Dios como el Poderoso o el que da generosamente.

Shaddai aparece por primera vez en Génesis 17: 1, 2, 4, 6.

La traducción literal de este pasaje sería: "Jehová se le apareció a Abram, y dijo: Yo soy 'El-Shaddai; camina delante de mí y sé perfecto. Y yo haré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera... y serás padre de una multitud de naciones... y te haré fructificar en gran manera".

Este nombre aparece nuevamente en Génesis 28: 3, donde Isaac dice que 'El-Shaddai bendeciría a Jacob, que lo haría fructificar y lo multiplicaría.

En Génesis 35: 11; 43: 14 y 49: 25, se encuentran promesas similares de parte de 'El- Shaddai. Tales pasajes sugieren la liberalidad de Dios: 'El, Dios de poder y autoridad, y Shaddai, Dios de riquezas inagotables, las cuales concede a los hombres.

57.02. 'El

Para referirse al único Dios verdadero se usa más de 200 veces la palabra 'El, forma más simple, y supuestamente más antigua de 'Elohim.

Moisés, David e Isaías parecen haber tenido especial preferencia por este nombre.

Algunas veces se usa con el artículo, como en la expresión "el Dios de Bet-el" (Génesis 31: 13; cf. 35: 1, 3), y "el Dios de tu padre" (Génesis 46: 3). También en este pasaje se pone el énfasis en aquel que es Todopoderoso, el Omnipotente, el único verdadero Dios.

Otras formas elementales, tales como 'Elah y 'Eloah aparecen en varios textos, como variantes de una misma raíz, que expresan siempre la idea de poder y fuerza.

57.01. 'Elohim

Un título general para "Dios", que aparece más de 2.500 veces, es 'Elohim.

Esta palabra tiene forma de plural, aunque cuando se refiere a Dios, generalmente aparece con el verbo en singular. Algunos eruditos asocian este término con el verbo árabe "temer", "reverenciar", en el sentido de que muestra a Dios como el Ser Supremo, a quien se debe reverencia. La raíz de esta palabra implica "fuerza", "poder", "capacidad". Se usa por primera vez con referencia a Dios como Creador (Génesis 1: 1). La obra de la creación es una demostración asombrosa del poder y de la majestad de Dios, de la omnipotencia divina en acción. El poder creador de Dios despierta en el hombre un temor reverente y un sentido de dependencia total. El nombre 'Elohim representa al Dios que se ha revelado por sus poderosas obras en la creación.

Al referirse a Dios, se usa el sustantivo 'Elohim casi exclusivamente en plural. Algunos han entendido que aquí se deja traslucir la doctrina de la Trinidad. Fue 'Elohim quien dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza" (ver com. de Gén. 1: 26). Este uso del plural sugiere ciertamente la plenitud y las múltiples capacidades de los atributos divinos. Al mismo tiempo, el uso constante de la forma singular del verbo recalca la unidad de la Deidad y constituye una reprensión para el politeísmo.

En algunas ocasiones se usó la denominación 'Elohim para referirse a hombres que estaban ocupando la importante posición de voceros de Dios. Por ejemplo, Dios le dijo a Moisés que debía ser para su hermano Aarón "en lugar de Dios ['Elohim]" (Éxodo 4: 16). Dios le dio su mensaje a Moisés, quien se lo dio a Aarón, y él a su vez se lo transmitió a Faraón. Esto se ve nuevamente en Éxodo 7: 1, donde Dios le dice a Moisés: "Mira, yo te he constituido dios ['Elohim] para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta". Estos hombres de responsabilidad eran los representantes del único verdadero 'Elohim, de Aquel que por su gran poder creó todas las cosas, y que por lo tanto es digno de toda reverencia, temor piadoso y culto de parte de los hombres creados.

También se usa la palabra 'Elohim para referirse a "jueces" (Éxodo 21: 6; 22: 8, 9) teniendo en cuenta su función como representantes de Dios.

57.00. Los Nombres de Dios en el Antiguo Testamento

Los títulos de Dios presentados en los Escritos inspirados revelan su carácter y los atributos que posee como Dios. Un estudio del significado de los diversos nombres bajo los cuales Dios ha querido revelarse aclara la naturaleza de su trato con el hombre.

La palabra hebrea shem, "nombre", puede muchas veces traducirse como "persona". Lo mismo ocurre en el Nuevo Testamento. La frase "bendito el que viene en el nombre del Señor" -ευλογημενος ο ερχομενος εν ονοματι κυριου- (Marcos 11: 9) se refiere sin duda a Jesucristo como representante personal de Jehová. "Bendito", ευλογημενος [eulogêmenos] - (Perfecto del Participio Pasivo, Nominativo singular masculino de ευλογεω [eulogeô]), significa "que ha sido bendecido y sigue siendo bendecido".

Otro ejemplo: "Muchos creyeron en su nombre" (Juan 2: 23). Es decir, aceptaron por la fe la revelación de su persona y la obra que les propuso. Creyeron en su persona y lo aceptaron. De esta manera en el Nuevo Testamento el nombre de Cristo indica lo que él es. "Su nombre se había hecho notorio" (Marcos 6: 14) indica que se habían difundido las noticias acerca de Cristo y de su obra.

En la Biblia hebrea textos tales como Éxodo 3: 14, 15; 6: 3; 34: 14; Jeremías 10: 16; 33: 16, etc., son ejemplos de cómo el nombre divino lleva consigo la idea de carácter.

Shem, "nombre", originalmente quería decir "señal" o "prenda". El nombre es la señal, o la prenda de aquel que la lleva. Describe a la persona; le es característico.

En el griego ονομα [onoma], "nombre", viene de la misma raíz de la cual proviene la palabra que se traduce "mente" y el verbo "conocer" (γινωσκω [ginôskô]). En forma similar, la palabra sánscrita naman, "nombre", se deriva del verbo gna, "conocer". Por lo tanto, el nombre es equivalente a una"señal", o "prenda", por la cual se conoce algo.

Estos hechos son especialmente valederos en lo que se refiere a los nombres de las Personas de la Deidad. Indican su carácter y sus atributos; constituyen una revelación de las Personas divinas. Por lo tanto, los títulos de Dios son una expresión y revelación de Dios en su relación personal con los hombres mediante el plan de salvación.

53.00. SOFONÍAS

Cronología
Título
Paternidad literaria
Marco histórico
Tema
Bosquejo

52.00. HABACUC

Cronología
Título
Paternidad literaria
Marco histórico
Tema
Bosquejo

51.00. NAHUM

Cronología
Título
Paternidad literaria
Marco histórico
Tema
Bosquejo

50.00. MIQUEAS

Cronología
Título
Paternidad literaria
Marco histórico
Tema
Bosquejo

49.00. JONÁS

Cronología
Título
Paternidad literaria
Marco histórico
Tema
Bosquejo

48.00. ABDÍAS

Cronología
Título
Paternidad literaria
Marco histórico
Tema
Bosquejo

47.00. AMÓS

Cronología
Título
Paternidad literaria
Marco histórico
Tema
Bosquejo

46.00. JOEL

Cronología
Título
Paternidad literaria
Marco histórico
Tema
Bosquejo

45.00. OSEAS

Cronología
Título
Paternidad literaria
Marco histórico
Tema
Bosquejo

39.05. CANTARES - Bosquejo

El siguiente bosquejo presenta sólo uno de los muchos arreglos posibles que se basan en la hipótesis de que hay una armonía calculada entre las diversas partes del Cantar. No se puede probar definitivamente que exista tal armonía. El bosquejo que damos no pretende ser mejor que otros que se han elaborado. Simplemente se presenta como uno de los muchos y posibles. Se necesita una estructura sobre la cual construir la exégesis. El bosquejo se basa en la hipótesis de que hay sólo dos personajes principales en el poema, Salomón y la doncella sulamita.

La mayoría de los críticos y comentadores modernos adoptan un bosquejo que tiene tres personajes principales: Salomón, la doncella sulamita y su amante que es un pastor. Según esta trama, Salomón llevó a la doncella sulamita a su corte para conquistar su amor; pero no tuvo éxito, pues la sulamita se mantuvo fiel a su amante campesino y resistió todos los esfuerzos que hizo Salomón para conquistar su corazón. Tal bosquejo, que se presta para una interpretación literal del Cantar, no proporciona una base adecuada para ilustrar el amor de Cristo por su iglesia.

I. Título, 1: 1.

II. El casamiento de Salomón con la doncella Sulamita, 1: 2 a 2: 7.

A. Diálogo: La doncella sulamita expresa su admiración por el novio. Las damas de la corte responden, 1: 2-8.

B. Entra Salomón. El y la novia intercambian expresiones mutuas de amor, 1: 9 a 2: 7.


III. Recuerdo de encuentros felices, 2: 8 a 3: 5.

A. Encuentro deleitoso en la primavera, 2: 8-17.

B .La novia cuenta un sueño gozoso, 3: 1-5.


IV. Recuerdos del compromiso y el casamiento, 3: 6 a 5: 1.

A. El cortejo real, 3: 6-11.

B. Salomón hace una propuesta de matrimonio; la sulamita acepta, 4: 1 a 5: 1.


V. El amor perdido y recuperado, 5: 2 a 6: 9.

A. La novia afligida por un triste sueño, 5: 2 a 6: 3.

B. El amor es recuperado, Salomón expresa su amor a su novia, 6: 4-9.


VI. Se pondera la hermosura de la novia, 6: 10 a 8: 4.

A. Diálogo entre la sulamita y las hijas de Jerusalén, 6: 10 a 7: 5.

B. Salomón embelesado por la hermosura de su novia, 7: 6-9.


VII. La visita al hogar de la novia en el Líbano, 7: 10 a 8: 14.

A. Anhelo de la sulamita por visitar el hogar paterno, 7: 1 0 a 8: 4.

B. La llegada de la pareja real, 8: 5-7.

C. Diálogo entre la novia, los hermanos y el rey, 8: 8-14.

39.04. CANTARES - Tema

El Cantar de los Cantares es una bella canción amorosa oriental, escrita en forma de diálogo lírico con cierta distribución o movimiento dramático.

Algunos consideran este libro como una antología de canciones de amor, quizá de diferentes autores, y no como una obra con un plan unificado, basados en la dificultad para encontrar la relación debida entre las distintas partes del poema.

Otros abogan por su unidad. A favor de esta opinión se presentan las siguientes consideraciones:

(1) el nombre de Salomón ocupa un lugar destacado en todo el libro (caps. 1: 1, 5; 3: 7, 9, 11; 8: 11, 12).

(2) se repiten palabras, ilustraciones y figuras similares (cap. 2: 16, cf, cap. 6: 3; cap. 2: 5, cf. cap. 5: 8).

(3) las referencias a la familia de la novia sonconsecuentes; sólo se mencionan la madre y los hermanos, nunca al padre (ver caps. 1: 6; 3: 4; 8: 2).

Hay mucha diferencia de opinión en cuanto al plan exacto o desarrollo de la narración, y cualquier sistema que se adopte es artificial en el mejor de los casos (ver el bosquejo).

Aunque todo el Cantar es aparentemente una historia de amor entre Salomón y una doncella campesina del norte de Palestina con quien el rey se casó sólo por amor, sirve como una hermosa ilustración del amor de Cristo por la iglesia, tomada en conjunto e individualmente.

Tanto el AT como el NT ilustran la tierna unión entre Dios y su pueblo mediante la relación de un esposo con su esposa (ver Isaías 54: 4, 5; Jeremías 3: 14; 2 Corintios 11: 2).

Ahora una palabra de precaución. El Cantar de los Cantares ha sido objeto de muchas alegorías a través de los siglos. El inicio de la alegorización de las Escrituras en la iglesia cristiana se remonta hasta la escuela alejandrina de Egipto, y especialmente hasta Orígenes (c. 184-c. 254 DC) como primer gran exponente de este método. Este sistema surgió como resultado de la fusión de la filosofía griega con el cristianismo. Desde entonces, dicho método ha persistido con diversos grados de intensidad.

Como ilustración de los extremos a los cuales tienden tales métodos de interpretación están los siguientes ejemplos extraídos de varios intérpretes alegóricos del Cantar de los Cantares:

(1) el beso de Cristo, la encarnación;

(2) las mejillas de la esposa, el cristianismo exterior y las buenas obras;

(3) las cadenas de oro de ella, la fe;

(4) el nardo, la humanidad redimida;

(5) el cabello de la novia como un rebaño de cabras, las naciones convertidas al cristianismo;

(6) las 80 esposas de Salomón, la admisión de las naciones gentiles al cristianismo;

(7) el ombligo de la sulamita, la copa con la cual la iglesia refresca a los que tienen sed de salvación;

(8) los dos pechos, el Antiguo y el Nuevo Testamento.

La insensatez de este método es que permite hacer interpretaciones figuradas sin proporcionar un criterio para controlarlas. La única base de interpretación es la imaginación de su exponente. Es verdad que puede existir la intención general de lograr que las conclusiones se conformen a la analogía de las Escrituras, pero esa intención es demasiado débil para mantener a raya la imaginación del intérprete.

Una regla segura de exégesis es permitir que sólo los escritores inspirados -y nadie más- interpreten los simbolismos de la profecía, los caracteres de una parábola, el valor espiritual de los incidentes históricos y el significado espiritual de las ilustraciones y figuras para la enseñanza, tales como el santuario y sus servicios. Sólo cuando un escritor bíblico destaca específicamente el significado de un símbolo, podemos saber con certeza su significado. Las otras interpretaciones por más plausibles o aun acertadas que sean, deben considerarse como personales, sin respaldo de un "así dice Jehová".

Puesto que el Cantar es un poema oriental, muchas de sus figuras resultan extrañas para la mente occidental, lo que debe tenerse en cuenta al estudiarlo. También hay que tener presente el mundo oriental antiguo en que se escribió el poema, pues en dicho mundo y época la gente hablaba en forma más directa acerca de muchos asuntos íntimos, de lo que se hace en nuestro mundo occidental moderno.

39.03. CANTARES - Marco histórico

El Cantar apareció en la edad de oro de la monarquía hebrea. Parece como si el rey hubiera escrito acerca de sus propios amores. Y entonces surge la pregunta en forma espontánea: ¿para cuál de sus muchas esposas compuso esta canción de amor?

Salomón amó a muchas mujeres extranjeras (1 Reyes 11: 1), entre las que se incluyeron 700 esposas, princesas, y 300 concubinas (1 Reyes 11: 3). El número que se da en Cantares 6: 8 es mucho menor: 60 reinas y 80 concubinas.

Si se acepta el Cantar de los Cantares como una unidad y que el casamiento que se celebra es el de Salomón, se tiene la impresión de que éste escribió el Cantar cuando era joven. La novia es descrita como una niña campesina sulamita. Un enlace con una joven de esta clase sería un verdadero "casamiento por amor", sin motivos políticos ni otra clase de conveniencias como otros matrimonios de Salomón.

Una relación de este tipo haría que este relato del casamiento de Salomón fuese una ilustración muy apropiada de la relación entre Cristo y la iglesia, pues por lo menos partes del Cantar se han considerado como símbolo de una asociación tal.

Sulamita (Cantares 6: 13) debería probablemente escribirse sunamita (ver 1 Reyes 1: 3), según lo sugiere la LXX. Si así fuera, la doncella era oriunda de Sunem, pueblo del territorio de Isacar (ver Josué 19: 18), a 11, 2 km. al este de Meguido. Sunem fue el escenario del conmovedor relato registrado en 2 Reyes 4: 8-37, en donde se narra cómo el profeta Eliseo resucitó al hijo de su benefactora sunamita. La aldea moderna de Solem ocupa este antiguo lugar.

39.02. CANTARES - Autor

Tanto el título como la tradición favorecen la paternidad literaria de Salomón. Parece algo extraño que no se hubiese preservado para nosotros ni uno solo de los muchos cantos escritos por Salomón (1 Reyes 4: 32). Algunos atribuyen a éste los Salmos 72 y 127.

Cuatro puntos principales resumen la evidencia interna de que Salomón es el autor:

a. El conocimiento que tiene de las plantas, los animales y otros seres de lanaturaleza está en armonía con lo que se afirma de Salomón en 1 Reyes 4: 33.

b. La demostración de que posee un amplio conocimiento de productos extranjeros,como los que se importaban en tiempos de Salomón.

c. La similitud del Cantar de los Cantares con ciertas partes del libro de los Proverbios:

Cantares 4: 5, cf. Proverbios 5: 19;
Cantares 4: 11, cf. Proverbios 5: 3;
Cantares 4: 14, cf. Proverbios 7: 17;
Cantares 4: 15, cf. Proverbios 5: 15;
Cantares 5: 6, cf. Proverbios 1: 28;
Cantares 6: 9, cf. Proverbios 31: 28;
Cantares 8: 6, 7, cf. Proverbios 6: 34, 35).

d. El lenguaje de los Cantares corresponde con el que podría esperarse del tiempo de Salomón. Pertenece al período de oro de la lengua hebrea. Es eminentemente poético, vigoroso y fresco; no tiene los rasgos del deterioro que se manifestó en el período de la decadencia que sobrevino cuando se separaron Israel y Judá.

Ninguna de estas indicaciones es concluyente por sí misma, pero juntas atestiguan que Salomón es el autor.

39.01. CANTARES - Título

Este libro se conoce comúnmente como el Cantar de Salomón. Su nombre latino es Canticum Canticorum, o sea, el Cantar de los Cantares. En hebreo se llama Shir-hashshirim (Sir hasirim, en la forma moderna hispanizada), "el canto de los cantos" o "el canto por excelencia", tal vez una forma idiomática para significar "el mejor de los muchos cantos de Salomón", así como "Rey de reyes" significa "el Rey supremo".

Salomón "compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco" (1 Reyes 4: 32). En el canon del AT hebreo se ha conservado un libro de sus Proverbios, pero el Cantar de los Cantares parece que fue el único de sus cantos que se incluyó en dicho canon.

38.05. ECLESIASTÉS - Bosquejo


I. Prólogo: La vanidad de la vida, 1: 1 - 1 1.

A. Los vaivenes de las generaciones son aparentemente en vano, 1: 1-4.

B. Los interminables ciclos de la naturaleza parecen carecer de propósito, 1: 5-8.

C. ¿Hay algo "nuevo", algún gran propósito para la existencia? 1: 9-11.


II. Salomón busca la felicidad, 1: 12 a 2: 26.

A. A más conocimiento, más desilusión, 1: 12-18.

B. La vanidad del placer, el regocijo y las posesiones materiales, 2: 1-11.

C. El sabio y el necio son iguales al morir, 2: 12-17.

D. El sabio está insatisfecho con los resultados de sus esfuerzos, 2: 18-23.

E. La satisfacción sólo proviene de Dios, 2: 24-26.


III. Tiempo para todo, 3: 1 a 4: 8.

A. Tiempo para las diversas actividades humanas, 3: 1-15.

B. Tiempo para el juicio divino, 3: 16-22.

C. Tiempo permitido para las injusticias humanas, 4: 1-8.


IV. Cuatro ideales, 4: 9 a 5: 9.

A. El valor del compañerismo, 4: 9-12.

B. El valor de la sabiduría, 4: 13-16.

C. El valor de la reverencia, 5: 1-7.

D. El valor de la justicia, 5: 8, 9.


V. La insensatez de la vida, 5: 10 a 6: 12.

A. La insensatez del materialismo, 5: 10-12.

B. El misterio del sufrimiento, 5: 13-17.

C. La inutilidad del esfuerzo, 5: 18 a 6: 12.


VI. Cosas por las cuales vale la pena vivir, 7: 1-22.

A. La reputación y la formación del carácter, 7: 1-1 0.

B. La sabiduría para entender el proceder de Dios, 7: 11-14.

C. Una perspectiva equilibrada de la vida, 7: 15-18.

D. Nadie es perfecto, 7: 19-22.


VII. La búsqueda de la sabiduría, 7: 23 a 12: 7.

A. Sus fracasos, 7: 23-29.

B. Solución de sus conflictos, 8: 1-15.

C. Los caminos inescrutables de Dios, 8: 16 a 9: 6.

D. El contentamiento en medio de las viscisitudes de la vida, 9: 7 a 10: 6.

E. Cada acción tendrá su recompensa debida, 10: 7 a 1 1: 10.

F. El fin de la vida, 12: 1-7.


VIII. Epílogo. Lo que Dios espera de la humanidad, 12: 8-14.

38.04. ECLESIASTÉS - Tema

Aunque Salomón ocupó un lugar eminente entre los reyes hebreos, tanto en sabiduría como en prosperidad temporal, relata en Eclesiastés la inutilidad de todas estas ventajas para lograr la felicidad verdadera y estable. ¿Y cómo alcanzará el hombre la felicidad? Cooperando con su Creador y cumpliendo así el propósito divino para la existencia humana.

El predicador una vez que medita en la incertidumbre de la felicidad, discurre sobre la desgracia real que llena el mundo. Para un mundo lleno de angustia, el "sabio" no propone una especie de "bienestar social" como la solución de las desigualdades o injusticias humanas. Cuando concluye su presentación, el predicador presenta una serie de sugestiones prácticas. Como individuos, debemos prestar toda la ayuda posible a los pobres y a los dolientes; pero lo más importante es que rindamos a Dios el corazón y los afectos, que le obedezcamos, y así nos prepararemos para el juicio final. El Eclesiastés proporciona así una sana filosofía de la vida, del propósito de la existencia del ser humano, de su deber y de su destino.

Con la exposición de sus experiencias personales, Salomón procura guiar a otros por el camino de la fe en Dios. Describe la tiranía que hay en el mundo, las injusticias, los fracasos que podrían debilitar la fe del ser humano en su Creador. Pero no se puede despreciar ni posponer en forma indefinida el día de la retribución. Aunque persistan por un tiempo las desigualdades, éstas a menudo son medidas esencialmente disciplinarias. Por lo tanto, el deber y la felicidad final de toda persona consisten en hacer frente a la vida con la determinación de aprovechar al máximo sus oportunidades. Dios se encargará del futuro.

En el libro del Eclesiastés se presenta al pueblo de Dios, no como una nación escogida, sino más bien como una asamblea de individuos que se reúnen bajo la dirección del Qohéleth, el Predicador. El debate de la asamblea concierne a los intereses del individuo como miembro del grupo, responsable ante Dios directa y personalmente. El Eclesiastés proporciona así una transición adecuada del Israel según la carne al Israel según el espíritu. La enseñanza de Salomón, rey de Israel, cuyo nombre significa "paz" -pero que él no halló en su propia vida personal hasta bien avanzada su vejez-, fue incluido con toda propiedad por los judíos en la sección final del AT como la culminación adecuada de la filosofía de la vida, ilustrada mediante el trato de Dios con su pueblo en los tiempos antiguos.

Cuando Salomón perdió de vista la fuente de la sabiduría, gloria y poder que el cielo le había otorgado tan bondadosamente, las tendencias naturales le dominaron la razón. La confianza en Dios y en la dirección divina imperceptiblemente cedió el lugar a una creciente confianza propia y a la búsqueda de sus propios caminos. A medida que Salomón subordinaba la razón a su propia inclinación, se le embotaba la sensibilidad moral, se le endurecía la conciencia y se le pervertía el juicio. La duda ateística y la incredulidad que le endurecieron el corazón también debilitaron sus principios morales, degradaron su vida y finalmente lo llevaron a una apostasía completa. Durante años fue acosado por el temor de que su incapacidad para apartarse de la insensatez terminaría en una ruina completa.

Sin embargo, en el ocaso de su vida su conciencia al fin despertó, y Salomón comenzó a comprender la realidad de su insensatez y a verse a sí mismo como Dios lo veía: "un rey viejo y necio" que "no admite consejos" (cap. 4: 13). Se acercaba el tiempo de su muerte, y no hallaba placer en reflexionar en su vida malgastada (cap. 12: 1). Su mente y su cuerpo estaban debilitados por los excesos (vers. 2-5). Completamente arrepentido, se esforzó por reformar su antigua vida extraviada; y con espíritu contrito regresó cansado y sediento de las cisternas rotas de la tierra para saciarse una vez más en el manantial de la vida.

Pero la recuperación del favor de Dios no le restauró en forma milagrosa la fortaleza física y la fuerza mental de los años malgastados. El pecado es un tremendo mal, que ha descompuesto todo el organismo humano, pervertido la mente y corrompido la imaginación, y el arrepentimiento de Salomón no impidió que diese fruto el mal que había sembrado. No podía esperar que escaparía a los resultados agostadores del pecado. Sin embargo, recuperó una medida limitada de la sabiduría que había dilapidado cuando andaba tras la insensatez. Por su propia amarga experiencia, Salomón aprendió cuán vacía es una vida dedicada a buscar las cosas terrenales como el bien más elevado. Gradualmente llegó a comprender la impiedad de su conducta, y buscó la manera de levantar su voz de advertencia que salvara a otros de las amargas experiencias por las que él mismo había pasado, y así contrarrestar, hasta donde fuera posible, la influencia nefanda de su locura.

De esa manera, mediante el Espíritu de la inspiración, Salomón registró para las generaciones futuras la historia de sus años malgastados, con sus lecciones de amonestación. El libró de Eclesiastés es el relato de su insensatez y su arrepentimiento, una descripción de los errores que le habían hecho malgastar inútilmente los dones más preciosos del cielo.

La vida de Salomón rebosa de advertencias y contiene mucho que es presentado por la Inspiración no como un ejemplo para imitar, sino más bien como una amonestación solemne.

Describe en términos muy gráficos cómo Salomón buscó el placer, la popularidad, la riqueza y el poder; pero el pensamiento que unifica esta triste narración es el sincero análisis que hace el autor de los procesos mentales pervertidos con los cuales él había justificado su conducta extraviada.

Las partes de Eclesiastés que relatan la experiencia y el razonamiento de sus años de apostasía no se han de tomar como la expresión del pensamiento y la voluntad del Espíritu Santo; sin embargo, son un registro inspirado de lo que verdaderamente Salomón pensó e hizo durante ese tiempo, y constituye una seria amonestación contra ese tipo de pensamiento y acción equivocados. Por ejemplo: la actitud cínica para con la vida, expresada en los caps. 2: 17; 4: 2; 7: 1, 28, dista mucho de ser un modelo para el cristiano (ver caps. 1: 17; 2: 1, 3, 12; etc.). No hay que desvincular de su contexto pasajes como éstos, para "probar" alguna supuesta verdad que la Inspiración nunca se propuso enseñar.

Por lo tanto, en el estudio del libro de Eclesiastés es sumamente importante diferenciar entre el razonamiento sutil y pervertido al cual se refiere Salomón y el discernimiento más claro que siguió a su arrepentimiento. El contexto de una declaración a menudo demuestra si Salomón se refiere al falso razonamiento de años anteriores, o a las reflexiones depuradas de los días de su arrepentimiento.

El planteamiento del pensar pervertido y de las actitudes de sus años pasados se presenta a menudo mediante expresiones en pasado: "vi","dije", "busqué", "hice", "di mi corazón", etc. (caps. 1: 13 a 2: 26). Por contraste, las solemnes conclusiones extraídas de la experiencia comienzan a menudo con expresiones como éstas: "he conocido" o "he visto" (caps. 3: 10-14;5: 13, 18).

Además, una nota de cinismo e incertidumbre caracterizan por lo general el pensamiento de sus años anteriores (caps. 1: 18; 2: 11, 14-20; 4: 2,3; 6: 12; 7: 1-3, 27, 28; 9: 1 1). En cambio, las conclusiones que reflejan los juicios maduros de la vida posterior tienen un tono positivo (caps. 5: 1, 10; 9: 1 1; 1 1: 1; 12: 1), y los principios enunciados (caps. 5: 10, 13; 6: 7;8: 1 1; 1 1: 9; 12: 7, 13, 14) se confirman en otros pasajes de las Escrituras.

Debe notarse también que Salomón usa la palabra "sabiduría" para referirse tanto a la sabiduría mundana (caps. 1: 18; 7: 12; etc.) como a la verdadera sabiduría (caps. 7: 19; 8: 1; 10: 1; etc.).

Cuando comenzó a buscar deleites y a vivir insensatamente, esperaba disfrutar de todos los placeres del pecado y al mismo tiempo retener su sabiduría y sano juicio (cap. 2: 3). En medio de su necedad, se creía sabio (cap. 2: 9), pero no se daba cuenta de su auto engaño hasta ya pasados muchos años y, como el hijo pródigo (Lucas 15: 17), volvió en sí, pero como un hombre más triste y más sabio (cap. 7: 23). Tal es el engaño del pecado, como lo comprendió Eva para su desazón y amarga desilusión (ver Gén. 3: 5-7).

38.03. ECLESIASTÉS - Marco histórico

El marco histórico del Eclesiastés se establece claramente en el libro mismo. Después del prólogo, vers. 1- 11, aparece una breve declaración de Salomón mismo: "Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén" (cap. 1: 12).

En hebreo el verbo "fui" está en tiempo perfecto, la misma forma que habría empleado Salomón al dirigir la palabra a una asamblea convocada en su vejez. Como aún es rey, hace una declaración respecto a su propia experiencia personal. Se refiere, no tanto a sucesos históricos, con los cuales sin duda sus oyentes estaban bien familiarizados, como a su propio esfuerzo por alcanzar la felicidad.

38.02. ECLESIASTÉS - Autor

Desde los tiempos más antiguos, y por consenso universal, se ha considerado al rey Salomón como autor del Eclesiastés. La frase descriptiva hebrea, "hijo de David, rey en Jerusalén" (cap. 1: 1), se ha considerado como una prueba suficiente de la paternidad literaria de Salomón.

Martín Lutero, en su obra Tischreden (conocida en castellano como Charlas de sobremesa), fue el primero en poner en duda que Salomón fuera el autor del Eclesiastés.

Desde los tiempos más antiguos, hasta Lutero, también fue opinión unánime de todos los que escribieron acerca del Eclesiastés, que Proverbios, Eclesiastés y Cantares eran obra de un mismo autor. Sin embargo, se ha hecho notar que hay diferencias de estilo literario. Pero esta diferencia del estilo del Eclesiastés, cuando se lo compara con el de los Proverbios y Cantares, se puede atribuir fácilmente al hecho de que tratan temas distintos, o a una avanzada madurez en un período posterior de la vida de Salomón. Cantares podría corresponder al tiempo del primer amor de Salomón para con Dios; Proverbios, con un período posterior, y Eclesiastés, con su vejez.

Desechar la creencia de que Salomón es el autor -como lo hace la mayoría de los escritores modernos- es quedar completamente a la deriva respecto al autor del Eclesiastés. Ciertamente no hay ningún fundamento para atribuirlo a ningún otro autor. Tal opinión hace que el "Predicador" del cap. 1: 1 sea una mera figura literaria que escribió "con el espíritu y el poder" del rey Salomón (ver Luc. 1: 17).

Es absolutamente imposible llegar a determinar una fecha precisa en que se escribió el Eclesiastés; por lo general, los modernistas sostienen que fue en el siglo III AC. Pero el rey Salomón murió en el año 931/30 AC.; y si se acepta que él fue el autor, la fecha de composición sería inmediatamente anterior a dicho año.

La posición del libro de Eclesiastés en el canon hebreo puede ser de alguna ayuda en el intento de descubrir la fecha aproximada de la inserción del libro según lo tenemos ahora en el canon.

En primer lugar, el Eclesiastés está incluido entre los Megilloth, los cinco "rollos" o libros misceláneas: Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester.

En segundo lugar, el Eclesiastés es uno de los últimos cinco libros según el orden del canon hebreo: Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras-Nehemías, y Crónicas.

En ambos casos hallamos al Eclesiastés inmediatamente antes de Ester. Esto puede sugerir que estos dos libros ingresaron en el canon aproximadamente al mismo tiempo (ver la sección IV - LA HISTORIA DEL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO en este blog). Es posible, y aún probable, que el libro, ya escrito, se lo hubiera puesto en circulación durante años, y tal vez siglos, antes de que llegara a formar parte del canon.

38.01. ECLESIASTÉS - Título

El nombre de este libro en hebreo es Qohéleth, "Predicador". El que habla se aplica a sí mismo este título (cap. 1: 12). Qohéleth se refiere probablemente al que "convoca" una reunión, o al "orador" o "predicador" oficial de una reunión tal.

La forma hebrea femenina, y su uso con una forma verbal de género femenino en el cap. 7: 27, sugiere la posibilidad de que -tal como se usa en Eclesiastés- designe no sólo a Salomón como "predicador", sino también a la sabiduría divina que habla por su intermedio.

Figuradamente, la Sabiduría se dirige al pueblo (Proverbios 1: 20). De esta manera Qohéleth aparece como instrumento para la comunicación de la sabiduría divina, y también como la Sabiduría personificada.

Las palabras de los sabios se comparan con "aguijones", y con "clavos hincados [clavados]... las de los maestros de las congregaciones" (cap. 12: 11). Se declara que "cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo" (cap. 12: 9).

En 1 Reyes 4: 32, 33 se repite tres veces la palabra "habló", lo cual se refiere no a composiciones escritas sino a discursos pronunciados ante una asamblea convocada con dicho propósito. El Espíritu Santo quería que se entendiese que la enseñanza de Salomón se dirigía a la "gran congregación", a saber, la iglesia de Dios en todos los lugares y en todas las épocas (ver Salmos 22: 25; 49: 1-4).

El título de Qohéleth en griego y en latín ha sido Eclesiavté, que posiblemente sea una traducción de Qohéleth. El significado es algo similar. Qohéleth deriva del Heb. qahal, "convocar a una asamblea", cuya forma sustantiva significa "reunión", o "congregación".

En griego, la palabra que significa "congregación" deriva de la raíz verbal καλεω [kaleô] "llamar", cuya forma sustantiva es εκκλησια [ekklêsia], "iglesia" (otra palabra derivada de καλεω [kaleô] es κλητος [klêtos] . Eclesiástico deriva de εκκλησια [ekklêsia].

37.05. PROVERBIOS - Bosquejo

La brevedad de cada proverbio y la diversidad de sus enseñanzas impiden que el libro tenga mucha unidad y continuidad.

I. Introducción, 1: 1-7.

A. Título, 1: 1.
B. El propósito, 1: 2-6.
C. La base del conocimiento, 1: 7

II. La sección de la sabiduría, 1: 8 a 9: 18.

A. Amonestación contra la seducción de los pecadores, 1: 8- 19.
B. La sabiduría clama, 1: 20-33.
C. Una serie de admoniciones, 2: 1 a 7: 27.
D. El clamor y la obra de la sabiduría, 8: 1-36.
E. Sabiduría y necedad, 9: 1-18.

III. Un conjunto de Proverbios, 10: 1 a 22: 16.

IV. Una serie de máximas, 22: 17 a 24: 34.

V. Antología de Proverbios para Ezequías, 25: 1 a 29: 27.

VI. Las palabras de Agur, 30: 1-33.

VII. Las palabras de Lemuel, 31: 1-31.

A. La instrucción de una madre, 31: 1-9.
B. Poema acróstico a la mujer virtuosa, 31: 10-3 1.

37.04. PROVERBIOS - Tema

El tema del libro de los Proverbios es la exaltación de la sabiduría, que se describe como "el temor de Jehová" (caps. 1: 1-7; 9: 10).

Aunque la sabiduría se basa en mantener una relación correcta con Dios, el libro no es en verdad un tratado religioso. La mayor parte de su instrucción es ética y moral, y no espiritual.

Sus principios de diligencia, honradez, economía, temperancia y pureza, son el secreto del verdadero éxito.

Estos principios, según los presenta el libro de Proverbios, constituyen un tesoro de sabiduría práctica.

37.03. PROVERBIOS - Marco histórico

Salomón fue el tercer rey de Israel. El pueblo había rechazado la dirección de Dios cuando desechó a Samuel, juez sabio y piadoso, y cuando pidió un rey (1 Samuel 8: 4-7). El motivo de esta decisión fue el deseo del pueblo de tener un rey visible que lo dirigiera en la lucha contra el poder creciente de las naciones que lo rodeaban, y los pueblos del mar que se habían establecido en Palestina (1 Samuel 8: 20).

En los comienzos de su reinado, Saúl logró someter a los enemigos de Israel. Su prosperidad pudo haber continuado si el mismo espíritu de exaltación propia que había hecho que el pueblo pidiera un rey, no lo hubiera hecho rebelde ante las reprensiones de Dios (ver 1 Samuel 15: 22, 23).

David comenzó a reinar con buenas perspectivas de éxito. Más tarde su incondicional confianza en Dios, que lo había caracterizado al principio de su carrera, se echó a perder porque el rey imitó algunas de las costumbres de otros monarcas y cayó en grave pecado. Su fe del principio, su caída y su arrepentimiento sincero, todo tuvo su influencia sobre Salomón. En los últimos años de su vida, David procuró fortalecer a Salomón contra los pecados que le habían acarreado consecuencias tan trágicas a él y a su pueblo (1 Reyes 2: 1-4).

Salomón comenzó su reinado con humildad y consagración, por lo cual el Señor lo bendijo con una prosperidad sin par (1 Reyes 3: 5-15). Sin duda, ésa fue la edad de oro de la monarquía hebrea. La fama de Salomón se extendió por gran parte del mundo, y muchos quisieron escuchar su sabiduría (1 Reyes 4: 31-34; 10: 1-13). La poligamia fue uno de sus grandes errores. Muchas de sus esposas eran idólatras (1 Reyes 11: 1-4). La influencia de esas mujeres lo apartó de Dios.

37.02. PROVERBIOS - Autor

Parece evidente que Salomón fue el autor del libro ¹:

"Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel" (Proverbios 1: 1).

"Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre" (10: 1).

"También estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá" (25: 1).

También se sabe que Salomón "compuso tres mil proverbios" (1 Reyes 4: 32).

Hasta hace poco apenas si se ponía en tela de juicio la paternidad literaria o la autoridad divina del libro en la iglesia judía o la cristiana. Pero los eruditos modernos tienden a asignar una fecha postexílica al libro y niegan la paternidad salomónica del libro.

Salomón escribió los Proverbios en los primeros años de su reinado, cuando aún era obediente al Espíritu de Dios. Fue la amplia difusión de estos principiosy el reconocimiento de Dios como Aquel a quien pertenece toda alabanza y honor, lo que hizo de los comienzos del reinado de Salomón una época de elevación moral tanto como de prosperidad material.

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¹
(a) "Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal" (Proverbios 30: 1).

Se ha discutido mucho la interpretación de este versículo, pues en ningún otro pasaje bíblico se mencionan a Agur, a Jaqué y a Ucal. El nombre de Itiel aparece en Nehemías 11: 7 como un descendiente de Benjamín.

Algunos intérpretes judíos creen que "Agur" era un nombre alegórico para Salomón. Presentan la primera frase de la siguiente forma: "Las palabras del recolector, el hijo del Piadoso [u Obediente]". Se refieren a David como el "Piadoso".

La Vulgata presenta una idea similar: "verba Congregantis filii Vomentis" - "Palabras del que congrega [Salomón], el hijo del que rebosa saber [David]".

Los que consideran que Salomón no fue el autor de esta sección se apoyan en que tiene un tono un poco inferior a la parte precedente del libro. También destacan que es difícil que Salomón haya podido escribir los vers. 2 y 3.

Una versión griega y varios expositores deducen que el término traducido "profecía" es Massa, nombre de un lugar, quizá el mismo que aparece en Génesis 25: 14; 1 Crónicas 1: 30. Pero este nombre no aclara en absoluto la identidad de Agur. Alude, probablemente al "más sabio de los hombres", que aprendió de los hábitos y costumbres de los seres más pequeños, según se cita en Prov. 6: 6 y 30: 25. Esta última referencia tampoco es concluyente; por lo demás no es necesario que sepamos a quién se refieren estas palabras inspiradas).


(b) "Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre" (Proverbios 31: 1).

Este versículo dice literalmente: "palabras de Lemuel, rey, una profecía [o"de Massa", si se traslitera este vocablo] que su madre le enseñó". Este capítulo se asemeja más en estilo y en espíritu al resto, del libro de Proverbios que el cap. 30. Hay quienes piensan que Salomón es su autor, pues consideran que Lemuel es otro nombre de Salomón; sin embargo, no puede afirmarse esto. Tampoco es importante saber exactamente quién fue el autor. Es un capítulo inspirado cuyo consejo es valioso.

La LXX traduce la introducción de esta nueva sección de la siguiente manera: "Mis palabras han sido habladas por Dios: la respuesta magistral de un rey a quien su madre instruyó".

37.01. PROVERBIOS - Título

El título, Proverbios, se tomó de las primeras palabras del libro. La palabra hebrea traducida como "proverbios" deriva de la raíz mashal, que significa "ser semejante", "comparar".

El sustantivo ha acumulado varios significados:

(1) Parábola (ver Ezequiel 17: 2; 20: 49; 24. 3-5) - las parábolas con las que enseñó el Salvador son, en este sentido, propiamente meshalim.

(2) Dicho proverbial, una sentencia popular breve (1 Samuel 10: 12; 24: 13; Ezequiel 12: 22, 23; 18: 2, 3).

(3) Refrán (Deuteronomio 28: 37; 1 Reyes 9: 7; Salmo 44: 14).

(4) Discurso profético simbólico (Números 23: 7, 18; 24: 3, 15).

(5) Poema de varios tipos:

a. Oda (Números 21: 27-30).

b. Poema didáctico (Salmo 49:3,4; 78: 2).

c. Poema formado por frases cortas de sabiduría ética, por ejemplo, muchos de los proverbios de Salomón.

La idea de comparación que hay en la raíz verbal mashal, se halla en muchas de estas definiciones.

36.05.d. SALMOS - Bosquejo - IV

D. SELAH סלה

Transliteración del Heb. סלה [selah]. Esta voz aparece 71 veces en el Salterio.

Libro primero - 17 veces (en 9 salmos):

3: 2, 4, 8.
4: 2, 4.
7: 5.
9: 16, 20.
20: 3.
21: 2.
24: 6, 10.
32: 4, 5, 7.
39: 5, 11.

Libro segundo - 30 veces (en 17 salmos):

44: 8.
46: 3, 7, 11.
47: 4.
48: 8.
49: 13, 15.
50: 6.
52: 3, 5.
54: 3.
55: 7, 19.
57: 3, 6.
59: 5, 13.
60: 4.
61: 4.
62: 4, 8.
66: 4, 7, 15.
67: 1, 4.
68: 7, 19, 32.

Libro tercero - 20 veces (en 11 salmos):

75: 3.
76: 3, 9.
77: 3, 9, 15.
81: 7.
82: 2.
83: 8.
84: 4, 8.
85: 2.
87: 3, 6.
88: 7, 10.
89: 4, 37, 45, 48.

Libro cuarto - Ninguna vez.

Libro quinto - 4 veces (en 2 salmos):

140: 3, 5, 8.
143: 6 .

Selah aparece en sólo 39 de los 150 salmos*; 28 de éstos tienen como sobrescrito "Al músico principal".

La palabra es de significado dudoso, y se la ha interpretado de varias maneras: como indicación de una pausa en la lectura, como un interludio para instrumentos de cuerda, como un cambio de melodía o de énfasis ("Amén", por ejemplo), etc.

La LXX traduce este término como diápsalma ("interludio"), lo que sugiere una observación musical en la redacción litúrgico del salmo.

A pesar de las muchas conjeturas, Selah permanece con un significado incierto. Selah figura en salmos de canto y alabanza y por lo general aparece al final de la expresión de un pensamiento.

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* En el AT aparece también en Lamentaciones 1: 15 y Habacuc 3: 3, 9, 13.

36.05.c. SALMOS - Bosquejo - III

C. SOBRESCRITOS

Los sobrescritos de los salmos designan colecciones de salmos, tipos de salmos, melodías musicales y acompañamiento instrumental; además, proporcionan datos de autores y ocasiones.

a. Colecciones. Las referencias a David, Asaf o los hijos de Coré que hay en los sobrescritos de muchos de los salmos, parecieran indicar colecciones más pequeñas de salmos dentro del Salterio de 150 salmos. Hay 73 salmos en la colección de David, 12 en la de Asaf, y 11 en la de los hijos de Coré. Los sobrescritos de 55 salmos contienen la frase "Al músico principal", Heb. lamnatstséaj; "Para el maestro del coro", como si esta colección estuviese dedicada o confiada al "director" del coro (ver 2 Crónicas 2: 2, 18; 34: 13 para el uso de menatstséaj como "supervisor"). Lamnatstséaj se traduce "Al jefe de los cantores" (RVR), "Al maestro de canto" (NC) y "Del maestro de coro" (BJ) en Habacuc 3: 19. Algunos sugieren la definición "para fines litúrgicos".


b. Tipos. Ciertas palabras o frases claves de los sobrescritos de muchos salmos parecen indicar la naturaleza o el tipo del salmo que tiene esa introducción. Son las siguientes:

1. Salmo. Heb., mizmor. Canto que debía entonarse con acompañamiento de instrumentos de cuerda. Aparece en el sobrescrito de 57 salmos, siempre modificado por otras palabras como "de David". Mizmor deriva de la raíz zamar,"cantar", "alabar", "tocar un instrumento". La LXX traduce mizmor como ψαλμος psalmos (de ψαλλω psallô, "tocar [las cuerdas] con los dedos").

2. Canción. Heb., shir. Este vocablo aparece en el sobrescrito de 29 salmos. En el sobrescrito del Salmo 18, "cántico" es la traducción de shirah, forma femenina de shir. La frase "Canción de amores" (RVR), "Canto de amor" (NC, BJ), introduce el Salmo 45. En los sobrescritos de los Salmos 120-134, el adjetivo"gradual" modifica al sustantivo "cántico".

3. Mictam. Transliteración del Heb. miktam. Esta voz aparece en los sobrescritos de seis Salmos (16, 56-60). Se desconoce su significado. Según conjeturas, deriva de una raíz acadia, katamu, "cubrir". Los salmos así designados pueden considerarse como salmos de expiación, es decir que se refieren al perdón de los pecados. El término puede ser un título musical.

4. Masquil. Transliteración del Heb. máskil, derivado de la raíz sákal, "ser prudente". Su presencia en los sobrescritos de 13 salmos (32, 42, 44, 45,52-55, 74, 78, 88, 89 y 142) pareciera indicar que éstos son poemas instructivos o didácticos. Máskil se traduce "con inteligencia" (Salmo 47: 7); sin embargo, como la idea de instrucción, aplicada con propiedad, no corresponde bien con todos estos salmos, puede ser que máskil indique algún tipo de interpretación musical.

5. Oración. Heb. tefillah. Este vocablo está en los sobrescritos de los Salmos 17, 86, 90, 102 y 142 (cf. Habacuc 3: 1).

6. Alabanza. Heb., tehillah. Está en el sobrescrito de Salmo 145, y es la única vez que aparece en un sobrescrito del Salterio. La forma masculina plural, tehillim, es el título hebreo de toda la colección.

7. Sigaión. Heb., shiggayon. Aparece en el sobrescrito del Salmo 7 (y en plural, en Habacuc 3: 1). Su significado es dudoso. Se la ha clasificado como una oda irregular de naturaleza épica, apasionada. La raíz verbal es probablemente shagah, "vagar", "extraviarse", "bambolearse", lo cual sugiere un ritmo extático con frecuentes cambios.

8. Para enseñar. Heb., lelammed. La frase está en el sobrescrito del Salmo 60, y sugiere un propósito didáctico. Tal vez se encomendó a los levitas la responsabilidad de enseñarlo al pueblo.

9. Para recordar. Heb., lehazkir. Esta frase aparece en el sobrescrito de los Salmos 38 y 70; de 'azkarah, "ofrenda de incienso". Algunos han conjeturado que esta frase indica que se debían cantar estos salmos mientras se realizaba la parte del servicio que correspondía con los sacrificios. En 1 Crónicas 16: 4 la palabra "recordasen" (RVR), "hiciesen recordación" (VM) se traduce del Heb. lehazkir.

10. De alabanza. Heb., lethodah. Esta frase aparece en el sobrescrito del Salmo 100. Quizá se debía cantar este salmo en el momento de la ofrenda de acción de gracias (Levítico 7: 11-15). El Sal. 100 es de acción de gracias.


c. Melodías. Varias expresiones de los sobrescritos sugieren melodías para acompañar los salmos, quizá bien conocidas en su uso original. Puede ser que se hubieran adaptado melodías populares para el culto público.

1. Mut-labén (Salmo 9). Su significado es incierto. Algunos manuscritos hebreos combinan 'al, traducida "sobre", con muth, como en el sobrescrito de la VM de donde resulta la palabra 'almuth. Pero también esta combinación sigue siendo algo técnico, pero sin explicación. La LXX sigue esta combinación, y traduce la frase 'almuth labben, "respecto de las cosas ocultas del hijo". Algunos sugieren que esta frase es el título o comienzo de una melodía, y la traducen: "Muere por el hijo".

2. Lirios (Salmos 45 y 69). Heb. shoshannim. Quizá era el título o la palabra clave de una melodía. El sobrescrito del Salmo 60 incluye la frase shushan'eduth, "lirio del testimonio"; y el del Salmo 80, shoshannim 'eduth: "lirios del testimonio". Tal vez todas estas frases sugerían las mismas bien conocidas melodías amorosas. El lirio es una flor de Palestina. Eduth también pudo ser el nombre de un lugar.

3. Ajelet-sahar (Salmo 22). Literalmente, "la corza del amanecer". "La cierva de la aurora" (BJ, NC). Según los tárgumes, se cantaba este salmo mientras se ofrecía el cordero en la hora del sacrificio matutino, pero se ignora la antigüedad de esta costumbre.

4. La paloma silenciosa en paraje muy distante (Salmo 56). Heb. yonath 'élemrejokim. El significado de esta frase es desconocido. La NC traduce como: "La paloma muda de las lejanías". Algunos sugieren que puede ser una cita del canto mencionado en Salmo 55: 6, 7, o una referencia al mismo. Otros sugieren que es una alusión a los años de peregrinación de David.

5. No destruyas (Salmos 57-59, 75). Heb. 'al tasjith. Quizá sean las primeras palabras de la canción de la vendimia citada en parte en Isaías 65: 8, donde la RVR traduce "no lo desperdicies" y la VM, "no lo destruyas".


d. Varias frases de los sobrescritos de los salmos parecen indicar la clase de instrumentos de orquesta usados para acompañar el canto o la recitación rítmicade los salmos (salmodia).

1. Sobre Neginot (Salmos 4, 6, 54, 55, 67, 76). Probablemente signifique "sobre instrumentos de cuerda" (VM). El vocablo se usa en singular en el sobrescrito del Salmo 61. Neginoth se traduce como "instrumentos de cuerdas" en Isaias 38: 20 (VM) y Habacuc 3: 19. Los hebreos tenían tres clases de instrumentos de cuerda: el arpa (Heb. nébel ), la lira (Heb. kinnor ), y la cítara (Heb. 'asor).

2. Sobre Nehilot (Salmo 5). Quizá signifique "para flautas" o "a la flauta"(NC).

3. Sobre Seminit (Salmos 6, 12). Frase de significado incierto. La traducción"Sobre la octava" (VM, NC), "En octava" (BJ) no es clara si "octava" se refiere a la octava musical, porque no se ha comprobado que los hebreos conociesen la octava. En 1 Crónicas 15: 21 se usa la frase en relación con las arpas. Josefo dice que el arpa tenía ocho cuerdas.

4. Sobre Gitit (Salmos 8, 81, 84). Término musical cuyo significado exacto se ignora. La tradición judía dice que se refiere a un arpa que David trajo de Gat. "Según la ... de Gat" (BJ). La forma del término podría significar "a la manera gitita", es decir de acuerdo con una forma aprendida de los gititas, así como hablamos de música de estilo italiano, de estilo chino, etc. Pero quizá un significado más exacto derive del Heb. gath, "lagar", en cuyo caso "sobre Gitit" podría referirse a una melodía para la vendimia.

5. Sobre Alamot (Salmo 46). Se desconoce su significado. La traducción "para las doncellas", utilizada por Aquila y Jerónimo, parece improbable porque las mujeres no tenían parte en los servicios del templo. En 1 Crónicas 15: 20 la frase aparece en relación con salterios o cantos. Quizá las arpas eran afinadas para acompañar las liras.

6. Sobre Mahalat (Salmos 53, 88). Su significado es incierto, aunque se sugiere que estos salmos se cantaban con tristeza y dolor de acuerdo con el tono de la letra, especialmente el Salmo 88, calificado por algunos como el más lúgubre del Salterio. "Para la enfermedad" (BJ), "Sobre la enfermedad" (VM).


e. Autores y ocasión. Los sobrescritos de 14 de los salmos (3, 7, 18, 30, 34, 51, 52, 54, 56, 57, 59, 60, 63, 142) se refieren a episodios o circunstancias de la vida de David.

36.05.b. SALMOS - Bosquejo - II

B. DISTRIBUCIÓN

Desde tiempos muy antiguos el libro de los Salmos se dividió en cinco libros, posiblemente para imitar los cinco libros de Moisés. En el Midras del Salmo 1: 2, se lee el siguiente comentario rabínico: "Moisés dio a los israelitas los cinco libros de la Ley, y para corresponder con éstos, David les dio el libro de los Salmos en cinco libros".

Esta división quíntuple, que quizá es más antigua que la LXX, se indica mediante la inserción de doxologías y "Amenes" al fin de cada libro, salvo en el quinto, el cual sirve, a manera de doxología extensa, que culmina como conclusión de todo el Salterio.

Estas divisiones principales son las siguientes:

Libro primero, Salmos 1-41, que termina con una doxología y un doble "Amén" (Sal. 41: 13).

Libro segundo, Salmos 42-72, que termina con una doble doxología, un doble "Amén", y la leyenda: "Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Isaí" (Sal. 72: 18-20).

Libro tercero, Salmos 73-89, que termina, como el libro primero, con una doxología y un doble "Amén" (Sal. 89: 52).

Libro cuarto, Salmos 90-106, que termina con una doxología, un "Amén" y un aleluya ("Bendito Jehová Dios de Israel", Sal. 106: 48).

Libro quinto, Salmos 107-150, termina con el Salmo 150, que comienza y termina con un aleluya ("Alabad a Dios"), y es en sí mismo un prolongado aleluya.

Dentro del cuerpo de los salmos, además de las colecciones davídicas, de Asaf y de los hijos de Coré mencionadas anteriormente, aparecen varias otras colecciones menores.

Los Salmos 51-72 son "las oraciones de David, hijo de Isaí" (Sal. 72: 20); los Salmos 52-55 son una colección de salmos maskil ; los Salmos 56-60 son una colección de salmos miktam ; los Salmos 57-59 son una colección de salmos 'al tasjith ; los Salmos 113- 118 constituyen el Hallel egipcio, llamado así por la primera frase del Salmo 114: "Cuando salió Israel de Egipto".

La tradición judía afirma que el Hallel egipcio se usaba en el templo como parte del ritual de la Pascua. Se dice que se cantaban los diversos salmos de la colección mientras se pasaban los vasos que contenían la sangre de los corderos pascuales a lo largo de las hileras de sacerdotes, para que el sacerdote que ministraba los derramara al pie del altar. El pueblo se unía oralmente a la ceremonia, exclamando "aleluya", y repitiendo a intervalos ciertas estrofas de los salmos.

Se puede considerar el Salmo 119 como una colección de 22 salmos cortos que constituyen una ingeniosa meditación en forma de acróstico sobre la ley. A los Salmos 120-134 se los ha llamado "cánticos graduales" (ver: h. Peregrinación), y forman una colección de canciones folklóricas de los peregrinos. Los Salmos 145-150 constituyen un magnífico coro final de aleluyas. Al alma piadosa se le ofrece un conjunto de salterios dentro del Salterio.

La numeración de los Salmos es diferente en el hebreo y en el texto de la LXX y Vulgata. La numeración del texto hebreo masorético es la misma que aparece en la RVR y la RVA. La numeración de la LXX y la Vulgata se aprecia entre paréntesis en la BJ y en la mayoría de las Biblias católicas. La diferencia se debe a que en la LXX y la Vulgata los Salmos 9 y 10 como también los 114 y 115 se fusionan. Por otra parte, los Salmos 116 y 147 se dividen en dos salmos cada uno. Hasta el Salmo 9 y a partir del Salmo 147, la enumeración es idéntica. La LXX añade un Salmo 151. La tabla siguiente señala claramente la diferencia de enumeración en los Salmos afectados.

En el texto hebreo, el título o sobrescrito de un salmo constituye el vers. 1, totalmente o en parte. Esto merece un cuidado adicional al hacer referencias a versículos del texto hebreo. Por ejemplo, Salmo 4: 1 (RVR) es Salmo 4: 2 en hebreo, pues el sobrescrito es el vers. 1. El texto hebreo del Salmo 4 tiene, por lo tanto, nueve versículos en vez de ocho, como aparece en la RVR. La BJ y la NC, entre otras, siguen la numeración de versículos que aparece en hebreo.

36.05.a. SALMOS - Bosquejo - I

A. CLASIFICACIÓN

Se han hecho muchas clasificaciones de los salmos según su tema y propósito.

Barnes reconoció cinco clases: (1) himnos de alabanza a Dios, (2) himnos nacionales de los hebreos, (3) cánticos del templo, (4) salmos sobre temas de pruebas y calamidades nacionales e individuales, y (5) salmos religiosos y morales.

Kent anotó los siguientes tipos: (1) amor y matrimonio, (2) alabanza y agradecimiento, (3) adoración y confianza, (4) oración, y (5) reflexión y enseñanza.

MacFayden clasificó los salmos según once temas: (1) adoración, (2) reino universal de Jehová, (3) el Rey, (4) meditación, (5) agradecimiento, (6) culto, (7) historia, (8) imprecación, (9)penitencia, (10) petición y (11) alfabéticos.

Basado en su estudio de las composiciones literarias que tienen la forma de poesía lírica religiosa no sólo en Israel y Judá sino también en las culturas antiguas y contemporáneas de los pueblos limítrofes del Cercano Oriente, Gunkel halló cinco tipos: (1) himnos, inclusive cantos de Sión y salmos de entronización, (2) lamentos públicos, (3) salmos reales, (4) lamentos individuales, y (5) cantos individuales de agradecimiento, con un grupo de salmos que se llaman "salmos mixtos".

Clasificándolos según su forma literaria y propósito, Moulton designó los salmos como (1) introductorios, (2) monólogos dramáticos, (3) acrósticos, (4) coros dramáticos, (5) coros para la toma de posesión de Jerusalén, (6) litúrgicos, (7) himnos festivos, (8) himnos votivos,(9) letanías, (10) elegías nacionales, (11) himnos ocasionales y (12) coros festivos.

Para los fines de nuestro estudio, la siguiente clasificación - con notas a manera de definición y ejemplos típicos de cada clase - servirá para demostrar la variedad de ideas y extensión de temas del Salterio:

a. Naturaleza. Salmos 8, 19, 29, 104. Los hebreos, que vivían apegados a la tierra, eran amantes de la naturaleza. Sin embargo, su amor a la naturaleza nunca fue un fin en sí mismo, sino un medio que les señalaba al Dios de la naturaleza y los inducía a magnificar su majestad y poder creadores.

b. Históricos y nacionales. Salmos 46, 68, 79, 105, 106, 114. De los grandes incidentes del pasado, por deprimentes o reanimadores que hubieran sido, los salmistas extraían amonestaciones en cuanto a la conducta diaria e inspiración para el futuro. Su lealtad a Dios era siempre el punto central de su patriotismo. Era él quien los inspiraba en tiempos de crisis nacional.

c. Didácticos. Salmos 1, 15, 35, 71. Los salmos abundan en consejos morales, éticos y religiosos.

d. Mesiánicos. Salmos 2, 22, 69, 72, 110. Se presenta al Mesías en su carácter divino-humano, en su humildad y exaltación, en su sufrimiento y gloria, en su servicio sacerdotal y dignidad como Rey, y en el triunfo final y la bienaventuranza de su reino eterno. El cuadro que presenta el NT de Cristo como Profeta, Sacerdote, Redentor y Rey está predicho en los salmos. Se ha dicho que de los salmos casi podría compilarse un tratado sistemático sobre el Mesías. Demás está decir que los salmos mesiánicos son también salmos proféticos. David no solamente fue cantor, sino también profeta (Hechos 2: 29, 30).

e. Penitenciales. Salmos 6, 32, 38, 51, 102, 130, 143. David se destaca como uno de los grandes penitentes de la Biblia. Es verdad que pecó gravemente, pero también es cierto que repudió enérgicamente su pecado, rindiéndose con dolor y contrición a los pies de su Salvador. Es significativo que de los siete salmos penitenciales, cinco son atribuidos al rey-poeta, quien, cuando tuvo que hacer frente a la parábola de] profeta Natán respecto a la corderita, confesó inmediatamente: "Pequé contra Jehová" (2 Samuel 12: 1-13).

f. Imprecatorios. Salmos 35, 52, 69, 83, 109. Varios salmos censuran o maldicen a los enemigos de Dios y de su pueblo, por lo cual su tono parece contrario al espíritu con el cual Cristo declaró que debiéramos tratar a un enemigo (Mateo 5:44). Para aclarar esto, expositores muy diversos han ofrecido las siguientessugestiones, de valor variado:

1. La expresión de amenaza puede entenderse más como profética que como imperativa. El salmista prevé el castigo; éste no sobreviene en respuesta a su petición. Los verbos que expresan vivo deseo de venganza pueden considerarse como advertencias más bien que como expresiones de anhelo.

2. El carácter concreto del pensamiento y la expresión de los hebreos tendía a asociar al pecado con el pecador como una sola cosa. A la mente hebrea le resultaba difícil albergar la idea abstracta del pecado, salvo en la forma en que lo veía personificado en el pecador. El pecado y el pecador no eran separados, sino compañeros inseparables. Destruir al pecado equivalía a la destrucción del pecador.

3. Los hebreos creían que eran representantes escogidos de Dios entre los impíos. Por eso consideraban que un ataque de los paganos dirigido contra ellos era un pecado contra Dios y, por lo mismo, se sentían obligados a contraatacar. El salmista, consciente de ser ungido de Dios, siempre habla en nombre de Dios. Cuando el enemigo lo acosa, en realidad persigue a Dios. En relación con esto nótese que Moisés, en la apasionada intensidad del vibrante discurso de Deuteronomio, a veces deja de usar el pronombre de tercera persona y, por así decirlo, sin transición o frase explicativa alguna, habla directamente de la boca de Dios (ver Deuteronomio 11: 13-15; 29: 5, 6). Puesto que el salmista escribía bajo la inspiración divina, tenía el derecho no sólo de censurar el pecado sino de pronunciar una sentencia contra el pecador.

Estas imprecaciones contra el enemigo pueden compararse con las maldiciones contra los israelitas mismos por caer en el pecado, que se registran en Levítico 26, Deuteronomio 27 y 28; con las censuras de Isaías 5: 24, 25; 8: 14, 15; Jeremías 6: 21; 7: 32-34; con las vigorosas expresiones mediante las cuales Jesús censuró a los escribas y fariseos (Mateo 23), y con las palabras de los escritores del NT en Hechos 5: 3, 9; Gálatas 1: 8, 9; 5: 12; Santiago 5: 1-3. Como lo indican estas referencias, las imprecaciones de la Biblia no se limitan a los salmos, ni siquiera al AT. Se las encuentra también en el NT.

4. Hay que entender las acusaciones contra el pecador en armonía con el marco histórico de los tiempos en los cuales se escribieron. Entonces la gente se expresaba con vigor y con vívidas figuras de lenguaje. Los escritores de la Biblia expusieron sus ideas en lenguaje humano y en un estilo familiar para sus contemporáneos. La Biblia está escrita por hombres inspirados, pero no es la forma del pensamiento y de la expresión de Dios. Es la forma de la humanidad. Dios no está representado como escritor. Con frecuencia los hombres dicen que cierta expresión no parece de Dios. Pero Dios no se ha puesto a sí mismo a prueba en la Biblia por medio de palabras, de lógica, de retórica. Los escritores de la Biblia eran los escribientes de Dios, no su pluma.

g. Oración, alabanza y adoración. Salmos 16, 55, 65, 86, 89, 90, 95-100, 103, 104, 107, 142, 143, 145-150. La voz del salmista se oye de continuo en oración: "Con mi voz clamé a Jehová" (Salmo 3: 4); "Oye mi oración, oh Jehová" (Salmo 39: 12); y en alabanza y adoración: "Te exaltaré, mi Dios, mi Rey" (Salmo 145: 1); "Bendice, alma mía, a Jehová; y bendiga todo mi ser su santo nombre" (Salmo 103: 1). Todas las vicisitudes de la vida se elevan por encima del medio ambiente y se las presenta como un tema de alabanza.

h. Peregrinación. Salmos 120-134. Son, en esencia, canciones populares, llamadas "cántico gradual" [canción de las subidas] en el sobrescrito. Estos cánticos tal vez eran entonados por los peregrinos mientras iban a las grandes fiestas en Jerusalén.

En hebreo estos salmos se llaman shir hamma'aloth (se designa al Salmo 121 como shir lamma'aloth). Ma'alah deriva de la raíz 'alah, que significa "subir". Ma'alah se usa para referirse al ascenso o regreso a la patria desde Babilonia (Esdras 7: 9), para indicar "escalones" o "escaleras" (Éxodo 20: 26; 1 Reyes 10: 19) y "grados de un reloj de sol" (2 Reyes 20: 9). En el título de estos salmos, ma'alah quizá se refiera a las peregrinaciones a las fiestas de Jerusalén (cf. su uso en Esdras 7: 9).

La Mishna dice lo siguiente: "Quince gradas llevaban ...[del atrio de las mujeres] al atrio de los israelitas, y éstas correspondían a los quince cánticos de Maaloth en los Salmos, y sobre ellas cantaban los levitas" (Middoth 2.5). En Sukkah 5.1-4 se describe la primera noche de la fiesta de Tabernáculos. Se dice que los levitas tocaban arpas, liras, címbalos y trompetas sobre las quince gradas. La escena estaba iluminada por candeleros de oro en el atrio de las mujeres y la música seguía hasta el amanecer.

i. Salmos alfabéticos o acrósticos. Las letras iniciales de los versos de los Salmos 9, 10, 25, 34, 37, 111, 112, 119, 145 tienen en el texto hebreo una sucesión alfabética. Los nombres de estas letras iniciales se mantienen en algunas versiones. En la RVR encontramos los nombres de estas letras al comienzo de cada estrofa del Salmo 119. Los salmos acrósticos son de tres clases:

1. En unos, la primera letra de cada verso está en orden alfabético (Salmos 25, 34, 111, 112, 145; con unas pocas excepciones menores en Salmos 25 y 34).

2. En otros, las letras del alfabeto dan comienzo a versos alternados (Salmo 37) o están al principio de versos que se hallan a intervalos más amplios (Salmos 9 y 10).

3. El Salmo 119 se divide en 22 estrofas de 8 versos cada una, y cada línea de cada estrofa comienza con una misma letra del alfabeto. Las estrofas están precedidas alfabéticamente por las 22 letras hebreas.

El acróstico se usaba, sin duda, para ayudar a memorizar, lo cual se anticipó a nuestros abecedarios en más de 2.000 años. Por regla general, no se usan los salmos acrósticos para mostrar el desarrollo de un tema, sino para hacer repeticiones con palabras diferentes e ilustraciones variadas. Estilísticamente se caracterizan por la riqueza de expresión.

36.04.c. SALMOS - Tema - III

Para expresar mejor el dilatado tema de los salmos en sus muchas fases, los salmistas escogieron la poesía lírica como la más apropiada para manifestar mejor los más profundos sentimientos del hombre y sus más altas aspiraciones y anhelos de disfrutar de la comunión con Dios.

Los salmos son "la perfección máxima de la poesía lírica" (Moulton). Pero para el lector ocasional, acostumbrado a las formas métricas de la poesía occidental, los salmos no tienen forma poética, pues no halla en ellos el ritmo y la rima que constituyen - salvo excepciones - los rasgos típicos de la poesía de los idiomas occidentales.

La poesía hebrea, que alcanza su perfección máxima en los Salmos, es de naturaleza enteramente distinta a la de la poesía de Occidente. Su ritmo no consiste en una repetición regular de sílabas acentuadas e inacentuadas, con rima final y a veces dentro de los versos.

Parece que el acento que se repite irregularmente es un rasgo característico de la forma de la poesía hebrea, pero su naturaleza despierta la curiosidad de los eruditos, quienes aún no la comprenden plenamente. La rara aparición de sonidos similares al final de versos contiguos no significa que el poeta hubiera querido rimarlos. Ninguno de estos elementos aparecen en las traducciones comunes al castellano.

Es significativo que la base métrica de la poesía hebrea, en común con la de otros idiomas del Cercano Oriente, es mucho más flexible que la base métrica de la poesía tradicional de Occidente. Es tan flexible, que revela en su estructura interna el desarrollo y la relación de los pensamientos queconstituyen la composición entera.

La característica principal de la poesía hebrea es la cadencia de pensamiento llamada paralelismo o estructura equilibrada, en la cual se juntan versos dentro de una variedad de moldes. Esta estructura peculiar se ha comparado con el flujo y reflujo del mar, y, en palabras de un escritor alemán, al "elevamiento y hundimiento alternos del corazón atribulado".

Hay algo en esta poesía que trasciende la nacionalidad; parece ser propia del corazón humano. Y el lector de la Biblia puede solazarse en el hecho de que esta forma poética del Cercano Oriente pierde poco o nada de su validez y belleza en las traducciones de la Biblia al castellano, a medida que él se acostumbra a la repetición de las frases, colocadas en orden de acuerdo con un amplio recursode variaciones equilibradas.

El paralelismo tiene tres formas básicas:

1. Paralelismo sinónimo. El pensamiento se repite inmediatamente con palabras e imágenes diferentes. Los dos versos forman un dístico de ideas unificadas. En los dos primeros ejemplos, el paralelismo es total, tanto en sintaxis como en sentido. En el tercero, hay un paralelismo de ideas, pero se observa una construcción invertida. Se denomina paralelismo invertido o quiasmo; por ejemplo:

"Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve" (Salmo 51: 7).

"Oh Dios, no te alejes de mí;
Dios mío, acude pronto en mi socorro" (Salmo 71: 12).

"No me deseches en el tiempo de la vejez;
Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares" (Salmo 71: 9).


2. Paralelismo antitético. Aquí se contrasta o se invierte el pensamiento en la línea siguiente; dos pensamientos se contraponen mutuamente. Veamos dos ejemplos:

"Como prodigio he sido a muchos,
Y tú mi refugio fuerte" (Salmo 71: 7).

"Estos confían en carros, y aquéllos en caballos;
Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria" (Salmo 20: 7).


3. Paralelismo sintético. En éste, el segundo verso del dístico añade unpensamiento afín al del primero, o completa el pensamiento; por ejemplo:

"Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mis enemigos" (Salmo 18: 3).

"Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,
Engrandeció su misericordia sobre los que le temen" (Salmo 103: 11).

La disposición tipográfica del texto de los Salmos en las versiones castellanas de la Biblia -aunque sólo sea en prosa - se aproxima a la estructura poética del pensamiento rítmico del paralelismo hebreo. La RVR representa en buena medida la disposición métrica de la poesía hebrea de los Salmos. Hay versiones -la BJ y NC, por ejemplo- que mantienen una nítida separación en los versos, y que además preceden éstos con las respectivas letras que tienen en el original hebreo.

36.04.b. SALMOS - Tema - II

En su trato del tema de la aflicción del hombre y el socorro de Dios, los salmos se nutren de la realidad personal y nacional de un pueblo que experimentó muchos dolores y alegrías, frustraciones y gozos, chascos y satisfacciones; de las reacciones de un pueblo que sintió profundamente el acerbo dolor de sus vicisitudes y se expresó con emocionada libertad. De ahí que los salmos reflejen casi toda experiencia posible para el ser humano, y prácticamente expresan todas sus emociones.

Los salmos de David pasan por toda la gama de la experiencia humana, desde las profundidades del sentimiento de culpabilidad y condenación propia hasta la fe más sublime y la más exaltada comunión con Dios. Tratan de la enfermedad y el saneamiento, del pecado y el perdón, de la tristeza y el consuelo, de la debilidad y la fortaleza, de lo efímero y lo permanente, de lo vano y lo que tiene propósito.

Hay salmos para toda persona, en cada estado de ánimo y necesidad: para los frustrados, los desanimados, los ancianos, los desesperanzados; para los enfermos y para los pecadores; salmos para el joven, para el vigoroso, para el que tiene esperanza, para el hijo de Dios fiel y creyente, para el santo triunfante.

Hay salmos con sólo una tenue nota de esperanza en su atmósfera de desesperación; por otra parte, hay salmos de alabanza que no contienen ni una sola palabra de ruego.

Hay salmos en los cuales el pecador se detiene "en el lugar secreto" de la "presencia" de Dios "bajo la sombra" de sus "alas" para expresar sus más íntimos sentimientos en la soledad; y hay salmos en los cuales el santo de Dios se une a la vasta asamblea de adoradores en la gran congregación y, acompañado con toda suerte de instrumentos, alaba a Dios en alta voz.

En toda la colección se exalta a Dios como la solución de todos los problemas humanos, como el Todo en todos: nuestra esperanza, nuestra confianza y nuestra fortaleza; nuestro triunfo encarnado en el Mesías, cuya llegada trae redención y da lugar al reino universal y eterno de justicia.

Cristo actúa a lo largo de los salmos; en ellos contemplamos destellos proféticos de su deidad(Sal. 45: 6; 110: 1), de su condición de Hijo (Sal. 2: 7), de su encarnación (Sal. 40: 6, 7), de su sacerdocio (Sal. 110: 4), de su traición (Sal. 41: 9), de su rechazo (Sal. 118: 22), de su resurrección (Sal. 16: 9, 10) y de su ascensión (Sal. 68: 18). "La llave de oro del Salterio está en una mano traspasada" (Alexander).

Entre las muchas fases de la forma en que el salmista desarrolla su gran temase pueden sugerir las siguientes declaraciones como de importancia especial:

1. El alma consagrada no puede imaginar mayor bendición que la de estar en la presencia de Dios, ni mayor calamidad que la de ser excluida de su presencia.

2. El Dios creador y gobernante soberano del universo es al mismo tiempo el padre amante de sus hijos y tierno pastor de sus ovejas.

3. La religión verdadera es una experiencia intensamente gozosa, que abunda en toda forma de expresión y requiere la consagración de todos los valores humanos para la alabanza de Dios. "Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón" (Sal. 9: 1).

4. La petición y el agradecimiento deben ir juntos. La oración y la alabanza son compañeros. Cuando el salmista pide una bendición a Dios, lo alaba por la abundancia de sus bendiciones y le agradece por la bendición como si ya la hubiese recibido.

5. La contemplación de la naturaleza siempre induce al alma consagrada a alabar a Dios como creador: la naturaleza nunca es un fin en sí misma.

6. Puesto que la historia muestra que Dios ha bendecido abundantemente a su pueblo en lo pasado, puede esperarse confiadamente que continuará bendiciéndolo ahora y en lo futuro.

7. La rectitud tiene su recompensa al fin. En general, la vida terrenal consagrada es muchísimo más satisfactoria que el camino del mundo; y al fin proporciona satisfacción eterna. Y a la inversa, la maldad trae sufrimiento y por último la muerte. Aunque los impíos parecen prosperar durante un tiempo, la justicia del gobierno de Dios demostrará al fin la necedad de su camino y les dará el resultado lógico de su impiedad.

8. El hijo de Dios tiene el privilegio y la responsabilidad de compartir su experiencia con otros. El nacionalismo evidente de algunos de los salmos se desvanece en otros ante el reconocimiento que el salmista tiene de la iglesia universal.

9. El dolor, el sufrimiento y la enfermedad forman parte del plan redentor de Dios, y debe aceptárselos como instrucción y amonestación. Todos los problemas de la vida se resolverán finalmente con la venida del Mesías y el establecimiento de su reino eterno de justicia.

10. En el gobierno de Dios, "la misericordia y la verdad se encontraron" (Sal. 85: 10), es decir la ley y el Evangelio se unen con una unión perfecta.

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